Daenerys Targaryen Queen of Meereen by Zzacchi on DeviantArt

Hace ya cinco años os trajimos los célebres ensayos obra de Adam Feldman de Desentrañando el Nudo de Meereen, que explican esa compleja trama de Danza de Dragones y han sido alabados incluso por George R.R. Martin. Pero había uno de ellos, escrito también en 2013, que se nos había quedado en el tintero. Cuando se cumple justo un año del final de la serie Juego de Tronos, encaja muchísimo que lo rescatemos, pues su título lo dice todo: Una Daenerys más oscura. Os avisamos: es tan largo como genial.

Una Daenerys más oscura

Daenerys Targaryen by carlosgarijo on DeviantArt

En Danza de Dragones, el drama en el arco de Dany es su conflicto consigo misma. En sus capítulos finales, esa lucha se resuelve.

Antes en el libro, motivada por el miedo a su propio lado violento y lo que podría significar para las vidas de inocentes, Dany se dedicó a buscar la paz en Meereen. Se dijo a sí misma, una y otra vez, que tenía que hacerlo por su pueblo. Ella estaba dispuesta subyugar todas las demás partes de su personalidad y todos sus otros deseos para conseguir esta paz. Ella sabía que cuando desencadenara su lado violento pasado, el final sería solo devastación. Los horrores de Astapor y Hazzea están en su mente. Aún así, con dificultades pero genialmente, logró la paz en Meereen.

Y una vez que lo hace, se vuelve del todo miserable, y concluye que fue un fracaso y un error.

Paz y guerra en Canción de hielo y fuego

La Batalla del Tridente.
Ilustración de “El Mundo de Hielo y Fuego” by Justin Sweet

Antes de que entremos en el rechazo de Dany de la paz, pongámoslo en el contexto de la saga. Martin ha dicho que su proyecto es mostrar ambos lados de la guerra: las gloriosas agitaciones que uno puede sentir en el momento y las sangrientas y horribles secuelas. No quiere que nos olvidemos que aunque puede que se sienta bien al ir a la guerra, las consecuencias de lanzar a un país al caos son asesinatos y violaciones de inocentes, hombres rotos, festines de cuervos, guerras que nos hacen a todos monstruos.

Ahora bien, Martin no es un pacifista. Ha dicho que hubiera luchado en la Segunda Guerra Mundial, y cree que la guerra es perfectamente justificable para la autodefensa o para enfrentarse a un verdaderamente gran mal. Pero por el tiempo que dedica a mostrar las horribles consecuencias de la guerra, es bastante claro que piensa que un gran número de las guerras que suenan bien en teoría son realmente horribles en las práctica.

Una y otra vez, ha invitado a los lectores a disfrutar momentos bélicos sensacionales que te hacen sentir bien, como la coronación de Robb como Rey en el Norte, el Dracarys de Dany en Astapor o el discurso de Doran de Fuego y Sangre a Arianne…solo para completamente dar la vuelta a esos momentos más adelante, mostrando cómo esas decisiones eran en realidad desastrosos errores con horribles consecuencias. Son siempre los inocentes los que más sufren cuando los grandes señores juegan al juego de tronos.

Martin en el Celsius de Avilés en 2012

Tras mostrar la guerra y sus consecuencias en los cuatro primeros libros, Martin vuelve su atención a la creación de la paz en Danza de Dragones. La paz está idealizada con un mundo feliz de arcoiris donde todo está bien y todos se dan las manos. Martin claramente tiene una visión más realista: cree que la paz es increíblemente difícil de conseguir, con frecuencia no es satisfactoria, nunca está garantizado que dure y requiere mucho esfuerzo mantener.

Siempre habrá intrigas y gente que busque la guerra por sus intereses. Y, de manera crucial, la paz con frecuencia involucra dejar que muchas injusticias continúen, en lugar de intentar corregir todos los problemas del mundo. Con la paz, nunca consigues todo lo que quieres.

