Se pueden discutir aspectos del guion o de la adaptación de La Casa del Dragón, pero su apartado técnico es sensacional. Hoy es traemos una entrevista realizada a Ryan Condal por Vanity Fair, y que hemos descubierto gracias a Winter is coming, en la que comenta en detalle del diseño de producción de las grandes escenas del primer spinoff de Juego de Tronos.

El showrunner de La Casa del Dragón comenzaba charlando acerca de la mayor proeza técnica de la serie: los dragones

Hay 17 dragones que existen en el mundo en este punto. No hemos visto a todos aún. Intentamos dar a cada uno su propia personalidad y carácter, incluso tienen sus propias siluetas y paletas de colores.

Tienen sus propios sonidos que hacen. Son creados por una científica loca llamada Paula Fairfield. Ella es diseñadora de sonido de criaturas. Todo es real y comienza con un sonido orgánico, que es algo que capturado y grabado, y tiene su propia librería de sonido. Y entonces, dentro del mundo de la magia digital, ella une y amalgama cosas como sonidos de bebé o rinocerantes a la carga, creando todo tipo de sonidos que los dragones hacen.

Condal prosigue hablando de uno de los temas más complicados de filmar: la de los actores cabalgando dragones.

Requiere a veces trabajo en la localización, trabajo con drones y lo que llamo trabajo de brinco. Me refiero con el brinco a la silla de montar, como si fuera un caballo, en la que los jinetes de dragón se tienen que sentar para ser grabados, y que suele ser un sillín en un dispositivo de captura de movimiento que está flotando en el aire y tiene un montón de cámaras apuntando.

El siguiente protagonista es Vermithor:

Hemos hablado de que esto es como una película de monstruos, como King Kong o Jurassic Park. Rhaenyra está tan desesperada en cambiar el rumbo de la guerra a su favor que ofrece a toda esa gente que no conoce (las semillas de dragón) como un posible sacrificio. Y luego vemos lo que pasa en la película de terror cuando Vermithor desencadena el fuego en la plataforma

Al parecer, el trabajo más peligroso de la serie es hacer arder a los especialistas:

Hay una cosa que no sabía hasta hacer la serie. Algunos especialistas están en llamas todo el tiempo. Muy pocas veces hacen lo que llaman una quemadura completa, que es cuando el cuerpo entero está consumido por el fuego. Es obviamente muy peligroso porque todo tu cuerpo está en llamas. Pero la cosa que no te dicen – por fortuna se lo dicen a los especialistas – es que no puedes respirar. Si tomas un milímetro de aliento, el fuego llegará a tus pulmones y arderás desde dentro.

Cuando alguien te prende en llamas, el institinto inicial es entrar en pánico, y el especialista tiene que estar entrenado en eso, porque el mayor peligro aquí es respirar, no otra cosa…Quiero decir, hay que dar crédito a esa gente. Son los auténticos héroes de La Casa del Dragón.

 Por último, hablando de escenas de producción, Ryan Condal sorpendió cuando quiso traer a la palestra una sin acción: la que tiene lugar al final de la temporada entre Rhaenyra y Alicent, una trama que el showrunner ha defendido:

Es una de mis escenas favoritas de la serie. Amo que esta escena cierre la temporada, porque nos trae de vuelta todo lo que la serie trata, que es Alicent y Rhaenyra, y las dos experiencias que acarrean en esta horrible guerra que están luchando.

Ser capaces de terminar la temporada de esta forma interna y tranquila, que tiene aún así tanta emoción e implica tanto, es lo que me tiene más orgulloso. Creo que esta escena es la prueba de que el drama de la serie es profundo y denso, que funciona y tiene éxito. No es solo el espectáculo de los dragones, las guerras, las batallas y la lucha, algo que todos amamos; pero todo ese material no importa si no te preocupas por los personajes que luchan.

En la serie tiene sentido esa relación entre Rhaenyra y Alicent, pero lo vemos muy alejado del canon que establece George R.R. Martin en Fuego y Sangre