Marc_Simonetti: Lady Stoneheart

George R.R. Martin ha confesado que el mayor cambio de la serie frente a los libros es la no inclusión de Lady Corazón de piedra. Cuando no apareció por pantalla en la cuarta temporada de Juego de Tronos se generó un gran debate y, aún tras el final de la serie, es un tema que sigue pendiente. El ensayo de esta semana es un genial análisis del asunto publicado por Tyler Dean en Tor.com y, como aparte de sensacional es un poco largo, lo vamos a publicar en dos partes.

Exhumando a Lady Corazón de Piedra – 1ª parte

Leí el capítulo de Catelyn que detalla la Boda Roja en Tormenta de Espadas durante una clase de gimnasia, en primavera de mi último año en el instituto. Ya que no debía estar leyendo en ese momento, recuerdo tener que modular mi respuesta emocional. Me senté en las gradas del pabellón de baloncesto, en pánico y pasando las páginas que quedaban a ver si aparecía otro capítulo de Catelyn. Cuando acabé la novela más tarde esa semana, recibí esta inquietante sección de prosa:

Cuando se quitó la capucha, Merrett sintió que algo le atenazaba el pecho y se quedó un momento sin respiración.«No. No es posible; la vi morir. Estuvo muerta un día y una noche antes de que la desnudaran y tiraran su cadáver al río. Raymund le rajó el cuello de oreja a oreja. Estaba muerta.»

La capa y el cuello de la túnica ocultaban el tajo que le había hecho el puñal de su hermano, pero tenía el rostro aún peor de lo que recordaba. En el agua, la carne se había vuelto blanda como un flan, y tenía el color de la leche cortada. Había perdido la mitad del pelo, y el resto se le había vuelto blanco y quebradizo como el de una vieja. Bajo el maltratado cuero cabelludo, el rostro era un amasijo de piel desgarrada y sangre negra, allí donde ella misma se lo había destrozado con las uñas. Pero los ojos eran lo más espantoso. Los ojos lo veían y lo odiaban.

—No habla —dijo el hombretón de la capa amarilla—. El corte del cuello fue demasiado profundo para eso, canallas. Pero lo recuerda todo. —Se volvió hacia la mujer muerta—. ¿Qué decís vos, mi señora? ¿Tomó parte en la matanza?

Los ojos de lady Catelyn no se apartaron ni un instante de los suyos. Asintió.

Recuerdo no ser capaz de dormir tras terminarlo. No empecé a leer Canción de hielo y fuego hasta el año 2000, cuando las tres primeras habían sido publicadas, así que ese era, al ser el final de la novela, la primera vez que no tenía más de la saga para satisfacerme. El primer empacho de lectura se había acabado, y había terminado con un marasmo de pensamientos con los que mi yo de 17 años no estaba preparado para lidiar.

Catelyn, por Mark Evans

Catelyn aparece solo una vez más en las novelas publicadas por Martin – un capítulo de Brienne de Festín de Cuervos. Es en esa novela en la que Martin da a la no muerta Catelyn Stark una plétora de nuevos nombres: Madre Misericordia, la Hermana Silenciosa, la Ahorcadora, y la que los fans han adoptado como epíteto primario y de etiqueta de facto de spoiler: Lady Corazón de Piedra. Los fans de este giro en los eventos, yo incluido, estábamos fervientemente esperando su aparición en Juego de Tronos y quedamos impactados cuando no apareció en el capítulo final de la cuarta temporada en 2014.

Al principio, había signos de que el personaje se había cortado por completo. El director del último episodio de la cuarta temporada, Alex Graves, dijo: “Cuando hablas de Michelle Fairley, una de las mejores actrices que hay, y le conviertes en un zombie que no habla y se mueve matando gente, ¿cuál es la mejor manera de integrarla en la serie?”.

