Remix histórico: la Danza de los Dragones y la Anarquía Inglesa

Por Stefen Attewell en Tower of the Hand

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La analogía histórica de la Danza de los Dragones de Poniente fue la guerra civil de 19 años que tuvo lugar en el siglo XII en Francia e Inglaterra que fue conocida por sus contemporáneos como “Cristo y sus santos duermen” o simplemente “la Anarquía”.

Que George R.R. Martin toma prestadas referencias históricas es bien conocido. Sin embargo, no es el caso de que él simplemente vuelva a contar historias existentes; sino que, como un DJ, Martin samplea y hace un remix de eventos y figuras históricas para alcanzar el efecto literario que quiere conseguir. Mirando las similitudes y diferencias de la Anarquía y la Danza de los Dragones, podemos empezar a entender el método en su locura.

Una breve narrativa sobre la Anarquía

La Anarquía empieza con una escena extremadamente Martinesca de súbito horror y consecuencias imprevistas – el inesperado naufragio del Barco Blanco, un navío real que se hundió en el Canal de la Mancha con toda la tripulación salvo un puñado falleciendo en el mar. Entre aqullos que perdieron la vida estaba William Adelin, el único varón legítimo heredero del rey Enrique I de Inglaterra, que de manera similar al Aegon IV de Poniente, sería famoso por ser padre de muchos bastardos de diversas amantes, con hasta 24 hijos ilegítimos conocidos.

Un guerrero habilidoso, reformista exitoso y reconocida dureza, Enrique I ignoró a sus hijos bastardos al trono (aunque les dio importantes tierras y títulos, incluyendo los condados de de Gloucester y Cornwall) en favor de su hija legítima mayor, Matilda, antigua Emperatriz del Sacro Imperio Romano y mujer del conde de Anjou. Durante las celebraciones de Navidad de 1126, Enrique I convocó a los barones de Inglaterra a su palacio de Westminster y les forzó (supuestamente con amenazas físicas) a jurar un voto de obediencia para servir a Matilda (y, más importante cualquier heredero varón que tuviera con Geoffrey, el conde de Anjou) como legítima heredera del trono de Inglaterra.

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La Emperatriz Matilda, paralelo de Rhaenyra

Sin embargo, al mes de su muerte en 1135, su sobrino Esteban de Blois había tomado el trono con la ayuda de su hermano, el obispo de Winchester, mientras que los barones normandos estaban reunidos en Normandía en el funeral del rey. Inicialmente, el rey Esteban consiguió consiguió consolidar su posición bastante bien, a pesar de una invasión del norte de Inglaterra a cargo del rey David I de Escocia (el tío de la emperatriz Matilde), siendo capaz de repeler a los escoceses y ganar el apoyo de la mayoría de los lores normandos prometiéndoles en su primera corte continuar las políticas de Enrique I.

Gradualmente, sin embargo, las rebeliones en Gales y la invasión de Normandía de Geoffrey de Anjou en 1136 alzaron el nivel hasta llegar a una guerra civil cuando el hijo ilegítimo de Enrique I, Robert Fitzroy, conde de Gloucester, se rebeló contra el rey Esteban en el nombre de la Emperatriz Matilda, dando a la reina una fortaleza en las Midlands y el suroeste de Inglaterra, lo que provocó una nueva invasión de Normandía y una invasión escocesa de Yorkshire. En 1139, con Normadía asegurada bajo su mando, Matilda cruzó el Mar de la Mancha en verano con su herman Robert Fitzroy a su lado y consolidó su poder en Gloucester, Bristol, Devon, Cornwall, las Marcas galesas y Oxford: básicamente, todo el suroeste de Inglaterra.

Tras una serie de abortados asaltos y asedios, una decisiva batalla fue luchada en 1141 en Lincoln, donde Robert de Gloucester y Ranulf, conde de Chester, hicieron marchar un ejército de apoyo a través del corazón del invierno para machacar el ejército de Esteban contra los muros del castillo de Lincoln. Haciendo una brava – y poco inteligente – última resistencia, Esteban fue capturado en batalla, con su espada rota en su mano. La emperatriz hizo una triunfal procesión en Londres para preparar su coronación, habiendo trabajado un acuerdo con el hermano de Esteban, el obispo de Winchester, para contar con el apoyo de la Iglesia. Sin embargo, un concilio invocado para jugar su coronación vaciló cuando los principales nobles de Inglaterra no se presentaron en él y los ciudadanos de Londres se rebelaron, forzando a Matilde a marchar a Oxford.

