Continuamos con la segunda y última parte del genial ensayo que iniciamos la semana pasada. Fue publicado por Tyler Dean en Tor.com y en él se analiza la importancia de Lady Corazón de piedra y el peso de su ausencia en la serie Juego de Tronos.

Ensayo – Exhumando a Lady Corazón de Piedra (1ª parte)

Exhumando a Lady Corazón de Piedra – 2ª parte

La serie Juego de Tronos logró que sintiéramos la puñalada de la Boda Roja, que cruel y abruptamente termina la vida de Catelyn: pasa los últimos 23 segundos de Las Lluvias de Castamere (3×09) en un plano largo y agonizante, la mayor parte del cual es dominado por la expresión silenciosa y atormentada de la actriz Michelle Fairley. La serie incluso sugiere el agujero que deja en la narrativa al mantener la cámara en esa posición unos segundos después de que la garganta de Catelyn haya sido cortada y ella haya caído fuera de plano.

Pero pese a todo el impacto emocional de la escena, no puede capturar el matiz de la complicada relación de Catelyn con la autoridad patriarcal. Catelyn es con frecuencia, injustamente, rechazada como una mandona (un criticismo que, sin la ayuda de sus monólogos internos de los libros, es más apto en la serie) que aconseja a su hijo a tomar decisiones duras e irredentas en lo que se refiere a sus enemigos.

Pero las acciones más decisivas que toma como personaje vivo están centradas en el retorno seguro de sus hijas. Ella concede a sus hijas el grado de humanidad que Robb y las estrategias militares de sus tenientes no se pueden permitir: insistir en que sus vidas valen la pena incluso aunque no tengan capacidad marcial ni comanden ejércitos.

La serie corta esto cambiando su último acto. Del asesinato de Aegon “Cascabel” Frey, un envejecido y discapacitado nieto del arquitecto de la Boda Roja, Walder Frey; se pasa al de Joyeuse Frey, la esposa de quince años del villano, cuya mirada en blanco dice mucho de su vida sin gozo y su prisión marital.

Mientras que ambos personajes son completamente inocentes – cimentando algunos de los sentimientos de Martin sobre la futilidad de la venganza – Joyeuse es una especie de analogía de la hija de Catelyn, Sansa, sirviendo a Catelyn como un acto contra su solidaridad como esposa y mujer. La serie incluso altera el discurso de Walder Frey a la amenaza de asesinato de Catelyn. En Tormenta de Espadas es:

—Por mi honor de Tully —le dijo a lord Walder—, por mi honor de Stark, cambiaré la vida de vuestro hijo por la de Robb. Hijo por hijo.

—Hijo por hijo, je, je —repitió lord Walder—. Pero ese es un nieto…y nunca me ha servido de nada.

Robb había roto el juramento que prestara, pero Catelyn cumplió el suyo. Tiró con fuerza del pelo de Aegon y le cortó el cuello hasta que la hoja rechinó contra el hueso.

Mientras que el diálogo en la serie es

—Por mi honor como Tully, por mi honor como Stark, déjale ir o cortaré la garganta de tu mujer.

—Encontraré a otra.

Las diferencias son pequeñas pero reveladoras. Martin muestra a Catelyn intentando desesperadamente jugar con las reglas patriarcales de Poniente, entendiendo, podría parecer, que los bastiones de la masculinidad tóxica no se preocupan de los valores femeninos que le definen.

Catelyn, por Mark Evans

Su cálculo es incorrecto: Aegon no es un hijo valioso, y su acuerdo vacío y sin sentido es ignorado. La elección de Catelyn de continuar con el asesinato de Aegon es una posterior y absurda capitulación ante las duras reglas del juego de tronos.

El guion de Benioff y Weiss, por otro lado, tienen a Catelyn intentando jugar con el (inexistente) amor de Walder por su esposa. En lugar de un acuerdo político que sea un espejo de lo que Catelyn ha intentado llevar a cabo, el diálogo es un simple referéndum sobre lo prescindible que son las mujeres en Poniente.

Sin acceso a los monólogos internos de Catelyn, la serie no puede capturar el matiz de su decisión de continuar con el asesinato, convirtiéndolo en una aceptación tácita de la posición de Walder. Así que la serie dice: así termina Catelyn Stark, un bastión de la solidaridad femenina hasta que deja de serlo.

Esencialmente, la serie intenta darnos el descenso de Catelyn de una justiciera empática a una cruel vengadora en una retorcida miniatura. La elección de Martin de transformar a Catelyn Stark en Lady Corazón de Piedra en los libros nos provee de un cuento más valioso sobre la naturaleza venenosa de la venganza.

Vermos como Catelyn deja de ser un narrador – ¿cómo puede serlo, dado el dramático horror de ser incapaces de poder entender por completo sus motivaciones? – y Martin nos deja solos para que adivinemos sus pensamientos por sus descripciones y su apariencia. Al final de Tormenta de Espadas, Martin hace que el desafortunado Merret Frey se de cuenta:

En el agua, la carne se había vuelto blanda como un flan, y tenía el color de la leche cortada. Había perdido la mitad del pelo, y el resto se le había vuelto blanco y quebradizo como el de una vieja. Bajo el maltratado cuero cabelludo, el rostro era un amasijo de piel desgarrada y sangre negra, allí donde ella misma se lo había destrozado con las uñas.