Eso explica por qué la guerra es una opción tan seductora. En comparación con la paz, la guerra es simple. La guerra clarifica cosas. La guerra significa que puedes intentar tomar lo que quieras a través de la fuerza de las armas, en lugar de dar a cambio algunas de las cosas que quieres. La guerra puede ser bien intencionada. Y no todas las guerras son iniciadas por gente malvada. En su lugar gran parte de Danza de Dragones es acerca de cómo y por qué personajes “buenos” pueden voluntariamente descartar la paz en favor de la guerra.

Pese a las deficiencias de la paz, Martin la ve como increíblemente valiosa y que merece la pena: considerando las consecuencias de la guerra que ha mostrado, ¿cómo no lo va a ser? Llegaría incluso a especular a que está de acuerdo con la Gracia verde en el capítulo final de Barristan. Mientras ella desesperadamente le ruega a Barristian que restaure la paz liberando a Hizdahr, le dice que la decisión de descartar la paz es una tragedia, porque:

—A cambio le dio la paz. Por favor, caballero, no la desdeñéis. La paz es una perla de valor incalculable.

Aún así, Daenerys llega a pensar que el precio de la paz es demasiado alto.

Por qué Daenerys no está satisfecha con la paz

Dany conoce las consecuencias de la guerra, y ha sido atormentada por ella desde la primera novela. Del séptimo capítulo de Daenerys en Juego de tronos:

Tras la batalla, Dany cabalgó a lomos de la plata por los campos cubiertos de cadáveres…Al otro lado del camino, una chica de la edad de Dany sollozó con voz aguda cuando uno de los jinetes la tiró de bruces sobre un montón de cadáveres y la penetró. Otros desmontaron para ocupar su lugar cuando terminara. Aquella era la salvación que llevaban los dothrakis a los hombres cordero…«Esclavos —pensó Dany. Khal Drogo los llevaría río abajo, a alguna de las ciudades que se alzaban en la bahía de los Esclavos. Tenía ganas de llorar, pero se obligó a ser fuerte—. Esto es una guerra; así son las guerras; este es el precio del Trono de Hierro.»

Como hemos mencionado, este conflicto interno es reiniciado al inicio de Tormenta de Espadas, con el destino de Astapor, y continuando en Danza de Dragones, con la muerte de Hazzea. Pero mientras el libro avanza, Dany empieza a darse cuenta también del precio de la paz. Una parte de Dany siempre ha querido la paz en un sentido genérico e idealizado, simbolizado por “la casa de la puerta roja” y sus felices años de niñez

 ¿Qué estáis mirando? —Mi ciudad —dijo Dany—. Buscaba una casa con una puerta roja, pero de noche todas las puertas son negras. (Dany VI, Tormenta de Espada)

Se trata de Daario? ¿Ha sucedido algo? En su sueño eran marido y mujer, gente sencilla que llevaba una vida sencilla en una alta casa de piedra con la puerta roja. (Dany II, Danza de Dragones)

Habría preferido quedarse todo el día flotando en el estanque perfumado, comer fruta helada en bandejas de plata y soñar con una casa con la puerta roja, pero la reina no era su propia dueña: pertenecía a su pueblo. (Dany IX, Danza de Dragones)

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Pero la vida no es una canción y el “vivieron felices para siempre” solo sucede en las historias. La paz en el mundo real no es tan idílica.

—«¿Acaso importa que no me complazcan los besos de Hizdahr? La paz me complacerá. (Dany VII, Danza de Dragones)

«No soporto esto —se dijo Daenerys Targaryen—. ¿Cómo ha podido ocurrir? ¿Por qué estoy bebiendo y sonriendo a hombres a los que preferiría desollar…Esto es la paz. —Dany apenas probó bocado—. Es lo que yo quería, el fruto de mi trabajo, el motivo por el que me casé con Hizdahr. Entonces, ¿por qué sabe tanto a derrota?» (Dany VIII, Danza de Dragones)

En sus dos capítulos después de la paz en Meereen, Dany está en un olla de enfado y miseria. En teoría, Dany está dispuesta a sacrificar sus valores, compartir poder y tolerar algunas injusticias en el mundo sin intentar violentamente arreglarlas: todo para proteger la vida inocente en Meereen. En la práctica, todo termina siendo intolerable para ella.

