Seguimos esta serie de ensayos obra de Sr Elessar acerca de un tema apenas estudiado por parte del gran público: cómo se lucha en el mundo creado por George R.R Martin. Trataremos las significativas y lógicas diferencias entre los distintos lugares de Poniente y Essos. Y hoy nos toca hablar de las Tierras de Occidente y las armas a dos manos.

Los estilos de lucha en Poniente y Essos

2ª parte: Las Tierras de Occidente y las armas a dos manos

Jaime contra Brienne

En el Museo de Osuna tenemos una réplica de la espada con la que Jaime Lannister comienza Juego de Tronos. Observadla. Es un arma de hoja fina, alargada, de gavilanes amplios y empuñadura alargada, coronado con un pomo cincelado en forma de apariencia de león. Estamos ante una espada larga, o “de mano y media”. Es un arma que sigue la evolución iniciada por Garra. Y es una evolución lógica. Estamos en las Tierras de Occidente, una zona de Poniente que tiene a las Tierras de los Ríos, con sus caballeros acorazados, el Dominio, con la mayor densidad de población, y a los Hombres del Hierro como vecinos.

¿Cómo te defiendes de un enemigo bien pertrechado? Pues haciendo avanzar la técnica. Una espada de mano y media permite a quien la esgrime distanciarse de su oponente, y al mismo tiempo, buscarle los puntos débiles de la armadura. Empleando la espada como si fuese parte de la articulación de la mano, permite, por un lado, realizar arcos con mucha carga cinética destinados a romper la defensa del enemigo. Por otro, permite al esgrimista “ir de punta”, proyectar la espada de punta hacia los huecos de la armadura. Incluso, bien empleada, es un arma para desarmar a un oponente atrapándole las articulaciones.

Volviendo a los principios de este ensayo, hay tres personajes de las Tierras de Occidente que mantienen duelos individuales a lo largo de los libros y la serie: Jaime Lannister y los hermanos Clegane. Y lo que podría, en inicio, parecer un hecho sin importancia, es curioso observar que tanto Sandor como Gregor emplean (aunque de forma distinta) armas a dos manos.

Hay otro punto más que reforzaría esta idea del estilo propio de las tierras de Occidente. Hablamos ya de lugares con mucho dinero y alguna de las ciudades más grandes de Poniente (Lannisport). Los encuentros y duelos que se podrían dar en las calles de esas ciudades dejan poco espacio para maniobrar (las espadas no pueden describir amplios arcos a la hora de luchar); por lo que un espadón (Longsword o mano y media temprana) permitía ejecutar una técnica de combate que mantiene a raya a tu enemigo en un entorno estrecho. 

Jaime Lannister: Un gran espadachín, un novato a campo abierto

 Brienne y JaimeCanción de Hielo y Fuego nos describe a Jaime Lannister como el mejor espadachín del momento, cuando tiene sus dos manos. Es un caballero que ha pasado toda su vida preparándose para el combate: es nombrado caballero con quince años y elegido poco después para ser parte de la Guardia Real. Se ha criado entre Roca Casterly y Desembarco del Rey, con una corta estancia en Refugio Quebrado al servicio de Summer Crackehall. Por lo tanto, la mayor parte de su entrenamiento ha sido en entorno urbano, teniendo muy poca experiencia en batallas a campo abierto como suceden al principio de la Guerra de los Cinco Reyes.

La espada de Jaime al principio de la saga (la que nos muestra HBO) es una mano y media temprana donde podemos observar que la hoja es diferente a la de las espadas norteñas: Los gavilanes están en ángulo recto, la empuñadura es más alargada y la hoja es diamantina, terminada en una punta alargada. Es una hoja pensada para penetrar en los huecos libres y abrir cierta distancia con tu oponente.

Las espadas de mano y media tienen una longitud superior a espadas de una mano, por lo que el esgrimista tiene una distancia de 15-20 cm extra para “saltarse” la distancia del medio de proporción (lo que comentábamos en el duelo de Bronn y ser Vardys, ni tú llegas a tu oponente ni este llega a ti). Esta distancia extra te da una ligera ventaja a la hora de buscar los puntos débiles, e incluso permite golpes y defensas que, bien ejecutadas, llevan a que tu oponente se ensarte, por inercia, en la punta. En definitiva, si nos acordamos de la descripción de Garra, estamos hablando de una versión ligeramente posterior a la espada de Jon Nieve.

