
Sansa Stark concluyó la serie Juego de Tronos como Reina en el Norte en una escena memorable. Pero sabiendo que, como afirma George R. R. Martin, conocemos un final pero no EL FINAL de su historia, los fans debatimos de si esto sucederá también en los libros. En el ensayo de esta semana vamos a analizar el primer presagio de este suceso.

En Canción de hielo y fuego tenemos múltiples referencias a Sansa como reina, ya que al inicio de Juego de Tronos queda comprometida con el príncipe Joffrey Baratheon, teórico primogénito del rey Robert y hedero al Trono. Es algo bastante recurrente:
Brandon. —Aquello hizo que Ned frunciera los labios con amargura—. Sí. Brandon sabría qué hacer. Siempre sabía qué hacer. Todo tenía que haber sido para Brandon. Tú, Invernalia…, todo. Él sí nació para ser la mano del rey y padre de reinas. Yo no pedí ocupar su puesto (Catelyn II de Juego de Tronos)
—¿Yo también puedo ser consejera de un rey, construir castillos y ser septón supremo? —preguntó Arya inclinando la cabeza a un lado. Ned le dio un beso en la frente.
—Tú te casarás con un rey, gobernarás en su castillo, y tus hijos serán caballeros, príncipes y señores, y quizá alguno sea septón supremo, sí.
—No —dijo la niña con una mueca—. Eso, para Sansa. (Eddard V de Juego de Tronos)—Nunca he visto un uro —dijo Sansa al tiempo que daba un trocito de panceta a Dama, por debajo de la mesa. La loba huargo lo tomó de su mano con la delicadeza de una reina (Sansa I de Juego de Tronos)

Quizás el presagio más evidente se lee en Choque de Reyes, en el sexto capítulo de la propia Sansa:
—Los primeros traidores de la noche —dijo la reina—. Por desgracia no serán los últimos. Que ser Ilyn se encargue de ellos; luego, clavad las cabezas en picas junto a los establos, para que sirvan de advertencia. —Cuando se alejaron, se volvió hacia Sansa—. Esta es otra lección que tienes que aprender si esperas sentarte algún día al lado de mi hijo. En noches como esta, si eres buena, las traiciones brotarán a tu alrededor como setas después de la lluvia. La única manera de conservar la lealtad de tu pueblo es hacer que te teman más de lo que temen al enemigo.
—Lo tendré en cuenta, alteza —dijo Sansa, aunque siempre había oído decir que era más fácil conseguir la lealtad del pueblo a través del amor. «Si algún día soy reina, haré que me quieran.»
No profundizaremos ahora en las virtudes de Sansa que le convierten en una reina ideal. Tyrion en su octacto capítulo de Tormenta de Espadas lo menciona también:
«Se le da muy bien», pensó al verla decir a lord Gyles que parecía mejor de su tos, alabar la túnica de Elinor Tyrell e interesarse por las costumbres matrimoniales de las islas del Verano al hablar con Jalabhar Xho. Su primo ser Lancel estaba allí; lo había llevado ser Kevan, y era la primera vez que abandonaba el lecho desde la batalla. «Parece un cadáver.» El pelo de Lancel se había vuelto blanco y quebradizo, y estaba flaco como un palo. Si no se hubiera apoyado en su padre, se habría caído, seguro. Pero cuando Sansa ensalzó su valor y dijo cuánto se alegraba de verlo restablecido, tanto Lancel como ser Kevan sonrieron. «Habría sido una buena reina para Joffrey, y una esposa aún mejor si hubiera tenido el sentido común de amarla.»

El arco de Sansa está construido para reina. No vamos a debatir en ello en este ensayo más de allá de recordar en cómo actúa como una reina escondiendo el llanto y siendo cortés en sus duros momentos en Desembarco del Rey, mostrando educación ante los nobles; pero también exhibiendo coraje como cuando defiende a Ser Dontos y buscando siempre ser amada y no odiada.
Tampoco entraremos en cómo Meñique en Festín de Cuervos menciona que Poniente tiene «tres reinas», siendo ella una del trío sin que Sansa lo perciba. Es una pista bastante evidente de que es firme candidata a ser soberana de al menos un reino al finalizar la saga.
Hoy queríamos hablar del primer presagio en que se menciona que Sansa será la reina…del Norte. Tiene lugar en el primer capítulo de Arya de Juego de Tronos. Y esconde mucho más de lo que parece.

Esto dice la cita:
—A Joffrey le gusta tu hermana —susurró Jeyne, tan orgullosa como si fuera la responsable de aquello. Era la hija del mayordomo de Invernalia, y también la mejor amiga de Sansa—. Le dijo que era muy hermosa.
—Se va a casar con ella —intervino la pequeña Beth, soñadora—. Y Sansa será la reina.
¿Por qué la queremos analizar? En ese mismo libro pero en un capítulo anterior, Catelyn I de Juego de Tronos, su madre ya dice:
Sí, a los míos también. —Ella también se había enfadado. ¿Por qué su esposo no lo entendía?— Se ofrece a casar a su hijo con nuestra hija; ¿es que eso no es un honor? Sansa podría llegar a ser reina. Sus hijos serían reyes de todo lo que hay entre el Muro y las montañas de Dorne. ¿Qué tiene eso de malo?
Pero el fragmento es especial es la primera vez que alguien le verbaliza a Sansa que será la reina. No menciona el lugar, pero se pronuncia en Invernalia. Y lo dice Beth Cassel, que a diferencia de Catelyn es norteña, como Sansa, y no hace menciones a otros reinos de Poniente. Beth hasta donde sabemos está viva y prisionera en Fuerte Terror, pero Arya se acuerda de ella: se pone ese sobrenombre cuando se queda ciega en Braavos. No es un personaje olvidado.
Para nosotros esta frase implica que Sansa será nombrada por los norteños cumpliendo su deseo: conseguir la lealtad del pueblo a través del amor. «Si algún día soy reina, haré que me quieran.» Y no dudamos de que leeremos esto en Sueño de Primavera.