Dany comienza a odiar la paz por varias razones interconectadas. Lo primero, la cita anterior muestra que a ella no le gusta sentir que sus enemigos le han derrotado, cuando ella hubiera preferido matarles. Eso está también enfatizado después de que hable con el traicionero Ben el Moreno Plumm, se sienta derrotada, y después intrigue para matarle.

—¿Hay algún miembro de los Segundos Hijos a quien podamos persuadir para… retirar a Ben el Moreno? (Dany VIII, Danza de Dragones)

Otra muestra de que ella odia sentirse sin poder ni control:

 —Por fin habían despejado la calle—. ¿Continuamos? «Un paso y luego otro, pero ¿adónde me llevan?» No podía hacer nada, salvo asentir. (Dany IX, Danza de Dragones)

Ella comienza a sentirse desconfiada y paranoica, viendo potenciales insultos y traiciones en todas partes. Del mismo capítulo:

Los acróbatas que actuaron a continuación tampoco lograron emocionarla, ni siquiera cuando formaron una pirámide humana de nueve plantas con una niña desnuda en la cima. «¿Se supone que representan mi pirámide? —se preguntó la reina—. ¿Se supone que esa chica de la cima soy yo?»…Si se rompe la paz de Hizdahr, quiero estar preparada. No confío en los esclavistas. —«No confío en mi esposo»—. Se volverán contra nosotros a la primera señal de debilidad.

Meereen by lVlorf3us on deviantART

Y ella se da cuenta de que detesta permitir que la injusticia continúe, cuando la paz necesariamente involucra dejar que las injusticias continúen. Algunas de ellas son condiciones específicas de la paz a la que accedió, algo de lo que ahora se arrepiente:

 ¡Han abierto un mercado de esclavos delante de mi muralla!

—Fuera de nuestra muralla, mi dulce reina. La paz se firmó con la condición de que Yunkai pudiese reanudar el comercio de esclavos sin impedimentos….Yunkai puede comerciar con esclavos; Meereen, no. Es lo acordado. Sopórtalo un poco más y se acabó….

Todos los artistas eran esclavos; como condición para la paz, los esclavistas debían gozar del derecho de llevar sus pertenencias a Meereen sin miedo de que las liberasen. A cambio, los yunkios habían prometido respetar los derechos y libertades de los antiguos esclavos que había liberado Dany. Un trato razonable, según Hizdahr, pero para la reina tenía un regusto nauseabundo. Bebió otra copa de vino para quitárselo de la garganta. (Dany VIII, Danza de Dragones)

A veces, ella percibe injusticia cuando es realmente una mejora incremental que ella tiene problemas en aceptar como victoria. Del noveno capítulo de Dany de Danza de Dragones:

—Esos porteadores eran esclavos antes de mi llegada. Los liberé, pero no por eso pesa menos el palanquín.

—Es cierto —repuso Hizdahr—, pero ahora les pagan por soportar el peso. Antes de tu llegada, el capataz se habría abalanzado sobre el hombre caído y le habría desollado la espalda a latigazos; sin embargo, ahora recibe ayuda.

En efecto, una bestia de bronce con máscara de jabalí había tendido al porteador un pellejo de agua.

—Supongo que debo alegrarme por las pequeñas victorias —recono-ció la reina.

—Un paso y luego otro, y pronto estaremos corriendo. Juntos crearemos una nueva Meereen.

—Un niño —se lamentó Dany—. No era más que un niño.

—Dieciséis años —insistió Hizdahr—. Un hombre adulto, que se jugó el pellejo voluntariamente por el oro y la gloria. Mi amable reina, en su sabiduría, ha decretado que hoy no muera ningún niño en Daznak, y así será. «Otra pequeña victoria. Tal vez no pueda lograr que mi pueblo sea compasivo —se dijo—, pero al menos debo intentar que sea un poco menos mezquino.»