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Un arma así, con una mano experta, funciona especialmente bien en entornos urbanos, como hemos dicho. Y eso se ve en el primer gran duelo que tiene Jaime; ya en Juego de Tronos: su pelea con Ned Stark en las calles de Desembarco.

“Ned divisó cotas de malla sobre cuero, guanteletes y canilleras, y yelmos de acero con leones dorados en la cresta. Las capas empapadas se les pegaban a las espaldas. […]

-Mostradme vuestro hacer, lord Eddard – dijo ser Jaime, desenvainando la espada mientras avanzaba-si es necesario, os mataré como a Aerys, pero preferiría que muriérais con una espada en la mano. […]

Los hombres armados cayeron sobre ellos. Ned arrolló a uno, lanzando golpes contra los fantasmas de capas rojas que se ponían ante él. […] Hewart lanzaba tajos contra las manos que se habían apoderado de sus riendas cuando una lanza se le clavó en el vientre. […] Cuando el caballo de Ned se puso en pié de nuevo, él también intento levantarse, pero cayó de nuevo con un grito ahogado. Vió el hueso astillado que le salía por la pantorrilla” Eddard IX, Juego de Tronos

Hablemos primero de cómo se nos cuenta el combate en la novela de Martin: un ejemplo clásico de lo que sería un combate urbano y de las formas en las que salir de él. Lo primero que piensa Ned es en ejecutar una carga de caballería, dado que él y sus hombres van montados, y eso les da algo de ventaja. Pero renuncia a esa idea y, por tanto, a su única ventaja, ya que los soldados Lannister no son Osha, y viendo que no van a cargar, hacen algo lógico: apuntar con sus lanzas a los caballos para derribar a los jinetes, con el resultado de que Jory muere y a Ned le machacan la pierna al caerle encima los aproximadamente 500 kilos que pesa un caballo.

¿Os acordáis de lo que habíamos hablado sobre el montante al hablar de Hielo? Aquí era el momento de emplearlo. Uno de los primeros usos de este tipo de armas (lo que nos servirá más adelante para hablar del estilo valyrio) era abatir las formaciones de picas en el campo de batalla para poder penetrar en esas formaciones. Si lo llevamos a combate urbano, si tuviese a Hielo consigo (y si supiese como emplearlo) lord Eddard tendría una ventaja significativa para cerrar la calle y permitir la retirada de sus hombres mateniendo a ralla a los lanceros Lannister. Pero Ned no sabe luchar con su espada Valyria y, una vez más, su nobleza es su perdición.

HBO nos lo muestra de forma muy distinta (Ep 1×05: The Wolf and the Lion): en primer lugar, tanto Jory Cassell como Ned Stark llevan ambos una espada de mano y media semejante a la de Jaime. De hecho, se ve como ambos la emplean para abatir la punta de las lanzas de los soldados Lannister antes de matarlos. Cuando Jory va a por Jaime, éste recorta la distancia con su oponente con una maniobra tan sencilla que pasa casi desapercibida: mantiene la hoja de la espada en su sitio, desviando la de Jory al mismo tiempo que hace un paso circular. El resultado es que la estocada de Jory no acierta, Jaime recorta distancias y entra en lo que se llama “zogho stretto”. Al estar ambos tan cerca, la longitud de las armas se vuelve inútil. Pero el Matarreyes está en ventaja, porque le domina la hoja. Y ese control del combate es lo que le permite sacar una daga y clavársela en el ojo.

Ned y Jory, por Levi Pinfold
Ned y Jory, por Levi Pinfold

A continuación viene el duelo entre Jaime y Eddard. En esta ocasión, vemos cómo Ned mantiene una guardia media, cubriéndose el cuerpo tras su arma, mientras que Jaime opta por una guardia aparentemente más desprotegida y ofensiva: Manos a la altura de los hombros y la hoja recta, en una versión de la guardia de ventana de Fiore. A partir de esa Guardia, Lannister puede optar a ir de punta, o bien hacer un corte diagonal, cosa que intenta un par de veces quedándose trabado con Ned Stark.

La siguiente vez que vamos a ver luchar al Matarreyes, ha pasado un año, ha obtenido sus victorias en el Colmillo Dorado y Aguasdulces. Ha sido derrotado en el Bosque Susurrante y se ha pasado meses en una celda. Además, está encadenado y tiene ante si a una de las mejores espadas de la saga: Brienne de Tarth.

