Tres de los más destacados personajes de Canción de hielo y fuego, Sansa Stark, Arya Stark y Sandor Clegane están conectados a través de un tema: el don de la piedad. En este genial ensayo, obra de Chloe y publicado originalmente en Reddit, se explora cómo su futuro en las siguientes novelas puede ir ligado también a la piedad – o la ausencia de ella.

Piedad, piedad, piedad

El don de la piedad. Lo hemos escuchado en los libros, principalmente en las tramas de Sandor Clegane, Arya Stark y Sansa Stark. Las dos chicas Stark se embarcan en sus verdaderos viajes como personajes al final de la primera novela. Sin padre y vacías de las enseñanzas que necesitan desesperadamente: comprobar el otro lado de la realidad.

Ned Stark dejó a sus hijas sin que pudiera ejercer como padre para que Sansa, políticamente blanda, pudiera ver a través de las mentiras; y Arya fuera capaz de distinguir que las cosas no son siempre blancas y negras, buenas y malas. Sandor aparece en sus tramas como una figura pseudo-paternal, enseñándoles lecciones duras y protegiéndoles a su propia manera gruñona. De Sansa VI, de Juego de Tronos:

—¿Qué… qué quiere? Decídmelo, por favor.

—Quiere que sonriáis, que oláis bien y que seáis su dama —gruñó el Perro—. Quiere oíros recitar todas las palabras bonitas que os enseñó la septa. Quiere que lo améis… y que lo temáis.

El tópico de cretino con el corazón de oro con esa cabeza del Desconocido, con frecuencia rompe las fantasías del “verdadero caballero” de Sansa en Juego de Tronos y Choque de Reyes, preparándole para el mundo real en que vive en el cual caballeros blancos golpean a niñas de doce con puños metálicos. Ofreciéndole un pañuelo y una triste palmada en la espalda, Sandor ve en Sansa lo que una vez quería saber, antes de que su cara fuera ofrecida al fuego por el ego y deseo de poder de Gregor.

De Sansa IV, Choque de Reyes:

—Los verdaderos caballeros protegen a los débiles.

—No hay verdaderos caballeros —soltó el Perro con un bufido, igual que no hay dioses. Si no puedes protegerte, muérete y aparta del camino de los que sí pueden. Este mundo lo rigen el acero afilado y los brazos fuertes; no creas a quien te diga lo contrario. 

Explorar la inocencia de Arya según avanza la saga es igual de interesante de ver. Mientras que Sandor le dice a Arya que él pensaba que su hermana era la que tenía canciones románticas en la cabeza, Arya tiende a estar al otro lado de la escala de la inocencia.

De Gata de los Canales en Festín de Cuervos:

«Es de la Guardia de la Noche», pensó mientras lo oía cantar sobre una dama idiota que se tiraba de una torre idiota porque el idiota de su príncipe había muerto. «Lo que tendría que hacer la dama era matar a los que asesinaron a su príncipe. Y el bardo tendría que estar en el Muro.»

Mientras que Sansa es una soñadora en Juego de Tronos en el sentido romántico, Arya rechaza creer que algo pueda ser más complicado que blanco y negro, descartando la idea de que quizás las cosas en la vida pueden ser más complicadas que constantemente “hacer lo correcto”. Sandor hace avanzar la trama de Arya en Tormenta de Espadas y le introduce la idea de que ser buena persona no siempre es fácil y, en ocasiones, lo mejor que puedes hacer es sobrevivir.

Arya XII, Tormenta de Espadas:

Además, apestaba. «Huele como un cadáver.» El hombre les suplicó un trago de vino.

—Si tuviera vino, me lo bebería yo —le replicó el Perro—. os puedo dar agua y el don de la piedad.

El arquero lo miró bastante rato antes de responder.—Sois el perro de Joffrey.

—Ahora soy mi propio perro. ¿Queréis el agua?

—Sí. —El hombre tragó saliva—. Y la piedad. Por favor.

Cuando regresó, el arquero alzó el rostro y ella le derramó el agua en la boca. El hombre la tragó tan deprisa como pudo, y lo que no consiguió tragar le corrió por las mejillas y hacia la sangre seca de los bigotes, de manera que pronto tuvo la barba cubierta de lágrimas rosadas. Cuando se acabó el agua, agarró el yelmo y lamió el acero.

—Qué buena —dijo—. Pero ojalá hubiera sido vino. Me apetecía vino.—A mí también.