A veces, tiene razón cuando percibe una violación injusta de aquello que ha aceptado, pero puede resolverlo a través de la negociación y el proceso político. Para realmente construir un nuevo y estable Meereen, ella tendrá que batirse con los poco apetecibles deseos de Hizdahr y los nobles, día sí y no, durante años, pacíficamente. Como hace en ese mismo capítulo:

—Me juraste que los luchadores serían adultos que arriesgarían la vida voluntariamente, por oro y por honor. Estos enanos no han accedido a luchar contra leones con espadas de madera. Detenlo. Ahora mismo. —El rey apretó los labios; durante un instante, Dany creyó ver un destello de ira en sus ojos plácidos.—Como ordenes.

Por todas estas razones, Dany está inquieta e infeliz en esos capítulos, y responde flirteando con romper la paz en dos vías. En primer lugar, empieza a intrigar para ganar las lealtades de los mercenarios yunkios: sugiere que Ben el Moreno sea asesinado por sus hombres y también recomienda contactar con otras tres compañías.

Dany legítimamente siente que tiene que hacer esto porque sus enemigos le traicionarán. Pero ya hemos argumentado en la parte II del ensayo que la Arpía y los yunkios querían mantener la paz. Dany está exagerando lo traicionero que son sus enemigos y su fuerza, y Barristan apunta que son debilitados por la yegua pálida.

Daenerys y los dragones, por Joshua Cairós

A continuación, Dany decide convocar a Quentyn y mostrarle los dragones. Ella parece estar probando el brío de Quentyn, diciéndole que su matrimonio no tiene que ser “el final de todas sus esperanzas”. Barristan de manera acertada ve que poco bien puede venir de esto. Del octavo capítulo de Daenerys de Danza de Dragones:

—Traedlo. Va siendo hora de que conozca a mis hijos.
—Como ordenéis. —Una sombra de duda pasó por la cara alargada y solemne de Barristan Selmy.

Pero Dany consigue pasar la noche, llegando finalmente a quedarse dormida, con “sueños extraños y difusos de humo y fuego”.

Los reñideros

Osuna, los reñideros en Juego de Tronos

Los reñideros son el símbolo de todo lo que Dany odia acerca de la paz, pero hay bastante ambigüedad en cómo los lectores debemos sentirnos ante ellos. Están evidentemente basados en los gladiadores romanos y los coliseos. Ponientis como Dany y Barristan lo perciben como una prácticamente obviamente horrible, significando la corrupción de la cultura de Meereen, pero literalmente todos en Meereen quieren que reabran.

Con las reformas de Dany, los luchadores deberán ser voluntarios, o asesinos y violadores condenados. Los antiguos esclavos ruegan por que se les permita volver a luchar, para alcanzar gloria y riquezas. Del primer capítulos de Daenerys en Danza de Dragones:

 He oído tantas veces esos argumentos que yo misma podría defender el caso. ¿Os lo demuestro? —Se inclinó hacia delante—. Los reñideros forman parte de Meereen desde su fundación. Los combates tienen una naturaleza esencialmente religiosa: son un sacrificio de sangre a los dioses de Ghis. El «arte mortal» de Ghis no es una simple matanza, sino una exhibición de valor, fuerza y habilidad que complace sobremanera a vuestros dioses. Los luchadores victoriosos reciben agasajos y homenajes; a los héroes caídos se los honra y recuerda. Si permitiera la reapertura de las arenas, demostraría al pueblo de Meereen que respeto sus costumbres y tradiciones. Estas arenas son famosas en todo el mundo: atraen comercio a Meereen y llenan las arcas de la ciudad de moneda pro- cedente de los lugares más distantes. Todo hombre tiene sed de sangre, y los reñideros contribuyen a saciarla, lo que hace de Meereen un lugar más pacífico. Para los criminales condenados a morir en las arenas representan un juicio por combate, una última oportunidad de demostrar su inocencia.

