Euron Greyjoy, por Mike Hallstein

En este extraordinario ensayo obra de Stefan Sasse publicado en Tower of the Hand exploramos el metalenguaje de la saga y las referencias propias como nunca antes. ¿Qué personajes creen que viven en una canción? Y mejor aún, ¿quiénes lo saben y se aprovechan de ello?

La vida no es una canción

Meñique, por Juliamyr
Meñique, por Juliamyr

La vida no es una canción, querida. Algún día lo descubrirás, y será doloroso”

Sansa III, Juego de Tronos

Meñique tiene razón, por supuesto, cuando pronuncia esta frase. Sin embargo, la cita es de Canción de hielo y fuego, lo que convierte esto casi en una adivinanza filosófica. La vida no es una canción, pero si eres un personaje en una, y lo sabes, ¿lo puedes usar como ventaja? Romper la cuarta pared tiene una gran tradición en la literatura, y George R.R. Martin no es ajeno a este concepto. Así que, si la vida es una canción después de todo – o, citando a Shakespere, el mundo es una obra de teatro en que nosotros somos los actores – ¿quién exactamente es consciente de este hecho?

Propongo dividir a los personajes en cuatro categorías.

Primero están aquellos que creen que la vida es, de hecho, una canción. Están convencidos de que conocen las reglas y que todos y todo se adhiere a ellas. Estas personas están terriblemente equivocadas, y la mayoría mueren de manera terrible a causa de ello. Ejemplo de esto son Quentyn Martell, Sansa Stark al principio de la historia, los hijos del hierro, los yunkios y los caballeros del verano de la hueste de Renly.

En segundo lugar están aquellos que creen que la vida es bastante injusta y hay que sacar de ella lo mejor posible, y al cuerno las canciones. Pueden tener ilusiones sobre cómo las cosas se desarrollarán, cómo otras personas actuarán o lo importante que serán, pero esto no viene de canciones. La mayoría de nuestros personajes están en esta categoría, desde Eddard Stark a Jaime Lannister, de Jon Nieve a Daenerys Targaryen, de Areo Hotah a Theon Greyjoy.

varys y meñique

En tercer lugar están aquellos que conocen que existe la primera categoría de personas y están dispuestos a aprovecharse de ello sin piedad. Usarán las canciones y a las personas que actúan como si estuvieran en una. Un gran ejemplo es Peryr Baelish, que explota las concepciones previas de Sansa, quizás incluso a la propia Sansa, y vuelve a los caballeros del Valle contra sí mismos.

En cuarto y último lugar están aquellos que son conscientes de que están en una historia y la sabotean. Hay una persona y media en esta categoría. La una es Euron Ojo de Cuervo, un “monstruo bajo la piel de un pirata” (Emmet Booth), que usa rituales mágicos y el conocimiento de que se encuentra en una estructura de tres actos para introducirse en mitad de la historia y convertirse en el nuevo némesis. Y está Tyrion, que en Danza de Dragones decide cortocircuitar la canción del supuesto Aegon y enviarle a su condena y destrucción porque ve que este Aegon no puede ser el centro de la historia.

Miremos la primera categoría. En Danza de Dragones tenemos a Quentyn y los yunkios como ejemplos notorios. Quentyn Martell intenta creer con todo su alma (se lo dice a sí mismo) que está una clásica historia de aventuras, que él es el héroe, la rana del cuento que se convertirá en el príncipe encantador. Alberga dudas propias de esto, por supuesto, y nosotros lectores sabemos que definitivamente no es el héroe de esta historia. La primera frase de su primer capítulo ya nos lo dice: “La aventura apestaba”.  Por supuesto, Quentyn, no quiere entenderlo.

Por ello, se involucra en su propia narrativa, pese a que hay luces de peligro por todas partes. Se ciñe a la idea de que es el héroe, siempre optando por los roles más humildes en la obra que está haciendo (sirviente y luego escudero). Su historia está propulsada por sus amigos mucho más que sí mismo; es Gerris Drinkwater quien constantemente empuja a la narrativa, o cuando estaba vivo, Cletus Yronwood.

Quentyn_Martell_by_henning
Quentyn_Martell_by_henning

Pero la historia no sale bien, como era evidente. Cuando Quentyn se mueve hacia Meereen, lo hace en el contexto de otra historia muy diferente: un descenso a los infiernos. Primero es testigo de lo podrido que está Volantis. Después se une a una banda de mercenarios bastardos, masacrando a jóvenes en una infernal y apocalíptica batalla en Astapor, tras ello traiciona a sus camaradas y al final es rechazado por Dany. Lo que mata a Quentyn es que se cree el héroe de la historia.

En el mundo real, esto no hubiera importado mucho. Todos son los héroes de su propia historia, después de todo. Pero esto es Canción de hielo y fuego, y Quentyn no es rotundamente nada de eso. Ya hay héroes en esta canción, y todos aquellos que se crean los héroes – Stannis, Quentyn, el supuesto Aegon – están condenados. Stannis no es Azor Ahai, sin importar sus cualidades. Lo mismo pasa con Aegon. No es el heredero Targaryen que ha vuelto para salvar el día: esa es Dany. Aunque suene triste, estos personajes están jodidos por este universo incluso antes de que empezaran.

