Esta semana publicábamos la cuarta edición de nuestra serie de ensayos Los Versos de la Canción, obra de la periodista colombiana Juliana Vargas, centrada en la figura de Daenerys Targaryen.

Pero tras el controvertido cuarto capítulo de la octava temporada de Juego de Tronos nuestra amiga y lectora de Los Siete Reinos Velaena Velaryon (autora de unos extraordinarios hilos de relecturas de la saga en Twitter) decidió escribir un ensayo sobre la figura de Daenerys esta temporada tan genial que no nos podíamos resistir a hacer un doblete y publicar otro ensayo sobre la Madre de Dragones y Nacida de la Tormenta, Daenerys Targaryen.

Daenerys, Hija de la locura

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Por Velaena Velaryon

Si hay un tema que no ha dejado indiferente a nadie en el cuarto capítulo de la octava temporada de Juego de Tronos ha sido la deriva a la locura de Daenerys. Es sabido que los dioses tiran una moneda al aire cada vez que nace un Targaryen para determinar su estado mental, y parece que a los dioses de la HBO la moneda de Daenerys se les cayó de canto. Hasta ahora.

“En cierta ocasión, el rey Jaehaerys me dijo que la locura y la grandeza son dos caras de la misma moneda. Según él, cada vez que nacía un Targaryen, los dioses tiraban la moneda al aire y el mundo entero contenía el aliento para ver de qué lado caía.”

Tormenta de Espadas, capítulo 71.

Daenerys Targaryen ha sido un personaje con opiniones muy polarizadas desde siempre en el fandom. Como diría Cersei, o la amas o la odias, no hay puntos intermedios. Las teorías de la hija del Rey Loco han existido siempre, mucho antes de la serie, no es nada nuevo. Por ello, cada paso que da Dany en la saga se observa con lupa, buscando las señales que nos confirmen que ha heredado el peor de los genes Targaryen. No nos llevemos a engaño, Daenerys es impulsiva y, en ocasiones, irracional. ¿Significa eso que está loca?

Helen Sloan / HBO
Helen Sloan / HBO

Para empezar, habría que clarificar lo que definimos como locura. La “lacra” de los Targaryen parece ser lo que los psicólogos de ahora definiríamos como una especie de trastorno de la personalidad hereditario. Éste se caracterizaría por el desarrollo de sadismo, paranoia y una crueldad casi ilimitada. El ejemplo evidente es Aerys II Targaryen.

“Los hizo clavar en postes de madera alrededor de la plaza, cada uno señalando al siguiente. Al dar la orden, se sentía como un dragón vengativo. Pero más tarde, cuando pasó ante los moribundos de los postes, cuando oyó los gemidos y olió la sangre y las entrañas…

Dany frunció el ceño y dejó el espejo. <<Fue justo. Fue justo. Lo hice por los niños.>>”

Tormenta de Espadas, capítulo 71.

No se puede decir que Dany sea un personaje sádico. Nunca ha mostrado placer con el sufrimiento ajeno. Muy al contrario, se podría decir que ha mostrado arrepentimiento tras haber cometido ciertos actos violentos. De hecho, es interesante observar cómo su forma de gestionar el arrepentimiento por sus acciones es reprimir el recuerdo (“si vuelvo la vista atrás, estoy perdida”). Atención, eso no quiere decir que se la deba exculpar de llevar a cabo tales hechos, simplemente no muestra un carácter sádico en ello.

¿Es paranoica? Se podría argumentar que le aterroriza la traición de sus allegados, pero también es cierto que estas ideas no se basan en delirios: ha sufrido traiciones reales, intentos de asesinato, agresiones, ha sido violada, vendida, perseguida y maltratada durante toda su infancia por su hermano. Que Dany sea desconfiada es casi adaptativo, algo que ha aprendido para sobrevivir.

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Y, por último, ¿es Daenerys Targaryen cruel? Éste parece ser el punto en el que las personas que defienden que está “loca” inciden con más frecuencia.
Es innegable que en todo su recorrido como personaje, Dany ha mostrado crueldad en varias ocasiones. Por ejemplo, la crucifixión sin miramientos de los esclavistas de Meereen, las órdenes de tortura a manos del Cabeza Afeitada (solo en Canción) o, en la serie, la ejecución de los Tarly. También su faceta conquistadora se ha tachado de cruel: tomar ciudades, destrozar el sistema que mantienen y abandonarlas a su suerte (cabe señalar que, en Canción, Daenerys establece Consejos de gobierno en Astapor y Yunkai antes de irse, pero éstos terminan por ser derrocados).

“-Aegon el Conquistador llevó la sangre y el fuego a Poniente, pero luego le dio paz, prosperidad y justicia. En cambio, yo no he traído más que ruina y muerte a la bahía de los Esclavos. He sido más khal que reina: he arrasado, saqueado y pasado de largo. […]

-También habéis traído libertad -señaló Missandei.
-¿Libertad para morir de hambre? ¿Qué soy? ¿Un dragón o una arpía? <<¿Estoy loca? ¿Tengo la lacra?>>”

Tormenta de Espadas, capítulo 71.

Sí, Daenerys ha sido cruel. Sí, Daenerys ha permitido que se cometieran lo que hoy definiríamos como crímenes de guerra. Pero si consideramos que estos hechos son suficientes para otorgarle el título de Reina Loca, entonces deberíamos hacer lo mismo con todos los personajes que han mostrado comportamientos tanto o más aberrantes.

Por ejemplo, Tywin Lannister. ¿Estaba el patriarca de la Roca mentalmente trastornado? Su crueldad no tenía límites: ahogó a todos los Castamere (incluyendo niños) en su propio castillo, sometió a la primera esposa de su hijo a una violación múltiple y lo coaccionó a él a tomar parte, ordenó la ejecución de Elia Martell y sus hijos, soltó a la Montaña para que cometiese atrocidades por las Tierras de los Ríos. Todos estos eventos son mucho más crueles y terribles de lo que haya podido hacer Daenerys en sus dieciséis años de vida y, sin embargo, jamás se le ha etiquetado de loco.

7-dany-dragonstone-scrncap-706-trailerPero, aún así, Benioff y Weiss han decidido darle este giro a su personaje. La Daenerys de la HBO parece que ha encontrado una nueva dimensión en la locura Targaryen: la obsesión. Está tan ansiosa por conseguir el Trono que parece dispuesta a eliminar cualquier obstáculo que se interponga, incluyendo su relación romántica o, probablemente, la población de Desembarco del Rey. Y, además, la han dejado sola. Los más grandes amigos que tenía en el mundo, Jorah y Missandei, le han sido arrebatados ante sus ojos.

Y no solo eso, la meta de su vida peligra porque el hombre al que ama resulta tener más derechos que ella para gobernar Poniente. Llevaba toda su vida anhelando su hogar, su tierra, y, al llegar, fue recibida como una extranjera salvaje, como una amenaza. Todo lo que Dany tenía en el mundo, todo lo que ha sufrido y todos los esfuerzos que ha hecho peligran en el momento que ella suponía más fácil, tan cerca de lograrlo todo. Esperemos que la parte más humana de Daenerys consiga superar todas las adversidades, y que la niña que soñaba con la casa de la puerta roja de Braavos se sobreponga a la reina obsesionada.

Veremos cómo lo resuelven en la recta final, y tendremos que valorar después si era un giro necesario, una forma de rebajar a un personaje para ensalzar a otro o una trama al nivel del “Satannis”.

La moneda de la Daenerys de Canción, sin embargo, sigue girando en el aire. Esperemos a que soplen los vientos de invierno para ver de qué lado decide caer.