El viernes 16 de noviembre celebrábamos 20 años del lanzamiento de Choque de Reyes, la segunda de las entregas de Canción de hielo y fuego. Y al igual que hicimos un especial por el aniversario de Juego de Tronos hace dos años, estamos haciendo otro especial para este maravilloso libro.

Ya mostramos anteriormente las impresiones de la novela de algunos los miembros más destacados de la comunidad española fan de la saga. Hoy vamos a hacer algo similar pero con unos invitados muy particulares: nuestros amigos del podcast Regreso a Hobbiton de la Sociedad Tolkien Española – (con quienes ya hicimos un trivial) – todos ellos también grandes fans de la obra de George R.R. Martin, la mayoría desde antes del estreno de la serie Juego de Tronos.

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Elia (@_eliamartell)


Recuerdo perfectamente cómo llegué a los libros de Canción de Hielo y Fuego. Cuando cumplí 23 años, mis amigos Isa y Antonio me regalaron Juego de Tronos, y me dijeron: “Si te gusta, en tu próximo cumpleaños te traemos el segundo”. A los dos meses les llamé: “¡¡No tenéis vergüenza, ¡vais a hacerme esperar un año para seguir con la saga!!”

Dadas las circunstancias actuales, un año me parece una birria

El caso es que Choque de Reyes llegó a mis manos ansiosas, y me lo bebí. Me gustó casi más que el primero, aunque no hay necesidad de comparar. A pesar de haber perdido algunos personajes importantes para mí, cosa que seguiría experimentando a lo largo de este segundo tomo, algunas historias me engancharon y apasionaron y, si soy justa, tengo que reconocer que para mí Choque es el libro de Tyrion Lannister.

Tenemos un dulce regusto a justicia poética cuando, tras las penurias sufridas en Juego de Tronos, Tyrion es nombrado Mano del Rey por Tywin, pese al evidente disgusto de su hermana. En Desembarco del Rey, Tyrion encontrará el lugar perfecto para desarrollar todas esas habilidades que posee de manera natural, y que para algunos personajes (cortos de vista), parecían no tener ningún valor. Recuerdo cómo se me escapó una carcajada cuando descubrí el asunto de la cadena y el fuego valyrio en la batalla del Aguasnegras. “Menudo crack”, pensé…

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Otra parte de la historia que me sirvió para regodearme fueron las victorias de Robb Stark, si bien tuve que vivirlas a través de terceras personas, ya que Martin no se mete en la mente de los reyes. Pero en cualquier caso, sentí una especie de orgullo inexplicable cuando supe que había capturado a Jaime Lannister (que no deja de ser un personaje odioso hasta el tercer tomo) en la batalla del Bosque Susurrante. Me conmovió el apoyo del norte al primogénito de Eddard Stark, y durante un tiempo (lo que tardé en leer Tormenta de Espadas) me permití soñar con un Poniente mejor.

¡Y puedo asegurar, que con Robb en el norte y Tyrion en el Sur, a los Siete Reinos les habría ido muy bien!

La tercera pata de este libro (para mí), fueron las aventuras de Daenerys, tan distintas a lo demás, tan exóticas y tortuosas. Vi forjarse el carácter de una Khaleesi, y agradecí conocer de su mano lugares con costumbres tan extrañas, que ni si quiera HBO se ha atrevido a llevarlas a la pantalla. Las visiones de la casa de los eternos son deliciosas, como pequeños regalos que Martin hace a los lectores que saben interpretarlas. Y del encuentro final con Barristan Selmy, qué decir… es el único aliado del que verdaderamente puede fiarse.

En resumen, un libro fantástico, que supera al primero sin desmerecerlo, y que nos prepara para todas las sorpresas y los infartos que están por llegar.


Josu Gómez (@Eleder_)


Como comenté en otro momento, Canción de Hielo y Fuego comenzó para mí en un autobús, como un libro que me iba a permitir evadirme del tedio de un largo viaje a visitar a una amiga, y que aunque no fuera nada del otro mundo, me mantendría entretenido. Mi error quedó patente nada más comenzar el primer capítulo, y mi afición por Canción se sostuvo durante largos años.