“Agarró con ambas manos la empuñadura de la espada larga de su primo, sujetó el cadáver con un pié y tiró. Apenas hubo salido la hoja de la vaina él ya giraba, describiendo un arco rápido y mortífero con la espada. El acero chocó contra el acero con un clamor estrepitoso. Brienne se las había arreglado para desenvainar también su espada justo a tiempo. […] Se puso en pie de un salto y la espada cobró vida en sus manos cuando lanzó una estocada. Brienne dio un paso atrás y la detuvo, pero él siguió presionando y atacando. En cuanto detenía un golpe ya tenía encima el siguiente. […] Las cadenas lo obligaban a coger la espada con ambas manos, pero los golpes no tenían la misma fuerza y alcance que un espadón ¿Qué importaba? La espada de su primo tenía longitud suficiente para poner punto final a la historia de Brienne de Tarth. […] Hizo caer sobre ella una lluvia de acero[…] con choques tan violentos que, cuando las dos espadas se encontraban, saltaban chispas.[…] Jaime no habría sabido decir durante cuánto tiempo siguió atacando. Tal vez fueron minutos, tal vez horas. […] En un momento dado, la moza tropezó con una raíz que no había visto y, por un instante, creyó que ya era suya, pero en vez de desplomarse cayó sobre una rodilla, y paró con la espada el tajo que tendría que haberla abierto desde el hombro hasta la ingle. […] El acero brillaba, el acero cantaba, el acero gritaba y resonaba, y la mujer empezó a gruñir como una cerda con cada golpe, pero no conseguía alcanzarla. Era como si estuviera metida en una jaula de hierro que detenía todos los golpes. […] De repente, era Jaime el que tenía que impedir que el acero le besara la piel. Una de las estocadas le rozó la frente, y la sangre se le metió en el ojo derecho.[…] Con velocidad y agilidad, Jaime los podía derrotar a todos. Pero ella era una mujer. Una mujer enorme comomo una vaca, si, pero de todos modos…Debería ser ella la que estuviera ya agotada. Y en vez de eso lo había hecho retroceder hasta el arroyo” Jaime III, Tormenta de Espadas

Se pueden ver muchas cosas sobre el estilo de combate de Jaime Lannister en esta pelea con Brienne. En primer lugar, que ha aprendido a luchar con un espadón (en adelante espada de mano y media) y no con un arma a una mano. Sí, está encadenado y eso le obliga a coger la espada de Cleos Frey con ambas manos, pero es el estilo de combate que desarrolla lo que lo delata.

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La espada que emplea no puede desarrollar el mismo tipo de esgrima por tres motivos: el primero, la empuñadura es más corta, por lo que no puede colocar las manos como debería (una bajo la cruz de los gavilanes y otra sobre el pomo para emplearlo en forma de palanca). El segundo, la hoja es más corta. De hecho, en un momento del duelo nos habla de la fuerza y alcance de la espada al realizar los golpes. Jaime hecha en falta esos 15-20 cm de hoja que le permiten desarrollar su estilo. Y el tercero, es el equilibrio de la espada: las espadas de una mano y las de mano y media tienen el punto de equilibrio ligeramente distinto, por lo que la cinética a desarrollar es diferente.

Sumemos a eso el hecho de que tiene que contar con el peso de las cadenas y que, quitando su espada, se encuentra totalmente desprotegido. Todas esas desventajas se traducen en que basa su defensa en la única forma que tiene de salir adelante: basarse en el ataque total. A mayores, no podemos olvidar el factor psicológico: Jaime es el mejor espadachín de Poniente, y es consciente de ello, se está enfrentando a una mujer, y por ello cree que el duelo acabará rápido. Pasado un tiempo y cuando ve la defensa que ha construído Brienne, esa idea salta por los aires y le lleva a cometer errores, que su oponente va a aprovechar.

Aún así, Jaime desarrolla ese estilo de combate con un arma de mano y media. Avanza siempre buscando la diagonal de Brienne, saliendo de la línea de diámetro (recordemos, la línea trazada por dos esgrimistas con sus espadas en ángulo recto) y ataca con golpes fendentes, que en una mano y media serían durísimos, pero con una espada de una mano, el golpe llega más con la punta que con la parte media de la hoja (conocido en HEMA como el “tercio débil”), cosa que hace que Brienne no tenga demasiados problemas en pararlos. Encontramos también aquí que Jaime juega con el factor tiempo, buscando tener a su oponente siempre a la defensiva y esperando que, de tanto parar golpes, se le agarrote el brazo y empiece a dejar espacios, lo cual le permite, en última instancia, causarle una herida a Brienne en la pantorrilla.

