Pocos días después del sensacional trailer de la segunda temporada de La Casa del Dragón, queríamos traeros un ensayo vinculado a la primera instancia de la serie. Y lo hacemos gracias a un texto obra de LChris publicado en Reddit en que se analizan, basándonos en el texto de Fuego y Sangre, los 14 candidatos a rey que aparecen en el Gran Consejo de Harrenhal del 101 d.C. que terminó con Viserys nombrado como futuro Rey de Poniente.

Jaehaerys I y su corte, el inicio de House of the Dragon

Los 14 candidatos a rey en el Gran Consejo de Harrenhal del 101 D.C.

Tras la muerte de Baelon el Valientr en el año 101 d.C., en lugar de nombrear un heredero, el Viejo Rey Jaehaerys decidió organizar un gran concilio en Harrenhal para decidir la sucesión, de manera muy similar a cómo vemos en La Casa del Dragón. Así lo cuenta El Mundo de hielo y fuego:

Y así, el problema más grave al que tuvo que enfrentarse el reinado de Jaehaerys en los últimos años fue que sencillamente existían demasiados Targaryen y demasiados posibles sucesores. El destino había querido que Jaehaerys careciese de un claro heredero, no una vez sino dos, tras la muerte de Baelon el Valiente en el 101 d.C.. Para resolver esta cuestión de una vez por todas, Jaehaerys convocó el primer Gran Consejo en ese mismo año, para plantear el asunto ante los señores de reino, que acudieron de todos los rincones. Salvo Harrenhal, no había un castillo que pudiera albergar a tantos, así que fue allí donde se reunieron. Los señores, mayores y menores, acudieron con sus séquitos de banderizos, caballeros, escuderos, mozos de cuadra y sirvientes. Y tras ellos llegaron muchos más: lavanderas, cetreros, herreros, carreteros y los que solo seguían al campamento. Miles de tiendas se extendieron por toda la zona hasta que la ciudad fortificada de Harrenton se convirtió en la cuarta población más grande del Reino.

Puede ser interesante analizar los catorce candidados, que no es una cifra menor, según Fuego y Sangre:

No menos de catorce demandas examinaron y consideraron los señores congregados

Los nueve aspirantes menores

Jaehaerys y Alysanne, por Joshua Cairos
Jaehaerys y Alysanne, por Joshua Cairos

Prosigue así Fuego y Sangre:

El Gran Consejo deliberó durante trece días. Las débiles reivindicaciones de nueve aspirantes menores se consideraron y descartaron

Los tres hijos bastardos de Saera Targaryen

  • Un joven que se parece mucho a Jaehaerys

  • Un bastardo de un triarca de Volantis

  • Un tercero desconocido

De Essos procedían tres competidores rivales, nietos del rey Jaehaerys y vástagos de su hija Saera, cada uno engendrado por diverso padre. Se decía que uno era la viva imagen de su abuelo de joven. Otro, un bastardo de un triarca de la antigua Volantis, llegó con sacos de oro y un elefante enano; los lujosos regalos que distribuyó entre los señores más modestos contribuyeron sin duda a su causa, aunque el elefante resultó menos útil.

Un descendiente de Gaemon el Glorioso

Otro aspirante exhibió una gavilla de pergaminos que demostraban su descendencia de Gaemon el Glorioso, el más destacado señor Targaryen de Rocadragón antes de la Conquista, a través de una hija menor y del modesto señor con quien había contraído matrimonio, y así sucesivamente durante siete generaciones.

Un bastardo de Maegor el Cruel

Hubo asimismo un hombre de armas robusto y pelirrojo que decía ser bastardo de Maegor el Cruel, y a modo de prueba presentó a su madre, la envejecida hija de un posadero que afirmaba que Maegor la había forzado. (Los señores estaban bien dispuestos a creer que la hubiera forzado, pero no que la hubiera dejado encinta.

Bastardo de Jaehaerys

Uno de tales, un caballero andante que se proclamaba hijo natural del mismísimo Jaehaerys, fue prendido y encarcelado cuando el rey demostró que mentía.

Sin confirmar: Saera Targaryen

La princesa Saera aún vivía y estaba bien sana en Volantis, con tan solo treinta y cuatro años de edad. Su reivindicación era, evidentemente, superior a cualquiera de sus hijos bastardos, pero decidió no presentarla. «Ya tengo mi propio reino aquí», dijo cuando le preguntaron si pensaba regresar a Poniente.

