Tercera Reseña de los lectores de El caballero de los Siete Reinos. Tras el Del libro a la pantalla, el directo Anillos y Dragones y las impresiones de un No Lector es el turno de nuestro amigo Xavi (Sak Stark), que administra la imprescindible Wikia de hielo y fuego. Hoy repasa El caballero de los Siete Reinos comparando la serie con el Cuento original.

El caballero de los Siete Reinos 1×03 – El escudero

Por Xavi (Sak Stark) de la Wikia de Hielo y Fuego

El episodio El escudero funciona como una pieza clave dentro de la serie, no por lo que resuelve, sino por todo lo que empieza a ordenar. Es un capítulo cargado de información y contexto, que amplía el mundo y prepara el terreno para los conflictos que vendrán. Todo ello va hacia la misma dirección: el destino está en marcha, aunque los personajes aún no lo sepan del todo. Es un capítulo de contrastes: la pomposidad de un torneo de justas frente a la miseria moral que se esconde bajo la armadura, y la inocencia de un crío frente al peso de un destino escrito con fuego. 

El episodio arranca de forma discreta y humilde, con precisamente el personaje al que se refiere el título. Egg decide entrenar. No por órdenes concreta, sino porque es lo que toca. No es fuerte, no es rápido y no impone respeto. Así que aprende. Y lo hace junto a Trueno, el caballo de Ser Arlan. Y es que en una justa, el caballo no es un complemento, es media victoria. Egg entiende que la confianza entre jinete y montura puede disfrazar la falta de técnica. 

Dunk y Egg, por Ted Nasmith

Desde el inicio queda claro que, aunque Dunk siga siendo nuestro punto de vista, el centro aquí es Egg. El niño deja de ser un acompañante anecdótico para convertirse en una figura esencial. Buen mérito también es del propio actor, con una actuación fantástica. El episodio se construye alrededor de su identidad, de su lugar dentro de la Casa Targaryen, y de la contradicción entre lo que desea y lo que le aguarda. 

La figura del príncipe Maekar, su padre, se nota en el episodio aunque no aparezca. Su decepción constante parece haber marcado a todos sus hijos. Daeron evita el torneo y desaparece para entregarse a la bebida, Egg aparentemente huye para experimentar como sería una vida fuera de palacio, y Aerion actúa de forma cada vez más equivocada. 

“—Me he fijado en que la silla del príncipe Maekar estaba vacía. 

—Ha salido de Vado Ceniza para buscar a sus hijos, en compañía de Roland Crakehall, de la Guardia Real. Hay rumores de caballeros salteadores en la zona, pero me juego lo que sea a que el príncipe solo está por ahí emborrachándose otra vez.” 

El recurso de las canciones no está está porque sí. A través de una de ellas se recuerda la Rebelión Fuegoscuro y todo lo que implicó: el Dragón Negro, el martillo y el yunque, y el Prado de Hierbarroja. La serie utiliza esto como forma natural de introducir contexto histórico, y de recordarnos que el pasado sigue bastante presente. Las heridas de aquella guerra civil, aunque han cicatrizado (han pasado trece años), aún no han sanado por completo. 

Las justas prosiguen como telón de fondo. Tiene lugar el choque entre Humfrey Hardyng y Humfrey Beesbury, con sus múltiples lanzas rotas,  presentado como un acontecimiento que pasará a la historia, bautizado como la Batalla de los Humfreys. También destaca casi de pasada la aparición de Ser Robyn Rhysling, un caballero tuerto que a priori está para la ya habitual escena “cómica”, aunque sabemos que aportará su granito de arena en la segunda mitad de temporada. 

Con el turno de Aerion Targaryen, apodado Llamabrillante, se rompe por completo con lo que se espera de la celebración de un torneo. Desde su llegada vemos que no busca competir, sino imponerse. Sus colores, su espectacular armadura y su actitud no están pensados para ganar honor, sino para infundir miedo. Si tuviera que ponerle una pega, en su escudo habría intentado plasmar con más fidelidad su blasón personal, en lugar de ese dragón dorado que recuerda al de Aegon II en la Casa del Dragón. 