El Perro clavó el puñal en el corazón del hombre casi con ternura; el peso de su cuerpo hundió la punta a través del jubón, la cota de malla y el protector acolchado. Al sacar la hoja y limpiarla en la ropa del muerto, miró a Arya.

—Ahí es donde está el corazón, niña. Así se mata a un hombre.

Sandor le enseña a Arya cómo matar, y le enseña que hay diferentes tipos de muertes, y que la vida, como las historias que estamos leyendo, se escribe en tonos de gris, no siempre en blanco y negro.

 Dulce Madre, sed piadosa

Del segundo capítulo de Sansa de Juego de Tronos:

La voz ronca fue perdiendo fuerza. Se quedó ante ella, en silencio, acuclillado. No era más que una forma grande; la noche lo envolvía e impedía ver otra cosa. Sansa oyó su respiración trabajosa. Se dio cuenta de que ya no sentía miedo. Sentía compasión.

El silencio se prolongó largo rato, tanto que empezó a tener miedo una vez más, pero temía por él, no por ella. Le puso una mano en el hombro gigantesco.

—No era un caballero de verdad —susurró.

El Perro echó la cabeza hacia atrás y lanzó un rugido. Sansa retrocedió tan bruscamente que estuvo a punto de caerse, pero él la sujetó por el brazo.

—No —dijo—. No, pajarito, no era un caballero de verdad.

Manteniendo la relación entre Sansa y Sandor como algo casi platónico, analicemos la idea de que Sansa, una pequeña y joven loba, haya derribado emocionalmente a un enorme adulto dejándole de rodillas por cantarle una canción. Y no cualquier canción. Una canción de piedad. Del séptimo capítulo de Sansa de Choque de Reyes:

—Yo cuidaría de ti para que no te pasara nada —dijo con voz áspera—. Todos me tienen miedo. Nadie volvería a hacerte daño, o lo mataría. —La atrajo hacia sí, y durante un momento, Sansa pensó que iba a besarla. Era demasiado fuerte; no podría resistirse. Cerró los ojos ansiando que todo acabara pronto, pero no pasó nada—. Sigues sin poder mirarme, ¿eh? —le oyó decir. Le retorció el brazo hasta obligarla a girar, y la empujó contra la cama—. Quiero mi canción. La de Florian y Jonquil, me dijiste. —Había desenvainado el puñal, y se lo puso en el cuello—. Canta, pajarito. Canta si quieres seguir con vida.

El miedo le había hecho un nudo en la garganta, y de repente no recordaba ninguna de las canciones que había sabido toda su vida. «Por favor, no me matéis —habría querido gritar—, por favor, no.»

Notó cómo movía la punta, cómo se la hundía, y estuvo a punto de cerrar los ojos de nuevo, pero en aquel momento se acordó. No era la canción de Florian y Jonquil, pero al menos era una canción. Su voz le sonó aguda, fina, trémula.

Dulce Madre, sed piadosa, de los niños velad vos; detened saetas y espadas, y que puedan ver el sol.

Dulce Madre, nuestras hijas en vos nutren su valor. Sofocad la ira y el odio, y alentad la compasión.

Cuando Sandor aparece para enseñar a Sansa y Arya algunas de las lecciones más duras de la vida, las dos Starks sorprendentemente le enseñan a Sandor algunas lecciones. Sansa le muestra empatía, y que aunque hay ira, guerra y muerte, hay cosas bellas y formas de ser amable. Le canta la canción de la piedad, de encontrar otro camino. Siempre se puede volver.

Del decimotercer capítulo de Arya en Tormenta de Espadas:

 —¿Recuerdas dónde está el corazón? —preguntó el Perro.

Arya asintió. El escudero puso los ojos en blanco.

—Piedad.

Aguja se deslizó entre sus costillas y se la concedió.

Mientras que la piedad que Sandor enseña a Arya era la física, la muerte, enseñándole que a veces la muerte es mejor que la vida para aquellos en agonía (no será la última vez que aparezca en los arcos de los personajes), es la primera piedad que abre los ojos a Arya para ver el mundo a su alrededor. La guerra avanza, la tierra se llena de cadáveres: Jon introdujo “Por el lado de la punta”, pero Sandro respondió el “por qué”. Del mismo capítulo que antes:

Y el pajarito, tu hermana, tu preciosa hermana… Me quedé allí, con mi capa blanca, y dejé que la golpearan. Yo le arrebaté aquella canción de mierda, no me la dio. Y me la habría llevado a ella. Me la tendría que haber llevado. Me la tendría que haber follado hasta matarla; le tendría que haber arrancado el corazón antes de dejarla para ese enano. —Un espasmo de dolor le retorció el rostro—. ¿Qué quieres, loba? ¿Que te lo suplique? ¡Vamos! El don de la piedad… venga a tu amigo Michael…

—Mycah. —Arya se alejó de él—. no te mereces el don de la piedad.

