En Juego de Tronos, los dragones siempre han sido el objeto de deseo, por el poder que representan y poseen, casi imparables, pero en la séptima temporada se demostró que no son invencibles.

Primero, Bronn casi logra derribar a Drogon con el escorpión de Qyburn (la ballesta gigante), y luego el Rey de la Noche ensartó a Viserion con una lanza de hielo… y ya sabemos cómo acabó aquello.

Y por lo último que nos llega desde el rodaje de Juego de Tronos, este peligro constante al que se enfrentan los dragones continuará vivo en la octava temporada.

Es lo que se desprende después de ver el vídeo que el usuario de instagram Steve Bird ha compartido, en el que podemos ver a un miembro del equipo moviendo uno de los nuevos escorpiones en los Titanic Studios:

Que Bronn no logrará derribar a Drogón en “Botines de Guerra” debe haber conseguido herir el ego de Qyburn, ya que aparentemente este ha decidido mejorar su diseño original siguiendo la premisa de “cuanto más grande, mejor“.

Solo hay  que comparar el tamaño relativo del arma, entre Bronn en la séptima temporada y la que hay ahora en los Titanic Studios:

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Estos cambios también podrían deberse al hecho de que la versión que conociamos era portátil, mientras que esta se colocará, muy posiblemente, sobre los muros de Desembarco del Rey.