Avanzamos en esta serie de ensayos obra de Sr Elessar acerca de un tema apenas estudiado por parte del gran público: cómo se lucha en el mundo creado por George R.R Martin. Trataremos las significativas y lógicas diferencias entre los distintos lugares de Poniente y Essos. Y hoy nos toca hablar de armas contundentes, El Dominio y las Tierras de la Tormenta.

Los estilos de lucha en Poniente y Essos

3ª parte: El Dominio y las Tierras de la Tormenta

loras

Continuando nuestro viaje al sur, llegamos a la zona más poblada de los Siete Reinos, y la segunda más rica: El Dominio. Al igual que sus vecinos Lannister, los señores Tyrell son vecinos de las tierras de los Ríos; y a mayores, deben vigilar las Tierras de la Tormenta, las de la Corona y a los dornienses. Es el segundo reino en extensión, y como en Occidente, tuvo que enfrentarse al problema de lidiar contra guerreros que se cubrían de acero para detener las espadas. Y cuando los Lannister optaron por poner distancias, en el Dominio se encontró otra solución: volverse más contundentes y peligrosos.

El Dominio: Los hermanos Tyrell

Los indicios del estilo del Dominio vienen marcados por lo que podemos apreciar del estilo de lucha de los hermanos Tyrell. Loras y Garlan son los mejores representantes de una forma de combatir que ha hecho de la versatilidad su carta de presentación.

De Garlan sabemos un poco menos. Fue quien se vistió de Renly, corriendo el riesgo de emplear en una batalla una armadura y unas armas que no son suyas, en la carga salvadora que puso fin a la Batalla del Aguasnegras. Más adelante le vemos, a través de los ojos de Sansa, entrenándose en la Fortaleza Roja.

“En un rincón del patio un caballero con un par de rosas doradas en el escudo mantenía a raya a tres adversarios. Mientras lo miraba, él logró acertar en la cabeza a uno de ellos, que cayó sin sentido.

– ¿Ese es vuestro hermano?- Preguntó Sansa

– Así es, mi señora- dijo ser Loras-. Por lo general, Garlan se entrena combatiendo contra tres hombres, incluso contra cuatro. Dice que, en combate, rara vez se pelea con uno solo, por lo que le gusta estar preparado” Sansa I, Tormenta de Espadas 

Tanto en la tradición germánica como en la mediterránea, los tratados de esgrima cifran en tres adversarios el máximo al que un combatiente puede enfrentarse solo. Es una forma de luchar donde la psicología y la táctica juegan un papel más importante que la habilidad con las armas. Ateniéndonos al principio de mantener siempre nuestra espada entre nosotros y nuestros enemigos, un luchador en desventaja se suele mover hacia la izquierda, pues eso permite el mantener la defensa y construir a partir de ella. En este tipo de duelos, quien está en desventaja debe hacer fundamentalmente dos cosas: moverse constantemente, haciendo incluso que tus oponentes se estorben entre ellos, y llevar siempre la iniciativa de combate, sin descuidar en ningún momento la visión periférica.

Garlan, por Aaron Miller
Garlan, por Aaron Miller

Otro de los aspectos importantes en un duelo en desventaja es engañar al oponente. En un grupo de tres, siempre hay uno que es más confiado (o que se acerca más a ti), y es por ese punto donde se empieza a pelear. Si no se reúnen las condiciones antes mencionadas, los tratados recomiendan empezar por el de la izquierda y estar siempre en movimiento.

El engaño también juega un papel fundamental aquí. Si el esgrimista es hábil (y sabemos que Garlan lo es) puede fingir dejar un hueco, haciendo que alguien se acerque al pensar que no lo ve, y así logra tener a un oponente más cerca (en la escena presuponemos que es el que acaba de quedarse KO). A la hora de atacar, hay que tener en cuenta que las estocadas pueden ponerte en desventaja, ya que si hundes demasiado tu espada en el cuerpo de un oponente, puede que no te de tiempo a retirarla mientras sus compañeros te atacan, por lo que es recomendable pasar al “estilo norteño” de tajos y que las estocadas sean rápidas y poco profundas.

En cuanto al factor psicológico, lo que se suele hacer es jugar con el miedo y la velocidad, tratando que tus rivales piensen lo menos posible. Los tratados recomiendan que, aparte de nunca permanecer inmóviles, realizar ataques rápidos, fulgurantes y ser muy violentos, ya que si eres el más violento de los cuatro luchadores, cada baja que provoques va a incrementar tus posibilidades de victoria; ya que a tí te quita a oponentes, y hace dudar (o temer) a tus rivales, ya que, aunque están en ventaja, el perder a un compañero les va a hacer dudar, y quizá alguno se retire antes del combate, o cometa más errores.