El Perro la observó con los ojos brillantes de fiebre mientras ensillaba a Gallina. En ningún momento intentó levantarse para detenerla.

—Una loba de verdad remataría a un animal herido —le dijo cuando la vio montar.

El código moral de Arya cambia desde este punto. Le toca entrar en una literal Casa de Blanco y Negro para empezar el viaje de llegar a una moral que no sea de simples síes y noes. Aunque no ha perfeccionado la lección (como vemos con Dareon y más futuros), ella está progresando en el tema, como Sansa está avanzando en su inteligencia política.

De Brienne VI, en Festín de Cuervos:

Pero hay una cosa que sí sé: el hombre al que perseguís ha muerto.

—Habláis como si lo compadecierais —dijo Brienne.

—Así es. Vos también os habríais compadecido de él si lo hubierais visto en sus últimos momentos. Lo encontré junto al Tridente; sus gritos de dolor me llevaron a él. Me suplicó el don de la misericordia, pero he jurado no volver a matar. Le lavé la frente febril con agua del río, le di a beber vino y le puse una cataplasma en la herida, pero todo fue inútil; llegaba demasiado tarde. El Perro murió allí, en mis brazos. Tal vez hayáis visto el corcel negro que tenemos en los establos. Era su caballo de guerra, Desconocido. Un nombre blasfemo. Preferimos llamarlo Pecio, ya que lo encontramos abandonado junto al río. Mucho me temo que compartía la naturaleza de su difunto amo.

El arco de Sandor representa grandes temas de la historia: piedad, identidad y resurrección. Al sacar a Sandro de la página y ponerle en Isla Tranquila, George gana tiempo en desarrollar la caracterización de Sandor de manera creíble sin gastar muchas páginas en ello. La exposición ofrece progresión en la trama de Brienne, y se nos dice dónde Sandor ha ido y qué está haciendo allí.

Del quinto capítulo de Sansa en Choque de Reyes:

Cantó implorando misericordia, tanto para los vivos como para los muertos, para Bran, para Rickon, para Robb, para su hermana Arya y para su hermano bastardo Jon Nieve, que estaba tan lejos, en el Muro. Cantó por su madre y por el padre de su madre, su abuelo lord Hoster, por su tío Edmure Tully, por su amiga Jeyne Poole, por el viejo rey Robert, siempre borracho, por la septa Mordane, ser Dontos, Jory Cassel y el maestre Luwin, por todos los valientes caballeros y soldados que iban a morir aquel día y por los hijos y esposas que los llorarían, y por último, ya casi al final, cantó incluso por Tyrion el Gnomo y por el Perro. «No es un auténtico caballero —le dijo a la Madre—, pero fue el que me salvó. Salvadlo si podéis, y aplacad la rabia que lo corroe por dentro..

Cuando Sansa rezó por Sandor, su plegaria fue respondida – a Sandor le dieron literalmente un lugar donde morir, reclamar su identidad, resucitar, un lugar donde sanar.

Séptimo capítulo de Arya de Tormenta de Espadas:

—Mi señor habla con sabiduría —dijo Thoros a los demás—. Un juicio por combate es sagrado, hermanos. Todos me oísteis pedir a R’hllor su intervención; visteis como su mano quebró la espada de lord Beric justo cuando iba a matarlo. Parece que el Señor de Luz aún tiene planes para el Perro de Joffrey.

Se nos dice literalmente por Thoros: el Señor de la Luz aún tiene planes para Sandor. Sandor está en Isla Tranquila, preparándose para su papel en las guerras futuras, las que quiera que sean.

El monstruo de Frankenstein: poniendo el perro a dormir

Gregor Clegane by ohsono on deviantART

Deseé pasar la vida en esa roca desnuda, cansado, es cierto, pero sin interrupciones por cualquier golpe de miseria. Si he vuelto, es para ser sacrificado o para ver a aquellos a quien más amé morir bajo las garras del demonio que yo mismo había creado.  (20.18, Frankenstein)

Planeaba explorar a Frankenstein y su Monstruo a propósito de Sandor matando al creador que le hicieron así, pero los paralelismos entre Qyburn creando a Ser Robert Strong son igual de ciertos. Mientras que a Sandor Clegane se le da una opción de resurrección, una segunda vida, de cambiar su camino, Gregor Clegane nos muestra que a veces es tal la villanía que no hay vuelta atrás. Mientras que Gregor ha hecho cosas terribles y espantosas, queda reducido a una forma miserable, un monstruo que no tiene opciones físicas de volver y abrazar la humanidad.

