
Los ensayos de este mes de abril son obra del gran Adam Feldman y centrados en Jon Nieve en Danza de Dragones: ya os trajimos uno de ellos sobre el futuro del bastardo hace un años. El autor es un ensayista de la saga que ha sido alabado por el propio George R.R. Martin por sus textos sobre el Nudo de Meereen. Hoy llega la primera mitad de su análisis sobre el controvertido apoyo de Jon a Stannis: la pieza ha sido traducida por nuestro amigo amigo Javier Gómez.
El apoyo de Jon Nieve a Stannis Baratheon (1ª parte)

-Si Stannis consigue arrastrar al norte…
-Los Lannister también tienen vasallos en el norte: lord Bolton y su bastardo- dijo Sam tras dudar un momento. (Jon II).
Tu falso rey ha muerto, bastardo. Lo aplastamos, junto con todo su ejército, tras siete días de batalla. Tengo su espada mágica (Jon XIII).
Las primeras tentaciones que Martin le muestra a Jon en Danza de Dragones tienen que ver con Stannis Baratheon. Jon debe decidir qué tipo de ayuda le puede dar a Stannis en su invasión del Norte, si es que puede darle algún tipo de ayuda, manteniendo al mismo tiempo la independencia y neutralidad de la Guardia de la Noche.
En general, los pensamientos y el comportamiento de Jon sobre y hacia Stannis desarrollan un progreso: en sus primeros capítulos experimenta un conflicto y se niega a tomar partido en el juego de tronos. Pero conforme las cosas van avanzando, sus pensamientos son cada vez menos conflictivos, y se da cuenta de que claramente está apoyando a Stannis, no consigue crear distancias entre ellos y le ayuda de varias maneras encubiertas.
Durante todo ese tiempo, Jon no hace casi nada para prepararse para la siempre presente posibilidad de que Stannis pierda. Ya sea verdadera o falsa, el efecto de la Carta Rosa en su momento fue el de hacer que esa posibilidad cobrase fuerza de manera muy vívida.
¿Puede ganar Stannis?

Si dejamos los votos a un lado por el momento, hay muchas razones buenas, prácticas y nobles por las que Jon podría querer ayudar a Stannis. Primera: Stannis salvó a la Guardia, así que le deben muchas cosas. Segunda: Stannis es el único rey al que le importa detener a los Otros. Tercera: Jon puede ganar varias formas de ayuda de manos de Stannis que le serán útiles para defender el reino.
Cuarta: Stannis sería mejor para la gente del Norte que los malvados y crueles Bolton o los hijos del hierro. Quinta: Aunque las fuerzas de Stannis son pequeñas, en este momento supera en número a los hombres de la Guardia y podría usar la fuerza para conseguir lo que quiere.
Pero hay una razón práctica muy buena por la que Jon no debería ayudar a Stannis. ¡Stannis puede perder! De hecho, con la información que tiene Jon, es extremadamente probable que Stannis pierda.

Aquí están los hechos en este punto: Stannis sólo tiene mil quinientos hombres, y (de acuerdo con Jon) los dos ejércitos de los Bolton lo superarían en número “por cinco a uno”. Todas las familias del Norte han rechazado las propuestas de Stannis, excepto Arnolf Karstark (que después nos enteramos de que es traicionero). No tiene un conocimiento particular del territorio, mientras que sus adversarios se han criado allí.
Como si su situación en el Norte no fuera lo bastante mala, su situación en el sur es más que deprimente, porque prácticamente no le queda ningún apoyo allí, y no hablemos de amor. En vez de eso, es un traidor conocido y un rebelde contra el Trono de Hierro, que actualmente controlan las dos familias más ricas del continente, familias que ya han conseguido sofocar una resistencia militar abierta en todos los otros reinos, y que, en conjunto, podrían tener la capacidad de reunir un ejército de más de cien mil hombres.
Enfrentarse a la posibilidad de que Stannis pierda no es débil ni cobarde. Jon, como Lord Comandante, tiene la tremenda responsabilidad de proteger a la humanidad de los Otros. Si se asocia de forma demasiado estrecha con un señor rebelde fallido, habrá represalias contra la Guardia y probablemente él lo haga mal para con su mayor deber. Así que tiene la responsabilidad de prepararse para este resultado.