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El rey Esteban, el paralelo a Aegon II

Y en el llamado “Tumulto de Winchester”, en el verano de 1141, Roberto de Gloucester y la Emperatriz Matilda fueron sonoramente derrotados por la reina de Esteban (confusamente también llamada Matilda) y Robert Fitzroy de Gloucester fue capturado. Eso forzó a la emperatriz Matilda a intercambiar a su hermano por Esteban, que volvería al trono, asegurando que la Anarquía continuase durante otra década.

Para mediados de los 1140, la guerra había colapsado en un espantoso estancamiento en Inglaterra, con constantes rebeliones contra Esteban y un continuo proceso de lores rebeldes y leales emboscándose entre ellos a voluntad, con ningún bando capaz de asegurar la ley y el orden en sus territorios. Matilda fue finalmente forzada a volver a Francia, donde ella y su marido habían tenido más éxito, completando su conquista de Normandía. El liderazgo de las fuerzas de Matilda había pasado a su hijo ahora adulto, Enrique Plantangenet, que tras la muerte de su padre y su brillante matrimonio con Eleanor de Aquitania en 1151, por aquel entonces básicamente controlaba la mitad occidental de Francia. Enrique intentaría no menos de tres invasiones a Inglaterra para reclamar sus derechos.

Sin embargo, la guerra civil, que había durado 19 años, no fue concluida con una victoria en el campo de batalla sino con la muerte accidental del único hijo de Esteban, Eustace. Este hecho dejó como heredero sin discusión del trono a Enrique Plantagenet, rápidamente seguida por la muerte natural del mismo Esteban.

El uso de la historia de Martin: Similitudes y diferencias

Ahora que tenemos un hilo histórico sobre los eventos que sucedieron en nuestro mundo real, podemos empezar a ver por qué Martin usó este evento particular como una inspiración observando las similitudes y diferencias entre estos eventos históricos y la Danza de los Dragones.

Similitudes

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Muerte de Rhaenyra, por Arthur Bozonnet

Género contra Ley

En ambos casos, el conflicto central que inicia la guerra civil es entre la fuerte adhesión a las leyes de sucesión (uno se puede imaginar fácilmente a Stannis Baratheon siendo un ardiente defensor de la reina Rhaenyra o la Emperatriz Matilda si hubiera estado entonces) y los valores patriarcales inherentes en una sociedad medieval. Tanto Rhaenyra como Matilda eran las herederas legítimas elegidas por su rey, y en ambos casos casos fueron ignoradas porque eran mujeres.

Hay una pequeña diferencia porque Viserys I tenía un heredero varón en la persona de Aegon II, lo que hizo su elección de Rhaenyra o extremadamente progresista o increíblemente ilógica. Pero dado el persistente interés de Martin en discriminación de género y desigualdad, y su uso como elemento central de su construcción de un mundo medieval y como una gran fuerza contra la que luchan sus personajes femeninos, creo que Martin eligió específicamente este evento histórico para enfatizar este tema.

El fallido intento de Rhaenyra de retomar su trono y la resultante ley de sucesión y el tabú cultural contra las mujeres poderosas ayuda a explicar por qué los deseos de Cersei de gobernar en términos de igualdad con cualquier hombre sean continuamente descartados y por qué los consejos de Catelyn son con tanta frecuencia ignorados. O por qué Sansa ha vivido tanto tiempo como un peón indefenso; y por qué personajes como Arya, Brienne, Asha y Daenerys al final buscan escaparse de la estrecha “esfera femenina” para alcanzar sus objetivos.

El caos y la violencia de la guerra civil

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El concilio verde de Aegon II y Alicient Hightower

Em ambos casos, las guerras civiles son asuntos crueles y sin pausa que resultan en la violación de la ley y el orden y en las masas sufriendo mientras la lucha se escapa de los campos de batalla y acaba desatando su horror en la población civil. La Anarquía duró unos 19 años y H.W.C. Davis estima que la propiedad impositiva (una cruda medida del daño hecho de la guerra, ya que las bajas no se registraron) de Cambridgeshire decreció un tercio, la de Oxfordshire dos quintos, Essex un cuarto, Hertford tres quintos, Gloucester un tercio, Warwick dos tercios y la mitad en Derby y Leicester.

