Aunque estemos llenos de noticias en Los Siete Reinos, no vamos a renunciar a publicar nuestros ensayos. Y hoy comenzamos un magistral texto publicado por el blog de Lawyers of Ice and Fire, expertos en Derecho, explicando por qué jurídicamente no sienta precedente el Concilio del 101 d.C. y las mujeres tienes derecho a gobernar los Siete Reinos. Lo dividiremos en tres partes y ha sido traducido por nuestro amigo Javier Gómez.

Mujeres, gobernad el Reino – Ensayo sobre las consecuencias del Concilio del 101 d.C (1ª parte)

Jaehaerys I y su corte, el inicio de House of the Dragon

Introducción y tesis

En el universo de la serie de Juego de Tronos, la cuestión de si es posible que una mujer se siente en el Trono de Hierro queda bien resuelta. Cersei Lannister, la primera de su nombre, reina de los ándalos y de los primeros hombres y Protectora del Reino, lleva sentada en el Trono de Hierro casi tres años de tiempo real desde la abdicación del rey Tommen.

Aunque muchos de los súbditos de la reina Cersei están un poco escamados con eso, la realidad sobre quién ostenta ahora mismo el poder en Poniente hace posible, si no ya extremadamente probable, que el sucesor de Cersei también sea una mujer. Así pues, podemos decir con justicia que, en el mundo de la serie, el techo de cristal (¿o de vidriagón) se ha hecho añicos de forma entera y verdadera.

Pero, ¿qué pasa con el universo de los libros de Canción de Hielo y Fuego? En el Poniente de los libros, Cersei (todavía) no ha ascendido al trono, Daenerys aún está atrapada en su nudo de Meereen y Sansa sólo está empezando a reunir fuerzas en el Valle. ¿Es legal que una de estas capaces gobernantes declare su intención de conquistar el trono?

Casi todos los ponientis creen que es ilegal que una mujer reine. Casi todos los ponientis se equivocan.

A los ojos de muchos, el Gran Concilio del 101 DC sentó un precedente de hierro en asuntos sucesorios: sin importar la primogenitura, el Trono de Hierro de Poniente no podía pasar a manos de una mujer, ni a los descendientes masculinos de una mujer a través de la misma.” (El Mundo de Hielo y Fuego, Reyes Targaryen, Jaehaerys I).

El Gran Concilio del 101 DC, convocado por orden del rey Jaehaerys el Conciliador para arreglar el asunto de su propia sucesión, eligió al príncipe Viserys por encima del príncipe Laenor como heredero de Jaehaerys I, en parte porque Viserys descendía de la línea masculina, mientras que Laenor descendía de una línea femenina.

La última decisión de este primer Gran Concilio ha llevado a muchas personas, tanto en Poniente como en el fandom, a argumentar que el resultado del Gran Concilio estableció una especie de precedente legal para el Trono de Hierro según el cual la línea masculina siempre debe heredar antes que la femenina.

Sin embargo, este argumento interpreta de forma errónea varias cosas sobre el Gran Concilio y su decisión, incluyendo, pero no necesariamente limitándose a: la naturaleza de la decisión en sí misma, la teoría de la ley y la naturaleza de los precedentes tanto en Poniente como en el mundo real.

En este ensayo demostraré que:

  1. El Gran Concilio del 101 DC fue una asamblea legislativa, no judicial
  2. Como la decisión tomada por el Gran Concilio del 101 AC fue legislativa, no sienta poder de precedente
  3. La aplicación de la ley de Poniente no consiente una lectura que implique que el Gran Concilio del 101 DC alterase fundamentalmente las reglas de herencia del Trono de Hierro.

Antecedentes factuales relevantes

Imagen que representa a Jaehaerys y Alysanne

Para el 101 DC, el rey Jaehaerys I era muy, pero que muy viejo. Cuando el primer hijo y heredero de Jaehaerys, Aemon Targaryen, murió diez años antes, el rey nombró heredero a su tercer hijo, Baelon. Al hacerlo, pasó por encima de su nieta Rhaenys, presumible (pero no explícitamente) porque Rhaenys era mujer y Baelon era hombre.

La esposa de Jaehaerys, la reina Alysanne, se enfadó, y con razón, porque creía que el sexo de Rhaenys no debería impedirle heredar el Trono de Hierro. Luego, Baelon también murió trágicamente, dejando al reino sin heredero reconocido.

Para el 101 DC, Jaehaerys sabía que no le quedaba mucho tiempo. Aunque casi todos sus hijos habían muerto en este punto de la historia, muchos habían tenido sus propios hijos, y como resultado estaba un poco entre la espada y la pared en el asunto de quién lo sucedería como monarca de los Siete Reinos.

Con el objetivo de ser breve, me saltaré casi toda la docena de posibilidades que hay y me centraré en los dos candidatos principales entre los que Jaehaerys tuvo que elegir:

1) Viserys Targaryen, su nieto (24 años)

Padre: Baelon Targaryen (tercer hijo de Jaehaerys y Alysanne)

Madre: Alyssa Targaryen (quinta hija de Jaehaerys y Alysanne)

¿Jinete de dragón?: Sí, claro que lo era.

2) Laenor Velaryon, su bisnieto (7 años)

Padre: Corlys Velaryon

Madre: Rhaenys Targaryen (primera hija del primogénito de Jaehaerys y Alysanne, Aemon)

¿Jinete de dragón?: Aún no.