Pero cuando volví de ese viaje y ese empacho de Juego de Tronos terminó, con el libro acabado, me encontré con un problema. “¿Cuántos dices que son…? Oh, vaya, tres… ¿y más largos que este? NINGÚN PROBLEMA”. Pero bueno, sí había un problema: conseguirlos.

Resultó que terminé Juego al comienzo de un largo puente, en el que iba a tener problemas para acceder a una librería. Pero, así como Juego surgió de la visita a una amiga, Choque pudo sumarse también gracias a otro amigo, que me dijo que tenía los tres libros en casa (ya leídos, por supuesto; yo iba ya muy tarde con todo esto) y que me los prestaba. Así que me dejó Choque. Y la emoción surgida por el primer libro no disminuyó.
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Hay una tendencia entre los fans de Canción de Hielo y Fuego de considerar la saga como una sucesión de picos y valles. Empieza en todo lo alto, con Juego, para pasar a tranquilizarse con Choque; vuelve a ascender a altas cotas en Tormenta, para volver a ralentizarse con Festín. Por eso es difícil que alguien considere Choque o Festín como sus libros favoritos. Pero yo discrepo. Aunque aprecie como el que más los fuegos artificiales, las grandes batallas y los momentos de giro extremo de la trama, los libros pares me proporcionan algo que disfruto mucho más: profundidad.

Nos pintan el momento en que el polvo se asienta, el viento se calma, y los personajes más reales, más interesantes, se atreven a sacar la cabeza. Y esto es lo que pasa en Choque. Descubrimos a los Greyjoy, vemos a Tyrion teniendo que llevar adelante un reino como Mano del Rey, nos emocionamos con R’hllor, Arya obtiene el poder de la vida y la muerte desde su posición de esclava, Davos, Sansa… Juego es la pelea de los nobles; Choque es, en gran parte, la reacción de los humildes. Y esta profundidad es la que crea el vínculo del que tan difícil es escapar.


Nai (@rebeca_nai)


Hará cosa de 10 veranos (en estos tiempos en los que las duraciones de veranos e inviernos son predecibles), emprendí un largo viaje que aún no he terminado de recorrer. Tras desentrañar los secretos del tomo que se ha dado a conocer como “Juego de Tronos”, aún tenía muchas preguntas por responder… Así, rauda, me subí a Asfaloth y me encaminé a la fortaleza del “Fnac de Callao”, donde amables maestres me descubrieron otros tomos de conocimiento arcano que me ayudarían a comprender mejor la historia y a desentrañar los misterios que sus palabras contenían.

Abrí la sobrecubierta del tomo que ha pasado a la posteridad como “Choque de Reyes” y esa fue mi perdición. Ya había caído en una profunda y oscura adicción… de la que aún no me he recuperado. En aquel entonces me introduje de pleno en ese mundo de fantasía y realidad, me perdí en sus páginas… Y el mundo nunca volvió a ser el mismo.

Tras las incontables puertas que se iban abriendo ante mi, vi imágenes. Imágenes de gloria y de perdición que aparecían y se desvanecían para dar paso a otras…

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– Vi reyes que se alzaban como gigantes para luego sucumbir entre sombras.
– Fui testigo de cómo las aguas del mar enbravecida llegaban a Invernalia y la ahogaban.
– Descubrí un pequeño león blanco que se alzaba por encima de los reyes, digno sucesor de su padre.
– Compartí la angustia de un lobo que se ve obligado a morder a quien no lo merece.
– Contemplé el inicio de un viaje. El viaje que emprende una niña para convertirse en nadie.
– Seguí los pasos de un dragón sin rumbo buscando respuestas entre víboras viejas y olvidadas.
– Y presencié cómo el Aguasnegras se tiñó de verde, hundiendo sin misericordia las esperanzas de un rey.
Y así reí y lloré junto a los personajes que iba conociendo. Y continué mi camino, un camino que aún hoy no he terminado de recorrer, y al que me mantendré fiel, cruzando siempre la puerta que tengo a la derecha. Siempre a la derecha y hacia arriba, nunca hacia abajo.

Balin ()


Cuando se publicó Tormenta de Espadas en España en el año 2005 yo me acababa de mudar a Madrid para empezar a trabajar. Recuerdo ver el libro en las mesas y estanterías de FNAC y El Corte Inglés de Callao. La portada y el hecho de ser dos volúmenes me llamó poderosamente la atención. ¿Y este tocho en dos tomos? A Martin ya lo conocía por “Los Viajes de Tuf” y en mi cabeza lo tenía catalogado como autor de ciencia ficción, pero el caso es que compré la que parecía la primera parte, Juego de Tronos. Tardé en leerlo 2 años, si bien se lo presté al menos a 4 personas.

