Hemos continuado en 2022 con la costumbre de dedicar el verano a ensayos una de las figuras más ardientes de Canción de hielo y fuego, Stannis Baratheon. Y ni La Casa del Dragón nos ha hecho cambiarlo. Publicamos hoy la segunda mitad de un texto obra de nuestro amigo experto en el personaje RedFate, que ya nos había hablado antes del personaje: La lámpara nocturna, su genio maquiavélico cómo derrotar a los Bolton. ¿El tema? Stannis y la muerte de su hermano Renly.

El halcón rojo sobre el melocotón (2ª parte)

Stannis y Renly, por Joshua Cairós

Stannis podría tener alguna idea de este poder por lo que él mismo sugiere sobre Penrose al mandar al contrabandista y su halcón rojo contra él, mas no lo especifica, en oposición a
Davos, que encarcela esta pieza del puzle en su mente. ¿Imagina que las dos
muertes se produjeron con métodos distintos?

Quizá la sombra de una potencial culpa nuble su juicio o Melisandre le diera una
excusa o coartada convincente… o ambas, pues de lo contrario Stannis estaría
mintiendo. Lo descartamos dado, amén del grosor de la mentira, el carácter del rey y la
situación, en otra de sus casi terapias con su amigo Davos, con el que siempre parlamenta
en desnuda sinceridad.

¿Es de esperar una futura represalia contra Melisandre si Stannis consigue sumar dos y dos? Esto ya es teorizar respecto al futuro. No obviemos que tal vez la respuesta haya que buscarla en Martin, que como con otras tramas, no haya logrado hilar por completo estos capítulos entre libros. In summa, ni en el libro siguiente todos los personajes están al mismo nivel de conocimiento entre ellos ni que el lector, que con el punto de vista de Catelyn y después el de Davos ya reconstruye el crimen por sí y para sí.

Stannis, por Henning Ludvigsen

No sólo eso. Subrayemos que Stannis escucha a Melisandre y cambia su opinión —sí, en Choque de reyes— para conferenciar con Renly, la actual hipóstasis de todas sus
frustraciones y traumas pasados y presentes, y darle la posibilidad de vivir; ni la
sacerdotisa comprende sus poderes proféticos, como mencionamos más arriba, cree
que la muerte de Renly no es ineludible.

En resumen, al principio del libro las visiones son tomadas como posibilidades. Tras el final, como realidades a interpretar. Y la confianza hacia las artes de R’hllor no se gana con facilidad. En lo que concierne a otras manifestaciones de la fuerza del Dios Rojo, paseamos de nuevo por el mismo sendero que hemos recorrido con las visiones: se requieren pruebas y aquí los fallos previos exigen mayor rigor, aunque se falsee, de buena o de mala fe.

Para probar que la sangre de rey tiene poder como para despertar a un dragón —o lo que se tercie—, la de Asshai lleva a cabo una engañifa, desmentida por Martin, con tres sanguijuelas hinchadas con la sangre regia de Edric Tormenta para maldecir a los usurpadores Robb, Balon y Joffrey. Ni con dos de tres «aciertos» se le concede confianza a estos medios.

Melisandre by PatrickMcEvoy on DeviantArt

De Davos V, Tormenta de espadas:

—Hasta un contrabandista de cebollas sabe distinguir dos cebollas de tres. Os falta un rey,
mi señora.
—Ahí os ha pillado, mi señora. —Stannis soltó una carcajada seca—. Dos no son tres.
—Claro, Alteza. Un rey puede morir por casualidad, tal vez dos, pero… ¿tres? Si Joffrey muriera en medio de todo su poder, rodeado por sus ejércitos y su Guardia Real, ¿no sería
eso una muestra del poder del Señor?
—Quizá sí —dijo el rey de mala gana.
—O quizá que no. —Davos hacía todo lo posible por ocultar su miedo.
—Joffrey morirá —declaró la reina Selyse, serena en su confianza.
—Puede que ya esté muerto —apuntó Ser Axell.
—¿Acaso sois cuervos amaestrados que me graznáis por turno? — Stannis los miraba
asqueado—. Es suficiente.
—Esposo, escúchame… —suplicó la reina.
—¿Por qué? Dos no son tres. Los reyes saben contar tan bien como los contrabandistas. Os podéis retirar.