La Danza de los Dragones duró solamente tres años, pero la presencia de dragones eleva las bajas. Como hemos argumentado antes, Martin no tiene una visión romántica ni pacifista de la guerra, sino que busca mostrar tanto la pomba y las grandes tácticas como las terroríficas consecuencias en las vidas humanas.

La Danza de los Dragones recapitula las lecciones que enseñarán las Rebeliones Fuegoscuro, la Guerra de los Reyes Nuevepeniques, la Rebelión de Robert, la Rebelión Greyjoy y la Guerra de los Cinco Reyes: que la guerra, incluso despojada de bombas, misiles y máquinas de disparo automáticas, toma un altísimo precio en vidas humanas y dignidad humana, con la mayoría de las bajas nunca teniendo una voz en los concilios de los poderosos. Esto contrasta fuertemente con otras obras de fantasía populares fundadas bajo una visión sana y heroica de la guerra medieval.

Finales ambiguos

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Aegon II

Siguiendo con este tema, se narra que ambas guerras terminan con ningún bando disfrutando realmente de la victoria. En nuestra historia, Matilda fue forzada a retirarse de Inglaterra sin ser coronada y Esteban vio a su vicioso hijo Eustace atragantarse con una espina de pescado en un festín (nos recuerda al rey Joffrey) y después falleciendo de muerte natural, dejando a Enrique Plantagenet, que había fracasado tres veces al intentar ser rey de Inglaterra por la fuerza, como rey por defecto de Inglaterra.

Una guerra sangrienta termina con una victoria sin sangre. En la Danza de los Dragones Aegon II triunfa sobre su hermana, completándolo con su dragón devorándola, pero fracasa en tener un heredero varón y es, por tanto, sucedido en el trono por el hijo de la persona cuyo trono robó. Es un destino que Aegon comparte con el igualmente brutal Maegor el Cruel, un signo quizás de que los dioses (o GRRM) no aprueban a tiranos y usurpadores.

En un ejemplo de Martin remezclando la historia en lugar de reescribiéndola, Aegon III casándose con la hija de Aegon II para reunir la línea Targaryen y terminar la guerra civil es más bien reminiscente de Enrique VII casándose con Isabel de York para terminar la Guerra de las Rosas. Y sobre las bajas humanas, creo que Martin eligió esta particular guerra civil como su inspiración para apuntar que las guerras raramente terminan con la dulce victoria que prometen quienes la inician.

Diferencias

La división continental

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Una de las más persistentes dinámicas en las guerras civiles inglesas era la continua importancia de la Europa continental, especialmente los territorios ingleses en Francia, durante la Anarquía, la Guerra de las Rosas y las diversas guerras Stuart al inicio de la era moderna. Eran los territorios ingleses en Francia los que daban a la Emperatriz Matilda y a su marido Geoffrey de Anjou una base de poder desde la cual podía lanzar invasiones y refugiarse si las invasiones fallaban, prolongando así la guerra.

De manera similar, en la Guerra de las Rosas, Calais, Borgoña y la propia Francia ayudaron tanto a Yorkistas como Lancasteristas para iniciar remontadas tras lo que parecían derrotas totales, lo que causaba que las luchas siguieran y siguieran. Eso permitía a los reyes de Francia una oportunidad de unificar su propia nación y mantener a Inglaterra débil.

Esto no parece suceder en la historia de Poniente, de manera extraña. Essos es donde las rebeliones se terminan, como apunta Stannis. Con la algo débil excepción de la Guerra de los Reyes Nuevepeniques, en la cual los perdedores de las rebeliones encontraban refugio en las Ciudades Libres de Essos, nunca se lanzaron rebeliones de reconquista desde el otro continente, a pesar de que organizaciones como la Compañía Dorada daban a los pretendientes reales una base de poder desde la que empezar.

Solamente Braavos parece influir algo en Poniente

Essos no parece inmiscuirse en las políticas de Poniente durante los períodos de debilidad interna – siguiendo la destrucción de Aegon de las tropas de Volantis durante su invasión de Tyrosh. Las ciudades estado están lejos de la política de Poniente la mayor parte del tiempo y seguramente hubieran continuado así si no fuera por el trato de Cersei al Banco de Hierro de Braavos.