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Pasemos ahora al Caballero de las Flores. Es un buen justador, y sabe jugar con los elementos (no olvidemos el truco con su caballo para derrotar a Gregor Clegane). Pero no es pura fachada. Loras Tyrell es probablemente, tras Jaime y Brienne, el mejor guerrero de Canción de Hielo y Fuego, y sabe apañárselas con varias armas, lo cual le dota de una versatilidad letal a la hora de combatir.

“El otro respondía con su maza, pero ser Loras siempre conseguía detener la bola con su maltrecho escudo verde, en el que aún se veían tres rosas doradas. Cuando el hacha acertó al caballero azul en la mano con un movimiento de revés, y le hizo soltar la maza, el grito de la multitud fue como el bramido de una bestia. El Caballero de las Flores alzó el hacha para asestar el golpe definitivo.

El caballero azul cargó contra él […] el hacha roma acertó contra la maltrecha coraza azul… pero el caballero se las arregló para agarrar el mango largo con la mano enfundada en un guantelete […] los dos caballeros se estrellaron contra el suelo. Loras Tyrell, que se había quedado abajo, se llevó lo peor del impacto. El caballero azul sacó una larga daga u abrió el visor de Tyrell” Catelyn III, Choque de Reyes 

La lectura de este fragmento ya nos indica que estamos en un lugar distinto a los recorridos con anterioridad. Si la espada es la protagonista indiscutible en todos los estilos de batalla de Poniente, en el Dominio (y como veremos a continuación, en las Tierras de la Tormenta), se ha optado por la versatilidad y las armas contundentes.

No debemos olvidar que, de nuevo, en el Dominio se tiende a luchar contra caballeros y soldados acorazados, vestidos con armadura. Y mientras en Occidente se ha optado por hacer un juego de distancia para buscar los huecos de la armadura, los Tyrell y sus vasallos han optado por machacar al oponente para abrir su defensa.

HighGarden by zippo514
HighGarden by zippo514

Inicialmente, podemos tender a pensar que quien renuncia a una espada, está renunciando también a ese espacio que podemos lograr parapetándonos tras su hoja, ya que un hacha o una maza, lejos de ofrecernos la posibilidad de realizar un contraataque, nos impide hacer estocadas o cortes. Pero aquí, lo que estaba buscando ser Loras, era los huecos articulados de la armadura de Brienne, no para penetrar en ellos con un arma perforante, como sería el caso de una espada de mano y media; sino para romper directamente esas articulaciones.

Las hachas de combate, y en menor medida las mazas (como veremos más adelante) son una respuesta al hecho de que un guerrero se vista con cota de malla y armadura de metal. Al no poder provocar el corte, lo que van a buscar es generar un impacto lo suficientemente fuerte como para romper los huesos que hay tras el acolchado. No están interesados en atravesar la defensa. Lo que buscan es que esa defensa se vuelva contra quien la porta.

El duelo es semejante en la serie (Episodio 2×03: Lands of the night); aunque ambos combatientes van a pie y a Brienne le cambian la maza por un mangual. En este caso, vemos como el Caballero de las Flores le intenta abrir la defensa a base de golpes con la cabeza del hacha, más que con golpes diagonales, y en una ocasión le lanza un barrido a las piernas. El objetivo de ese golpe, más que provocar un corte, es enganchar el tobillo del oponente y hacerle caer, antes de descargar un golpe de arriba abajo, buscando la debilidad en la parte del cuello.

HIGHGARDEN - by Feliche
HIGHGARDEN – by Feliche

Tenemos más información sobre cómo lucha el pequeño de los Tyrell en Festín de Cuervos, cuando Cersei relata la toma de Rocadragón. Es una muestra también de algo de lo que peca el pequeño de los Tyrell: la arrogancia. Como Jaime, se sabe buen caballero y habilidoso con las armas, y eso le lleva a cometer imprudencias.