Martin siembra aquí las semillas de otras «muertes de Renly», id est, actos extremos que vengan a validar por distintas vías este poder que R’hllor otorga a Melisandre… o a hacer creer esto a una porción de los personajes claves. ¿Resucitar a Jon con el sacrificio del bebé de Elí que suplanta al hijo del regio Mance y aceptar la efectividad de los sacrificios con sangre real que desemboque en la quema de Shireen? Vientos de invierno será un libro oscuro.

Por si fuera poco, en Tormenta de espadas se nos amplía más la capacidad de obtener visiones proféticas en el fuego desde el ámbito subjetivo. Lo vemos en el mismo capítulo que antes.

—¡Ya sé cuál es el precio! Anoche miré en la chimenea y volví a ver cosas en las llamas.
Vi a un rey con una corona de fuego en la cabeza, ardiendo… Ardiendo, Davos. Su
corona lo devoró y lo transformó en cenizas. ¿Creéis que necesito que Melisandre me diga
qué significa? ¿O que me lo digáis vos?

Estamos acostumbrados a que un sacerdote de R’hllor como Melisandre o Thoros de Myr
con su beso practiquen esta magia, pero aquí averiguamos que un laico como el rey
Stannis obtiene una profecía en las llamas, ser consumido física o mentalmente por su
deber como rey. Lo que ya hemos visto que no le frenará para continuar avanzando a pesar
de su destino inapelable.

Aún tenemos más misterios pendientes acerca de esta magia de fuego, sobre todo en Danza de dragones, donde Jon suele ser el blanco de esas profecías ardientes y con
seguridad de rituales envueltos en la tiniebla. Martin emplea el recurso que hemos
analizado en este ensayo, a través del rey, la sacerdotisa y el contrabandista, al que
ahora se le sumará Jon Nieve, pone encima de la mesa las piezas revueltas y de
distinto origen del rompecabezas a resolver por nosotros.

Stannis camino al Muro, por Tomasz Jedruszek

En el sexto volumen obtendremos respuestas como las que nos proporcionó el asesinato del menor de los hermanos Baratheon. Un asesinato que, debe ser dicho, es un error específico dentro del error general de Stannis admitido por él y reprochado por su fiel Davos:

Sorprendentemente, Stannis sonrió al oír aquello.
—En esa osadía se nota que eres un Stark. Sí, debí haber llegado antes. De no ser por mi
Mano no hubiera venido. Lord Seaworth es un hombre de modesta cuna, pero me recordó
mi deber cuando todo lo que tenía en la cabeza eran mis derechos. Davos dijo que
había puesto el carro por delante de los caballos.Yo estaba tratando de ganar el trono
para salvar el reino, cuando debería intentar salvar el reino para ganar el trono.
—Stannis señaló hacia el norte—. Ahí es donde encontraré al enemigo que nací para
combatir.

Cerramos, por fin, el ensayo con unas preguntas al respecto de la base de este texto, el
fatal atentado contra Renly, pero que escapan del objetivo del mismo: ¿Podría Stannis
haber forjado un pacto con Renly para salvar al reino de la verdadera amenaza, los Otros, si su cabeza no estuviera llena de derechos como él describe?

Stannis y Dueña de luz, por Marco Caradonna

¿O su afán por detener al usurpador faccioso (Dicho especialmente de un rebelde armado: Que pertenece a una facción. Inquieto, revoltoso, perturbador de la quietud pública, según la RAE) le haría entrar en una visión de túnel?  ¿Era imposible dada la escasa intensidad en ese momento de los peligros más allá del Muro que alimentaría la incredulidad de un escéptico Renly?

¿Forzaría esta alianza si le prendiera prisionero a su hermano o le mandaría al Muro a vestir el negro? ¿O directamente le ejecutaría, como indirectamente planeaba hacer Renly al dar por hecho la muerte de Stannis en una batalla que daba por ganada de sobra y en unas circusntancias donde lo habitual era hacer prisioneros nobles para cobrar rescates?

Éstas son cuestiones que, por consiguiente, nos emplazan a otros ensayos futuros que analicen la acción de la sombra asesina desde una perspectiva más política y/o ética, alejada de la meta establecida aquí de comprender la magia de R’hllor.