De Dany II de Danza de Dragones:

Dany frunció el ceño. Hasta los suyos insistían constantemente sobre el tema: Reznak mo Reznak no paraba de hablar sobre lo mucho que ganarían con los impuestos; la gracia verde decía que la reapertura de las arenas complacería a los dioses, y el Cabeza Afeitada aseguraba que con ello se ganarían apoyo contra los Hijos de la Arpía.

—Que peleen —era la aportación de Belwas el Fuerte, que tiempo atrás había sido uno de los campeones de los reñideros. …—Entreno desde tres años —dijo Goghor el Gigante—. Mato desde seis años. Madre de Dragones dice yo libre. ¿Por qué no libre para luchar?

Pero sencillamente no puede aceptarlo. Y, de manera interesante, ella nunca intenta contrarrestar los argumentos de Hizdhar o los otros luchadores: nunca realmente articula por qué les odia tanto. Ella solo le considera obviamente bárbaros y por ello horribles. Así que es duro decir que Dany esté realmente tomando una posición moral aquí. Ella constantemente piensa en cómo tendrá sangre en sus manos si vuelve a abrir los reñideros.

Pero en lugar de una verdaderamente terrible injusticia, los reñideros parecen significar su incapacidad para superar la desconexión cultural que tiene con Meereen. Por supuesto, una guerra brutal y un destino como el de Astapor para Meereen pondría mucha más sangre en sus manos que la diversión de una lucha consensuada en los reñideros, como Dany refleja en su octavo capítulo de Danza de Dragones:

Barsena Pelonegro iba a enfrentarse a un jabalí, puñal contra colmillos; combatían Khrazz y el Gato Moteado, y en el enfrentamiento final, Goghor el Gigante lucharía contra Belaquo Rompehuesos. Uno de ellos moriría antes de la puesta de sol. «Ninguna reina tiene las manos limpias —reflexionó Dany. Pensó en Doreah, en Quaro, en Eroeh…, en una niña llamada Hazzea que no había llegado a conocer—. Mejor unos pocos muertos en la arena que miles ante las puertas. Si es el precio de la paz, estoy dispuesta a pagarlo. Si vuelvo la vista atrás, estoy perdida.»

La Gran Pirámide de Meereen, de los Histories and lore de HBO

Pero, como la propia paz, los reñideros prueban ser imposibles de digerir para Dany. Como hemos mencionado antes, correctamente objeta la auténtica injusticia de que Tyrion y Penny potencialmente sean forzados a luchar contra leones, y adecuadamente evita que suceda.

Pero parece igual de turbada por la lucha consensuada. Tras muchos combates, llega finalmente la sangrienta muerte de la luchadora Barsena, que antes eligió voluntariamente la posibilidad de morir, y pidió a Dany específicamente el derecho a luchar:

—¿Y los perdedores? ¿Qué recibirán los que pierdan?

—Los nombres de todos los valientes caídos quedarán grabados en las Puertas del Destino —declaró Barsena. Se decía que durante ocho años había matado a todas las mujeres con quienes la enfrentaron—. A todo hombre y a toda mujer le llega la muerte…, pero no todos son recordados. (Dany II, Danza de Dragones)

 También había intentado prohibir los combates entre mujeres, pero Barsena Pelonegro argumentó que tenía tanto derecho como cualquier hombre a arriesgar la vida.(Dany IX, Danza de Dragones)

Bahía de los esclavos

Es interesante que Martin elija la muerte de Barsena como la gota que colma el vaso de Dany, más que un momento más claro de injusticia. Pues es ese momento en que decide arrojar su tokar de Meereen, un acto muy importante que simboliza su rechazo a la cultura de Meeren, y abandona los reñideros.

Del noveno capítulo de Daenerys en Danza de Dragones:

El jabalí hundió el hocico en las entrañas de Barsena y se puso a hozar. El olor colmó la capacidad de aguante de la reina. El calor, las moscas, el vocerío de la multitud…

«No puedo respirar.» Se levantó el velo y dejó que se lo llevase el viento. También se quitó el tokar; las perlas entrechocaron cuando se desenrolló la seda.

