Nueva portada de Festín de Cuervos, por Enrique Corominas

Los lectores de Canción de hielo y fuego nos damos cuenta de cómo en ocasiones señaladas George R.R. Martin emplea expresiones o palabras completamente EN MAYÚSCULAS para darles un enorme énfasis en un texto. Gracias a nuestro amigo Zionius en Reddit las repasamos. Y tras Juego de Tronos, Choque de Reyes y Tormenta de Espadas, nos toca Festín de Cuervos.

En Festín de Cuervos tenemos claramente menos expresiones en mayúscula que en Tormenta de Espadas, pero más que en Juego de Tronos y Choque de Reyes. Eso sí, la mayoría se concentran en un evento: la Asamblea de sucesión Greyjoy. 

  • Brienne II, recuerdo a Catelyn

Los norteños caídos, mucho más numerosos, fueron enterrados en una fosa común, al lado del mar. Sobre el túmulo que marcaba su lugar de descanso eterno, los vencedores habían puesto un sencillo letrero de madera en el que ponía: «AQUÍ YACEN LOBOS». Brienne se detuvo al lado y rezó en silencio una oración por ellos, y también por Catelyn Stark y su hijo Robb, y por todos los hombres que habían muerto a su lado.

  • El capitán de hierro, la antesala a la Asamblea Greyjoy

—Balon estuvo debajo de esos huesos la primera vez que se proclamó rey —recordó—. Juró que recuperaría la libertad para nosotros, y Tarle el Tres Veces Ahogado le puso en la cabeza una corona de madera arrastrada por el mar. Todos gritaron: «¡BALON! ¡BALON! ¡BALON REY!»

Aeron Greyjoy, por Enrique Corominas
  • El hombre ahogado, la Asamblea de sucesión

El estruendo era aterrador, como si un centenar de árboles se atacaran con las ramas. Los tambores empezaron a batir también, bum-bum-bum-bumbum-bum, bum-bum-bum-bum-bum-bum. Sonó un cuerno de guerra, luego otro. AAAAAAuuuuuuuuuuuuuuuuuu.

Si la edad confiere sabiduría, no hay nadie más sabio que yo. Si el tamaño confiere fuerza, no hay nadie más fuerte. ¿Queréis un rey con herederos? Tengo tantos que no los puedo ni contar. ¡Erik rey, sí, me gusta! ¡Vamos, gritadlo conmigo! —comenzó a gritar—: ¡ERIK! ¡ERIK DESTROZAYUNQUES! ¡ERIK, REY!

¡VICTARION! ¡VICTARION! ¡VICTARION, REY! —empezaron a entonar sus campeones. Abajo, sus hombres estaban volcando los cofres, una auténtica cascada de plata, oro y piedras preciosas, un tesoro procedente de mil saqueos. Los capitanes se debatieron para coger las piezas de más valor al tiempo que coreaban el grito—: ¡VICTARION! ¡VICTARION! ¡VICTARION, REY!

¡VICTORIA! —gritó Rodrik el Lector con las manos en torno a la boca—. ¡Victoria! ¡Asha!

¡ASHA! —coreó también Baelor Blacktyde—. ¡ASHA, REINA!
¡ASHA! ¡ASHA! —La tripulación de Asha también se unió al grito—.¡ASHA, REINA! —Dieron patadas contra el suelo, agitaron los puños y gritaron mientras Pelomojado escuchaba con incredulidad.

—¡No queremos la paz de los cobardes! —rugió Ralf el Cojo.
—¡Victarion! —gritó Ralf Stonehouse el Rojo, ondeando el estandarte de los Greyjoy—. ¡VICTARION! ¡VICTARION!

Asamblea Real, por Marc Simonetti

Sigue el bestial capítulo El hombre ahogado:

De pronto, afilado como una estocada, el sonido de un cuerno hendió el aire. Su tono era brillante y destructivo, un aullido estremecedor y ardiente que hacía que los huesos de los hombres parecieran palpitar al unísono con él. El grito quedó pendiente en el húmedo aire marino.
aaaRRRIIIiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii.
Todos los ojos se volvieron hacia la fuente del sonido. El que lanzaba la llamada era uno de los mestizos de Euron, un hombre monstruoso de cabeza afeitada. Llevaba brazaletes de oro, jade y azabache, y en el amplio pecho tenía tatuada una especie de ave de presa con las garras llenas de sangre.
aaaRRRIIIiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii.

