Tras más de año y medio de espera, Juego de Tronos comienza su última temporada este domingo. Y es ahora, en los momentos finales de la serie, cuando combinamos más incertidumbre – es la temporada más secreta, con menos filtraciones y sin libros en los que apoyarse – con más certezas: es la conclusión no solamente de una serie, sino de un evento que ha marcado un antes y un después en la historia de la cultura popular. Vamos con ello.

Las últimas horas de la Reina

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Juego de Tronos se acaba.  ¿Y qué va a pasar esta última temporada? Parece que lo sabemos pero en realidad el gran público no conoce casi nada. Parece evidente, por pura geografía, que el Ejército de los Muertos llegará a Invernalia y deberá luchar contra Jon, Dany y nuestros héroes. Asumimos que varios – o muchos – personajes morirán. Y alguien se sentará el Trono al final, si es que lo hay ¿Y mientras tanto? ¿Y después?

Recordemos que el tablero se ha aligerado. Ya no hay BaratheonsTyrells ni Martells; y los Tully y Arryn han sido aparentemente olvidados. También han desaparecido distracciones exóticas: no esperamos ver nada más de Essos salvo una Compañía Dorada que viene de allí. Tampoco, con el Muro caído, nada que haya Más Allá salvo los Caminantes Blancos que ya están en Nuestro Lado.

Pero la trama es más compleja que una simple batalla. Jon, o mejor dicho Aegon Targaryen, es el legítimo soberano de Poniente, antes que su tía y amante Daenerys, bajo las leyes de sucesión Targaryen. Cersei Lannister no parece tener ningún interés en luchar contra los Otros. Y hay más elementos interesantes, de Tyrion a Euron pasando por Varys y Melisandre, que podrían complicar la historia.

La octava temporada es más que La Batalla por el Amanecer. Hay 6 capítulos de los cuales cuatro (del tercero al sexto) durarán 80 minutosmás que algunas películas convencionales. Esto es Juego de Tronos: habrá política, traiciones, personajes en conflicto y dudas sobre qué es lo correcto.

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La octava temporada se ha caracterizado por ser la más secreta. Es hasta legítimo plantearse, viendo el secretismo, lo blindado de los sets y las medidas tomadas contra quienes difunden spoilers, si anteriormente la HBO no se favorecía de estas filtraciones y las toleraba. Porque, ciertamente, nos encontramos ante un cambio de paradigma.

No tenemos apenas informaciones del rodaje de los últimos capítulos de la temporadaaunque Apple Mapas, en un error flagrante de la HBO, tiene pistas de ello. Se rodó durante tres meses una gran batalla en el set de Invernalia, pero apenas hemos tenido imágenes de ella. Es algo insólito en la historia de la serie.

La grabación de la última temporada empezó en octubre de 2017, pero ha terminado en julio de 2018Un número de actores sin precedente acudió a Sevilla en el mes de abril a rodar el pasado mes de mayo. En Los Siete Reinos os hemos contado varios spoilers (sobre el set de Invernalia, sobre lo rodado en Croaciasobre una gran batalla, sobre lo rodado en el nuevo set de Belfast…) pero nada absolutamente decisivo.

Y por supuesto, ya no hay libros en los que apoyarse. La entrada en la Wikia de La Boda Roja llevaba años disponible para quien quisiera leer sobre ella antes de que apareciera en Juego de Tronos. Ahora el paradigma es distinto.

El destino de Varys puede cambiar en serie y libros: no hay (F)Aegon en la HBO

El final se acerca. Dentro de 6 semanas y tres días todos podremos saber quién se sienta en el Trono de Hierro – si al final hay Trono – y quien de nuestros protagonistas, que aparecieron por pantalla por primera vez hace 8 años vive o muere.

El matiz importante es que esos personajes nacieron en televisión en 2011, pero miles de espectadores empezaron a saber de ellos en un libro publicado por primera vez en 1996, 15 años antes del estreno de la serie de la HBO. Y van a saber qué pasa con ellos antes por televisión que en las novelas.