Sus miembros eran proporcionados, y había seleccionado sus rasgos como hermosos.¡Hermosos! ¡Oh, Dios! Su piel amarilla apenas cubría el trabajo de los músculos y arterias bajo él, su pelo era de un negro lustroso y fluido, sus dientes de pureza perlada, pero esos lujos solo formaban un contraste horrible con sus ojos acuosos, que parecían casi del mismo color que las cuencias donde se encontraban, su marchita complexión y sus labios negros. (5.2, Frankenstein)

¿Quién puede tener piedad del monstruo en que Gregor Clegane se ha convertido? Incluso antes de la necromancia, las incontables violaciones, asesinatos, torturas, todo porque podía. Nadie le detuvo. Se despertó un día, siendo lo suficientemente grande como para empujar la cara de su hermano contra un brasero, y nadie le detuvo. Su padre le protegió. Lo que quería, lo tomaba. La misteriosa hermana Clegane, muerta, su padre, muerto. Y nadie le detuvo.

Sandor, un hombre joven, dejaba su casa para encontrar un lugar al que pertenecer y sobrevivir, antes de ser el siguiente. El ascenso de Gregor al poder es descrito perfectamente por Sandor: nadie podía detenerle. Así que, una vez más, ¿quién puede tener piedad del monstruo en que se ha convertido?

Mientras que los fans de la Cleganebowl en todas partes animan y cantan sus “¡vamos perros!”, traemos un punto importante. El Perro no puede matar a la Montaña, porque el Perro y la Montaña están muertos.

Sandor no puede derrotar a su hermano, porque no tiene sentido derrotar a un triste, patético y vacío zombi. No hay Perro y Montaña. Nadie está tan maldito como el matasangre, y nunca debe ser fácil matar a alguien de tu familia. Mientras que matar a Gregor fue el sueño del Perro hace un año, el Pero ha muerto. Sandor dará a su hermano el don de la piedad, algo que le enseñaron dos chicas que se metieron bajo su piel.

“Piedad, piedad, piedad,” cantó tristemente.

Del decimosegundo capítulo de Arya de Tormenta de Espadas:

Cuando lo consiguió arrastrar hasta el barro, uno de sus hermanos pequeños se acercó con la lengua fuera. Tuvo que espantarlo de un gruñido para que no comiera. Después hizo una pausa para sacudirse el agua del pelaje. La cosa blanca yacía de bruces sobre el lodo, con la carne muerta arrugada y pálida, y un reguero de sangre fría le salía de la garganta.

«Levántate —pensó—. Levántate y ven aquí, a comer y a correr con nosotros.».

“Piedad, piedad, piedad.” Ambas chicas Stark cantan sus canciones de piedad. Arya ha dedicado tanto tiempo a la literalmente Casa de Blanco y Negro, preparando y lavando cuerpos muertos, siendo una cambiapieles y soñando con lobos, que su trama seguro que le traerá de vuelta a Poniente. Y en sus sueños, sabemos que ha estado en las Tierras de los Ríos. Del decimotercer capítulo de Arya en Tormenta de Espadas:

«A lo mejor te encuentran lobos de verdad —pensó Arya—. A lo mejor les llega tu olor cuando se ponga el sol.» Así aprendería qué les hacían los lobos a los perros.—no me tendrías que haber pegado con el hacha —dijo—. Tendrías que haber salvado a mi madre.

Hizo dar la vuelta a la yegua y se alejó de él sin volver la vista atrás.

El problema de la moralidad blanca y negra de Arya aún sigue en su cabeza. Se irá. Porque, como la audiencia sabe, salvar a la madre de Arya no podía haber sucedido – no era tan fácil, chica lobo. Y la propia Arya lo tendrá que descubrir cuando vuelva a Poniente, cuando llegue a las Tierras de los Ríos, y cuando se encuentre cara a cara con la propia Madre inmisericordiosa.

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Mientras que fue ella la que le sacó de la corriente para que volviera a la vida, será la que ponga al pez de vuelta al agua. Piedad, piedad, piedad – un lobo de verdad remataría a un animal herido.