Los yunkios son otro ejemplo. Son tipos que se creen también los héroes, actuando en los roles que eligieron para sí mismos. Desafortunadamente, la realidad tiene una forma de destruir ideas como esa, sea en Canción de hielo y fuego o la vida real. Miremos a estos personajes. Entrenan a sus propios esclavos soldados tematizados. Se creen que son los héroes de la liberación de Meereen sin darse cuenta de que no son más que una broma.

Pensemos en ellos. Uno se hace llamar “la ballena”, se mea encima constantemente y tiene una troupe de bichos raros, y es el más poderoso de ellos. Hay una chica que está básicamente cosplayeando 300 (no hay duda de que Martin tenía esa imagen en mente), hay algunos “genios” que resuelven el problema estratégico de la motivación de los soldados básicamente privándoles de cualquier libertad de movimientos y grandes “estrategas” que no pueden ni cuadrar con el mismo color los uniformes.

Alayne, por Jubah en Devianart http://jubah.deviantart.com/
Alayne, por Jubah en Devianart
http://jubah.deviantart.com/

Pero dejemos a los yunkios. Creo que las categorías dos y tres no merecen tanta explicación. Meñique deja increíblemente explícito cómo manipula a Sansa: está claro en el texto, y su error fatal es asumir que Sansa al mismo tiempo aprenderá cada lección y a la vez no aprenderá nada de ellas. Varys, que se aproxima a esta utilización de la historia como arma desde el otro lado, se prepara de manera insuficiente para la posibilidad de que los más cuidadosos planes salgan mal. Y los problemas y tribulaciones de gente pragmática como Jon y Dany han sido ya analizados en decenas de ensayos.

Pero al otro lado del espectro encontramos a las personas que son realmente conscientes de las estructuras narrativas e intentar sabotearlas para sus propios fines. El primero es Tyrion. Hace esto más o menos por accidente, lleno de autoindulgencia, nihilismo y un afilado conocimiento de qué es exactamente la banda de Aegon y sus compañeros – la encapsulación del mito del rey secreto – y pone un palo en su rueda que provocará su caída sencillamente porque puede. Esta superposición de su historia, que está en la segunda y tercera categoría, y las de esta banda del Rhoyne que pertenece a la primera, es temporal. Por eso le pongo en la categoría de “medio” en su pertenencia a la cuarta categoría.

El único que realmente planta los dos pies en esta cuarta y más peligrosa categoría es Euron Ojo de Cuervo. Es consciente de lo que está pasando, y usa ese conocimiento y poderes mágicos para tallar una parte de la narrativa para sí mismo. Euron no tiene paciencia para tramas, actos y otros elementos de la estructura de la historia. Usa a idiotas cuando les encuentra, como los hijos del hierro, atrayéndoles con las desvergonzadas exageraciones sobre la vida con las Antiguas Costumbres, prometiéndoles no solo hacer Las Islas De Hierro Grandes De Nuevo sino conquistar todo el mundo. Los tontos útiles muerden el anzuelo hasta la coronilla.

Euron Greyjoy, por MathiaArkoniel en Devianart
Euron Greyjoy, por MathiaArkoniel en Devianart

En realidad, Euron es al mismo tiempo mucho más ambicioso y más modesto. No está para la conquista terrenal. Eso es para mortales. Él quiere conquistar la propia narrativa, adaptándola a sus necesidades y ocupando el papel de Gran Villano como una especie de dios inmortal, un dios creado por sí mismo. Es como Napoleón coronándose a sí mismo pero en una escala mucho mayor. Como hemos visto sugerido en “El abandonado”, los tontos útiles pueden servir quizás para un gran sacrificio sangriento para hacer que suceda lo que desea, porque la historia en que creen vivir no es más que una herramienta empleada por un hombre que no tiene ningún respeto por las historias.

Así es el poder del mito y la historia en una historia mitológica. Crear una mitología dentro del propio universo, usando entonces elementos intratextuales que referencian un canon que tú mismo has inventado no es algo que haya empezado con Martin, por supuesto. JRR Tolkien lo logró con gran efecto antes, pero Martin desata toda su vena revisionista aquí. Euron efectivamente usa como arma la intratextualidad de una manera que ningún otro podría.

No está claro aún si Euron es consciente de que todo su plan está funcionando en un tiempo que se le ha prestado. Euron no puede tener éxito. No estoy seguro de si se da cuenta de ello, en una versión aún mayor que Roose Bolton en Invernalia, que es demasiado consciente de la inminente caída de su legado y no le puede importar menos. ¿Por qué Euron no puede tener éxito? Como Roose, que sabe que una maldición está tras él y su sucesor es un lunático incompetente, Euron va contra un destino que no puede derrotar.

La Canción de hielo y fuego es una canción, sí, pero es una escrita por George R.R. Martin, y su vena revisionista tiene una contraparte romántica que lo equilibra. Al final, los héroes triunfarán, aunque pagando un alto precio, y el mal será derrotado. Lo mejor que puede esperar Euron es que Martin nunca termine los libros, pudiendo así estar en un limbo para siempre, cerca de la victoria definitiva. Y eso de hecho le convierte en el más considerable enemigo de toda la saga.