Esto me parece una debilidad en el mundo que ha creado George R.R. Martin y sus investigaciones históricas. Además del papel del continente en las guerras civiles inglesas, Inglaterra jugó un papel crucial en la política europea, desde la Guerra de los Cien Años, donde era una fuerza de peso; a la participación inglesa en las cruzadas;y hasta a su papel posterior como pivote entre Francia y España entre los reinados de Enrique VII e Isabel I.

Sin embargo, en la escritura de Martin, salvo unos pocos puntos de divergencia (la Conquista de Aegon, la Guerra de los Reyes Nuevepeniques y la potencial invasión de Daenerys), las relaciones entre Poniente y Essos parecen permanentemente en estasis (que no éxtasis), basándose solo en relaciones comerciales. Esto sencillamente no es creíble desde el punto de vista geopolítico: Poniente es un reino masivo vecino de un área de Essos en permanente disputa militar entre un número de ciudades-estado rivales. Es difícil creer que varios de estos rivales no pidieran asistencia a Poniente en sus guerras internas en las Ciudades Libres, o que los monarcas de Ponientes no miraran a Essos en busca de oro y gloria.

El rey triunfante y el legado de la guerra

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Peter O’Toole como Enrique II

Finalmente, los personajes victoriosos de ambas guerras no pueden ser más diferentes. Enrique II de Inglaterra (Enrique Plantagenet) fue un carismático y energético monarca que, tras sus fallidos intentos de reconquistar su derecho de nacimiento, se convirtió en Rey de Inglaterra, Duque de Normandía y Conde de Anjou, Maine y Nantes; y a través de su brillante matrimonio con Eleanor de Aquitania ganó el más rico de los ducados, dándole el control del Imperio angevino que cubría la mitad de Francia. Un líder militar de gran éxito, Enrique expandió sus territorio a través de una serie de guerras que le dejaron (además de los títulos que había heredado) como señor de Bretaña, Toulouse, grandes zonas de Gales y la mitad este de Irlanda.

Inmensamente carismático, Enrique reformó la estructura del gobierno real a través de la creación de una red de oficiales locales reales y un gran concilio para aconsejarle, asegurando autoridad judicial (incluido el primer libro de leyes inglés, fortaleciendo las cortes reales en las comarcas y creando sheriffs reales que acabaran con los bandidos y el desorden) y restaurando las financias reales, construyendo castillos desde el sur de Francia a la frontera escocesa para fortalecer su control sobre su vasto imperio. Pasó a ser parte de nuestra memoria histórica a través de las magistrales actuaciones de Peter O’Toole en Becket (1964) y El león en invierno (1968).

El Rey Aegon III
El Rey Aegon III

Comparemos esta poderosa figura que llevó a Inglaterra de la miseria de la guerra civil a una cima de poder e influencia con la sombría y melancólica figura de Aegon III. A diferencia del aparentemente alegre (cuando no estaba enfadado a muerte) Enrique II, Aegon nunca sonreía aparentemente y vestía siempre de negro, acosado por la memoria de su madre siendo devorada por el dragón de su hermano. Aunque gobernó durante 26 años y logró mantener los Siete Reinos unidos, Aegon III presidió el declive del poder real con la muerte de los últimos dragones y sus hijos solo debilitarían más la monarquía con el impulsivo apetito de Daeron por la guerra y los excesos religiosos de Baelor.

 

Esta divergencia sugiere que GRRM estaba buscando otro evento, aparte de las Rebeliones Fuegoscuro, que pudieran explicar por qué los Targaryen habían perdido sus dragones y cómo su monarquía se había debilitado hasta el punto de que Robert Baratheon pudiera haber organizado una rebelión exitosa contra ella. Un dinámico y exitoso reformista hubiera sido contrario a sus propósitos, así que reemplazó a Enrique II con el equivalente en Poniente de Hamlet.

Conclusión

Como tanto un historiador como fan del género de fantasía, me impacta la habilidad de George R.R. Martin para manejar las fuentes que le sirven de material. En lugar de sencillamente volver a contar la historia europea insertando dragones – algo que sería tan desastrosos como el empeño de las novelas de fantasía que toman solo trazas de feudalismo sin pensar realmente en cómo esas estructuras darían forma a las vidas y pensamiento de sus protagonistas – Martin ha elegido en su lugar usar la historia como herramienta al servicio de un propósito literario.