Brienne

Frente a eso, Brienne ejecuta una defensa perfecta. En un principio, a pesar de que ella lleva armadura y la espada de Renly, un arma que maneja bien, se sabe aparentemente en desventaja y opta por seguir el plan que le enseñó ser Goodwin: Ejecutar una defensa perfecta y dejar que un enemigo que siempre la subestima se agote. El plan le funciona, y en un determinado momento, pasa de la defensa al ataque, porque ve dos cosas: no es peor que el Matarreyes, y Jaime se está agotando, y a partir de ese momento, sin dejar de ejecutar una defensa perfecta, Brienne pasa a la acción, llevando el peso del combate y provocándole una herida.

En la adaptación (Episodio 3×02: Black wings, Black words), vemos a Jaime ejecutar la misma guardia de ventana con la que se enfrentó a lord Stark a la que Brienne responde de una foma curiosa: mantiene el brazo izquierdo en alto, como si portara un escudo, con la espada apoyada en él. Durante el duelo, ambos lanzan sus armas de punta varias veces (Jaime incluso lanza un comentario sobre que Brienne canta las estocadas al hacer muecas), y queda patente que Jaime está intentando ejecutar los movimientos como si tuviera una mano y media, pero no la tiene.

Eso se ve en el momento en el que él y Brienne se traban varias veces, donde no puede emplear la longitud de la hoja para zafarse, entrando entonces en un juego de control, donde quien tiene la hoja del contrario más cerca de la empuñadura, es quien domina la situación. Más adelante, Jaime cambia a guardia alta, tratando una serie de golpes descendentes, recurriendo una vez más a las técnicas que conoce, pero demostrando que no son útiles si no tienes el arma adecuada.

Volveremos más adelante sobre el estilo de lucha de la doncella de Tarth, baste decir ahora, que una vez más, es el combatiente que construye desde la defensa quien gana el duelo.

Los hermanos Clegane: Mismo arma, distintos estilos

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Aparte de Jaime Lannister, hay otros dos personajes que han sido entrenados en el estilo de las Tierras de Occidente, y no han renunciado a él pese a ser dos auténticas máquinas de matar: los hermanos Gregor y Sandor Clegane. Vasallos de los Lannister y espadas juramentadas de Joffrey y Cersei respectivamente, siguen empleando las armas con las que crecieron.

Sandor Clegane: la habilidad al servicio de una causa cruel

Comencemos por el pequeño de los Clegane. Conocemos a Sandor al inicio de la historia. Llega a Invernalia con la comitiva del Rey Robert, y desde el principio va a ser un personaje que va a destacar por su yelmo en forma de cabeza de perro, sus malos modos y una forma brutal de proceder con la espada.

“Ned se inclinó y retiró la capa, buscando las palabras que tendría que decirle a Arya, pero no se trataba de Nymeria. Era Mycah, el hijo del carnicero. El cuerpo estaba cubierto de sangre reseca. Un tajo espantoso, asestado desde arriba, casi lo había cortado por la mitad desde el hombro hasta la cintura” Eddard III, Juego de Tronos. 

Nos hacemos una primera idea del estilo de lucha de Sandor Clegane a través de ese tajo. Es el mismo tipo de golpe que Jaime intenta ejecutar cuando Brienne tropieza con una raíz durante su duelo, un golpe conocido como fendente. La diferencia es que aquí, Mycah, está en carrera, escapando, desarmado y totalmente desprotegido, lo que, sumado a la altura del caballo, provoca que prácticamente lo partan por la mitad.

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El segundo ejemplo está un poco más adelante, con el cruce de armas con su hermano durante el Torneo de la Mano:

“La Montaña se giró, mudo de rabia, blandiendo la espada larga en un arco mortífero en el que había puesto su asombrosa fuerza, pero el Perro detuvo el golpe y se lo devolvió, y los dos hermanos pelearon lo que pareció una eternidad […] Por tres veces vio Ned a Ser Greror lanzar golpes brutales contra el yelmo de cabeza de perro, y en cambio, Sandor no dirigió ni un solo golpe contra la cabeza desprotegida de su hermano.” Eddard VII, Juego de Tronos

Una vez más, vemos los arcos que describe un golpe dado por un arma larga; y aquí un primer duelo de armas a dos manos. Quien está a la defensiva es el Perro, más consciente del lugar en el que se encuentra que su hermano y limitándose a defenderse. Vemos también un ejemplo de a dónde deben ir los golpes si quieres concluir rápido un duelo: no a los brazos o al corazón, sino a la cabeza. Si cualquiera de los golpes de Gregor hubiese alcanzado a su hermano, el aturdimiento que habría sufrido Sandor habría supuesto su fin.

