
Siguiente ensayo de este ardiente mes de agosto que hemos dedicado a Stannis Baratheon. Si las dos semanas anteriores hablábamos de sus posibles futuros triunfos, ahora toca analizar su mayor drama: el sacrificio de su hija Shireen. Lo haremos con un ensayo obra de nuestro amigo Lorenzo Prado que lo compara con una célebre escena mitológica, el sacrificio de Ifigenia, y la importancia de la voluntad del mártir.
El sacrificio de Shireen y la voluntad de Ifigenia

Por Lorenzo Prado
A lo largo de toda la historia se ha utilizado el arte como medio de expresión. Algunos de estos artistas conseguían este fin para criticar a los personajes y los sucesos del momento. George R.R. Martin, por ejemplo, ha comparado la amenaza de los Otros con el cambio climático y el poder que tiene la naturaleza sobre nosotros.
Estas críticas también pueden verse en la Grecia Clásica de la mano de los dramaturgos que no tenían otra forma para atacar a los políticos: al terminar la función acababan muchas veces encarcelados. De esta forma, quiero comparar una escena mitológica como es el sacrificio de Ifigenia con el de Shireen, hija de Stannis Baratheon.
La historia cuenta que la flota de Agamenón no podía partir hacia Troya. El rey había matado un ciervo consagrado a la diosa Artemisa y provocado su cólera con palabras irreverentes. Artemisa, además de mandarle una peste al ejército griego, había producido una calma absoluta; de forma que los griegos no podían abandonar el puerto por ausencia de viento.

Ante este hecho, los videntes declararon que la ira de la diosa no podría ser aplacada a menos que Ifigenia, la hija más bella de Agamenón, fuese ofrecida como sacrificio compensatorio. Diomedes y Odiseo fueron enviados a buscarla al campamento con el pretexto de que debía desposar a Aquiles. Ella accedió a acompañarles, pero en el momento en que iba a ser sacrificada fue llevada por la propia Artemisa (según otras fuentes, por Aquiles) a Táuride, y otra víctima ocupó su lugar.
Eurípides es el autor que ha llegado a nosotros que mejor escenifica la figura de Ifigenia. Esto es debido a que en la Ilíada, la obra en la que tendría que cobrar más protagonismo, no aparece.
Y es que en la Ilíada dos menciones muy seguidas sobre tres hijas de Agamenón (Crisótemis, Laodicea e Ifianasa) siendo la última la que algunos autores afirman que sería Ifigenia. Pero esto no podría ser posible si tenemos en cuenta que el supuesto sacrificio que hace Ifigenia ocurre en sucesos inmediatamente anteriores a la Ilíada. Dicha Ifianasa aparece la tercera en la lista, algo que no tiene sentido siendo Ifigenia la primera hija de Agamenón.

Por eso para este ensayo nos basamos en la obra Ifigenia en Áulide: es un título póstumo de Eurípedes que lo presentó su hijo o sobrino Eurípides el Joven, consiguiendo el primer premio por ella. Hay unos versos añadidos por Eliano (170 – 240 d.C.) en los que nos cuenta acerca de una salvación “deux ex machina” en la que Artemis auxilia a Ifigenia siendo cambiada por un animal: unos autores dicen que por una cierva o una corza. En este caso Ifigenia termina siendo una sacerdotisa.
Aunque en la Ilíada no aparece mención a este suceso, sí que lo termina añadiendo Estasino en los Cantos ciprios. Esto daría pie a que él crease el personaje en el caso de que no fuese Ifianasa. De la obra Esquilo apenas han llegados a nuestros días unos fragmentos nada claros, y de Sófocles algunos textos más que no pueden reelaborar bien las escenas.
La gran diferencia entres estas dos versiones con la que estamos tratando es que solo Eurípides le confiere voluntad a Ifigenia. En los otros casos, ella es utilizada como un objeto.

En la Ilíada se nos cuenta que toda la Hélade se ha embarcado para presentarse ante las murallas de la famosa Troya, porque Paris había capturado a Helena. Entre el transcurso de la captura y la llegada de los barcos a Troya ocurre la trama que nos ofrece Eurípides en Ifigenia en Áulide.
En esta obra, el rey Agamenón hace llamar a su hija Ifigenia con la excusa de casarse con el afamado Aquiles , “el de los pies ligeros”, pero no contaba con que iba acudir su esposa Clitemnestra. Ante la llegada de ambas, no termina de contarles su plan. Estando ellas allí y ya sin posibilidad de escapar del destino que tiene preparado para su hija, intenta cambiar la conversación para que no se den por aludidas ante el sacrificio tan pronto.
No es hasta el momento de la conversación entre Clitemnestra y Aquiles cuando ambos se dan cuenta de la estratagema creada por Agamenón. Será más adelante cuando se nos revela el carácter de Ifigenia, que se entrega a ser sacrificada por el bien de la Hélade, diciendo la frase: “Un hombre es más valioso que mil mujeres en la vida”.