—¿Khaleesi? —dijo Irri—. ¿Qué hacéis?

—Quitarme las orejas largas.

Y es entonces, en el momento de mayor desafección de Dany con tanto la paz como con el propio Meeren, Drogon vuelve. Si este momento es puramente simbólico o hay magia de alguna manera, de lo que estoy seguro es que no es un accidente por parte de Martin.

Danza de Dragones, por Enrique Corominas.

Sácame de este matadero, esposo. —A sus oídos llegaban los gruñidos del jabalí, los gritos de los lanceros y el restallido del látigo del sobrestante. —No, mi dulce señora. Quédate un rato, para presenciar el disparate y un combate más. Cierra los ojos; nadie se dará cuenta. Estarán mirando a Goghor y a Belaquo. No es momento de… —Una sombra le cruzó el rostro.

De repente, y muy inteligentemente, el guion cultural se invierte. Todo este tiempo Dany se ha sentido superior a Meereen por su amor por los reñideros, incluso quejándose de que “no puedo hacer a mi gente buena”. Pero ahora, mientras Drogon devora a Barsena y al jabalí, es Meereen quien está horrorizada ante la escena. Y las simpatías de Dany son completamente contrarias y solo piensa en defender a su dragón:

Drogon aterrizó sobre los despojos y hundió las garras en la carne humeante; cuando se puso a comer, no hizo distinción entre Barsena y el jabalí.

—¡Por todos los dioses! —gimió Reznak—. ¡Se la está comiendo! —El senescal se tapó la boca.”

—Matadlo —gritó Hizdahr zo Loraq a los lanceros que quedaban—. ¡Matad a esa bestia!

—No miréis, alteza. —Ser Barristan la sujetó con fuerza.

—¡Soltadme! —Dany se liberó de su abrazo. Cuando salvó el pretil, el tiempo pareció transcurrir más despacio. Perdió una sandalia al aterrizar en el reñidero

Y cuando se acerca a Drogon, piensa que ambos son “fuego hecho carne“, salta sobre su espalda, y vuela lejos de Meereen y su paz. 

Renacimiento en el mar Dothraki

Separada de la ciudad, y a solas con sus pensamientos, sus visiones y su dragón en el mar Dothraki, la transformación psicológica de Dany se completa. Ella se pasa las primeras páginas de su décimo y último capítulo en Danza de Dragones intentando andar de vuelta a Meereen, diciéndose a sí misma que tiene que hacerlo, que es su deber, por su gente.

Su hogar, no el mío. —El suyo estaba en Meereen, con su esposo y su amante. Ese era su lugar… A lomos de Drogon se sentía plena. En lo alto del cielo, los pesares del mundo no llegaban hasta ella. ¿Cómo podía renunciar a eso? Sin embargo, había llegado el momento. Las niñas podían permitirse pasar la vida jugando, pero ella era una mujer, reina y esposa, con millares de hijos que la necesitaban.

Es importante que, aunque el lector sabe que Meereen ahora se está hundiendo, Dany no tiene idea. Hasta donde sabe ella, todo está aún en paz allí:

—. No tiene importancia; a estas alturas, los yunkios estarán de regreso.» Ese era el objetivo de todo lo que había hecho: la paz.

Sin embargo, Drogon le está alejando de allí. Se está comportando de nuevo simbólicamente, representando su ladro dragón que le separa de la paz, hasta que esté lista para la guerra:

Habría preferido volver a Meereen a lomos del dragón, pero Drogon no compartía su deseo.

Pronto las visiones empiezan. Todas tienen el mismo propósito: criticar lo que hizo en Meeereen, y decirle que sea un dragón. La primera es Quaithe

—Recuerda quién eres, Daenerys —murmuraron las estrellas, con voz de mujer—. Los dragones lo saben. ¿Lo sabes tú?