Su justa contra Hardyng cruza una línea imperdonable. Aerion ataca deliberadamente la montura de su rival, un acto profundamente deshonroso, incluso para los estándares más cínicos de Poniente. El malherido animal agoniza, y los espectadores pasan del entusiasmo a la ira en cuestión de segundos. 

Es curioso pero a la vez coherente lo que desencadena. El temor reverencial hacia los Targaryen ya no funciona como antañoAerion no representa el poder del dragón, como si pudieron en su momento el Conquistador o el Príncipe Canalla, sino la absoluta decadencia. Este príncipe no va a exclamar Dracarys para que aparezca una bestia alada con intención de preparar una barbacoa masiva. Es una caricatura. Y como ser arrogante y sin escrúpulos, lo único que se ha ganado hoy es un público que quiere echarlo a patadas del lugar. 

Baelor Rompelanzas observa la escena con evidente hartazgo, pero sin sorprenderse. El cometido era no manchar la imagen de la casa real, y el inútil de su sobrino lo ha dinamitado. La descalificación de Aerion y la concesión de la victoria a Hardyng suponen una humillación pública impensable para un príncipe… y otro clavo para Maekar. 

Tras el caos, el episodio regresa a su núcleo. Dunk consuela a un afectado Egg, consciente de que el crío ha visto algo que no olvidará. Más tarde, en una conversación íntima, Dunk admite su mayor temor: si pierde su primera justa, su vida como caballero errante habrá terminado antes de empezar. Y aquí es donde Egg le devuelve el consuelo: ¿y si ganas? Esa pequeña chispa basta para que Dunk vuelva a creer, aun con su océano de dudas. 

“Solo cuando llegó a terreno abierto se bajó a Egg de los hombros. Al crío se le había escurrido la capucha y tenía los ojos enrojecidos.

—Ha sido un espectáculo terrible, sí —le dijo—, pero un escudero tiene que ser fuerte. Mucho me temo que en otros torneos verás accidentes aún peores.

—No ha sido un accidente. —A Egg le temblaban los labios—. Aerion lo ha hecho adrede, ya lo habéis visto.”

El tramo final del episodio es el más poderoso. Comenzamos con el encuentro con la vidente (¿una maegi?) y la lectura de la fortuna. La escena se presenta de forma sencilla, como una curiosidad de feria, pero encierra un peso considerable. La adivina lee el futuro a los protagonistas, como si estuviera hablando de algo cotidiano. A Dunk le augura éxitos y riqueza. 

Aquí lo enlazamos con la escena de Plummer, como la clave para lo que dice la mujer a Dunk, que será tan rico o más que un Lannister”. Una afirmación que, tomada al pie de la letra, parece absurda, o igual no. 

Plummer le ofrece a Dunk amañar una justa: como caballero errante y desconocido, nadie apostaría por él, y una derrota fingida de Robert Ashford le permitiría quedarse con su armadura, su espada y su caballo, bienes suficientes para vivir holgadamente durante meses. Dunk contempla la tentación, pero la rechaza. 

En ese rechazo está el significado. Dunk nunca será más rico que un Lannister en oro o poder, pero sí en legado. Frente a figuras como Tywin Lannister, cuya fortuna se sostuvo sobre el miedo y dejó un rastro moralmente devastado, Dunk elige la dignidad y la fidelidad a Ser Arlan. Esa es su riqueza y donde la profecía acierta, en el caballero que está destinado a ser. 

Refugio Estival por Marc Simonetti

Para Egg, le toca un destino mucho menos agradable: será rey y morirá pasto de las llamas. 

Tales palabras no son un misterio, sino una referencia muy directa. Egg llegará al Trono de Hierro en cierto momento de la historia, intentando lidiar con problemas tanto en casa, en su familia, como fuera. Y ese empeño, con buenas intenciones y desesperación, acabará conduciéndolo a un acontecimiento oscuro y desolador, que encima conecta con la saga principal. 

