A New Face, del 2013 A Song of Ice and Fire Official Calendar, por Mark Simonetti

Hace unos meses publicamos un ensayo que os gustó bastante sobre un hecho curioso que presentan Festín de cuervos y Danza de Dragones: el pasar a encabezar capítulos no con el nombre del protagonista sino con un título.

Como nos pedisteis que explorásemos más este tema algo ignorado (aquí podéis leer la primera parte y aquí la segunda) hoy os traemos otro ensayo que también analiza este cambio tan interesante tomado por George R.R. Martin. Es obra de Marc N. Kleinhenz  y fue publicado en 2012 en Tower of the Hand.

Encrucijada de formas y funciones

Theon Greyjoy in Winterfell – by Diener
Theon Greyjoy in Winterfell – by Diener

Entre la ampliación del número de personajes y localizaciones que los libros “medios” de Canción de hielo y fuego añaden a la ya formidable mezcla narrativa de la saga, hay una floritura interesante que no habíamos visto en las novelas anteriores: los nombres. O más específicamente, los nombres que tienen los inicios de los capítulos, acabando con la perspectiva instalada en la mente de la audiencia. Frente a lo metódico e inmutable que era en la trilogía original, la convención ha desaparecido en los libros cuatro y cinco.

Siempre he querido pensar que en la desviación en los puntos de vista de los capítulos de Festín de cuervos y Danza de dragones, más que formular un arco completo del personaje – lleno no solo con inicio, nudo y desenlance, sino también con la profundidad y anchura de los personajes en las tres primeras novelas – con un pequeño vistazo a diferentes rincones del mundo; Geoge R.R.Martin sencillamente decidió señalar al lector que este capítulo concreto sería una única perspectiva desde ese punto de vista y nada más. Aunque, por supuesto, George siendo George, un buen número de esas únicas ocasiones se convierten en dobles o triples que se expanden en múltiples libros.

De esta manera, “El caballero manchado” nos ayuda a abrir una ventana a Dorne, con todas sus extrañas costumbre, vistas y olores, sin tener que establecer a Orys Oakheart como un personaje del mismo nivel que, digamos, Jaime Lannister. Contrastamos esto con Melisandre que, aunque sólo tiene un capítulo, se siente de manera claramente distinta, gracias principalmente al uso de un nombre en lugar de darle un título (como, por ejemplo, “La mujer roja” o “La piromante”) y la promesa segura de más capítulos desde su punto de vista en el futuro que nos brinda. Es un efectivo – y subliminal – método de comunicación con la audiencia.

Magali Villeneuve, FFG©
Arianne y Aerys, por Magalli Villeneuve FFG©

Por supuesto, en la física de la escritura, cada objeto debe estar al servicio de al menos dos tipos de leyes, y estos llamados (por mi) Puntos de Vista Temporales no son muy distintos. Uno de los principales motivos temáticos explorados extensamente en cada novela es la identidad: podemos argumentar que cada personaje (principal) tiene en el transcurso de su viaje una degradación o al menos una reforma de su personalidad, ya sea Jon teniendo que matar al niño, la aceptación de Sam de ser un maestre, Theon recordando su nombre, la que sea; o, de manera más evidente y pronunciada, la transformación de Arya en Nadie.

Usar títulos en lugar de nombres al inicio de los capítulos es sólo una variación mayor sobre este tema. Y qué variación más variable es. Martin usa el recurso en gran cantidad así como con un efecto de calidad.

Para el personaje de Aeron Greyjoy, por ejemplo, sus identificaciones en los capítulos son puramente descriptivas, cada una siendo sinónimo de los otros: “El profeta” y “El hombre ahogado”. Para Jon Connington, por el contrario, claramente traza algún tipo de progresión narrativa: hay bastante distancia de “El caballero perdido” a “El grifo renacido”. Y está la infección de una especie de juego de las sillas en el elenco principal de personajes: Sansa se convierte en Alayne, mientras que Arya transita a Gata de los canales, La Niña Ciega y La Niña Fea. Es cada vez más difícil para esos personajes quedarse estáticos.

Alayne, por Jubah en Devianart http://jubah.deviantart.com/
Alayne, por Jubah en Devianart
http://jubah.deviantart.com/

También se está volviendo difícil para Martin gobernar su elenco cada vez más expansivo de personajes. Él inicialmente se vio usando solamente los siete puntos de vista originales de Juego de Tronos (sin incluir al pobre Ned, claro) durante todos sus libros; ahora tiene 18, asumiendo que Jon Nieve está muerto (al menos, como hilo narrativo, como Catelyn).

Martin ha declarado que las novelas finales no incluirán nuevas perspectivas, “temporales” o permanentes y que, de hecho, tiene que esgrimir la pluma para cortar un par más de gargantas para volver a hacer el campo de juego manejable. Pero eso es una proclamación tenue, con suerte, y puede entrar en conflicto con otras maneras sinuosas sobre cómo regula la estructura de sus personajes.

Así que, de nuevo, mi entera hipótesis sobre la nueva clase de títulos de capítulos puede ser enteramente errónea: más que una encrucijada de formas y funciones, puede que no sea nada más que una distracción sobre nada, que oscurece el trabajo de la narrativa real mientras la historia se encamina hacia la conclusión. Al menos nos divertimos observando desde nuestros microscopios.