Esta frase se debe a que lo más importante en esa época era la polis – todo lo que hay fuera es barbarie – y la posición social tan baja que tenía entonces la mujer. Que se sacrifique por ella, como se dice en la obra, es una forma de divinizarla: por eso ella acepta ese destino.
También es una crítica de Eurípides al principal suceso del momento, la Guerra del Peloponeso, una lucha de griegos contra griegos. Es por este motivo por lo que introduce este hecho, para mostrar al público del error que están cometiendo: están matando a los de su propia sangre. Es una ironía cuando para su cultura solo ellos son civilizados y el resto que está fuera de sus fronteras son bárbaros.
Termina la obra con los versos añadidos de Eliano. En ellos un mensajero lleva las nuevas a Clitemnestra del milagro de Ifigenia, a quien se la habían llevado los dioses a cambio de una cierva sacrificada.
(Si os ha gustado esta historia y la cultura clásica, os recomendamos el podcast La Vendetta de Remo, disponible en iVoox y Youtube, que es obra de nuestra amiga Beatriz, a quien ya todos conocéis por el podcast de La Canción Continúa).

Nos trasladamos al mundo de Canción de hielo y fuego, a la trama de Stannis Baratheon en el norte y lo que podría suceder en Vientos de Invierno. En la serie estamos situados en la recta final de la quinta temporada, más en concreto en el 5×09 Danza de Dragones.
Stannis Baratheon, padre de Shireen, era el almirante de la flota de los Siete Reinos antes de la muerte de su hermano Robert y de que se autoproclamase su sucesor frente a su “sobrino” Joffrey Baratheon. Agamenón fue elegido comandante de los ejércitos de la Hélade contra Troya. Ambos se han encaminado a la guerra y han necesitado de ayuda divina a costa de su familia de camino a la batalla.
Después del desastre de la Batalla del Aguasnegras, Stannis Baratheon pone rumbo al norte para salvar el Muro de los salvajes. Deja a su hija Shireen y su esposa Selyse en Guardaoriente del Mar, el castillo más oriental y el único con puerto de los que tienen la Guardia de la Noche: así pudo llevar a su ejército al Castillo Negro.

Al salvar a la Guardia, se sentía con la obligación de que se uniesen a su causa y aumentar sus efectivos para liberar los territorios del sur del Muro, que estaban en manos de Ramsay Bolton. Así que se dirigió al sur para conseguir aliados y luchar contra él. Antes de eso decretó con el comandante de la Guardia de la Noche, Jon Nieve, que les preparasen el Fuerte de la Noche, la fortaleza más grande del Muro; pero deshabitada desde hace siglos.
Aquí termina esta trama en los libros, pero tenemos confirmados tres hechos que han pasado en la serie y que también van a suceder en los dos siguientes libros. El rey va a terminar siendo Bran Stark (esto confirmado por D. Benioff y D.B. Weiss), el famoso “Hold the door” de Hodor, y el sacrificio de Shireen.
Lo que sucede en la serie es que Melisandre se lleva a Selyse y Shireen hacia el sur, de camino a cruzarse con Stannis antes de la batalla de Invernalia frente a Ramsay Bolton. La noche anterior les convence a ambos para sacrificar sangre real por lograr su cometido. El único que se podría poner en contra es Davos Seaworth, la Mano del rey, por lo que es enviado lejos para que no interfiriese.

Shireen termina siendo sacrificada, pero ¿será así en las novelas? Ya hemos visto que hay versos añadidos en que aseguran que Ifigenia fue cambiada por una cierva: curiosamente el blasón de los Baratheon es un ciervo, por lo que Shireen podría ser una metáfora de la cierva.
Anteriormente en los libros, Melisandre convenció de hacer otra quema, aunque en este caso era una condena a Mance Rayder, el Rey Más Allá del Muro. Más adelante se nos aclara que, mediante una ilusión óptica, Melisandre había cambiado a Mance Rayder por Casaca de Matraca.
Podríamos hablar quizás también de los Hombres sin Rostro, que cambian su apariencia para cumplir su misión. Aunque estén sirviendo a distintos dioses, unos al Dios sin Rostro y otra a R’hllor, podrían estar relacionados su forma de ocultar la verdad. No sería extraño que estuviesen sirviendo al mismo dios, aunque de distinta forma y adoración, pero esto daría para un largo debate.