Otras posibilidades para los últimos dos o tres puestos

  • Daemon Targaryen

  • La septa Rhaella Targaryen

  • Rhaenyra Targaryen (tenía 4 años)

  • Aemma Arryn

Candidatos considerados

Harrenhal y el Ojo de Dioses, por Sven Sauer

Archimaestre Vaegon Targaryen

Vaegon tuvo la idea original del Gran Concilio, según se narra en Fuego y Sangre:

Aun así, fue a su último hijo, el archimaestre Vaegon, a quien recurrió entonces el Viejo Rey, de modo que lo convocó a Desembarco del Rey. Lo que sucediera entre ellos es aún objeto de disputa: hay quien dice que el rey ofreció el trono a Vaegon y este lo rechazó; otros afirman que tan solo le pidió su parecer.

Era probable una lucha violenta por la sucesión, nombrase a quien nombrase el Viejo Rey. No cabe duda alguna de que por eso recibió con entusiasmo la solución aportada por el archimaestre Vaegon.

El rey Jaehaerys anunció su intención de convocar el Gran Consejo para abordar, debatir y, por último, decidir sobre la cuestión sucesoria. Todos los señores, ya grandes, ya menores, de Poniente recibirían una invitación, así como los maestres de la Ciudadela y las septas y septones, estos últimos para pronunciarse en nombre de la Fe. Mejor sería que los aspirantes expusieran su parecer ante la asamblea señorial, decretó su alteza. Aceptaría la decisión del Consejo, escogiera a quien escogiera.

Y aunque él no quería el trono, fue descartado:

El archimaestre Vaegon se consideró inhabilitado por sus votos

La princesa Rhaenys Targaryen y su hija Laena Velaryon

Rhaenys, la Reina que nunca fue, por Bella Bergolts

…y la princesa Rhaenys y su hija fueron inhabilitadas por su sexo

Dos candidatos reales

La reclamación de Viserys al trono era más poderosa, pero los padres de Laenor, Rhaenys Targaryen y Corlys Velaryon, eran muy influyentes. Así lo cuenta Fuego y Sangre:

Tan solo quedaron los dos aspirantes con mayores apoyos: Viserys Targaryen, primogénito del príncipe Baelon y la princesa Alyssa, y Laenor Velaryon, hijo de la princesa Rhaenys y nieto del príncipe Aemon.

El principio de primogenitura favorecía a Laenor; el de cercanía, a Viserys, que también había sido el último Targaryen que había montado a lomos de Balerion, aunque tras su muerte en el 94 d. C. no volvió a subirse a un dragón, mientras que el joven Laenor aún debía emprender su primer vuelo sobre su joven y espléndida bestia gris y blanca, a la que llamaba Bruma.

Pero la reivindicación de Viserys procedía de su padre; la de Laenor, de su madre, de modo que la mayoría de los señores consideraron que la línea masculina debía prevalecer sobre la femenina. Por añadidura, Viserys era un hombre de veinticuatro años; Laenor, un niño de siete. Por tales razones, la candidatura de Laenor se consideró por lo general la más débil, pero la madre y el padre del niño gozaban de tanto poder e influencia que no se lo podía descartar totalmente.

El rey Viserys

Pero el poder de los padres de Laenor no fue suficiente, como sigue contando Fuego y Sangre:

Pero resultaban muy insuficientes. Aunque lord y lady Velaryon eran elocuentes y desprendidos en sus esfuerzos en pro de su hijo, la decisión del Gran Consejo no se llegó a poner en duda: por un amplio margen, la nobleza escogió a Viserys Targaryen como legítimo heredero del Trono de Hierro. Aunque los maestres que hicieron el recuento jamás revelaron las auténticas cifras, se dijo más adelante que había ganado por más de veinte a uno.

El rey Jaehaerys no había asistido al Consejo, pero cuando llegó a sus oídos el veredicto, dio gracias a los señores por sus servicios y otorgó de buen grado el título de príncipe de Rocadragón a su nieto Viserys. Bastión de Tormentas y Marcaderiva aceptaron el fallo, si bien a regañadientes. La votación había sido tan abrumadoramente superior que hasta los padres de Laenor desecharon cualquier aspiración.

Sobre por qué el concilio del 101 no marca un precedente y las mujeres pueden legalmente gobernar Poniente publicamos un ensayo muy completo el año pasado. Os lo recomendamos encarecidamente.