Entonces Dany toma unas bayas en mal estado y ve a Viserys – seguramente un gran modelo de cómo usar responsablemente un dragón – diciendo lo mismo: que ha olvidado quién es, y lo que su lema significa:

¿Por qué te dieron a ti los huevos de dragón? Deberían haber sido míos. Si hubiese tenido un dragón, le habría enseñado al mundo el significado de nuestro lema.

El siguiente intercambio es crucial:

—Soy de la sangre del dragón —le dijo a la hierba.

«Lo fuiste —le respondió la hierba en un susurro—, hasta que encadenaste a tus dragones en la oscuridad.»

—Drogon mató a una niña. Se llamaba… Se llamaba... —Dany no se acordaba del nombre. Aquello la entristeció tanto que habría llorado si no hubiese consumido ya todas sus lágrimas—. No tendré nunca una niña. Era la Madre de Dragones.

«Sí —dijo la hierba—, pero te volviste contra tus hijos.»

Éste es un punto clave para Dany. Dany comienza el libro descubriendo que su dragón había matado a una niña llamada Hazzea. El nombre de la niña le acosa durante todo el libro, y es inmensamente significativo que lo haya olvidado ahora, en favor de los dragones.

La visión de Dany parece decir las inocentes niñas de Meereen no son sus hijos reales: lo son los dragones. La sugerencia es clara: Dany necesita abandonar o seriamente reducir su preocupación por las vidas inocentes en favor de usar su propia fuerza de los dragones para hacer lo que desea.

Lo que nos lleva a la larga secuencia en que Dany tiene sus pensamientos finales, concluyendo su arco en el libro:

El agua fluye cuesta abajo; el arroyo me llevará al río, y el río, a casa.»

Pero no sería así; sabía que no.

Meereen no era su hogar ni lo sería nunca. Era una ciudad de gentes extrañas, con dioses extraños y peinados más extraños todavía, de trafi- cantes de esclavos envueltos en tokars con flecos, donde la gracia se alcanzaba a través de la prostitución, el asesinato era un arte, y el perro, un manjar. Meereen sería siempre la ciudad de la Arpía, y Daenerys no podía ser una arpía.

«Nunca —dijo la hierba, con la voz gruñona de Jorah Mormont—. Os lo advertí, alteza. Os dije que dejarais en paz esa ciudad; os dije que vuestra guerra estaba en Poniente.»

Otra vez aquí, lo que finalmente empuja a Dany al punto de ruptura es su rechazo por la cultura de Meereen, no la injusticia per se. Simplemente abandonarla e ir a Poniente – una opción que antes rechazó por inmoral y horrible – es ahora presentada como la solución a sus problemas.

Estoy sola y perdida.

«Perdida por haberos quedado donde no debíais estar —murmuró ser Jorah con una voz tan tenue como el viento

«Os di buenos consejos. Os dije que reservarais vuestras lanzas y espadas para los Siete Reinos. Os dije que dejaseis Meereen para los meereenos y partieseis rumbo al oeste, pero no quisisteis escuchar.»

—Tenía que conquistar Meereen, o mis hijos se habrían muerto de ham- bre por el camino. —Dany aún veía el rastro de cadáveres que había dejado al cruzar el desierto rojo. No era un espectáculo que quisiera volver a presenciar—. Tenía que conquistar Meereen para dar de comer a mi pueblo.

«Y lo conseguisteis, pero os quedasteis allí», respondió él.
—Para ser reina.
«Ya sois reina —señaló su oso—. De Poniente.»
—Está muy lejos —protestó—. Estaba cansada, Jorah. Estaba harta de guerras. Quería descansar, reír, plantar árboles y verlos crecer. Solo soy una niña.

 

Recordemos por qué se había quedado en Meereen. Ella estaba motivada a quedarse por el destino de Astapor y su propio miedo a su naturaleza dragón y a su potencial locura. Ninguna es mencionada aquí. En su lugar ve su decisión de quedarse en Meereen como los caprichos de una niña, en lugar de una cruzada moral responsable.

«No. Sois de la sangre del dragón. —El murmullo se iba haciendo más débil, como si ser Jorah estuviese quedándose atrás—. Los dragones no plantan árboles. Recordadlo. Recordad quién sois, para qué habéis nacido; recordad vuestro lema.»