Vemos una misma versión de este duelo en el episodio 1×05: The Wolf and the Lion; aunque aquí es ligeramente distinta. Ambos contendientes luchan sin yelmo y se opta más por un estilo de esgrima escénica, dado que al quedarse trabados como lo hacen varias veces, entramos de nuevo en el anteriormente mencionado “zogho stretto”, donde deberían jugar más con las empuñaduras y los gavilanes de las armas. Antes, un fendente de la Montaña bien ejecutado corta el cuello de su caballo y, a mayores, derriba a Ser Loras empleando el contrafilo de arma. En este duelo, además, hay una de las grandes incoherencias en cine y TV sobre las armas largas: Sandor lleva su espada de mano y media a la espalda, así que siendo realistas, no le daría tiempo a desenvainar una hoja de 120-140 cm antes de llegar a su hermano.

Los hermanos Clegane

Vamos con el siguiente duelo individual que tiene el Perro. Tras los sucesos de Desembarco del Rey y haber desertado del bando Lannister, es capturado por la Hermandad sin Estandartes y obligado a defender su inocencia en un juicio por combate contra Beric Dondarrion.

“- Espada tendréis- declaró lord Beric-, pero vuestra inocencia será vuestra armadura.

– ¿Mi inocencia contra vuestra coraza? ¿Es eso?- Clegane hizo una mueca

– Ned, ayúdame a quitarme la coraza […]

El Perro sacó la espada de un tirón y arrojó la vaina a un lado. El Cazador Loco le dio su escudo de roble tachonado en hierro y pintado de amarillo con el blasón de los Clegane, tres perros negros. El muchacho llamado Ned ayudó a lord Beric a ceñirse su escudo[…] Lord Beric, con el rostro serio, apoyó el filo de su espada larga contra la palma de la mano izquierda y lo deslizó muy despacio. Del corte que se hizo manó la sangre oscura y corrió por el acero. Y entonces, la espada empezó a arder. […] Su rostro, iluminado desde abajo, era como una máscara de muerte, el ojo que le faltaba parecía una herida roja y furiosa. La espada ardía desde la punta a la cruz, pero Dondarrion no parecía sentir el calor. Estaba tan inmóvil, que parecía tallado en piedra. […] El acero cantó contra el acero. Apenas Dondarrion le paró el primer golpe, Clegane lanzó otro, y en aquella ocasión fue el escudo lo que se interpuso en su camino. La fuerza del impacto hizo que saltaran por los aires astillas de madera. Los golpes siguieron cayendo, duros, rápidos, desde abajo, desde arriba, por la derecha, por la izquierda, pero Dondarrion los detuvo todos. […] En aquel momento, era lord Beric quien atacaba, el aire se llenó de estelas de fuego, y su rival, más corpulento, tuvo que retroceder más y más. Clegane detuvo un golpe con el escudo en alto y uno de los perros pintados perdió la cabeza. Contraatacó, con lo que Dondarrion tuvo que interponer su escudo a su vez antes de lanzar un terrible tajo. […] Siguió acosando al hombretón, su brazo no se detenía nunca. Las espadas chocaban, se apartaban y volvían a chocar […] el Perro se desplazó hacia la derecha, pero Dondarrion le cortó el paso con una rápida zancada lateral y lo obligó a moverse hacia otra dirección […] Clegane siguió cediendo terreno hasta que sintió el calor de la espada. Una mirada rápida le mostró qué tenía detrás, y estuvo a punto de costarle la cabeza cuando lord Beric atacó de nuevo[…] Suave como la seda de verano, lord Beric atacó de nuevo para poner fin a la vida del hombre que tenía delante. El Perro lanzó un grito ronco, alzó la espada con ambas manos y asestó un golpe con todas sus fuerzas […] Pero la espada llameante se partió en dos, y el acero frío del Perro se hundió en la carne de lord Beric allí donde se unía al cuello, abriéndolo hasta el esternón.” Arya VI, Tormenta de Espadas

Este combate, además de mostrarnos la versatilidad de Sandor Clegane para adaptarse a otro tipo de esgrima, nos enseña que lucha mejor cuando por fin puede ejecutar las técnicas que mejor conoce. Vamos por partes: es un duelo donde Clegane parte desde una postura más conservadora o defensiva: está sin su armadura ni su yelmo y tiene que luchar en un estilo que, si no le es del todo extraño, no es el habitual que ejecuta, como ya hemos visto. Aún así, se desempeña bien, como un combatiente versátil, buscando los puntos débiles de su adversario. Hace buen uso del escudo, tanto para bloquear los golpes de Dondarrion como para generar espacios y abrir la defensa de su oponente, y a pesar de tener que enfrentarse a algo que le aterroriza (el fuego), se sobrepone a sus miedos.

