Somos muy fans de las Reviews de los Lectores que ya tuvimos en las temporadas de Juego de Tronos.  Contamos como responsable de ellas a un autor sensacional: nuestro amigo y colaborador de Los Siete Reinos Xavi (Sak Stark)que como ya sabéis se ocupa de administrar la imprescindible Wikia de hielo y fuegoY analiza hoy desde su perspectiva privilegiada el tercer episodio de La Casa del Dragón.

La Casa del Dragón 1×03 – El Segundo de su nombre

Por Xavi (Sak Stark) de la Wikia de Hielo y Fuego

Todo salto temporal que se precie trae consigo sus cambios, tanto para bien como para mal. En el caso de ‘Segundo de su nombre’, la elipsis nos transporta algunos años hacia adelante, hasta aterrizar en un punto en que por un lado, la Casa Targaryen crece y prospera, pero a la vez se avecina la decadencia del reinado de Viserys I. Este es un episodio en el que va a abundar la política, pero también tendremos espacio para analizar el terreno bélico.

No obstante, abrimos con la Guerra de los Peldaños de Piedra, donde la suerte le está siendo esquiva al bando del príncipe Daemon y los Velaryon. El poder destructivo de los dragones y las fuerzas de la flota naval no son suficientes para decantar la balanza hacia la victoria, pues en la Triarquía utilizan unas maniobras defensivas que buen guiño hacen a cómo se “defendían” los dornienses de Aegon el Conquistador y sus hermanas, hará un siglo atrás.

Vigilar los cielos y apresurarse a esconderse en las cuevas, unos movimientos que, si nos paramos a analizar con ojo crítico, parece inverosímil que estos guerreros puedan rebajar el fuegodragón a unos niveles tan mínimos de eficacia.

“Sobrevoló el paso, por encima de las arenas rojas y blancas, y descendió en Vaith para exigir su sumisión, pero se encontró el castillo vacío y abandonado. En la ciudad que había junto a su muralla solo quedaban ancianos, mujeres y niños. Cuando les preguntó por el paradero de sus señores, lo único que contestaron fue: Se han ido.” – Fuego y Sangre

Un detalle muy curioso ha sido el momento en el que Daemon recibe el impacto de una flecha, y que parece que su dragón sufre el dolor tanto como el jinete. Ya veremos si la serie explorará a fondo estos comportamientos que tanto nos recuerdan a los profundos vínculos que tenían los Stark con sus lobos, de si hay más información por revelar sobre los tiempos del Feudo Franco de Valyria, o si por el contrario, como opción más simple y obvia, que se trate de una conducta terrenalmente mascotil.

“No vamos a preciarnos de conocer el vínculo que une a un dragón con su jinete, puesto que mentes más preclaras han reflexionado sobre este misterio durante centurias. Sí sabemos, no obstante, que los dragones no son caballos a los que pueda montar cualquiera que se encarame a su lomo.” – Fuego y Sangre

De vuelta a las Tierras de la Corona, es el día del segundo nombre del príncipe Aegon, el primer hijo de Viserys I y Alicent, quien está muy embarazada y se la ve muy a gusto en su nueva posición como reina. Poco queda de la asustadiza muchacha que se mordía las uñas, presa de los nervios. Quien no está tan cómoda es Rhaenyra, ahora tan fría y distante con la que fue su mejora amiga, además de encontrarse en un mood adolescente.

Ha sido toda una sorpresa ver que Otto Hightower no maquina sólo en los intereses políticos, sino que su hermano, el Señor del Faro, es con quien confabula para que las cosas marchen adelante en favor de su casa. Ente instrucciones y sugerencias varias, hemos de tener presente que la Casa Hightower, la poderosa casa de Antigua y sede de la Fe de los siete, es extremadamente devota de su religión, y unas personas muy inclinadas a favor de las tradiciones del reino por lo que vemos.