El cuerno que hacía sonar era negro, brillante, retorcido; lo tenía que sostener con las dos manos porque su longitud sobrepasaba la altura de un hombre. Tenía abrazaderas de oro rojo y acero oscuro, y grabados en forma de antiguos glifos valyrios que parecían emitir un brillo rojizo a medida que el sonido subía de volumen.
aaaRRRIIIiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii

¡HIJOS DEL HIERRO! —clamó Euron Greyjoy—. Ya habéis escuchado mi cuerno. Escuchad ahora mis palabras.


¡EURON! ¡OJO DE CUERVO! ¡EURON! —gritó el Remero Rojo.
Pero entonces fue a Hotho Harlaw a quien oyó el sacerdote, y a Gorold Goodbrother, y a Erik Destrozayunques.
¡EURON! ¡EURON! ¡EURON! —El grito se extendió, creció, se convirtió
en un rugido—. ¡EURON! ¡EURON! ¡OJO DE CUERVO! ¡EURON, REY!
—El grito recorrió la colina de Nagga como un trueno, como si el Dios
de la Tormenta estuviera haciendo entrechocar las nubes—. ¡EURON!
¡EURON! ¡EURON! ¡EURON! ¡EURON! ¡EURON! ¡EURON! ¡EURON!

Euron Greyjoy, por Mike Hallstein
  • Brienne IV, enfrentamiento mortal contra los Titiriteros

¡NO! —gritó Dick al tiempo que alzaba las manos ensangrentadas para protegerse la cara.
Shagwell hizo girar las bolas por encima de la cabeza antes de lanzar un golpe al rostro de Crabb. Sonó un crujido repugnante. En el silencio que siguió, Brienne oyó los latidos de su propio corazón

  • Jaime III, abandono de Desembarco del Rey

—Abrid las puertas —dijo Jaime.
¡ABRID LAS PUERTAS!—repitió la orden Jabalí con voz retumbante.

  • El Saqueador, batalla en las Islas del Escudo

«No son hombres del hierro —pensó Victarion—. Tienen miedo de ahogarse.»
—¡A por él! —ordenó un hombre—. ¡Está solo!
¡VENID!—rugió él—. ¡Venid a matarme si podéis!

En el estrado, Euron dejó a un lado a la ramera y se puso de pie en la mesa. Los capitanes empezaron a entrechocar las copas y patear el suelo.
¡EURON! —gritaron—. ¡EURON! ¡EURON! ¡EURON!
Era otra vez como en la asamblea.

Victarion Greyjoy by Matt Olson
  • La princesa en la torre, Arianne como desesperada prisionera

«Por lo que yo sé, podrían estar debajo de esta habitación.» Aquella noche se dedicó a dar golpecitos en el suelo con el tacón de la sandalia.
Al no obtener respuesta, sacó medio cuerpo por la ventana y miró hacia abajo. Había otras ventanas, todas más pequeñas que la suya; algunas no eran más grandes que troneras.
—¡Tyene! —gritó—. ¿Estás ahí, Tyene? ¡Obara, Nym! ¿Me oís? ¡Ellaria! ¿Hay alguien? ¡TYENE!
La princesa se pasó la mitad de la noche asomada a la ventana y gritó hasta quedarse ronca, pero no obtuvo respuesta

  • Alayne II, el descenso de Sansa del Nido de Águilas

—¡VA!—oyeron gritar a ser Lothor.
Empujaron el cubo con fuerza. Se meció, se balanceó, se arrastró por el suelo y, por último, quedó colgado. Alayne oyó el restallido del látigo de Mord y el traqueteo de la cadena

La semana que viene cerraremos el ciclo con las expresiones en mayúscula en Danza de Dragones.