El viernes 16 de noviembre se cumplían 20 años del lanzamiento de Choque de Reyes, la segunda de las entregas de Canción de hielo y fuego. Y al igual que hicimos un especial por el aniversario de Juego de Tronos hace dos años, estamos haciendo otro especial para este maravilloso libro.

Si en la anterior parte del especial os hablamos un poco de la historia de Choque de Reyes, hoy os vamos a traer la primera parte (habrá otra con más opiniones) de las impresiones de la novela de algunos los miembros más destacados de la comunidad española fan de la saga.

Las impresiones de la comunidad española (1ª parte)

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mogueiAlberto González (@Moguei)

Responsable de Atalaya de Poniente y analista de la saga.

Choque de reyes: el preludio de algo mayor

Choque de reyes suele ser, a veces, una novela injustamente tratada. Si bien tiene un peso capital dentro de Canción de hielo y fuego y alberga en sus páginas algunos de los elementos más icónicos de toda la serie de libros de George R.R. Martin, su título queda en muchas ocasiones enterrado por el ruido que generan otras de las piezas de este enorme puzle mitológico y fantástico del medievo como Tormenta de espadas o Danza de dragones. Cuando comencé a leer Juego de tronos, por imperativo amistoso de mis dos libreros Juan Pablo y Pedro, guardianes y gerentes de ese edén de la cultura pop que es En Portada Cómics en Málaga, jamás pensé que acabaría tan ensimismado en su propuesta. Juego de tronos era una novela redonda, el primer paso hacia un abismo de culturas, familias e intereses. Una pantagruélica maraña argumental que en Choque de reyes tiene su máxima expresión, y que si no estás preparado, es capaz de engullirte y pisotearte a las primeras de cambio.

Tras devorar el primer libro, me lancé a comprar el segundo, tercer y cuarto tomo. En apenas tres o cuatro días. Y cuando digo días, son días. Horas. Terminé Juego de tronos y comencé a leer Choque de reyes, dónde comprendí que había mucho más por descubrir, saber y aprender de Poniente y Essos de lo que cabía imaginar. Fui consciente de que no estaba delante de la clásica novela fantástica, con sus facciones polarizadas y la eterna lucha del bien y el mal regada con elementos sobrenaturales obvios y destacables. Nada de eso. Había algo más. Mucho más. El segundo tomo de la novela río más grande de nuestra época es el epítome perfecto del colosal trabajo de Martin. Choque de reyes era el nudo de aquella trilogía original de libros que al final se extendió más de lo que su propio autor y sus lectores esperaban, pero es que también acabó cristalizándose como el preludio de algo mayor.

Choque de reyes me concedió la oportunidad de vislumbrar tenuemente entre sus líneas el plan maestro de Martin -aunque todavía sigo sin saber nada, como Jon Nieve– y me ayudó a comprender un poco más su particular forma de plantear y sembrar las historias. Sin la obsesión por sorprender en base de golpes de efecto al lector y sin apresurarse en contar más cosas de las que debía, la novela contiene en su interior algunos de los mejores arcos de Canción de hielo y fuego, así como varios de los capítulos más célebres. El tomo es un complejo y colorido tapiz dramático, muy rico en estampas hieráticas de gestas y reyes, absolutamente atiborrado de costuras bien hilvanadas y entretejidas, del que a poco que tires con fuerza de una de sus firmes y bien planteadas hebras, descubres el enmarañado telar que se esconde detrás.

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Este choque entre reinos, familias y líderes me hizo vibrar en varios momentos, demostrándome que no todas las historias acaban de la forma en la que deberían y de que buenas intenciones y actos nobles, están llenos los cementerios. Disfruté implicándome con el estratega y superviviente de Tyrion Lannister -fue el libro que me ayudó a desvivirme y obsesionarme por ese personaje-, comprendí mejor la dificultosa madurez de Sansa Stark y me identifiqué con el periplo y el desarraigo de la errante Arya. Pero más allá del descubrimiento que me supuso Theon Greyjoy -figura que acabaría calando hondo en mi corazón por muchos motivos-, Choque de reyes me hizo amar la esfinge de Stannis Baratheon y su causa, tal vez porque me fue imposible separar los ojos de Davos Seaworth de los míos. Comprendí sus reclamaciones, traté con el complejo carácter del rey legítimo de Poniente y me uní a su causa y a la de la bruja roja sin dudar ni vacilar. Muchos años después, y tras el maltrato recibido en la adaptación de HBO, sigo escribiendo y trabajando en mi ordenador junto a mi sempiterna taza del venado y el corazón llameante.

