Segunda entrega del espectacular ensayo de Adam Feldman sobre Tyrion Lannister y su estancia en Desembarco del Rey en Choque de Reyes y Tormenta de Espadas. Feldman es quizás el mejor ensayista sobre Canción de hielo y fuego, con sus textos sobre el Nudo de Meereen alabados por el propio George R.R. Martin. El texto de hoy, segunda parte de ese ensayo, ha sido traducido gracias al amigo Javier Gómez.

Pagando sus deudas – Ensayo sobre Tyrion Lannister en Desembarco del Rey (2ª parte)

Traducido por Javier Gómez

Tyrion y su deseo de ser amado

Ya que la esperanza que tiene Tyrion de hacer justicia se desvanece tan rápidamente, hay que preguntarse si a Tyrion le importó realmente hacer justicia desde el principio. Yo diría que tiene una motivación diferente. El principal deseo de Tyrion durante el tiempo en que ocupa el cargo de Mano, y lo que más quiere en la vida, es ser amado. Este deseo tiene su origen en el trauma principal de su infancia.

Creyó que había encontrado el amor con Tysha, la hija del artesano, que se convirtió en su esposa. Pero entonces, por orden de Tywin, Jaime le “reveló” que era una puta a la que habían pagado para que fingiera. Por ello, Tyrion llegó a la conclusión de que ninguna mujer podría nunca amarlo de verdad:

“¿Es que nunca vas a aprender, enano? Es una puta, maldita sea, lo que le gusta es tu dinero, no tu polla. ¿Te acuerdas de Tysha?”

(Choque de Reyes, Tyrion I)

Y también:

Me pregunto si una puta puede amar de verdad a alguien. No, no me respondáis. Prefiero no saber algunas cosas.

(Choque de Reyes, Tyrion II)

-Me encanta decir tu nombre. Tyrion Lannister. Va bien con el mío. No el Lannister, la otra parte. Tyrion y Tysha. Tysha y Tyrion. Tyrion. Mi señor Tyrion…

“Mentiras”, pensó, “todo fingido, todo por oro, era una puta, la puta de Jaime, el regalo de Jaime, mi señora de la mentira.”

(Choque de Reyes, Tyrion XV)

Pero Tyrion siguió ansiando ese amor, aunque intentara decirse a sí mismo que era imposible que cualquier mujer amase nunca a un enano. Dice de sí mismo que Tysha lo “persigue”, y a mitad del segundo libro podemos ver que está deseando desesperadamente y con todas sus fuerzas que alguien lo ame por fin:

Su dulce e inocente Tysha había sido una mentira de principio a fin, sólo una puta que su hermano Jaime había contratado para convertirlo en un hombre.

“Ahora me he librado de Tysha”, pensó Tyrion. “Me ha perseguido durante la mitad de mi vida, pero ya no la necesito, igual que no necesito a Alayaya, a Dancy, a Marei ni a los cientos de chicas como ellas con las que me he acostado a lo largo de los años. Ahora tengo a Shae. A Shae.”

(Choque de Reyes, Tyrion VII)

Tyrion no se enamora de Shae gracias a su belleza o a su personalidad. Se enamora de ella porque quiere ser amado y porque cree que ella lo ama:

Ya la había oído hablar suficiente, necesitaba la dulce simpleza del placer que encontraba entre los muslos de Shae. Ahí, por lo menos, le daban la bienvenida porque lo querían.

(Choque de Reyes, Tyrion IX)

Pero el deseo de Tyrion de ser amado va más allá de Shae, como observa Cersei:

Robert siempre quería sonrisas y alabanzas, así que iba adonde las encontraba, con sus amigos y sus putas. Robert quería ser amado. Mi hermano Tyrion tiene la misma enfermedad.

(Choque de Reyes, Sansa IV)

Quiere ser amado por los habitantes de Desembarco del Rey y recibir reconocimiento y admiración:

-Odian a mi familia, ¿es eso lo que me estáis diciendo?

-Sí… y se volverán contra ellos si tienen la oportunidad.

– ¿Contra mí también?

-Preguntádselo a vuestro eunuco.

-Os lo estoy preguntando a vos.

Los profundos ojos de Bywater miraron a los ojos dispares del enano sin pestañear. -Contra vos el primero, mi señor.

– ¿El primero? – Le pareció que la injusticia lo ahogaba-. Fue Joffrey quien les dijo que se comieran a sus muertos, ha sido Joffrey quien ha azuzado a su perro contra ellos. ¿Cómo pueden echarme la culpa a mí?

(Choque de Reyes, Tyrion IX)

En Tormenta de Espadas, unas pocas palabras amables de Garlan Tyrell tienen un profundo efecto sobre él:

No, mi señora- dijo ser Garlan-. Mi señor de Lannister fue creado para hacer grandes cosas, no para cantar sobre ellas. Si no hubiera sido por su cadena y por su fuego valyrio, el enemigo habría cruzado el río. Y si los salvajes de Tyrion no hubieran matado a casi todos los jinetes de avanzadilla de lord Stannis, jamás habríamos conseguido pillarlo desprevenido.

Sus palabras hicieron que Tyrion se sintiera absurdamente agradecido.

(Tormenta de Espadas, Tyrion VIII)

En un sueño en su último capítulo de Choque de Reyes, volvemos a ver cuánto quiere Tyrion ser amado y aclamado por otras personas, lo que incluye una pista de que también quiere que su padre lo ame:

Aquella vez soñó que estaba en un banquete, un banquete de la victoria en algún gran salón. Ocupaba un asiento alto en el estrado, y los hombres estaban levantando sus cálices y aclamándolo como héroe. Allí estaba Marillion, el bardo que había viajado con ellos por las Montañas de la Luna. Tocaba su arpa de madera y cantaba sobre las atrevidas hazañas del gnomo. Hasta su padre sonreía con aprobación. Cuando acabó la canción, Jaime se levantó de su silla, le ordenó a Tyrion que se arrodillase y lo tocó primero en un hombro y luego en el otro con su espada dorada, y Tyrion se levantó como caballero. Shae estaba esperando para abrazarlo. Lo tomó de la mano mientras reía, le gastaba bromas y lo llamaba su gigante de Lannister.

Se despertó en la oscuridad para ver una habitación fría y vacía.

(Choque de Reyes, Tyrion XV)

De forma interesante, esta idea del amor también se entrecruza con la idea del poder en la mente de Tyrion. En mitad de su desempeño del cargo de Mano, llega a la conclusión de que le gusta muchísimo el poder. Cree que, a través del poder, podrá conseguir el reconocimiento, el respeto y el amor que tanto ansía. Aquí va adelante y atrás, hablando de su poder y del amor que cree haber encontrado en Shae, que están interconectados:

Tenía los ojos abiertos. Sonrió, le acarició la cabeza y susurró:

-He tenido el sueño más hermoso, mi señor.

Tyrion le lamió el pequeño y endurecido pezón y le puso la cabeza en el hombro. No salió de ella, ojalá no tuviera que salir de ella nunca.

-Esto no es un sueño- le prometió.

“Todo ello es real, todo”, pensó. “Las guerras, las intrigas, el gran juego sangriento, y yo estoy en el centro de todo… yo, el enano, el monstruo, aquel de quien se burlaban y se reían, pero ahora lo tengo todo, el poder, la ciudad, la chica. He sido hecho para esto, y que los dioses me perdonen, pero lo amo… Y a ella. Y a ella.”

(Choque de Reyes, Tyrion VII)