El Perro vs Beric

En este duelo, además, encontramos otra parte importante de los combates: no estarse nunca quieto. Ni Beric ni Sandor se quedan inmóviles, sino que se desplazan por toda la cueva, llevando casi por turnos la iniciativa del combate; iniciativa que Beric le corta en seco, bloqueándole la salida de un paso lateral y obligándo a Sandor a luchar en una situación más desfavorable, entre la hogera y su espada llameante.

Pero aquí, lord Beric se toma dos confianzas: la primera, sabe que si muere, está Thoros para resucitarle, por lo que puede cometer más errores en la defensa. La segunda, una excesiva confianza en la magia de su espada llameante. Y de nuevo un duelo que se prolonga en el tiempo hace que la magia pase de ser una ventaja a ser un hándicap, cuando el acero quemado de su espada se vuelve quebradizo, circunstancia que Clegane aprovecha para desprenderse de su escudo, volver al estilo de combate donde está más cómodo (sujetando la espada con ambas manos) y, a pesar de que, al igual que Jaime, no tiene el arma adecuada, hacer un golpe fendente que corta en diagonal a su oponente desde el cuello hasta el esternón.

La misma versión de este duelo puede verse en el Episodio 3×05: Kissed by Fire. En este caso, ambos contendientes luchan con la armadura puesta, espada y escudo. Sí que hacen un añadido con el juego que el Perro ejecuta con el escudo a la hora de combatir. Lo emplea como un arma más que le ayuda a conseguir un espacio frente a los ataques de lord Beric; que en este caso es quien pierde antes el escudo, pero muere de la misma manera, perdiendo un arma quemada a la hora de defenderse.

La serie, además, nos regala un tercer duelo entre Clegane y Brienne de Tarth (Ep 4×10: The Children). En este caso, se trata de un duelo más sucio, donde ya prescinden muchas veces de la técnica de combate, aunque ahí Brienne cuenta con cierta ventaja por el uso de Guardajuramentos, y porque nunca pierde la guardia. En esta pelea, es también reseñable que ninguno de los dos contendientes lleva los guanteletes de la armadura. Es importante porque ninguno de los dos se ha percatado de ese fallo en la defensa de su enemigo (provoca a tu oponente una herida en la mano hábil y habrás ganado el encuentro); y porque es una renuncia a reventar los huesos de la cara de tu contrario en el momento en que ambos ruedan a puñetazos.

Gregor Clegane: Brutal, no estúpido

La Montaña, Gregor Clegane

El mayor de los Clegane es conocido por ser la mayor máquina de matar del ejército de lord Tywin. Raeghar Targaryen es quien le arma caballero, y poco después, le devolverá el favor estrellando a su (presunto) hijo contra una pared. Muchas veces se hace incidencia en su tamaño, su fuerza y su brutalidad, pero en ningún caso, estas tres características se riñen con la falta de técnica.

Conocemos a Gregor Clegane en el Torneo de la Mano a través de los ojos de lord Eddard. Que sabe manejar una espada larga lo vemos cuando parte de un corte la cabeza de su caballo. Más que en la fuerza, fijémonos en la buena ejecución del golpe. Consigue seccionar ochenta centímetros de puro músculo coronados por vértebras de un solo golpe.

La Montaña emplea también una espada larga, aunque con técnicas de una mano. Aunque se nos dice que es por su descomunal fuerza, hay algún indicio que justificaría esta decisión si nos atendemos a dos supuestos. El primero y más evidente, es que es el arma con el que ha aprendido a combatir. Ya hemos visto, y creo que se puede afirmar con cierta firmeza, que en las Tierras de Occidente se desarrolla la esgrima con armas a dos manos (insistimos también en la denominación mano y media).