“Loras fue el primero en entrar cuando el ariete derribó las puertas del castillo. Dicen que cabalgó directamente hacia la boca del dragón, todo de blanco, haciendo girar el mangual por encima de la cabeza, matando a derecha e izquierda […] recibió una saeta en el muslo y otra le atravesó el hombro, pero siguió luchando con valentía, aunque perdía sangre a borbotones. Más tarde recibió un golpe de maza que le rompió unas cuantas costillas […] Después de que los nuestros tomaran la muralla, los defensores se replegaron a un torreón interior. Loras volvió a encabezar el ataque. Le cayó encima aceite hirviendo” Cersei VIII, Festín de Cuervos

Loras puede ser confiado, puede ser imprudente, pero no es tonto. Sabe que los hombres de Stannis están bien pertrechados y armados, y por eso opta por el mangual antes que la espada a la hora de realizar un ataque. Al “matar de derecha e izquierda”; el Caballero de las Flores lo que hace es buscar la cabeza de sus oponentes, ya que el golpe de una bola de acero en el yelmo, lo primero es que hace que campanee, provocando una desorientación en quien recibe el golpe. La segunda posibilidad es provocar un hematoma intracraneal, lo cual genera inconsciencia y en ocasiones, muerte. Contra eso, los hombres de Rocadragón intentan frenarlo no buscando traspasar la armadura, como vemos en el caso de la espada; sino rompiéndole las costillas con una maza.

Las Tierras de la Tormenta: Mazas, manguales y martillos de Guerra

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Al este del Dominio encontramos las Tierras de la Tormenta. La casa Baratheon y sus vasallos no hacen fuerza en el número, sino en su habilidad como combatientes. Cuando nos fijamos en cómo se lucha en este extremo de Poniente, hay dos ejemplos que sobresalen por su tamaño y habilidad en combate: Robert Baratheon y Brienne de Tarth.

Robert I Baratheon: mal justador, buen combatiente

El difunto rey de Poniente se nos ha descrito en su juventud como un portento físico, amante de la pelea y de las juergas. Victorioso en la batalla de Vado Rubí, sin embargo, nos dicen que no era el más diestro de los caballeros del reino.

“ En realidad, Robert Baratheon había sido un justador mediocre. En los torneos prefería con mucho los combates cuerpo a cuerpo, en los que podía golpear a diestro y siniestro con una maza o un hacha roma” Cersei V, Festín de Cuervos

Un hombre que destaca por su fuerza, más que por su habilidad de combate, prefiere las armas contundentes, aunque éstas no están exentas de técnica. La maza y el hacha las emplea en torneos, pero cuando Robert Baratheon va a la batalla, usa un martillo de guerra. Un martillo de guerra es un arma que permite concentrar la energía de un golpe en un solo punto. No importa tu armadura, no importa que lleves acolchado; un martillo de guerra es más efectivo que una lanza de caballería, que depende de la precisión del golpe; un buen martillazo te hendirá el escudo, y si no llega a hacerlo, es posible que consiga romperte el brazo, o agarrotártelo lo suficiente como para que abras tu defensa. Contrariamente a lo que se puede pensar, existen los martillos para una y para dos manos. Un arma tan grande como la que nos muestra la serie de HBO no sería efectivo para un ataque montado, ya que por su longitud, podríamos darle a nuestro caballo en el intento.

La Batalla del Tridente. Ilustración de "El Mundo de Hielo y Fuego" by Justin Sweet
La Batalla del Tridente.
Ilustración de “El Mundo de Hielo y Fuego” by Justin Sweet

En su versión a una mano, el martillo podía usarse en combinación con un pico de guerra; que era un arma más o menos igual, pero rematada en punta, o de forma curvada. La intención de este arma era ejercer como “abrelatas”: abría las defensas del oponente para, más tarde, dar un golpe de martillo.

El gran duelo de Robert Baratheon es muy conocido por todos: un combate singular contra Raeghar Targaryen donde el príncipe de Rocadragón acaba con el esternón roto a causa de un martillazo.

“Se habían enfrentado en el vado del tridente, en el centro mismo de la batalla. Robert, con su maza y su enorme yelmo astado, el príncipe Targaryen con su armadura negra. Llevaba en la coraza del pecho el dragón de tres cabezas de su casa, todo cubierto de rubíes que refulgían a la luz del sol. Las aguas del Tridente enrojecieron en torno a los cascos de sus corceles mientras ellos cruzaban las armas una y otra vez, hasta que por último, un golpe de la maza de Robert destrozó el dragón, y el pecho que había debajo.” Eddard I, Juego de Tronos

Ambos combatientes van montados a caballo, lo que nos lleva a pensar que se acaba de producir una carga donde el príncipe ha perdido su lanza (cosa bastante habitual en una batalla, por otra parte), y ya se encuentra luchando a espada. Robert lleva su martillo, pero aquí lo importante es el daño que hace a la armadura de Raeghar. Pensad, no solo en la fuerza del golpe para terminar de descascarillar la coraza, sino en lo bien que ha tenido que pegar el señor de Bastión de Tormentas.

