The Known World - The lands of Ice and Fire

Hemos hablado ya en varios ensayos de la geografía del Mundo de hielo y fuego. Hoy os vamos a contar, gracias a un texto de Adam Whitehead en su Wertzone, su curioso parecido con un planeta perteneciente a una novela de ciencia ficción de 1982: Helliconia. Un mundo que justifica de manera científica las largas e irregulares estaciones que padece. Vamos a descubrirlo.

Una Canción de tres estaciones: el Juego de Tronos de ciencia ficción

Un mundo donde las estaciones duran varios años, donde los veranos pueden prolongarse durante décadas e inviernos devastadores pueden destruir civilizaciones enteras. Durante el calor del verano, príncipes y reyes batallan y juegan al juego de tronos. Pero en las profundidades de los más fríos inviernos, los humanos buscan refugio tras los muros de sus castillos y ciudades. Extrañas criaturas aparecen en las regiones más septentrionales y se desplazan en grandes migraciones hacia el sur, amenazando a la humanidad con su extinción. Esto se desarrolla en un mundo llamado…¿Helliconia?

5433026953_11e6a001bf_b

En 1982 Brian W. Aldiss publicó Helliconia: Primavera. Uno de los maestros de la ciencia ficción, conocido por libros como Invernáculo, La nave estelar o Informe sobre probabilidad, así como trabajos de ficción generalista y poesía, Brian W. Aldiss tomó la sorprendente decisión de volver a la ciencia ficción a gran escala. Para esta trilogía contactó con un buen número de talentos locales y expertos. Viviendo en Oxford, con la universidad y su plétora de expertos en cada campo de la ciencia imaginable a mano, Aldiss decidió crear el más detallado y expandido planeta jamás descrito en la ciencia ficción.

Y tuvo éxito. Helliconia es la más destacada creación de un mundo en la historia de la ciencia ficción, por encima incluso del Arrakis de Farnk Herbert (famosamente detallado en las novelas de Dune) por su vigor de su veracidad científica.

En el corazón de la trilogía de Aldiss está una idea que los modernos fans de la fantasía encontrarán familiar: un mundo donde las estaciones no duran tres meses, sino años o incluso siglos. Pero a diferencia de lo que sucede en Canción de hielo y fuego, las estaciones de Helliconia tienen su base en principios científicos reales.

Helliconia es un planeta similar a la Tierra, aproximadamente un 28% más grande pero con un más pronunciado eje axial de 35º. Esto implica que el planeta tiene unas regiones polares heladas mayores que las de la Tierra, pero el planeta aún así tiene tanta superficie terrestre como la Tierra, extendiéndose a tres continentes: el continente norteño y cerca de los polos de Sibornal, el continente cercano al polo sur llamado Hespagorat y el continente ecuatorial de Campanlat, conectado a Sibornal por un puente de tierra.

Más importante aún es el inventado sistema solar de Helliconia. Helliconia orbita alrededor de la estrella G4 Batalix (una enana naranja, más pequeña y menos brillante que la de nuestro sol) a una distancia que es similar pero algo menor de 1 UA (Unidad Astronómica, la distancia media de la Tierra al Sol), por lo que Helliconia recibe menos flujo solar que la Tierra.

Batalix, por su parte, orbita en la estrella supergigantede clase A denominada Freyr con una órbita bastante elíptica. En el apoastro, el momento de mayor separación, Batalix está a 710 UAs de Freyr (por comparar, la mayor distancia de Plutón a la Tierra es de solo 49 UAs); en el periastro, el momento de mínima separación, Batalix está a 236 UAs de Freyr.

El resultado de esta danza orbital es que Helliconia disfruta un “año corto” de aproximadamente 480 días, el tiempo que tarda en orbitar Batalix una vez, y un Gran Año hecho de 1852 “años cortos” (2592 años de la Tierra). Durante el Gran Invierno, cuando Freyr está tan distante que parece solo la estrella más brillante en el cielo, el hielo entierra Sibornal y se extiende profundamente en Campanlat, forzando a los humanos en vivir en en la estrecha franja habitable en el ecuador. Durante el Gran Verano, cuando Freyr domina el cielo y el hielo se retira a lo más profundo del norte y el sur, hay grandes éxidos del cinturón ecuatorial (donde grandes fuegos consumen los bosques) hacia las costas y los continentes árticos.
Se revela más adelante en las novelas que este ajuste es, relativamente hablando, reciente: Batalix fue capturado por la gravedad de Freyr por un encuentro casual hace 8 millones de años. Antes de aquello Helliconia era permanentemente un mundo mucho más frío, y fue la captura lo que permitió a la humanidad evolucionar de una especie primate anterior.

 

Este tira y afloja de la civilización durante milenios tiene el eco en un desafío más personal: Helliconia es también hogar de una segunda especie consciente. Los phagors son una raza de criaturas cubiertas de pelo similares a los minotauros míticos. Los phagors están optimizados para vivir en el frío y son más fuertes y formidables que los humanos en combate cuerpo a cuerpo; sin embargo son menos inteligentes y nunca han desarrollado una tecnología más allá de la etapa de caza y recolección. Duante el Gran Invierno los phagor son las especies dominantes en Helliconia, mientras que los humanos triunfan durante el Gran Verano y fuerzan a los phagor a sus continentes polares.

White-Walker-Hardhome-Massacre

Aldiss usa este flujo de estaciones y especies para conducir la historia. En cada una de las tres novelas de Helliconia (Primavera, Verano e Invierno) Aldiss usa el cambio de estaciones para contar el alza y caída de reinos, civilizaciones y más importante, individuos que cambian, crecen y aprenden del mundo cambiante a su alrededor.

El mundo de Canción de hielo y fuego puede ser visto como el equivalente fantástico de Helliconia. Fans con mentes científicas y astronómicas han pasado mucho tiempo inventando mapas para mostrar cómo las estaciones podrían funcionar en según qué sistemas solares, a veces apoyándose en materia oscura o estrellas de neutrones invisibles para explicar las requeridas excentricidades orbitales.

Esos intentos están tristemente condenados, pues en el Mundo de hielo y fuego no hay explicación científica. George R.R. Martin ha sido constante asegurando que las razones de las largas estaciones en Poniente y Essos son mágicas y no científicas.

Aún así, se pueden consolar en que, 14 años antes de que Martin publicara Juego de Tronos, otro autor tomara el mismo concepto con un punto de vista científico y creara una de las más grandes obras de ciencia ficción jamás publicada. La influencia de Helliconia en Canción de hielo y fuego es especulativa – Martin casi seguro ha leído la saga por su relevancia pero hasta donde yo sé nunca la ha mencionado – pero ciertamente los paralelismos entre ambas son fascinantes.