Inmediatamente después de leerlo, allá por finales de 2007, compré Choque de Reyes. Pero por algún motivo que no recuerdo, tampoco lo empecé de forma inmediata. Tuvo que esperar otros 3 años, durante unas vacaciones a finales del verano en Croacia. Me llevé Choque de Reyes para ir leyéndolo por fin. Lo empecé en el avión y al segundo capítulo me di cuenta que no recordaba prácticamente nada del anterior. Así que cogí el ebook y me releí Juego de Tronos mientras estaba en Croacia de vacaciones. Lo devoré a toda velocidad y una tarde en una playa al pie de Dubrovnik por fin empecé Choque de Reyes. Era septiembre de 2010.
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Luego repetí el proceso cuando por fin me puse con Tormenta de Espadas. Y de nuevo cuando salió Festín de Cuervos. Es el motivo de que haya leído 4 veces Juego de Tronos, 3 veces Choque de Reyes y 2 veces Tormenta de espadas. Con Danza de Dragones ya no volví a leerlos todos del tirón.

Sé que no es el favorito de mucha gente, pero para mí es el mejor libro de la saga como obra única en sí misma. Juego de Tronos me gustó, pero lo que me atrajo y me ató definitivamente al mundo de Martin fue esta novela. Tyrion en Desembarco del Rey. Stannis, Davos, Renly, Brienne, la Guerra de los Cinco Reyes, el desarrollo de multiples tramas y personajes apenas esbozados en el libro anterior. Quedé prendado y hechizado por Melisandre para siempre. Rob Stark, Aguasdulces, Theon, Harrenhal… todo en la narración se expande y crece. Esta es la novela que se me quedó marcada a fuego.


Erendis( )


Devoré Juego de Tronos tras ver la primera temporada, y con el planteamiento del nadie está a salvo que te deja la muerte de Ned, cogí Choque de Reyes con excitación y miedo a partes iguales. Uno empieza a temer mucho por cualquier personaje del que pueda encariñarse…

Pese a esto, lo devoré con más ansia aún que el anterior. Como el descender a los infiernos de Sansa, tan poco valorada por muchos, pero que es el paradigma de la mujer medieval y que ves como se enfrenta poco a poco a la destrucción de cada uno de sus sueños, al derrumbe de sus pilares…y aún así va aprendiendo a sobrevivir en una corte de leones hambrientos.
Pero en esa corte brilla como una luz Tyrion, quien por fin parece poder demostrar cuanto vale…Aunque eso no significa que todo el mundo quiera verlo. Sus capacidades como Mano…
No quiero olvidar la entrada de nuevos personajes que se ganaron un lugar en mi corazón: Davos llega con su sencillez y su buen corazón, y nos va descubriendo muchas cosas de Stannis y de Melissandre, personajes, claroscuros como siempre. Creo que nunca podré olvidar lo impactada que me dejó el alumbramiento de la Sombra que terminaría con la vida de Renly…
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Desde luego, lo que no se puede olvidar son dos escenas casi al final de libro: Dany y la Casa de los Eternos. Ella sigue creciendo toda la novela,  pese a la pérdida de Drogo y el príncipe que fue prometido; ella no cede en su idea de volver a Poniente. Y Martin aprovecha para regalarnos en su historia un capítulo donde nos dará muchas pinceladas de lo que fue y lo que será, cual espejo de Galadriel, un capítulo que es imposible no revisitar de vez en cuando, y que ya de primeras me dediqué a releer tratando de descifrar…una delicia, vamos.
Y por supuesto, esa batalla final, la del Aguasnegras, magistral en todos sus aspectos: Stannis, Davos y su ejército. El afrontar las pérdidas…el giro final con la aparición de los Tyrell y Tywin que decantan la balanza…Las mujeres encerradas, con esa Cersei borracha y esa Sansa tan mesurada y sensata, tan en su papel de perfecta dama que controla la situación.
Un broche de oro a una novela intensa, que te hacía querer precipitarte en la siguiente aventura…