La Tragedia de Refugio Estival planea sobre la escena. Intentos imprudentes de devolver los dragones a la vida, que llevaron a la aniquilación de familiares y amigos. Las profecías no son advertencias que puedan evitarse. Son sentencias, y se muestran de tal modo: ni explican ni anticipan, simplemente dejan una sombra proyectándose. 

Refugio Estival, por Fran Vegas para el 10º aniversario de El Mundo de hielo y fuego

Sin embargo, ¿por qué los que te conocen se alegrarán de tu muerte? Esta parte ha dejado muy descolocados a muchos, pero solo podemos conjeturar. Lo que fuera que ocurriera en aquel lugar hoy en ruinas, igual no fue aprobado por muchos conocidos del monarca. Tal vez la magia de sangre, u otro tipo de artes oscuras… O quizás el rey sufrió tal agonía en su lecho de muerte, que los allegados deseasen que su sufrimiento se termine. 

Pero si de tensión hablamos, esta alcanza su clímax cuando Aerion presencia la muerte de un dragón en el espectáculo de los titiriteros. Su rostro se contrae en una mezcla de furia y fijación: no puede tolerar que tal símbolo, aunque sea representado en un dragón de tela, sea mancillado ante sus ojos. La violencia contra Tanselle, a la que le rompe los dedos, muestra hasta qué punto Aerion necesita reafirmar su superioridad, siempre contra quienes no pueden defenderse en igualdad. 

Dunk, tan horrorizado como inconsciente, se interpone para socorrer a la titiritera de forma instintiva, y la pelea entre ambos se vuelve inevitable, revolucionando la atención de los presentes. La situación se vuelve caótica, y rápidamente un grupo prende a Dunk para someterlo ante la autoridad de Aerion. Queda marcado un punto de no retorno. 

Es en ese instante cuando Egg entra en escena. Con una calma y autoridad que nadie hasta ahora había percibido, detiene a los agresores con palabras firmes. Y entonces es cuando se viene: Egg revela ante todos su verdadera identidad. No es un mero escudero, es el hermano de Aerion, un príncipe Targaryen. 

Dunk y Egg, por Gary Gianni

La revelación sacude como una bofetada silenciosa: muchos quedan atónitos, y Dunk no consigue procesarlo de inmediato. La tirantez entre los hermanos y la amenaza de conflictos futuros quedan suspendidas en el aire. El episodio se cierra justo ahí, sin mostrar las consecuencias inmediatas. El camino que se abre a partir de aquí será más oscuro y complejo. 

“—¿Por qué has tirado tu vida por la borda? ¿Por esta puta? —Tanselle estaba en el suelo hecha un ovillo. El príncipe le dio un puntapié—. No vale la pena, es una traidora. El dragón no puede perder. ¿Nada más que decir? —bufó Aerion—. Qué aburrimiento. Sáltale los dientes a martillazos, Wate—ordenó—. Luego lo rajaremos para ver de qué color tiene las tripas.

—¡No! —chilló una voz infantil—. ¡No le hagas daño!

«Por los dioses, el niño, este niño es un valiente y un idiota», pensó Dunk. Se debatió contra los brazos que lo contenían, pero no sirvió de nada.

—¡Cállate, bobo! ¡Vete de aquí! ¡Van a hacerte daño!

—No van a tocarme. —Egg se acercó más—. Y si me tocan tendrán que responder ante mi padre. Y ante mi tío. ¡He dicho que lo sueltes! ¡Wate,Yorkel, ya sabéis quién soy! ¡Obedeced!”

Y como conclusión, el episodio empieza a jugar a lo que mejor sabe hacer esta saga: mostrar cómo las tragedias vienen de pequeñas decisiones, de orgullos heredados y buenas intenciones mal encaminadas. Este tercer episodio funciona también como una pausa cargada de presagios. 

Como lectores de Canción de Hielo y Fuego, ya resulta imposible ver a Egg sin pensar en lo que será y en cómo acabará. Sabemos que intentará ser una figura buena y justa en el futuro, y sabemos también que Poniente rara vez perdona a quienes intentan cambiarlo.