Ahora bien, en la serie hemos visto que el sacrificio de Shireen no termina funcionando: tras este suceso la batalla contra Ramsay Bolton termina en un nuevo desastre. En cambio, el sacrificio de Ifigenia sí da resultado, pero gracias a un pequeño detalle.
Ya se dijo que Eurípides quiso dar voluntad de decisión a Ifigenia y ella termina aceptando sacrificarse por toda la Hélade, porque es lo mejor para ellos: su vida es insignificante en comparación. En cambio, Shireen es llevada a la pira sin contarle nada y se resiste. Minutos antes le había dicho a su padre que haría cualquier cosa por ayudarle, pero en qué mente de una niña de esa edad podría haberse imaginado tal cosa. Esta es la gran diferencia que termina anticipando lo que ocurrirá después.
En la obra de Andrzej Sapkowski, El Último Deseo de la saga de Geralt de Rivia, hay un relato llamado Cuestión de Precio. Un hombre está hechizado y para poder liberarse tenían que otorgarle un derecho de la sorpresa. Al ayudar a alguien, si éste no tiene nada que ofrecerte, le daría lo que dejó en su casa cuando partió de lo que no sabía y no se esperaba; en este caso fue una niña. Pero no se pudo cumplir hasta que la Niña de la Sorpresa accedió, ella y no su abuela Calanthe.

Si nos vamos a la Biblia (Jueces 11), Jephté prometió dar a Yahvé, a cambio de su ayuda frente a los hijo de Ammon, lo primero que saliese de su casa al llegar, que fue su única hija Sheila que salió bailando. Ella acepta su fin pidiendo dos meses para despedirse: al final no se explica si la termina sacrificando o si la tiene recluida. En este caso la voluntad de ella es aplicada después de la ayuda, pero puede que Yahvé supiese la reacción de la hija.
Siguiendo en el Antiguo Testamento tenemos el sacrificio de Isaac (Génesis 20) por parte de su padre Abraham a petición de Yahvé. Según la historia no tenemos constancia de la voluntad de Isaac; aunque entonces tenía veinticinco años, por lo que podría haber consentimiento. Esto no lo podemos saber porque el autor no parece querer dar esa voluntad a Isaac, al igual que hicieron Sófocles y Esquilo en sus historias sobre el sacrificio de Ifigenia.
Posteriormente, J.R.R. Tolkien en la historia de Aulë y Yavanna cuenta cómo Eru detiene la muerte de los enanos a manos de su creador Aulë, como en el sacrificio de Isaac. En este caso los enanos terminaron consiguiendo su propia voluntad sin seguir el pensamiento de Aulë; pero esta voluntad es otorgada por el propio Eru y ellos se agachan ante la acometida de Aulë.

El sacrificio más famoso de la Biblia está en el Nuevo Testamento, cuando se sacrifica Jesús, hijo de Dios, ofreciéndose por toda la humanidad. No solo conseguiría la salvación de todos sino que derrotó a la muerte, resucitando al tercer día, según defiende la doctrina cristiana.
En estos sacrificios se está jugando con sangre y vemos de manera recurrente que la protagonista es la sangre de su propia familia. Es un lazo demasiado fuerte cuando estamos ante hechos tan importantes.
Algo tan decisivo tenía que llegar de la mano de un sentimiento tan fuerte como es la propia voluntad de decisión. Por eso, al dar su consentimiento, Ifigenia hizo que pudieran navegar los barcos con los vientos dados, la Niña de la Sorpresa rompió una maldición o Jesús salvó a la humanidad. Pero la negación de Shireen a un destino que no debería haber presenciado propició la derrota de su padre frente a Ramsay Bolton.
Estudiando estos hechos y sin tener esto presente en los libros aún, podemos predecir el destino de Stannis Baratheon en un futuro. Siempre y cuando George R.R. Martin siga esta fórmula, la decisión final de Shireen frente al sacrificio que ya sabemos que va a ocurrir nos ayudará a conocer lo que va a suceder capítulos después. Pero tendremos que esperar a la ansiada llegada de Vientos de Invierno.