Y es que está claro que si bien, como hemos insistido, el final de la serie tendrá diferencias significativas entre serie y libros, habrá elementos claves comunes. Si por ejemplo Daenerys muriera en la serie no asumimos que sobreviva en los libros. Si Jon acabara de Rey de Poniente en Juego de Tronos estamos seguros que se sentaría en el Trono en Canción de hielo y fuego. O si los Otros terminaran con toda la humanidad – no, eso no sucederá – en la producción de la HBO tendríamos pocas dudas de que leeríamos lo mismo en Sueño de Primavera.

El destino de los grandes protagonistas de la historia, los puntos de vista que nos acompañan desde la novela Juego de Tronos – Jon, Dany, Tyrion, Bran, Arya, Sansa – parece imposible que difiera en serie y libros. Jaime y Cersei nos arrojan más dudas. Y a partir de ahí, una miríada de personajes secundarios, algunos más queridos que esos propios protagonistas, son y serán objeto de múltiples debates.

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Por mucho que el trabajo de los showrunners David Benioff y D.B. Weiss parezca soñado, hay que decir que se enfrentan ante un reto que puede parecer poco envidiable. No solamente se enfrentan al juicio de millones de lectores de Martin que miran, a veces arqueando una ceja, la serie de televisión. Lo fundamental es que serán acusados ante una audiencia mucho mayor, decenas de millones de personas, de si el final de la historia puede estar a la altura de lo que prometía.

No hay una serie como Juego de Tronos por muchos motivos. A nivel técnico es la mejor que se ha hecho: vestuario, maquillaje, música, efectos especiales, localizaciones…Que haya batido el récord de Emmys, cuando queda aún una temporada -que arrasará- por emitirse es prueba de ello.

Además, Juego de Tronos es una producción única en la historia de la televisión. Llegó en el momento y la hora indicados. Es perfecta para grabar podcasts analizándola, versionar el tema principal en Youtube, subir una Story a Instagram con una camiseta de la serie, debatir por Twitter, mandar un meme de los Caminantes Blancos por Whatsapp y compartir el último trailer por Facebook.

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Teorizar desde casa es sencillo, pero la producción de una serie como Juego de Tronos, con un presupuesto cercano a los 100 millones de dólares para grabar solo seis capítulos, es tremendamente compleja. Juego de Tronos nunca será The Wire o Los Soprano (sobre todo desde que Benioff y Weiss superaron temporalmente a los libros), pero tiene el reto de que su final sea comparado al de otra obra tan destacada como Breaking Bad: en popularidad no hay nada como Los Tronos; en narrativa, es discutible.

Benioff y Weiss cuentan con ventaja a la hora de plantear esta conclusión. Principalmente, que llevan tiempo preparándolo. De manera muy interesante, tenían gran parte del final pensado incluso antes de que George R.R. Martin les revelara el final de sus tramas en las novelas. Ellos mismos han explicado que han construido temporadas anteriores pensando en la última.

Con solo seis capítulos, por estructura narrativa vamos a perder varios de esos capítulos de transición que tanto han brillado en la historia de Juego de Tronos. Eso sí, lo que veamos será espectacular. Vamos a tener grandes batallas (el célebre Miguel Sapochnik dirige los capítulos 3 y 5) y los efectos especiales volverán a dejarnos huella. Ojalá tengamos un nuevo Light of the Seven: sabemos que Ramin Djawadi es un genio.

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Por último, y no podemos olvidarlo, España está en el corazón de Juego de Tronos. Es un orgullo anunciar que algunos de los más finales momentos de la serie más popular del mundo y que más impacto ha causado se ha rodado en el país de muchos de los que leemos esto.

El conjunto del anfiteatro de Itálica es de nuevo Pozo Dragón, en Desembarco del Rey: Sevilla vivió otra vez la mayor reunión de actores de la serie. Y aunque Juego de Tronos se acabe, su primer spin-off volverá a España, concretamente a las Islas Canarias, a grabar su piloto en pocos meses.

Parece mentira, pero la Reina de las series vive sus últimas horas. Aquí en Los Siete Reinos las viviremos con más intensidad que nunca: todos nosotros, tras tantos años, nos lo merecemos. Gracias por estar leyéndonos.