Las siguientes dos temporadas, la especulación continuó sobre si Lady Corazón de Piedra había sido completamente eliminada o solo guardada para un momento crítico. Los fans intentaban adivinar las hojas del té de una de las publicaciones de Instagram de Lena Headey, que resultó ser una “borrachera en Palm Street” leyendo The AV Club de Myles McNutt, en una sección entera de su reseña de la sexta temporada a “El rincón de la verdad de Lady Corazón de Piedra”.

Para cuando la sexta temporada finalmente se estrenó y Beric Dondarrion – que en las novelas se sacrifica para traer de vuelta a la vida a Catelyn Stark – retornó a la serie, se hizo dolorosamente claro que Lady Corazón de Piedra no aparecería. Y Martin comenzó insistentemente a decir que su inclusión era el cambio por el que había luchado por encima de todos los demás.

Así que: ¿por qué esta agitación sin fin sobre inclusión? En una serie que tiene a tantos personajes eliminados, ¿por qué es Lady Corazón de Piedra aquella que tantos fans de Canción de hielo y fuego añoran? Y, ¿qué, si es algo, pierde la serie al rechazar al exhumar a Lady Corazón de Piedra?

En muchas maneras, la resurrección de Catelyn Stark es el punto de inflexión de las novelas. Es el punto medio original de la saga de seis libros (una estructura que quedó comprometida al decidir lanzar Festín de Cuervos en 2005 y Danza de Dragones en 2011 como novelas separadas). Es un paliativo a la Boda Roja, en la cual Catelyn, su hijo Robb y la mayoría de los banderizos Stark y sus soldados son asesinados.

Es el punto clave de la presencia de la magia en estas célebres novelas de fantasía con poca fantasía, en la cual un narrador está tan alterado por fuerzas mágicas que ya no puede hacer una negación plausible. Es también esencial al ser la primera vez en que Martin cambia su regla de “lo que está muerto, está muerto”, trayendo de vuelta a la vida a un personaje principal.

Más que cualquiera de esas cosas, sin embargo, la resurrección de Catelyn Stark es una perfecta lección sobre los peligros de conseguir lo que se desea. Los fans de Canción de hielo y fuego y Juego de Tronos probablemente entenderán demasiado bien los placeres singulares de la muerte de un personaje querido.

Basta con mirar resultados en Youtube de “reacciones a la muerte de Ned Stark” nos abre una ventana a un complicado baile de furia, frustración, impacto, resignación, tensión y catarsis que esos momentos proveen. La Boda Roja es el apoteosis sangriento de esa rutina: Robb, que en las manos de otro autor, sería el joven protagonista de la saga, fracasa al vengar la injusta muerte de su padre y deja su incipiente reino en el caos para que sea tomado por sus enemigos.  De manera similar, Catelyn, que había sido la voz de la sobria razón durante la campaña de Robb, queda atrapada por los errores de su hijo y es asesinada por nada más que querer a su hijo e ir a la boda de su hermano.

Es el más sombrío y nihilista momento en una saga que regularmente somete a sus lectores en el trauma de despedirse de sus personajes más queridos. El hecho es aún más horrible ya que el capítulo está centrado en ella, manteniéndose en una cerrada tercera persona que detalla primero su (errónea) reflexión de que todos sus hijos están muertos o casados con sus enemigos, seguido de un descenso a la locura donde se arranca la piel de su cara, asesina un inocente y tiene su garganta cortada mientras leemos sus comentarios cada con menos sentido:

«Duele, duele mucho — pensó.

«Qué cosquillas.» Aquello la hizo reír hasta que empezó a gritar.

—Se ha vuelto loca —dijo un hombre—. Ha perdido la cabeza.

—Acabemos con esto —dijo alguien más.

Una mano la agarró por el cabello, como había hecho ella con Cascabel.

«No, no me cortéis el pelo —pensó—, a Ned le gusta mucho mi pelo.»