Gregor Clegane by ohsono on deviantART
Gregor Clegane by ohsono on deviantART

El segundo indicio que justificaría esta decisión tiene que ver con el tamaño del propio ser Gregor. La descripción que hacen de él en CDHYF lo sitúa en 2,40-2,45 metros aproximadamente. Una persona tan voluminosa es un blanco fácil, independientemente de su técnica de combate, por lo que Gregor, nada tonto (insistimos) se decide por cubrirse detrás de una espada de mano y media, aprovechando su longitud extra como elemento defensivo, además del escudo. Esa elección le da incluso, una ventaja en combate, ya que la línea de diámetro juega a su favor al tener la hoja de la espada esos 15-20 cm extra que Jaime echa de menos en su duelo con Brienne.

“Mide casi dos metros y medio y debe pesar como doscientos kilos de puro músculo. Lucha con un espadón de dos manos, pero lo esgrime sólo con una. En cierta ocasión cortó a un hombre en dos de un solo golpe. Su armadura es tan pesada que un hombre de menor envergadura no soportaría su peso, no hablemos ya de moverse con ella” Tyrion X, Tormenta de Espadas

A lo largo de los libros y la serie nos hacemos a la idea de que La Montaña es un ser brutal, pero también que sabe muy bien qué clase de armas emplear. Cuando lord Eddard Stark, en calidad de Mano del Rey, envía a Beric Dondarrion, Thoros de Myr y un centenar de caballeros a por él; la Montaña inflige al señor del relámpago su primera muerte con una daga de rondel a través del visor; un arma muy eficaz si tienes a tu oponente rendido y desmontado. Ese tipo de dagas no tienen filo, pero sí punta. Son un punzón de 50 cm que se emplean para apuñalar en los pliegos de la armadura o a través de las rendijas, ocasionando heridas punzantes profundas, o en este caso la muerte.

Gregor Clegane es también un hombre que habrá recibido muchos golpes a lo largo de su vida.  Padece fuertes dolores de cabeza, lo que le llevan a abusar de la leche de amapola. Esto también nos indica que son muchos los que han golpeado el yelmo de la Montaña con la intención de derribarlo, aplicando el principio de combate de golpear en la cabeza para desorientar, y ocasionándole esos dolores constantes (otro ejemplo de esto es Merrett Frey, ahorcado por la Hermandad sin Estandartes en el epílogo de Tormenta de Espadas).

Estandarte Clegane

Al uso de un arma de mano y media con una mano, hay que sumar un escudo de roble (solidez) y una armadura completa con un visor pequeño y estrecho. En resumen, una mole de acero, con un arma de mayor alcance que las comunes y mucha fuerza física. Así que la única manera de enfrentarse a él era la elegida por el príncipe Oberyn Martell. Ser Bronn del Aguasnegras le dice a Tyrion que bailaría a su alrededor hasta tenerlo agotado, pero eso no bastaría. No se trata solo de tener cansado a tu oponente (aunque ayuda mucho), se trata de que, cuando te enfrentas a él, tienes que superar sus defensas. Y ¿de qué forma superas a un escudo que tiene detrás un brazo largo y a una espada más larga de lo normal? Efectivamente; con una lanza.

“La lanza era de fresno torneado, medía casi dos metros, el asta era lisa, gruesa y pesada. El último medio metro era todo acero, con una punta fina en forma de hoja que se estrechaba para formar un agudísimo aguijón. Los bordes parecían tan afilados como para afeitarse con ellos”  Tyrion X, Tormenta de Espadas 

Dos metros de lanza contra un metro cuarenta de espada parecen una ventaja útil a la hora de luchar. Además, un aguijón convenientemente afilado (y envenenado) para buscar los huecos de la armadura. Es la forma más inteligente de luchar contra un enemigo acorazado como ser Gregor. Más adelante nos centraremos en la armadura de Oberyn, cuando nos toque hablar del estilo dorniense; baste decir aquí que hace la misma apuesta que Bronn en el Valle: velocidad y ligereza contra fuerza bruta.

