Penúltima Review de los Lectores de Los Siete Reinos de esta tercera temporada de La Casa del Dragón. Son obra de nuestra amiga Cristina Arias, autora de antologías y poemarios y responsable del podcast Paseando por la Cava Baja, quien ya habéis escuchado en Los Siete Reinos y es una enamorada de la saga que conoce muy bien Fuego y Sangre.

La Casa del Dragón 3×07 – El dragón en invierno

Por Cristina Arias

A tan solo un episodio del final de la tercera temporada, esta vez he visto un episodio desigual, cargado de redundancias que sólo puedo valorar de forma positiva a en algunos casos. 

Comen esos esta vez en Harrenhal, donde cualquier cuñado medio se hubiera puesto las botas con los chistes de suegras y nueras que podrían haber salido de lo que hemos visto: más redundancia con respecto a los traumas de Aemond con su madre, un intento de asesinato más que chusco y Alicent huyendo por delante del arciano, que debe haberla fichado hace rato con el WiFi a tope.

Es una lástima que se haya entendido tan mal que un personaje como Alicent puede retirarse discretamente del foco sin caer en lo forzado y en lo ridículo. Por parte, lo que está viviendo Aemond en el castillo negro podría haber sido más interesante, pero de momento lo veo todo a medio gas. 

En Desembarco del Rey, Rhaenyra no levanta cabeza ni puede levantarla, pero sigo pensando que las motivaciones que la llevan hacia algo parecido a lo que aparece en los libros es simplón y muy flojo. De nuevo, todo es redundante incluso con Mysaria. Lo único destacable sería el precioso encuentro de los dragones en que Rhaena pierde a Robaovejas pero recupera a su familia, sobre todo a su hermana. 

Y lo agradezco enormemente por Baela, porque la trama amorosa que llevaba con Alyn y Addam también estaba rozando la vergüenza ajena, y me da pena porque creo que son buenos personajes, amables a ojos del espectador. 

Pasemos a lord Corlys, que se las tiene que ver con el villano más típico y tópico se todas las temporadas. Con lo bien que hubiera estado bregando contra los chanchullos cortesanos de la capital, al final, el pobre acaba perdiendo un dedo para convertirse en eslabón de un burdo truco de mafiosillo. Lo que sí vemos venir es la traición de Ulf, que está bien y más que cantada. 

Me ha parecido muy curiosa la parte de Chicharrito y Patizambo, que ahora se han separado y parecía que aquello iba a suscitar más estrés que el final de los Beatles, pero nada más lejos de la realidad, porque Aegon ha decidido dejarse sentirse derrotado y, como si de un regalo de los siete se tratara, su dragón, al que tan unido estaba según los libros, revive con él. Así que, para poca sorpresa de nosotros, los lectores, ahora veremos las aventuras de Chicharrito y Fuegosocarrat, que espero que vayan por ahí diezmando las huestes enemigas para mayor desesperación de la Reina Negra. 

Dejo para el final a Helaena, que es una de mis esperanzas porque siempre nos regala escenas complejas, bellas y con enjundia. 

Y lo dicho, queda una semana y, a pesar de todo, mantengo la esperanza en un gran final. Una batalla que nos deje con buen sabor de boca para la última temporada. Puede que muchos hayan tenido ya el buen criterio de rendirse, pero yo sigo expectante. 

¡Hasta la próxima!