
Las primeras temporadas de Juego de Tronos fueron criticadas por su violencia y escenas sexuales, que escandalizaron a un sector del público. La Casa del Dragón no ha sido tan explícita en estos asuntos: ha querido explicar el por qué Ryan Condal, showrunner de la serie. Y hemos elegido también recordar las palabras sobre el tema de la guionista Sara Hess antes del estreno de la producción.

La Casa del Dragón es una serie de HBO, una cadena que no es tímida a la hora de mostrar sexo y violencia, pero en la serie sobre la Danza de los Dragones no llegamos a los niveles de crudeza de Juego de Tronos. Y sobre este tema respondió el showrunner de la serie, Ryan Condal a Deadline.
Aunque hay escenas incómodas en la serie, intentamos alejarnos de cualquiera que se sintiera que fuera superflua para narrar la historia.
Por ejemplo, cuando hablamos de la violación del príncipe Aegon de una sirvienta en el episodio ocho, es capaz de impactar en los espectadores porque vemos cómo ha afectado a la joven en lugar de presenciar el evento en sí mismo. Es el tipo de historia que estamos contando: nos podemos imaginar cómo sucedió. Lo hemos visto antes en televisión. No necesitamos ver el propio acto.
No es la primera declaración sobre estos temas controvertidos. Sara Hess, guionista y productora de la serie, ya había ido en la misma línea cuando se le preguntó sobre el tema antes del estreno de la primera temporada y era muy clara: no se mostraría violencia sexual por pantalla.

Esto decía Sara a Vanity Fair:
Quiero aclarar que no mostraremos violencia sexual en la serie. Podemos tener que algo suceda fuera de la pantalla y después mostrar las consecuencias y el impacto en la víctima y en la madre de quien lo ha perpretado. Estamos orgullosas de que la serie elija poner el foco en la violencia contra las mujeres que es inherente en un sistema patriarcal en vez de esconder sus efectos y legado devastador.
Hay muchas series históricas o basadas en la historia que romantizan hombres poderosos en matrimonios o relaciones sexuales con mujeres que no tienen edad de consentir eso, incluso si están dispuestas. Ponemos el tema en pantalla, y no escondemos que nuestras protagonistas en la primera mitad de la serie son coercionadas y manipuladas para hacer la voluntad de hombres adultos.
Esto no lo hacen necesaria gente que calificaríamos como violadores o abusadores, sino hombres generalmente con buenas intenciones que son incapaces de ver que lo que están haciendo es traumático y opresivo, porque el sistema en que viven lo normaliza. Es menos evidente que una violación pero es malicioso también, aunque de otra forma.
Es difícil no estar de acuerdo con esas palabras y celebramos que la serie haya elegido este enfoque.