“Bajo la larga sobrevesta amarilla con los tres perros negros de la casa Clegane llevaba una gruesa coraza sobre la cota de mallas, de acero gris mate, mellada y arañada en mil combates. Debajo debía de vestir prendas de cuero endurecido y acolchamientos. Llevaba un yelmo de cúspide plana atornillado al gorjal, con respiraderos en torno a la boca y la nariz, y una estrecha hendidura le permitía ver. La cresta del yelmo era un puño de piedra […] El príncipe Oberyn avanzó con paso rápido, ser Gregor a ritmo más ominoso[…] La lanza de Oberyn se disparó en un agijonazo, pero ser Gregor recibió la punta con el escudo, la desvió hacia un lado y contraatacó con un tajo relampagueante del espadón. El dorniense lo esquivó con un giro. La lanza volvió a atacar. Clegane la desvió con la espada, Martell la recogió velozmente y la volvió a lanzar. Se oyó el chirrido del metal contra el metal cuando la punta se deslizó por la coraza de la Montaña, desgarró el jubón y dejó un brillante arañazo en el acero de debajo […] Gregor le lanzó una estocada y falló. La lanza larga se abrió camino por encima de la espada. Entró y salió como la lengua de una serpiente, haciendo una finta abajo y entrando por arriba, intentando pinchar el bajo vientre, el escudo, los ojos… […] el dorniense seguía dando vueltas a su alrededor, pinchándolo y retrocediendo después, obligando al hombre más corpulento a darse la vuelta una y otra vez. […] La lanza era medio metro más larga que la espada de ser Gregor, más que suficiente para mantenerlo a una distancia incómoda. Éste lanzaba tajos a la lanza cada vez que Oberyn atacaba, intentaba cortar la punta, pero con el mismo éxito que intentar cortarle las alas a una mosca.[…] De pronto, la Montaña estaba tan cerca que podía golpear, su espada se movía en el aire, como una mancha acerada. […]  Oberyn esquivó el primer tajo, y soltó la lanza, inútil ahora que ser Gregor estaba a tan poca distancia. El dorniense paró el segundo golpe con el escudo. El metal chocó contra el metal con un estruendo que estremeció los oídos, haciendo que la Víbora Roja retrocediera. […]  La Víbora Roja se agachó, con los ojos entrecerrados y volvió a atacat con la lanza. Ser Gregor intentó cortarla, pero aquello no había sido más que una finta […]  se movió como un relámpago y encontró el espacio desprotegido de la pesada armadura, la articulación bajo el brazo. La punta atravesó la malla y el cuero endurecido. Gregor soltó un rugido gutural cuando el dorniense hizo girar la lanza antes de tirar de ella para liberarla […] Ser Gregor comenzó a volverse, pero con demasiada lentitud y demasiado tarde. Aquella vez la lanza le golpeó la corva, atravesando las capas de malla metálica y cuero entre la greba y la pieza del muslo […] El dorniense tiró a un lado su escudo destrozado, agarró la lanza con las dos manos y se apartó lentamente […] el crujido del asta de fresno al partirse fue un sonido casi tan dulce como el llanto de furia de Cersei” Tyrion X, Tormenta de Espadas

the combat

Este duelo, que ya sabemos cómo termina, es un ejemplo perfecto de adaptación al entorno. Oberyn mantiene la distancia en todo momento y provoca a su enemigo, presumiblemente más fuerte, hasta que lo ciega y consigue hacerle cometer errores. Hasta ese momento, ser Gregor se parapeta bien, y vemos que aprovecha las ventajas de una defensa pontente y la distancia extra de su arma de mano y media para dejar que sea el dornienese quien lleve el peso del combate. No tiene motivos para estar a priori preocupado, ya que tiene unos buenos elementos defensivos, y solo tiene que estar atento a desviar la punta de la lanza, lo que obliga siempre a Oberyn a coger distancia, salirse de la línea y vuelta a empezar.

Pero algo sucede siempre cuando los Clegane renuncian a su estilo de combate (al igual que su hermano, la Montaña no emplea el arma con las dos manos cuando es lo que debería hacer). Y es que Oberyn le ciega con el sol y hace que abra un hueco, consiguiendo penetrar sus defensas y clavándole la lanza, que vemos aquí, como una predecesora de las armas de punta, que van a permitir atravesar esas defensas. El final, que todos conocemos, viene marcado por la enorme resistencia de la Montaña y el uso del guantelete que comentábamos antes, un elemento que convierte el puño de ser Gregor en un martillo de acero.

Si nos fijamos en la adaptación de HBO (Episodio 4×08: The Mountain and the Viper), nos encontramos ante un estilo completamente distinto: en primer lugar, Oberyn prescinde del yelmo, el escudo y cualquier elemento de acero. En segundo, la lanza no está pensada para penetrar, sino para provocar cortes con la hoja ondulada. Además, tiene una base de metal. En tercer lugar, el estilo de combate del príncipe dorniense es más propio del wushu chino, que del uso de una lanza según los cánones occidentales. Frente a esto, Gregor Clegane no usa el escudo y no atornilla el yelmo al gorjal, por lo que lo pierde al principio del combate.