Desembarco del Rey por Tomasz Jedruzek, FFG©
Hoy os traemos un ensayo tremendamente interesante. Se trata de un texto no muy largo del gran historiador y ensayista de la saga, el alemán Stefan Sasse, publicado en su blog The nerdstream era. Y en él veremos cómo afectan a la escritura de George R.R. Martin – debido a los capítulos desde un punto de vista – el tiempo y lugar en que se encuentran los personajes.

Tiempos y lugares en Canción de hielo y fuego

El Aguasnegras, por Enrique Corominas
El Aguasnegras, por Enrique Corominas

George R. R. Martin es un escritor prolífico y excelente. Uno de los mayores problemas a los que se enfrenta son sus restricciones de tiempo y lugar. Estuvo ocupado durante años a causa del Nudo de Meeren, la cuestión sobre qué personaje llegaría a Meereen en qué momento, y su conclusión determinaría la solución a Danza de Dragones. Dado que esa solución ocupaba el último tercio de la novela, no era moco de pavo.

Pero antes de entrar en esas restricciones, hagamos un repaso rápido de la estructura de la historia en todo Canción de hielo y fuego.
La saga se cuenta a través de varios narradores personales, cuyas perspectivas (los puntos de vista) están vinculadas a sus propios rasgos de personalidad, prejuicios, limitaciones de conocimiento…y por tanto no son del todo fiables. La única manera que nosotros como lectores experimentemos ciertos eventos es a través de sus ojos, lo que significa que si esos personajes no están en un determinado lugar en un determinado momento, nosotros tampoco.

Las limitaciones de la estructura de puntos de vista también revelan solamente algunas partes de otros personajes. Como todos sabemos, Jaime empieza siendo un villano genérico que se convierte en un antihéroe complejo en Tormenta de Espadas; y las vidas internas de personajes como Stannis, Robb, Varys o Meñique no están a nuestro alcance. 
Meñique, por Mark Evans
Meñique, por Mark Evans
Esto fuerza a Martin a tomar dos opciones. O introduce nuevos personajes con punto de vista (como en Festín de cuervos y Danza de Dragones) para mostrarnos esos eventos; o lleva a un personaje a ese lugar. Por ejemplo, en Choque de Reyes, Catelyn se mueve de la campaña de Robb a la de Renly justo a tiempo para mostrarnos cómo Renly muere, a tiempo para moverla de vuelta hacia el Norte y mantener a Davos como el único punto de vista en el lado de Stannis.
Estos movimientos son deliberados. Martin oscurece mucho de lo que sucede simplemente no teniendo a un personaje con punto de vista presente (como la campaña de Robb en las Tierras de Occidente, por ejemplo) y contar la historia a través de rumores, flashbacks y reportes de guerra.

 
La otra gran limitación es el tiempo. La estructura de puntos de vista no se presta bien a saltos temporales. Mientras que un narrador omnisciente los puede hacer fácilmente (“Dos semanas más tarde…”) esto queda algo raro desde el punto de vista de un personaje en un capítulo. Por ello, los saltos temporales dentro de un capítulo con punto de vista ocurren normalmente cuando el tiempo pierde su significado relativo para un personaje. Por ejemplo, cuando Tyrion se ve a atrapado en una tormenta en el Selaesori Qhoran en Danza de Dragones, los días y hasta semanas pasan porque los días pierden significado para él.

Estos saltos son una excepción. La mayoría de capítulos desde un punto de vista son casi fotografías de algunos momentos realmente importantes. Dado que esto es Canción de hielo y fuego y no The Expanse (cuya primera novela, El despertar del Leviatán, copia la idea de los puntos de vista de personajes pero solamente con dos), Martin debe elegir sabiamente si da o no a un personaje una posición en un determinado momento.
Por guillemhp en Devianart
Por guillemhp en Devianart
Los eventos se cuentan casi exclusivamente desde un punto de vista y si acaso contados por otro después. Puedo solamente recordar una vez en que el mismo evento se ve “en directo” desde dos puntos de vista distintos: Sam I de Festín de cuervos y Jon II de Danza de Dragones cuentan ambos con la conversación sobre Gilly y con Jon mandando a Sam a Antigua en tiempo real.

Esto es un gran desafío para Martin, y escribo sobre esto principalmente porque creo que es tan difícil que conseguirlo con éxito está muy infravalorado. Mientras que los libros de Canción de hielo y fuego son ciertamente muy densos, están aún así muy condensados dado el enorme número de personajes con punto de vista, la trama y los temas que yacen en ellos. Los tres deben estar en armonía en cada capítulo, y no hay sitio para la repetición, ni temáticamente ni en cuanto a la trama.

Creo que es esta dificultad lo que hace que el desarrollo de las novelas sea tan largo. Estructurarlas así debe ser una tarea de extraordinaria dificultad que requiere constante edición y reescrituras. Y a pesar de que lo que los detractores digan (se equivocan), Festín de Cuervos y Danza de Dragones son superiores a Choque de Reyes y Tormenta de Espadas, que son a su vez superiores a Juego de Tronos que es…bien, mejor que el 99% de las novelas de fantasía.
Martin es un escritor realmente excepcional, a la altura de los que escriben arte, esos que se leen en el instituto y se analizan después de muertos. Temo que el vastísimo volumen de la saga evite que consiga ese logro particular a posteriori, pero por otro lado, Martin ha producido literatura genuinamente popular y de gran calidad, lo cual no es algo que suceda con frecuencia. Y esto es uno de los motivos de por qué.