Para el 101 DC, la Casa Velaryon era una de las casas más ricas y poderosas de Poniente, y empezaron a reunir fuerzas para obligar a que se aceptara la candidatura de Laenor. Para evitar una potencial guerra civil entre las dos facciones, Jaehaerys decidió convocar un Gran Concilio de señores de todo Poniente “para discutir, debatir y en último término decidir sobre el asunto de la sucesión” (vid. Fuego y Sangre, “Los Herederos del Dragón, La Cuestión de la Sucesión).

Esta fue una decisión política sabia por parte de Jaehaerys. Delegar la decisión le permitía cortar cualquier ramificación que surgiera de las facciones rivales de quienquiera que eligiera el Concilio porque podía echarles la culpa a los señores reunidos de Poniente. También significaba que evitaría enfadar a Alysanne favoreciendo explícitamente de nuevo a la línea masculina sobre la femenina.

Es importante remarcar que la tarea impuesta por Jaehaerys al Gran Concilio era elegir a su heredero. De forma ordinaria, esta tarea la desempeñaría el propio rey, pero en este caso eligió delegar su poder en el Gran Concilio. Lo que no hizo (ni podía hacer) fue delegar en el Gran Concilio el poder de elegir a todos los herederos para siempre.

Rhaenys, la Reina que nunca fue, por Bella Bergolts

Sea como fuere, el Gran Concilio se reunió durante trece días en Harrenhal. Hablaron de, y descartaron a, nueve pretendientes menores por razones tan variadas como:

Las tenues reclamaciones de nueve competidores menores fueron consideradas y descartadas (uno de ellos era un caballero misterioso que dijo ser el hijo natural del mismísimo rey Jaehaerys, y que fue apresado y hecho prisionero cuando el rey lo hizo quedar como mentiroso). El archimaestre Vaegon fue descartado por sus votos, y la princesa Rhaenys y su hija por su sexo…” (Fuego y Sangre: Los Herederos del Dragón, La Cuestión de la Sucesión).

Remarquemos de nuevo que, aunque algunos de esos pretendientes fueron descartados por el Gran Concilio por su sexo, eso no fue lo único que tomó en consideración. Vaegon, que habría sido un pretendiente muy fuerte de no ser por sus votos de maestre, fue descartado porque se había puesto la cadena, lo que demuestra que el Gran Concilio valoró si sería práctico tomar esa decisión no sólo porque el pretendiente fuera hombre o mujer.

Con esas reclamaciones menores descartadas, los señores también consideraron las variadas fortalezas y debilidades de los dos pretendientes principales:

dejando a los dos pretendientes con mayor apoyo: Viserys Targaryen, hijo mayor del príncipe Baelon y la princesa Alyssa, y Laenor Velaryon, hijo de la princesa Rhaenys y nieto del príncipe Aemon. Viserys era nieto del Viejo Rey, y Laenor su bisnieto. El principio de primogenitura favorecía a Laenor, y el de proximidad a Viserys. Viserys también había sido el último Targaryen en cabalgar a Balerion… aunque tras la muerte del Terror Negro en el 94 DC no volvió a montar en dragón, mientras que el pequeño Laenor aún tenía que volar por primera vez a lomos de su joven dragón, una espléndida bestia gris y blanca a la que llamaba Bruma. Pero la reclamación de Viserys derivaba de su padre, la de Laenor de la de su madre, y casi todos los señores creían que la línea masculina debía tener preferencia sobre la femenina. Además, Viserys era un hombre de veinticuatro años, y Laenor un niño de siete. Por todas estas razones, la reclamación de Laenor fue considerada generalmente como la más débil, pero los padres del niño eran figuras tan influyentes y poderosas que no se podía descartar por completo.

[…]

Aunque lord y lady Velaryon fueron elocuentes y generosos en sus esfuerzos a favor de su hijo, la decisión del Gran Concilio nunca estuvo verdaderamente en duda. Por un desequilibrado margen, los señores reunidos eligieron a Viserys Targaryen como heredero legítimo del Trono de Hierro. Aunque los maestres que contaron los votos nunca revelaron las cifras reales, después se dijo que había habido más de veinte votos a uno.” (Fuego y Sangre: Los Herederos del Dragón, La Cuestión de la Sucesión).

¿Sienta un precedente duradero esta decisión del Gran Concilio o simplemente eligió a un heredero conveniente y práctico? El texto no menciona ninguna intención de sentar precedente por parte del Concilio. Por contraste, subraya que, aunque el hecho de que la reclamación de Viserys derivase de la línea masculina fue una consideración importante, no fue la única. Otras incluyeron: la diferencia de edad, la proximidad a Jaehaerys y también la habilidad de montar en dragón para perpetuar la dracocracia que habían establecido los Targaryen en Poniente.

Aun así, el Gran Concilio tomó la decisión de elegir a Viserys antes que a Laenor de manera desequilibrada. Además, Jaehaerys ratificó esa decisión en último término aceptándola y nombrando heredero a Viserys. Ya que el Viejo Rey había ratificado la decisión, no puede haber debate sobre el hecho de que la elección última del Gran Concilio del 101 DC tenía valor de ley.

Pero la cuestión de si sentó un precedente duradero requiere que estudiemos qué tipo de ley se sancionó ese año en Harrenhal. ¿Fue una ley que sólo afectaba a Jaehaerys, a Viserys y al pobre Laenor? ¿O fue una ley de precedente que comprometería a futuros pretendientes al Trono de Hierro durante generaciones? Continuaremos analizándolo la semana que viene.