Por parte de Viserys, se esfuerza con creces para que la normalidad y la armonía se instauren en su familia, a pesar de las fricciones de las que es consciente. Y es que ese es el gran reto que tiene por delante el monarca, el de mantener a los suyos unidos y felices. Entre riñas, Rhaenyra no se tapa lo más mínimo en expresar su descontento, tiene asumido que es la gran eclipsada en favor de su medio hermano, y esta sensación va a ser una constante a lo largo del episodio.

“El rey Viserys quería tanto a su esposa como a su hija, y detestaba el conflicto y la disputa. Toda su vida se esforzó por mantener la paz entre una y otra y por complacer a ambas con regalos, oro y honores; durante toda su existencia y reinado, mantuvo el equilibrio; los festines y los torneos se continuaron como antes, y la paz prevaleció en todo el reino .” Fuego y Sangre

Con la llegada al Bosque Real, todo está organizado para una fastuosa partida de caza: largas filas de pabellones, jaurías de perros, comida por doquier, y una muchedumbre que se agolpa para recibir con entusiasmo al pequeño príncipe. Muy seguramente al gusto de George R.R. Martin, quien en su día declaró como debía verse un encuentro de estas características, y lo poco que le convencieron las escenas de cacería que tuvieron como protagonista al rey Robert Baratheon, figura sobre la que no van a faltar referencias.

Hemos tenido presentaciones muy interesantes. A destacar las apariciones de los hijos de Lord Lyonel Strong, Larys ‘el Patizambo’ y Ser Harwin ‘Machacahuesos‘ (y ‘Ataciervos’), que en adelante deberían tener unos papeles de peso para el desarrollo de la trama.

La Casa Lannister también hace acto de presencia. Interpretados por el mismo actor (quien fue Ser Hugh en JdT, en 2011), tenemos a Ser Tyland como Consejero Naval, y a Lord Jason, el Señor de Roca Casterly. Este último, tras un interminable alarde de riquezas y promesas, se dirige a la Delicia del Reino con intenciones de ofrecerle una feliz vida en las Tierras del Oeste, como marido y mujer.

“Mucho antes de que ningún hombre tuviera motivo para dudar de su inocencia, la selección de un cónyuge adecuado para Rhaenyra inquietaba al rey Viserys y a su consejo. Grandes señores y bizarros caballeros revoloteaban en torno a ella como polillas en torno a la llama, anhelando hacerse con sus favores. En occidente, Ser Jason Lannister y su gemelo Ser Tyland se la disputaron durante un banquete, en Roca Casterly.” – Fuego y Sangre

Rhaenyra comienza a entender que su rol en este día consiste en estar en el mercado, con el fin de que algún Señor de Poniente reclame y consiga su mano. Tras oír acerca del desafortunado destino de Johanna Swann, el Cisne Negro, la princesa tiene una discusión con su padre acerca de los planes que hay para ella. Tras reafirmar su independencia como Princesa de Rocadragón, huye del campamento a la vez que es perseguida por Ser Criston Cole, quien además de ser su escudo juramentado, nos dará escenas para que se desarrolle la relación de cercanía y amistad que tienen.

Se reporta que se ha avistado un ciervo blanco y que se está siguiendo su rastro, y cómo no, Ser Otto aprovecha la suya para abordar la ingenuidad del rey, que de creencias en supersticiones no va corto. Al igual que como explican las leyendas artúricas y demás mitos de la cultura popular, la Mano describe al ejemplar como un símbolo de grandeza y gloria, un buen presagio dado que además coincide con el cumpleaños del príncipe Aegon.

Desde este momento, Viserys va a empezar a cuestionarse el acierto en sus decisiones respecto al legado que va a dejar, y mientras tanto el ciervo blanco se convierte en el objetivo principal de la jornada.

“—He soñado que el venado blanco era para Joffrey —dijo. En realidad no había sido un sueño, sino más bien un deseo, pero le costaba menos expresarlo de esa manera. Todo el mundo sabía que los sueños eran proféticos. Los venados blancos eran muy raros y mágicos, y Sansa sabía en su corazón que el valeroso príncipe era más digno de cazarlo que su padre borracho.” – Juego de Tronos, capítulo 44.