Pese a que la dura pugna por el trono de hierro estalla por todo lo alto tiznando de brillantes y verdes llamas el Aguasnegras -en la que quizás sea mi batalla preferida de toda Canción de hielo y fuego-, Choque de reyes es algo más. Durante años he creído que se trata de la Piedra de Rosetta de toda la saga, la línea maestra de la que todo surge y en la que todo reside. Y sí, al capítulo cuarto de Daenerys Targaryen y su Casa de los Eternos me refiero. Místico e incomprensible como los buenos y malos augurios, en sus páginas residen los vaticinios de algunas las tramas futuras y el germen de varios de los momentos álgidos que luego impactarían, años y décadas después, a los más apasionados lectores. Su importancia es tal, que de vez en cuando me descubro sacando el libro de la estantería cual maestre ávido de descubrir más de lo que está por venir. Revisando y anotando cosas. Todo, de alguna manera u otra, está escrito ahí.

Choque de reyes es la novela que nos fue prometida.


myrceMyr (@MyrcellaB)

Miembro del Podcast de hielo y fuego


Pese a que la primera temporada de Juego de Tronos sea quizá la mejor adaptada, puede ser una de las que menos disfruté por mis ansias de acabarla y ponerme en seguida con Choque.  Yo vivía en Irlanda cuando leí de Juego a Festín, los libros que había publicados por aquel entonces, y recuerdo con mucho cariño las noches arropada hasta la nariz, viendo como el aguanieve se acumulaba en la claraboya de mi ventana y disfrutando del libro.

A día de hoy no sabría decirlo a ciencia cierta, y puede que me inclinase más por Festín (impopular opinion en toda regla) pero Choque de Reyes fue durante muchísimo tiempo mi libro favorito de la saga. Para mí todo el libro (hasta llegar a la batalla del Aguasnegras, claro) tiene cierto regusto a justicia poética: por fin Tyrion en una posición de poder, mostrando sus habilidades para el mando y su inteligencia táctica. Era una auténtica gozada leer sus tejemanejes en la corte y cómo confabulaba contra su hermana. Inocente de mi por pensar que Cersei recibiría su merecido de una vez por todas.

También recuerdo que se me rompió el corazón cuando Theon cargó contra Invernalia, pero me mantenía esperanzada pensando en lo bien que lo estaba haciendo Robb militarmente y en que pronto Arya se reencontraría con su familia. Dulce niña del verano…

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Vero (@Ashara_Day)

Miembro del Podcast de hielo y fuego


Me gustaría poder decir que leí Choque de Reyes nada más publicarse, que soy una de esos fans de hace décadas… pero no, la sinceridad vaya por delante. Conocí a Martin en 2012 a través de una amiga que insistió muchísimo en que leyera Juego de Tronos. ¡Cómo me conoce! Canción de Hielo y Fuego me enganchó desde el capítulo 1, y el mismo día que terminé la primera entrega (unos pocos días después de empezarla) tuve que comprar Choque de Reyes. Esto acabó convirtiéndose en una constante, todo hay que decirlo: leer, acabar, maldecir, correr a comprar el siguiente, leer, acabar, maldecir, correr a comprar el siguiente… (De haber sabido que me iba a gustar tanto que incluso iba a releer los libros varias veces, los habría comprado todos de una).

Juego de Tronos había sido un shock, especialmente el final. Todo era diferente, todo era nuevo, había muchos personajes, nombres que nunca había leído, un mundo que tuve que ir imaginando a medida que George lo contaba, y un giro inesperado que volvió del revés la idea que yo tenía de la literatura de fantasía. ¿Cómo podía dejarme viuda de protagonista? Pero había que sobreponerse, aún quedaban en el tablero muchos jugadores, muchos personajes de los que quería saber más.

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Choque de Reyes pienso que se disfruta más que Juego de Tronos, porque llegas ya con la lección aprendida. Además vas conociendo a los personajes (en mi caso pronto Tyrion fue ganando peso y acabó convirtiéndose en uno de mis favoritos) y las tramas se vuelven más interesantes una vez que va comenzando la guerra de los cinco reyes. Además Choque contiene algunos capítulos memorables, como el de la batalla del bosque susurrante, la del Aguasnegras, y el de las profecías de la casa de los eternos, uno de los mejores de toda la saga. Es increíble que en este libro Martin nos adelantara de forma velada y sutil (pero muy clara en relectura) eventos tan impactantes como la boda roja. Y todo ello con la prosa de Martin, con su maestría para expresar cada capítulo de forma que te sientas cada uno de los personajes que lo viven.

Para mí Choque de Reyes es un libro que afianza la historia, un pilar sobre el que se eleva el resto de la saga. Obviamente ninguno es prescindible, ninguno es matemáticamente mejor que otro, pero por mi experiencia como lectora tengo que decir que si Juego de Tronos me atrapó, Choque de Reyes supo mantener bien firme ese interés por el mundo creado por Martin.