Martin hace que otros personajes le señalen esto a Jon por lo menos dos veces, y en ambas ocasiones a Jon no le interesa pensar en ello, y en vez de eso prefiere especular sobre cómo podría ganar Stannis. Primero, con Sam:
–Si al final vencen los Lannister y lord Tywin decide que hemos traicionado al rey por ayudar a Stannis, podría ser el final de la Guardia de la Noche. Tiene el apoyo de los Tyrell, con todo el poder de Altojardín, y derrotó a lord Stannis en el Aguasnegras.
-Lo del Aguasnegras fue una batalla. Robb ganó todas las batallas, y aun así le cortaron la cabeza. Si Stannis consigue arrastrar al norte…
-Los Lannister también tienen vasallos en el norte: lord Bolton y su bastardo- dijo Sam tras dudar un momento.
-Stannis tiene a los Karstark. Si pudiera conseguir Puerto Blanco…
-Si pudiera- subrayó Sam-. Si no… (Jon II).
Después, Bowen Marsh llega a la misma conclusión. Aunque muchos lectores adscriben la eventual traición de Marsh hacia Jon a su obsesión con los salvajes, esto establece al principio del libro que Marsh tiene mucho miedo a las consecuencias de una derrota de Stannis.

-Lord Stannis nos ayudó cuando lo necesitábamos- insistió Marsh-, pero sigue siendo un rebelde y su causa está condenada. Tan condenada como nosotros si el Trono de Hierro nos tacha de traidores. Debemos asegurarnos de no escoger el bando perdedor.
-No pretendo escoger ningún bando- dijo Jon-, pero no estoy tan seguro como tú del desenlace de esta guerra, y menos ahora que lord Tywin ha muerto […] El león de Desembarco del Rey es un cachorro, y el Trono de Hierro tiene fama de reducir a jirones hasta a hombres adultos.
-Puede que sea un niño, mi señor, pero… Todo el mundo quería al rey Robert, y la mayoría acepta a Tommen como su hijo. Cuanto más se sabe de lord Stannis, menos gusta, y lady Melisandre gusta todavía menos, con sus fuegos y su lúgubre dios rojo. Se quejan.
-También se quejaban del Lord Comandante Mormont. Una vez me dijo que a los hombres les encanta quejarse de su esposa y de su señor. Los que no tienen esposa se quejan el doble de su señor (Jon III).
Martin coloca estas advertencias proféticas al principio del libro, y parece que la Carta Rosa las confirma. Los peores temores de Marsh también se confirman, y sigue su intento de asesinato de Jon. Ahora bien, la Carta Rosa podría estar equivocada, y sigue siendo muy posible que Stannis derrote en realidad a los Bolton (aunque eso sigue sin resolver el problema del Trono de Hierro).
Pero eso no significaría que la cercana colaboración de Jon con Stannis fuera la decisión “correcta”, en especial teniendo en cuenta lo que está en juego: la destrucción potencial de la Guardia. Dado que Stannis está al principio en una situación de inmensa desventaja, significaría que Jon hizo una apuesta increíblemente arriesgada con el destino de la humanidad, y tuvo suerte. Pero la Carta Rosa fuerza a Jon a enfrentarse con el resultado que era más probable todo el tiempo.
El escudo de papel