Rhaegar versus Robert by Tomasz Jedruzek
Rhaegar versus Robert by Tomasz Jedruzek

La coraza es, probablemente, el lugar menos útil para golpear con una herramienta contundente, al ser uno de los puntos más protegidos del cuerpo. Para llegar hasta el pecho, tienes que abrir la defensa por completo, y estar lo suficientemente cerca para impactar (una vez más, tu enemigo habrá puesto su espada entre tú y él); por lo que podemos deducir que Baratheon no solo le rompió el pecho a Rhaegar. También tuvo que romper o inutilizar uno de sus brazos (más factible que fuese el del escudo) para poder generar el espacio que le lleva a dar un golpe así.

Después tenemos el hecho de que una coraza nunca va pegada al acolchado de debajo, suele tener una forma abombada para que haya un espacio libre entre el cuerpo y la pieza, destinado a impedir que las flechas alcancen los órganos vitales de quien la porta. Robert ha tenido que dar un primer golpe para deformar la coraza y un segundo, tercero o cuarto, para que los huesos del príncipe Targaryen cedan. Otra alternativa es que Robert usase el pico del reverso del martillo de guerra para abrir un agujero en la coraza, y después atestar un golpe con la cabeza de martillo, rompiendo por completo la parte de la armadura.

Brienne de Tarth: la guerrera total

 

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El caso de la doncella de Tarth es muy singular. En el punto en el que nos encontramos de la saga ha derrotado a los mejores caballeros de Poniente, Jaime Lannister y Loras Tyrell; a lo que tenemos que sumar su victoria sobre el Perro en la serie; y sin embargo, ninguna de las victorias de Brienne ha contribuído a que pueda cumplir con sus objetivos, por lo que nos encontramos con el peor caso de mala suerte que se nos haya echado a los ojos en la saga. Aparte de eso, Brienne obtiene sus victorias en parte por su habilidad con las armas, en parte porque juega con la ventaja de que sus enemigos siempre la subestiman. 

“Su viejo maestro de armas siempre había puesto en duda que fuera suficientemente dura para participar en una batalla.  

-Tus brazos son tan fuertes como los de un hombre – le había dicho ser Goodwin más de una vez-, pero tu corazón es tan tierno como el de cualquier doncella. Una cosa es entrenarse en el patio con una espada roma en la mano y otra, clavarle un palmo de acero afilado a un hombre en las entrañas y ver cómo se le escapa la luz de los ojos. […] Toda su fuerza, su velocidad, su valor, la habilidad por la que tanto había entrenado… Todo le srivió de menos que un pedo de titiritero, porque vaciló a la hora de matar” Brienne IV, Festín de Cuervos

Las palabras de ser Goodwin nos llevan al principio más básico de un asalto de esgrima: no dudar, y si lo haces, que tu oponente no lo vea. En su duelo con Jaime Lannister, Brienne no duda, sabe que parte de una posición de presunta inferioridad y se limita a defenderse hasta que las dudas asaltan al  Matarreyes. Es ahí, cuando Jaime duda, el momento en el que Brienne retoma la iniciativa en el combate y le derrota. Porque tiene las ideas claras.  Y es esa claridad de ideas lo que le lleva a derrotar a Los Titiriteros Sangrientos en la punta de la Zarpa Rota, un duelo donde se encuentra en desventaja al luchar tres contra dos.

“Shagwell saltó del arciano entre carcajadas. […]  En lugar del cetro de bufón llevaba en la mano un mangual triple, tres bolas llenas de púas que colgaban en cadenas de una maza de madera. Lo blandió con fuerza y una rodilla de Crabb estalló en una explosión de sangre y hueso. […] hizo girar las bolas por encima de la cabeza antes de lanzar un golpe al rostro de Crabb. Sonó un crujido repugnante. En el silencio que siguió, Brienne oyó los latidos de su propio corazón. […] Se desplazó a la derecha de Brienne mientras Pyg se movía hacia su izquierda, obligándola a retroceder hacia el borde del acantilado[…] ‘Está intentando distraerme’ -comprendió Brienne -Pyg se le estaba acercando. Shagwell dio un salto hacia ella. Retrocedió un paso -’Si lo permito, me acorralarán contra el acantilado’[…] Brienne se lanzó contra Pyg. El hombre alzó la espada rota para protegerse el rostro, pero ella atacó por debajo. Guardajuramentos atravesó el cuero, la lana, la piel y el músculo del muslo del mercenario. Pyg lanzó un tajo al aire al perder el pie. La espada rota le arañó la cota de malla antes de que el hombre cayera de espaldas. Brienne le clavó la hoja en la garganta, la retorció y la sacó. Se volvió en el momento en el que el dardo de Timeón pasaba junto a su rostro[…]