Sangre y fuego —les dijo Daenerys a los tallos que oscilaban.

Y aquí está. El rechazo a Meereen. El rechazo a la paz. El rechazo a hacer todo por proteger las vidas inocentes. El rechazo a “plantar árboles”. En su lugar, abrazar una vaga y violenta retórica sobre para qué ha nacido, y su lema, “fuego y sangre.

Desde el primer libro, Dany ha sido atormentada por las vidas inocentes perdidas cuando desencadena la violencia y la guerra. Ahora ella aparentemente ha resuelto que eso ya no le importa. Su nueva actitud “fuego y sangre” parece que probablemente nos lleve a muchos más Astapores y miles más de Hazzeas.

Pero en este capítulo Dany parece preparado para borrarles, un triste pero necesario daño colateral para que abrace su verdadera identidad “dragón” y “para qué ha nacido”. Los dragones, y los propios impulsos violentos de Dany, ya no serán más encadenados. Ella se ha entregado a su mayor miedo: ella misma.

Esto no quiere decir que Dany se convierta en un villano malvado demente y unidimensional. Ella continuará preocupándose de aquellos de los que ama, usando la violencia contra la gente que legítimamente lo merezca, y liberará a más esclavos si se encuentra con ellos.

Pero ahora ella quiere ir a Poniente. Y es particularmente interesante porque, hasta ahora en la saga, los métodos violentos de Dany y las innobles tácticas han sido digeribles para los lectores porque eran usados contra esclavistas brutales y asesinos, para aparentemente nobles fines.

Pero no hay esclavos que liberar en Poniente. Parece que Martin comenzó dando a Dany una justificación moral a su violencia, que él siempre planeó más adelante socavar. Ahora, Dany lo hace para sí misma: por su propio poder, su propio trono, y para convertirse en quién quiere ser, y que se preocupe quien quiera que se ponga en su camino.

Esta es la tragedia de Dany. Ella consiguió la paz. Y entonces decidió que la guerra hacía que se sintiera mejor.

Conclusión

Por encima de todo, el propósito del arco de Meereen es transformar en Dany en un personaje mucho más oscuro.

Con esto en mente, muchos de los más criticados aspectos de esta trama tienen mucho más sentido. Nuestros personajes deben estar confusos y frustrados acerca de las políticas de Meereen. Deben odiar la ciudad y concluir que estar allí es una pérdida de tiempo. Deben sentir esa genérica desconfianza hacia todos, y fallar al intentar darse cuenta de que la paz había sido realmente exitosa. Dany debe concluirerróneamente – que su comportamiento a lo largo de la mayor parte del libro fue estúpido. Y si llegas a las mismas conclusiones, es perfectamente entendible.

Pero cuando dejamos atrás al narrador no fiable y el sesgo del punto de vista, la intención de Martin se vuelve clara. Toda la trama está diseñada para mover a Dany a un estado mental en el cual ella decida dejar a un lado sus preocupaciones por las vidas inocentes y tomar lo que quiera con fuego y sangre.

Daenerys Targaryen Queen of Meereen by Zzacchi on DeviantArt

El triunfo de Martin es gestionar ese desarrollo de personaje de forma tan natural y orgánica. Da a Dany tanta responsabilidad como puede: ella nuca está forzada realmente por la Arpía o los esclavistas. El autor presenta a Daenerys situaciones increíblemente difíciles, le coloca sus valores principales en conflicto, y le hace elegir. Sus primeras opciones van en una dirección, y luego en otra.

Ahora la transformación es completa. La Dany que conocimos al final de Tormenta de Espadas ya no está. La que llegará a Poniente será una persona muy diferente. Los dragones están desencadenados y ya no hay límites.

Teora asintió levemente, con la barbilla temblando. “Estaban danzando. En mi sueño. Y en todos los lugares en que los dragones danzaban la gente moría (Arianne I, Vientos de Invierno)