Como Lord Comandante, era la responsabilidad de Jon prepararse para la posibilidad de una victoria de los Lannister y los Bolton… y se pasa un tiempo increíblemente corto haciéndolo. ¿Por qué? Echemos un vistazo a la única vez en que Jon piensa en este asunto:
Jon Nieve leyó la carta una y otra vez hasta que las palabras comenzaron a emborronarse y superponerse.
“No puedo firmar esto. No pienso firmar esto.” Estuvo tentado de quemar el pergamino en aquel mismo instante, pero lo que hizo fue beber de la cerveza que había dejado por la mitad durante la solitaria cena del día anterior. “Tengo que firmarlo. Me eligieron para que fuera su Lord Comandante. El Muro me pertenece, así como la Guardia. La Guardia de la Noche no toma partido” (Jon II).
Lo que revuelve a Jon de forma tan intensa es la siguiente carta que el maestre Aemon le ha sugerido que envíe al rey Tommen:
“La Guardia de la Noche no toma parte en las guerras de los Siete Reinos […] Juramos defenderlos todos, y el territorio corre grave peligro en estos momentos. Stannis Baratheon nos ayuda contra nuestros enemigos del otro lado del Muro, pero no estamos a su servicio…”
–Bueno, es que no estamos a su servicio, ¿verdad? – Sam se agitó en la silla. (Jon II).

Como señala Sam, nada está mal en el texto de esta carta, que no hace más que reafirmar la duradera neutralidad de la Guardia. La rabia que Jon siente hacia ella es una reacción tremenda y exagerada, si se tiene en cuenta que carga sobre sus hombros con el destino de la humanidad:
-Le he proporcionado a Stannis provisiones, refugio y el Fuerte de la Noche, además de permiso para instalar en el Agasajo a unos cuantos miembros del pueblo libre. Nada más.
-Lord Tywin dirá que nada menos.
-Pues Stannis opina que no es suficiente. Cuanto más se le da a un rey, más quiere. Caminamos por un puente de hielo, con un abismo a cada lado. Complacer a un rey ya es difícil; complacer a dos es imposible (Jon II).
Jon no quiere molestarse en intentar complacer al Trono de Hierro. Pero, ¿de verdad se debe sólo a que sea difícil complacer a dos reyes? ¿O hay razones más personales?
-En Invernalia, Tommen y mi hermano Bran lucharon con espadas de madera- recordó Jon-. Tommen llevaba tantas almohadillas protectoras que parecía un ganso relleno. Bran lo derribó. -Se dirigió a la ventana y la abrió. El aire era fresco y vivificante, a pesar del gris plomizo del cielo-. Pero Bran ha muerto y Tommen, el gordito de cara rosada, está sentado en el Trono de Hierro con una corona entre los rizos dorados.
– [Lord Tywin] no querrá que se diga que Stannis cabalgó en defensa del reino mientras el rey Tommen jugaba con sus muñecos. Eso haría caer la ignominia sobre la Casa Lannister.
–Lo que quiero que caiga sobre la Casa Lannister es muerte y destrucción, no ignominia. (Jon II).

Está claro que, aunque Jon intentó renunciar al Norte en favor del Muro, sigue odiando intensamente a los Lannister por el papel que desempeñaron en la caída en desgracia de su familia, y desea desesperadamente que ellos también caigan. (Otra señal de esto es que Jon siempre habla del “rey Stannis” en sus pensamientos, aunque en las citas del párrafo anterior tanto Sam como Bowen hablan de “lord Stannis”).
En este caso, Jon se resiste furiosamente a una mera declaración de neutralidad. Sólo los buenos consejos de Sam y Aemon consiguen que Jon dé su brazo a torcer y firme este gesto, que casi no significa nada y que a él no le cuesta nada:
-Stannis tiene a los Karstark. Si pudiera conseguir Puerto Blanco…
-Si pudiera- subrayó Sam-. Si no…, mi señor hasta un escudo de papel es mejor que nada.
-Es verdad- “Igual que Aemon”. Había tenido la esperanza de que Sam Tarly lo viese de otra forma. “Sólo es tinta y pergamino.” Resignado, cogió la pluma y firmó. (Jon II).
Sam y Aemon se van en un momento posterior de ese capítulo, y Jon no vuelve a pasar mucho tiempo pensando en ese asunto. Hasta que llega la Carta Rosa.