La corrupción de su cuerpo directamente nos lleva a cuestionarnos su estado mental: ¿se han reblandecido sus facultades mentales? ¿Es la pérdida del pelo una metáfora de la pérdida de su seso? Aún más, Martin, que siempre había posicionado a Catelyn como una madre por encima de todo, invoca a un lenguaje que nos habla del final de su empatía y amor maternal con su referencia a la “leche cortada” y la comparación con una anciana, que referencia a un estado de la vida femenina posterior a la maternidad tanto en la mitología tradicional como en la Fe de los Siete.

Basados en nuestras asunciones sobre su psicología por su físico, Martin llega al punto en que la falta de misericordia de Catelyn está enraizada en su trauma físico y su transformación mágica. La muerte violente le ha cambiado: ella no está marcada por el fracaso de sus ideas y valores sino por una ruptura literal con el mundo de los vivos.

Lady Corazón de Piedra, por Marc Simonetti

Finalmente, Martin nos recuerda el hecho de que la mente centrada únicamente en la venganza de Catelyn es una respuesta directa a las maneras en que ha sido destrozada por la cultura patriarcal. Al tener su garganta cortada, ella está tanto literal como figuradamente silenciada.

Los miembros de la Hermandad sin Estandartes que le sirven no escuchan realmente su consejo: interpretan su actitud y actúan bajo su testimonio sin voz. En el mismo epílogo, es crítico que nos demos cuenta cómo su seguidor dicta los términos del juicio a Merret sin que ella hable. Él dice “¿Qué dices, mi señora? ¿Fue parte de ello?”. Ella solo asiente como respuesta. La decisión de matar sigue aún en manos masculinas.

La serie Juego de Tronos intenta cerrar la trama de Boda Roja (el tema en que Lady Corazón de Piedra destaca en las novelas) ofreciendo a sus espectadores una pura venganza schadenfreude (alegría por la desgracia ajena). Durante el último episodio de la sexta temporada, Vientos de Invierno; y el primero de la séptima, Rocadragón, a los espectadores se les da, primero, a Arya asesinado a Walder Frey y después a ella asumiendo su identidad para envenenar a toda la casa (salvo su nueva mujer, como para compensar las acciones de Catelyn en Las Lluvias de Castamere).

En la serie a Walder ya llegó su final

Ambas escenas están grabadas para conseguir la máxima satisfacción de los espectadores, esperando a revelar la identidad de Arya hasta que las muertes llegan. La segunda además tiene un discurso de Arya como Walder al clan Frey explicando por qué tienen que morir:

Estoy orgulloso de vosotros. Bravos hombres, todos vosotros. Asesinasteis a una mujer embarazada con su hijo. Cortasteis el cuello de una madre de cinco hijos. Pero no matasteis a todos los Stark, eso fue vuestro error. Dejad a un lobo vivo y las ovejas nunca estarán seguras. Cuando la gente pregunte qué pasó, decidles que el Norte recuerda. Decidles que el invierno llegó para la Casa Frey.

Es material emotivo y satisfactorio. Pero no hay un matiz. La serie trata los asesinatos de Arya como pura justicia y el cumplimiento de deseos de la audiencia.

Comparemos eso con el epílogo de Tormenta de Espadas, donde estamos forzados a ver el asesinato de Lady Corazón de Piedra desde la perspectiva de su víctima. Aún más, la ejecución de Merrett Frey llega al final de un capítulo entero que pasamos en su cabeza, detallando su triste existencia como un hijo menor sin suerte y clarificando que único papel en la Boda Roja era intentar mantener al más peligroso banderizo de Robb Stark lo más borracho posible.

No es solamente que Lady Corazón de Piedra sea despiadada e inflexible comparada con la mujer que era en su vida previa. Es que su venganza es una erradicación metódica de los Freys, eligiendo a los más débiles y menos responsables uno por uno en un intento de hacer que el entero y voluminoso clan pague.

No hemos visto aún cómo Martin planea resolver esta trama. Sabiendo su propensión a alejarnos de momentos de venganza puramente satisfactoria, sospecho que Lady Corazón de Piedra será incapaz de cumplir su venganza de Walder Frey o que el momento será desagradable por una evocación de simpatía o piedad por uno de los mayores villanos de Martin. En cualquier caso, dudo mucho que la muerte de Walder Frey sea un momento de levantarse y aplaudir como sucedió en la serie.

Al final, muchos análisis sobre lo que funciona y lo que no se reducen a la relación personal profunda entre el producto y el fan. En lo que se refiere al destino de Catelyn Stark, siento una gran pérdida pensando en los fans que no han leído las novelas: la pérdida de ese particular momento de esperanza, alivio, euforia, desaliento, rechazo y terror todo a la vez. Puede ser algo egoísta. Después de todo, uno puede encontrar muchos artículos sobre cómo la serie ha mejorado al dejar a Catelyn Stark muera en Los Gemelos.

No puedo sino pensar que el propio proceso de adaptación es, en sí mismo, una reflexión sobre lo que Lady Corazón de Piedra nos provee al lector. Al final, la serie da vida a algo que no está vivo. Como con Catelyn, no se puede volver al pasado por completo, y nada vuelve de la misma manera que tú hubieras deseado.