El tercio restante de la novela tiene muchos giros y sorpresas, pero los lectores con frecuencia lo pasan en un estado de distracción, intentando confirmar o no si el horror que acaban de experimentar o no realmente ha sucedido, o esperando que de alguna manera Catelyn y Robb hayan salido de esa vivos y sin daños. Y entonces Catelyn cierra la novela, ni viva ni a sin daños, pero siendo aún una fuerza que debe ser reconocida. Es exactamente lo que el lector ha estado pidiendo, pero no es todo lo que el lector quiere.

Martin ha célebremente comparado el retorno de Catelyn con su reacción contra su desilusión adolescente a la resurrección de Gandalf, diciendo a entrevistadores: “Esto es, en cierta manera, una manera de dialogar con Tolkien, diciéndoles ‘Ey, si alguien vuelve a la vida de entre los muertos, especialmente si sufren una muerte violente y traumática, no van a volver a la vida tan simpáticos como antes’”. Martin acaba con el tópico de la resurrección mágica como Deus ex machina tan frecuentemente usado para corregir un agujero en la trama y dar a los lectores una certeza de que el bien triunfará porque trasciende a la muerte. Martin lo usa para mostrarnos que la justicia no está disponible, y que volver de entre los muertos no es preferible a seguir entre ellos.

La Catelyn que vuelve de entre los muertos no es la mujer que hemos seguido a través de dos mil páginas, en su lugar es un avatar de la venganza ciega. En Festín de cuervos, Martin usa el torturado físico de Lady Corazón de Piedra como signo de su incapacidad para ser del todo Catelyn Stark:

Por último, se puso la mano bajo la mandíbula y se agarró el cuello como si quisiera estrangularse… pero se limitó a hablar. Tenía una voz torturada, rota. El sonido parecía proceder de su garganta; era en parte graznido, en parte resuello, en parte estertor moribundo.

«El idioma de los condenados», pensó Brienne.

Lady Corazón de Piedra es, en parte, la horrible meditación de Martin sobre por qué la muerte – incluso la cruel y a destiempo muerte que tan libremente dispensa a personajes queridos – es más simple, limpia y noble que las soluciones mágicas. Es Martin contando su versión del relato de La pata del mono, forzándonos a vivir con sus desagradables consecuencias.

Como muchos fans que frecuentan foros de Internet saben, la resurrección de Catelyn es una fuente de intenso debate. Parte de ello tiene una fuente sexista, con Catelyn Stark tachada como modelo de esas madres y esposas que previenen a sus maridos e hijos de tener aventuras divertidas, con su cautela e inteligencia política malinterpretadas como preocupación sobreprotectora y manipuladora.

Aunque esta crítica claramente merece nuestro rechazo, es interesante que Catelyn es uno de los pocos personajes femeninos con punto de vista que de manera confortable habita en uno de los roles tradicionalmente femeninos en Poniente. Brienne, Arya, Asha (Yara en la serie), Daenerys, Cersei y Arianne Martell (eliminada de la serie) todas huyen de los roles femeninos restrictivos que se les ha dado y encuentran maneras de tomar papeles tradicionalmente masculinos.

La saga de Martin es ciertamente capaz de tener personajes femeninos identificados con cualquier número de roles, y es seguro beneficioso que una saga de fantasía épica escrita por un hombre muestre a mujeres que cuestionen la cultura de extrema violencia patriarcal que vive. Pero hay también una importante y representativa perspectiva que se llena al tener una mujer que opera enteramente en la tradicional esfera femenina y es, sin embargo, perceptiva, seria y capaz de influir en el mundo de Poniente.

Para aquellos lectores y espectadores que se ponen nerviosos por la masculinidad tóxica de la cultura marcial y obsesionada con el honor de Poniente, Catelyn Stark es una clara y atractiva alternativa. Ella argumenta con su marido y su hijo para ejercer la diplomacia que a ella le está vetada. Ella continuamente recuerda a la audiencia que, aunque las mujeres y los niños no tienen poder directo en Poniente, sus vidas están en juego incluso cuando no están en el campo de batalla.

Continuaremos el ensayo la que viene.