Daenerys by Inna-Vjuzhanina

Nos acercamos al final de esta serie de ensayos centrados en los mayores protagonistas de la historia creada por George R.R. Martin. Estos textos son obra de la periodista colombiana Juliana Vargas, responsable de los extraordinarios ensayos sobre Influencias literarias de Canción de hielo y fuego. Hoy le toca a la Reina y a la vez Khaleesi, la dragona extranjera, Daenerys Targaryen.

Daenerys Targaryen : La wyvern forastera

Daenerys y los dragones, por Joshua Cairós
Daenerys y los dragones, por Joshua Cairós

Ensayo obra de Juliana Vargas 

“Soy de la sangre del dragón. Si vuelvo la vista atrás, estoy perdida”.

Daenerys de la Tormenta, la llamaban, porque había venido al mundo aullando en la distante Rocadragón mientras se desencadenaba fuera la peor tormenta en la memoria de los habitantes de Poniente”. Así nació Daenerys Targaryen, en una de las peores guerras de Poniente. Nació aullando y dándole descanso a una madre que ya no podía soportar las violaciones de su esposo, y el peso de un reino, y el dolor de cargar un dragón en su vientre. Esa misma noche escapó a Oriente. No había abierto los ojos cuando ya había perdido su hogar.

En eso podría resumirse a Daenerys de la Tormenta: en una forastera. Fue una niña abandonada y exiliada, fue una niña sin raíces, fue moneda de cambio para pagar un ejército, y la belleza pálida de un Khal. No es extraño que romantice un pasado en el que, por un tiempo, tuvo una casa y personas a las qué querer.

“Recordaba vagamente a ser Willem, un hombretón corpulento y canoso, casi ciego, que rugía órdenes desde el lecho de enfermo. Los criados le tenían pánico, pero con Dany siempre fue amable (…) Aquello fue mientras vivieron en Braavos, en la casa grande con la puerta roja (…) Cuando murió ser Willem, los criados les robaron el poco dinero que les quedaba y se marcharon, y poco después el dueño de la gran casa los puso de patitas en la calle. Dany lloró amargamente cuando la puerta roja se cerró tras ellos para siempre”.

La casa con la puerta roja representa el añoro de Dany por un hogar, un verdadero hogar, donde pueda correr descalza de nuevo, feliz y riéndose.

En cuanto a Dany, lo único que quería recuperar era la casa grande de la puerta roja y el limonero junto a su ventana, la infancia que no había llegado a tener”.

Pero siempre ha sido la Targaryen extraña, la presencia indeseada, la persona a la que la abandona su Khalasar, que miran con curiosidad en Qarth, que no aceptan como reina en Meereen.

Daenerys Targaryen by carlosgarijo on DeviantArt
Daenerys Targaryen by carlosgarijo on DeviantArt

En resumen, Dany no tiene un lugar en el mundo, y no es hasta que resurge con tres dragones que encuentra voz. Si Jon se esconde tras el hielo, Dany grita en medio del fuego. Dany habla a través de su dragones. Su respuesta a la venta de esclavos en Astapor fue sangre y fuego, su respuesta a la crucifixión de niños fue sangre y fuego, su respuesta a los amos de Meeren fue sangre y fuego.

Pero, simultáneamente, se niega a ser la madre de dragones. Su poder es ilusorio porque, cuando asume su herencia Targaryen, se arrepiente justo después de dejar ver su lado draconiano. En Meereen, cuando encadenó a sus dragones, también se encadenó ella misma. Daenerys teme perderse. No sabe cómo conciliar a la madre de dragones y a la mhysa, madre de esclavos y desprotegidos. No sabe como ser un dragón y una salvadora al mismo tiempo. Daenerys se teme a sí misma, y al reflejo de Viserys: “No despiertes al dragón, hermanita”.

Quizás sea por eso que las decisiones que toma están dirigidas a encontrar la paz y tiempos más tranquilos, en contraste con su instinto forjado a fuego y sangre. Sin embargo, lo que causó esta búsqueda de la paz fue que los Hijos de la Arpía se alzaran en Meereen y hubiera desestabilizaciones en el pueblo. No quiso ser reina, y aun así lo asumió porque, inconscientemente, quería salvar a alguien, querer a alguien, tener una familia y un hogar. No pudo, y tras escapar de Meereen, Dany finalmente abraza lo que siempre ha sido.

Soy de la sangre del dragón —le dijo a la hierba.

«Lo fuiste —le respondió la hierba en un susurro—, hasta que encadenaste a tus dragones a la oscuridad (…) Te volviste contra tus hijos»

“Os lo advertí, alteza. Os dije que dejarais en paz esa ciudad (…) Sois de la sangre del dragón (…) Los dragones no plantan árboles (…) recordad vuestro lema”.

Daenerys Targaryen Queen of Meereen by Zzacchi on DeviantArt
Daenerys Targaryen Queen of Meereen by Zzacchi on DeviantArt

Cuando finalmente acepta lo que es, decide ir hacia Poniente, hacia la búsqueda de su lema, hacia el Trono de Hierro. “Recordad quién sois, para qué hábeis nacido”. Y Dany confunde su destino con una silla de hierro porque asume que en Poniente sí tendrá un lugar en el mundo; que al ser reina, tal como su padre, tendrá un hogar. Se repite una y otra vez que en ese trono volverá a tener su casa de la puerta roja.

Pero allá donde nació también es una forastera, Daenerys es una wyvern apátrida, así que, ¿por qué no rendirse al dragón? Jaime Lannister confundió el nombre de Dickon Tarly por el de “Rickard”, y poco después, Dany lo quemó así como Aerys II quemó a Rickard y Brandon Stark. En Poniente, Dany se parece más al Rey Loco que a Aegon el Conquistador. Pero también encontró lo que había perdido con Drogo y Daario Naharis. Con Jon Nieve, por momentos parece haber recuperado la casa de la puerta roja.

Mas los hijos de la profecía no son dueños de sí mismos. Aquellos destinados a salvar el mundo de un mal mayor del que pueden imaginar no consiguen lo que desean, eventualmente, deben cumplir el propósito para el que nacieron. En la octava temporada, Dany tendrá que elegir entre tener una casa con la puerta roja o salvar a la humanidad y, seguramente, como hija de la profecía, eligirá seguir el destino para el que nació y, como Aegon, conquistar el Invierno.

El rostro de ser Jorah estaba demacrado y triste.

—Rhaegar fue el último dragón —le dijo. Se calentó las manos translúcidas sobre un brasero, en el que los huevos de piedra humeaban, rojos como carbones. Y se desvaneció; su carne perdió el color, tuvo menos sustancia que el viento—. El último dragón —le susurró débilmente antes de esfumarse.

Sintió la oscuridad a su espalda, y la puerta roja parecía más lejana que nunca”.