– Ocúpate de ella, Shags

– Ocúpate tú- replicó Shagwell- ¿Has visto lo que le ha hecho a Pyg? La sangre de luna le ha enloquecido

‘Elige a uno – se dijo Brienne – Elige a uno y mátalo deprisa’ […] Brienne no titubeó. Se lanzó contra Timeon. Era mejor que Pyg, pero solo tenía un dardo, mientras que ella esgrimía acero Valyrio […] El hombre la hirió en el hombro, pero ella le cortó la oreja y la mitad de la mejilla, le segó la punta del dardo y le lavó un palmo de acero ondulado en el vientre, a través de los eslabones de la cota de malla […] Cuando se volvió, Shagwell seguía de rodillas, confuso, buscando el mangual” Brienne IV, Festín de cuervos. 

El mangual tiene versión para caballería y tiene versión para luchar a pié. En este segundo caso, su manejo es semejante al de un montante, aunque, evidentemente, no puede realizar movimientos de punta. La cadena y las bolas se usan para generar espacios, y es un arma que, bien empleada, puede hacer mucho daño aunque vayas bien pertrechado. En caso contrario, como vemos que le sucede a Dick el Ágil, es muy fácil destrozar articulaciones y romper huesos con el.

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Los Titiriteros se encuentran tras esta primera baja en una clara ventaja: son tres contra una, y optan por cerrarle los espacios y reducir el espacio de combate, acercándose lentamente hasta intentar llegar a ese punto donde la longitud de Guardajuramentos sea inútil. Pero Shagwell es el único que dispone de un arma con la que podría hacer frente a un enemigo con espada, ya que Pyg tiene un arma rota, y por ello no puede mantener bien controlada la distancia, mientras que Timeon solo dispone de un dardo “corto y grueso”, el arma menos apropiada si tu oponente tiene un arma larga. Aquí, el dorniense lo emplea como si fuera una daga. Contra eso, Brienne aplica los principios del combate contra grupos.

Carga primero contra el que está peor equipado: Pyg, que no puede mantener distancia al tener una espada rota y ni siquiera puede ir de punta, ya que su espada no dispone de ella. Brienne aprovecha esa circunstancia y le lanza un tajo bajo al punto de apoyo. En un duelo entre caballeros, esta táctica sería considerada vulgar; pero ella lo emplea para desequilibrarle y encontrar el punto de la garganta.

Ha derrotado a su primer oponente y provocado dudas en los dos restantes, que de pronto se dan cuenta de que no es fácil derrotarla. Así que se lanza a por el oponente que menos posibilidades de ganar tiene: Timeon y su dardo, que él emplea como una daga. Timeon comete el error de, además, no sacar todas sus armas, ya que en esta ocasión, y luchando como él lucha, el puñal habría sido más eficiente que el dardo, ya que éste, al perder la punta, queda completamente inutilizado. Cuando se vuelve hacia Shagwell, ha perdido el mangual, y se rinde, aunque luego intentará sorprenderla.

brienne y stannis

Otro de los ejemplos del estilo de lucha de Brienne de Tarth es su duelo en la posada de la Encrucijada. Allí tiene más espacio, y sus enemigos vienen uno por uno.