Los cazadores prosiguen con su faena, mientras el rey recibe más propuestas. Jason Lannister no se da por vencido, acompañando el regalo de una espléndida lanza dorada. No solamente vuelve a fracasar, sino que además acaba por ofender a Viserys, en el momento en que deja caer que su insistencia viene porque ahora ya tiene un varón sano y apto para heredar algún día la corona.

De nuevo cobra atención “el orden de las cosas”, y Otto tira de improvisación para sugerir casar directamente a los medio hermanos, aprovechando el momento de poca lucidez del rey, y aludiendo a la tradición de los Targaryen de casarse entre ellos.

El malestar del rey va en aumento, y al mismo ritmo van disminuyendo las cantidades de vino. Las horas transcurren muy lentas, y a pesar de estar rodeado de mucha gente, Viserys da imagen de encontrarse muy solo. Lord Lyonel Strong se presenta finalmente como voz de la razón, sin tratar de pelear por intereses personales: con quien debería casarse Rhaenyra es con Laenor de la Casa Velaryon, una familia que reforzaría muy positivamente su posición, y que además serviría para cerrar las heridas ocasionadas por los desplantes recibidos en los últimos tiempos.

“Quienes no lo conocían solían tomarlo por un hombre embrutecido, confundiendo sus silencios y la lentitud de su discurso con la estupidez, lo cual distaba mucho de ser cierto: de joven, lord Lyonel había estudiado en la Ciudadela y se había ganado seis eslabones de la cadena antes de decidir que la vida de maestre no era lo suyo. Era culto y docto, y contaba con conocimientos muy exhaustivos sobre las leyes de los Siete Reinos.” – Fuego y Sangre

A altas horas de la noche, Viserys vuelve a darle vueltas a sus sueños proféticos en compañía de Alicent. Es ante su esposa donde el rey se nos muestra más vulnerable e inseguro. Verdaderamente, es de admirar la construcción de este personaje con estos momentos: del rey bonachón y aburrido que a priori se describe en los libros, se trae a la pantalla una persona cargada de matices, con sus anhelos y sus tormentos varios.

Por parte de Alicent, transmite ser una persona comprensiva, que escucha y aconseja, pero da la sensación de que las tribulaciones de Viserys podrían provocar la semilla de la discordia en la mente de la reina… ¿Y si el rey tiene razón al plantearse su error, y es su hijo el heredero y probable protagonista de sus sueños? Más adelante, su padre Otto se ocupará de hacerle ver que esa es la meta correcta, por dificultoso que sea el camino.

Paralelamente, Rhaenyra se encuentra ante una nueva situación en la que ha de valerse por sí misma, con el ataque del jabalí. Afortunadamente, este no se cobraría una nueva víctima como pasaría en Juego de Tronos con el rey Robert. La princesa, posteriormente ayudada por Criston, apuñala al animal con nocturnidad y alevosía al estilo Arya Stark, no solamente por su propia supervivencia tras verse atacada, sino como desahogo de todo lo que ha acumulado en un día de alta tensión mental.

Al día siguiente, el ciervo capturado no era el que se buscaba, sino un ciervo común. Viserys reacciona aliviado cuando lo ve, dando carpetazo al capítulo de los presagios simbólicos, y volviendo al mundo real, en el que ha de rematar a un animal indefenso. El desenlace transcurre de forma torpe y penosa, incapaz de poder darle una muerte rápida y sin sufrimiento, y para colmo los falsos aplausos de los presentes, como si de una legendaria gesta se tratara. Curiosamente de cara a la simbología y a los futuros eventos de Canción de Hielo y Fuego, una lanza Lannister acaba con la vida de un venado, el emblema de la Casa Baratheon.

Tras dejar atrás el momento del auténtico ciervo blanco con Rhaenyra, como si se le hubiera aparecido el Cometa Rojo, la familia está de vuelta en Desembarco del Rey. Ya en casa, y tras jurar a Rhaenyra que jamás va a ser reemplazada, llega el aviso de que la situación en los Peldaños de Piedra está poniéndose muy fea. Viserys, por consejo de su esposa y por el amor que en el fondo siente por su hermano menor, decide enviar una flota de refuerzo.

