Hay pocos personajes en Canción de hielo y fuego con más personalidad que Sandor Clegane. En el ensayo de esta semana obra de Stefan Sasse publicado en The nerdstream era se nos explican las diferencias entre cómo ve el mundo el Perro comparado con alguien tan distinto como Petyr Baelish, Meñique y Renly Baratheon.

Mordiendo la mano que te da de comer

Sophie Turner como Sansa Stark y Aidan Gillen como Petyr "Meñique" Baelish. Helen Sloan / HBO
Sophie Turner como Sansa Stark y Aidan Gillen como Petyr “Meñique” Baelish. Helen Sloan / HBO

Cuando Sandor Clegane cabalga en el torneo en el Torneo de la Mano de Juego de Tronos Reny Baratheon y Petyr Baelish hacen una apuesta: 100 dragones de oro por el ganador. Renly se apunta, animado, diciendo que “el Perro parece hambriento hoy” a lo cual Meñique solamente repluca “sabe más que morder la mano que le da de comer”.

El resultado es conocido: Sandor derriba a Jaime Lannister y Meñique pierde el dinero. Sansa entonces le dice que sabía que iba a terminar así, y Meñique le pide que se lo diga con antelación la próxima vez. Este pequeño episodio nos dice bastante sobre Renly, Meñique y su aproximación a la política.

Meñique en un punto le dice a Sansa que eres o un jugador en el Juego de Tronos o una pieza en el tablero, y así es como ve a la gente. Sandor Clegane claramente no es un jugador, así que debe ser una pieza. La afiliación de Clegane es a los Lannister, así que obedecerá las normas y dejará a su maestro ganar.

Meñique, por Mark Evans
Meñique, por Mark Evans

Renly, por otro lado, juzga a las personas por sus rasgos de personalidad, aunque sus prioridades son exactamente las que mejor sirvan para sus propósitos. No se preocupa demasiado por sus lealtades previas si la persona en cuestión tiene algo que quiere: amor, afecto y esplendor, principalmente.

Así que lo que sucede es que Meñique se equivoca. Sandor no quiere ser la pieza que la gente imagina que es. Cumple su papel como el perro de Joffrey lo suficiente, pero parece que lo hace porque carece de otras posibilidades y porque encaja en su estilo de vida y en su deseo de matar a su hermano Gregor.

Meñique es incapaz de ver esto, y falla al ver que la gente es a veces agente de sí mismo. Su jugada maestra, casar a Sansa con Harry el Heredero para reclamar el Norte, no tiene tampoco en consideración que Sansa podría ser un agente de su propia voluntad.

Meñique, por Mike Capprotti
Meñique, por Mike Capprotti

Esto puede ser también el motivo por el cual Meñique no inspira lealtad incluso a los suyos. Tiene que comprarles a ellos: ellos, las piezas en el tablero. Su aproximación es muy impersonal. Tiene exactamente dos sirvientes en los que confía un poco, y ambos lo son desde su juventud: Lothor Brune y el viejo Kettleback.

Renly, por otro lado, usa sus encantos personales y empatía para cegar a la gente hacia su persona. Fracasará cuando falla su juicio sobre una persona que creía que conocía durante toda su vida: Stannis, cuya sombra le asesinará en la noche. Es un error habitual.

Meñique caerá porque ni siquiera se le ocurre que alguien al que considera inferior sea capaz de tomar decisiones por sí mismo. Se probó cuando Sandor, El Perro, mordió la mano que le dio de comer, y lo verá con Sansa en el futuro. Estoy seguro de ello.