Las Tierras de los Ríos

La Posada de la Encrucijada en la Tierras de los Ríos ha sido protagonista de múltiples eventos en Canción de hielo y fuego. Desde la captura de Tyrion por parte de Catelyn a la venganza de Arya sobre Polliver y Cosquillas, pasando por el combate de Brienne con Rorge y Mordedor y la orden de Tywin a Tyrion de que ejerza como Mano. Hoy estudiaremos el curioso origen de su reforma gracias a un texto de Zionius en Reddit.

Posada de la Encrucijada, por Marc Simonetti

La Posada de la Encrucijada tiene cientos de años, aunque el edificio actual se edificó durante el reinado de Jaehaerys I Targaryen, el rey que hizo construir el Camino Real. Sin embargo, creemos que para su última reforma se usaron ni más ni menos que las piedras que formaban el castillo de Murosblancos, enclave protagonista del tercer Cuento de Dunk y Egg, El caballero misterioso. Expliquemos esta tesis.

En comparación con la mayoría de los castillos, Murosblancos era casi nuevo: lo había mandado construir el abuelo del señor hacía apenas cuarenta años. El pueblo llano lo llamaba la Lechería, porque los muros, las torres y los torreones eran de piedra blanca pulida, extraída de las canteras del Valle y transportada por las montañas a un coste muy alto. (El caballero misterioso)

De aquí podemos deducir que las piedras blancas no son precisamente abundantes en las Tierras de los Ríos.

Dunk y Egg, por Gary Gianni

—¿Y Murosblancos? —preguntó Butterwell con voz temblorosa.
—Pasa a ser propiedad del Trono de Hierro. Voy a demoler el castillo hasta la última piedra y a sembrar de sal las tierras en las que se alza. Dentro de veinte años nadie se acordará ni siquiera de que existió. Los viejos idiotas y los jóvenes descontentos aún peregrinan al prado Hierbarroja y plantan flores allí donde cayó Daemon Fuegoscuro. (El caballero misterioso)

Se sabe que Murosblancos estaba entre el Ojo de Dioses y el Camino Real, no lejos de la Posada de la Encrucijada. Así que después de que Cuervo de Sangre ordenara la demolición del castillo, piedra a piedra, seguramente el astuto posadero de la época decidió utilizar esa piedra tan valiosa para reformar su local. La misma expresión sobre las piedras del castillo es usada para describir la posada en Festín de cuervos, libro que se escribió poco tiempo antes de El caballero misterioso:

Se llamara como se llamara, la posada era grande: tres pisos que se alzaban junto a los caminos embarrados, con las paredes, las torrecillas y las chimeneas de piedra blanca pulida que brillaba pálida y fantasmal contra el cielo gris.