En alta mar, los Velaryon se reúnen para decidir el próximo movimiento. Entre ellos está Laenor, el heredero de Marcaderiva, como un partícipe más de estas batallas. Se trata de un personaje del que sabemos muy poco en la etapa de su juventud, más allá de que fue ignorada su candidatura en el Gran Consejo del año 101. Dado que solo le hemos visto en su versión infante calentando la silla al lado de sus padres, ha sido una decisión muy acertada introducirlo en estos instantes para que tenga más relevancia, y dar más presentación al espectador.

Por otro lado, magistral interpretación de Matt Smith como Daemon Targaryen, que con tan pocas palabras le basta para comerse las escenas. Tras morder el polvo en los últimos años, el príncipe ansía ultimar la contienda en la que él mismo se ha metido, para así escribir su historia con triunfos propios. Es por ello que la ayuda que va en camino desde la capital dispara su orgullo y rabia como un volcán en erupción: directamente su hermano, al que ha retratado como un pusilánime, le recuerda que está fracasando.

“De todos los señores de Poniente, ninguno padeció tan gravemente tales prácticas como Corlys Velaryon, la Serpiente Marina, Señor de las Mareas, cuyas flotas lo habían hecho el más rico y poderoso de los Siete Reinos. Estaba decidido a poner fin al gobierno de la Triarquía en los Peldaños de Piedra, y en Daemon Targaryen halló un voluntarioso compañero, ávido del oro y la gloria que le reportaría la victoria bélica.” Fuego y Sangre

Ha de reconocerse que se esperaba más de esta cruzada en los Peldaños de Piedra. Era una trama muy esperada, con mucho potencial para funcionar bien en pantalla, pero ha flojeado bastante a causa de los tiempos. Primero de todo por la duración en sí, con una introducción y su fin en poco más de un cuarto de hora. Segundo, las decisiones, muy apresuradas.

Los soldados Velaryon no logran transmitir esa desesperación de la guerra con un puñado de primeros planos, y tan solo la llegada de una misiva cambia todo el panorama y acelera el ritmo. Poco realista si tenemos en cuenta que han dispuesto de los recursos desde el principio: ejército, dragones, y un loco suicida como cebo.

En el apartado visual continúa siendo fantástico, las habilidades luchadoras del príncipe canalla son formidables a la hora de acabar con sus enemigos, y respecto a Bruma, cuya fisonomía nos recuerda a los trillizos de Daenerys, ha sido decisivo a pesar de sobrevolar muy fugazmente sobre el foco de la ofensiva Velaryon.

Sobre Craghas Drahar, a quien le decimos ‘Valar Morghulis’, hay algunas cosas que resaltar. Su caracterización ha sido lo más notable de su personaje. Verdaderamente transmite muy bien la sensación de ser un líder terrible y deshumanizado, más cerca de la figura de un salvaje ídolo de masas que de un almirante. Interesante detalle también el de la psoriagris, para hacer referencia en que en el transcurso de los años, la enfermedad ha causado estragos en su cuerpo, convirtiéndolo en un hombre inmundo y desahuciado.

Como punto negativo, la serie lo ha querido presentar como un villano muy escurridizo, al que han otorgado de una intriga y peligrosidad excesivas. Y así termina el Benefactor de los Cangrejos, sin respiro, y sin oportunidad alguna tras probar el acero de Hermana Oscura… Aunque no somos muy amigos de las muertes de los rivales fuera de cámara.

“El príncipe Daemon tuvo pocas dificultades para levar una hueste de aventureros sin tierra y segundones, y obtuvo muchas victorias durante los dos primeros años del conflicto. En el 108 d. C., cuando al fin se las vio cara a cara con Craghas, lo mató en singular combate y le cercenó la testa con Hermana Oscura.” – Fuego y Sangre

Y con un último vistazo a la costa de Piedra Sangrienta, ponemos punto y aparte a la victoria sobre la Triarquía, un hito que traerá sus consecuencias cuando llegue a los oídos de la Fortaleza Roja.