La trama de Sansa se relaciona directamente con la de Ned: entre su ejecución en Desembarco del Rey por petición por su prometido, terminando en las garras del hombre que aseguró su muerte, y, por supuesto, acabando en el lugar donde su padre creció: el Valle. Pero la trama de Arya ha sido construida en las Tierras de los Ríos y ella tiene asuntos sin resolver con su madre.

Del séptimo capítulo de Arya de Tormenta de Espadas:

—¿Qué pasa si mi hermano no quiere pagar el rescate?

—¿Por qué dices eso? —preguntó lord Beric.

—Bueno… —titubeó Arya—, tengo el pelo revuelto, las uñas sucias y los pies llenos de callos.

Lo más probable era que a Robb no le importara, pero a su madre, sí. Lady Catelyn siempre había querido que fuera como Sansa, que cantara, bailara, cosiera y fuera cortés. Solo con pensarlo, Arya sintió el impulso irrefrenable de peinarse el cabello con los dedos, pero lo tenía todo enmarañado y apelmazado, y lo único que consiguió fue arrancarse un mechón.

El sinsonte

Meñique.

Sexto capítulo de Sansa en Juego de Tronos:

—Gracias, alteza —murmuró.

«El Perro tenía razón —pensó—. No soy más que un pajarito que repite las palabras que le han enseñado.» El sol se había puesto tras el muro oeste, y las piedras de la Fortaleza Roja tenían un brillo oscuro como la sangre.

Quinto capítulo de Sansa en Tormenta de Espadas:

—Tenéis muy buen corazón, mi señora —le dijo a Sansa—. Pocas doncellas llorarían así por el hombre que las rechazó y las casó con un enano.

«Muy buen corazón. Tengo muy buen corazón.» Una carcajada histérica le subió por la garganta, pero Sansa la consiguió reprimir

Arya ha pasado tiempo aprendiendo a dar y mostrar piedad, y hemos pasado libros con Sansa en que ha tenido demasiado. Mientras que Arya blande una espada, Sansa empuña su cortesía, su arsenal de aparente de filo blando.

Pero estas armas equipadas cambiarán también. Mientras Sansa gana poder en el Valle, aprendiendo a ser señora de una casa, empieza a despertar sobre lo traicionero de aquellos que le manipulan por ganancia política, especialmente Petyr Baelish. Del primer capítulo de Sansa de Festín de Cuervos:

¿Qué pasará si quiere la verdad, si quiere justicia para su señora asesinada? —Esbozó una sonrisa—. Conozco bien a lord Nestor, cariño. ¿Crees que voy a permitir que le haga daño a mi hija?

«No soy tu hija —pensó—. Soy Sansa Stark, hija de lord Eddard y lady Catelyn, de la sangre de Invernalia.».

Del sexto capítulo de Sansa de Tormenta de Espadas:

—Chica lista. —Sonrió con los finos labios teñidos de rojo por las semillas de granada—. Cuando el Gnomo despidió a los guardias de la reina, ella hizo que ser Lancel contratara mercenarios. Lancel dio con los Kettleblack, cosa que a vuestro pequeño esposo le pareció excelente, ya que estaban a sueldo de él a través de Bronn. —Dejó escapar una risita—. Pero fui yo quien le dijo a oswell que enviara a sus hijos a Desembarco del Rey cuando descubrí que Bronn estaba buscando espadas. Ahí tenéis, Alayne, tres puñales escondidos en el lugar perfecto..”

Mientras que Meñique tiene sus dagas, Sansa descubrirá a mitad de Tormenta de Espadas que ella tiene sus propias dagas ocultas, perfectamente colocadas.

Plantando una semilla

Jeyne Poole, Sandor Clegane y los Royce, para empezar. Jeyne, vendida como esclava sexual por el trono, que sufrió abuso por órdenes de Meñique. Sandor Clegane, presente en el trono el día que Petyr traicionó a Ned. Y los Royce, que recuerdan.

Esas dagas tendrán a Meñique de rodillas, llorando, enfrente de los lores del Valle de Arryn, los norteños y por supuesto Sansa, que no mostrará nada de piedad.

En resumen, Sandor, Sansa y Arya se encontrarán todos tratando con el tema de la piedad en los últimos libros de Canción de hielo y fuego. Sandor acabará con el monstruo en que su hermano se ha convertido, Arya terminará con su madre y Sansa finalmente retirará la piedad que tan fácilmente antes otorgaba. Piedad, piedad, piedad.