“Su intención era provocarlo, y lo logró. Se lanzó contra ella rugiendo maldiciones, levantando salpicaduras de agua negra al atacar. Como en respuesta a sus oraciones, los demás se quedaron contemplando el espectáculo. […] ‘Cinco pasos, cuatro pasos, ahora’ contó Brienne, y Guardajuramentos se alzó para toparse con su ímpetu. El acero chocó contra el acero cuando la hoja atravesó la ropa y abrió una brecha en la cota de malla, justo cuando el hacha bajaba hacia ella. Se echó a un lado y lanzó otro tajo contra el pecho mientras retrocedía. […] El hacha describía arcos mortíferos; era una brutal sombra negra que se transformaba en plata cuando la iluminaban los relámpagos. Brienne no tenía escudo con el que defender los golpes. Lo único que podía hacer era retroceder, lanzarse a un lado o a otro con cada hachazo[…]  bailó, aliviada porque seguían mirando. Ella sola no podía luchar contra siete, aunque uno o dos estuvieran heridos. Hacía mucho que el viejo ser Goodwin reposaba en su tumba, pero le pareció oír que le susurraba al oído ‘Los hombres siempre te van a subestimar. El orgullo hará que quieran derrotarte deprisa para que no se diga que una mujer los puso a prueba. Conserva las fuerzas mientras tus rivales se agotan en ataques furiosos. Aguarda y observa’ […]Aguardó, observó, se desplazó a un lado, hacia atrás, otra vez a un lado, y le lanzó un tajo al rostro, luego a las piernas, luego al brazo. Los golpes del hombre se fueron espaciando a medida que el hacha se le hacía más pesada […] y Brienne saltó hacia él, con las dos manos en la empuñadura de la espada. El ataque directo lo llevó contra la punta y Guardajuramentos atravesó la tela, la cota de malla, el cuero, más tela hasta las entrañas, para salir por la espalda arañando la columna” Brienne VII, Festín de Cuervos

Si recordáis el estilo que empleó Bronn durante su duelo con ser Vardys, vemos que aquí Brienne ha optado por lo mismo. Distancia, espera y contraataque. Al igual que ser Roddrick Cassell, Ser Goodwin ha enseñado bien a su pupila a aprovechar sus fortalezas, y Brienne mantiene aquí un juego con el espacio y el tiempo de combate hasta que la posición le favorece.

Brienne

El hacha que emplea su enemigo es un arma que aúna los conceptos de corte y contundencia, aunque suele necesitar el apoyo de un escudo o una armadura completa para asegurar la defensa del usuario. Un hacha se emplea sobre todo, para realizar ataques diagonales, contra los que la doncella de Tarth se defiende saliendo de la línea de diámetro (línea imaginaria que abarca el espacio entre dos contendientes frente a frente) y emplea pasos circulares para mantener la defensa y la distancia, pero al mismo tiempo se encuentra fuera del alcance de Rorge, con la ventaja de que ella sabe esperar y emplea un escenario con suelo embarrado (que ralentiza a los combatientes) a su favor hasta que encuentra el golpe que pone fin a todo. Aunque el los libros parece un combate extenso, es importante tener en cuenta que toda la escena ha transcurrido en apenas unos minutos.

En la conclusión de este combate, Brienne comete un error fatal. Ese último golpe, en el que imprime una fuerza excesiva, le lleva a atravesar a su rival, y pierde a Guardajuramentos en el camino. Si volvemos un instante al estilo de lucha de Occidente, recordaréis que hablábamos de que la espada nunca atravesaba al rival, puesto que podía quedarse trabada en algún punto y tener que renunciar a ella para continuar el combate. La propia Brienne en su anterior encuentro, no ha empleado más de un palmo de su espada en atravesar la graganta de Pyg, porque tenía a sus compañeros encima. Aquí se olvida momentáneamente de sus oponentes y se permite atravesar al rival de parte a parte, lo que provoca que cuando Mordedor se le echa encima, ya no pueda recurrir a Guardajuramentos.

“Se abalanzo hacia Brienne como una avalancha de lana mojada y carne lechosa, y la envió volando contra el suelo. Aterrizó en un charco, y el agua se le metió por la nariz y en los ojos […] Le agarró un mechón de pelo para echarle hacia atrás la cabeza. La otra tanteó buscándole la garganta. […] Lo golpeó una y otra vez, le dio con la base de la palma en un ojo, pero él no parecía sentir sus golpes . Le clavó las uñas en las muñecas y solo consiguió que le apretara más, aunque los arañazos se le llenaron de sangre. […] Mordedor le agarró el cuello con las dos manos, y empezó a golpearle la cabeza contra el suelo. Brilló otro relámpago, esta vez en el interior del cráneo, pero consiguió apretar los dedos y desenvainar el puñal. Lo tenía encima; no podía alzar el puñal para clavárselo, así que se lo arrastró con fuerza por el vientre” Brienne VII, Festín de Cuervos 

Brienne, físicamente, está en desventaja, así que recurre al puñal, que desgarra el vientre de Mordedor, aunque eso no significa el final del combate. Pero ha perdido la ventaja de su espada, y, de pronto, el terreno se le ha vuelto en contra. El no prever que en cualquier momento un enemigo puede echársete encima le ha dejado en completa desventaja, y al no llevar los guanteletes puestos (venía de un momento de paz), ha perdido también una posible ventaja en una pelea física.