La Gran Pirámide de Meereen

El régimen de Meereen y el reinado de Daenerys en la ciudad es uno de los temas más controvertidos desde la publicación de Danza de Dragones. En este ensayo de nuestro amigo el historiador alemán Stefan Sasse publicado originalmente en The nerdstream era exploramos cómo las acciones y la historia de Hizdahr zo Loraq, esposo de Daenerys Targaryen, representan la banalidad del mal.

 Hizdahr zo Loraq y la banalidad del mal

Hizdahr - by Enife ©
Hizdahr – by Enife ©

Cuando Adolf Eichmann, uno de los principales culpables de los horrores, torturas y mutilaciones del Holocausto fue capturado por los servicios secretos israelíes del Mossad y juzgado en Jeruslán, la científica política Hannah Arendt estuvo presente. Ella esperaba ver un monstruo en carne humana. En su lugar, vio a un hombre de mediana edad intentando librarse de su responsabilidad haciendo referencia a seguir órdenes y a un general “todos lo hacíamos”. Ella calificó lo que había visto como “la banalidad del mal”. Si alguna vez hubiera un juicio a los amos de Meereen, Hizdahr zo Loraq sería una de las muchas y múltiples banalidades del mal.

Solo hay que ver la vida del hombre. Hizdahr zo Loraq nació en una de las más familias más ricas y nobles de Meereen, pero no tuvo que hacer gran cosa en la vida. Sus años eran una sucesión de lujos placenteros, aburrimiento cultivado y violencia casual. Hizdahr lleva consigo la certeza de la nobleza, sabiendo bien que en la escala de las relaciones sociales él está en lo más alto.

Cuando Dany conquista Meereen es desposeído, pero no herido. Pierde a varios miembros de su familia, supongo, pero eso solo le empujó aún más alto, a una posición para la cual había sido ostensiblemente preparado toda su vida pero para la cual no tenía una capacidad mental real.

Esto por supuesto abre la puerta por completo a todo tipo de gente que tenían en mente qué hacer después. Esas gentes son Reznak el Cabeza Afeitada, la Gracia Verde y los Sabios Amos de Yunkai. Para todos ellos, la idea de un rey influenciable en el trono es bastante intrigador. Ellos le conocen a él, él les conoce a ellos y hay un pacto de caballeros sobre la insurgencia en proceso. Los amos no se traicionan entre ellos por una reina usurpadora.

Yunkai, en la Bahía de los Esclavos

Así que ellos toman al complaciente, inofensivo y cortés Hizdahr zo Loraq y lo envían a Dany. Probablemente él piense que ha sido una idea suya. Él está cortejando a la reina para que vuelva a abrir los reñideros. Para Hizdahr representan lo que le encantaba de las Antiguas Costumbres. Diversión y entretenimiento.

No tiene ninguna capacidad para la empatía por los luchadores, porque él es amigo de las grandes celebridades en la manera habitual en que los ricos son amigos de las clases bajas. Esas celebridades son por supuesto los escasos ganadores en el sistema, trabajando por mantenerlo porque les beneficia. Es como Calvin Candie pensando que se va a llevar muy bien con los negros porque se hace amigo de ese esclavo tan guay llamado Django, tomándole como prueba de que el sistema sirve para el beneficio mutuo.

Hizdahr no es un completo idiota, por supuesto. Reconoce las debilidades de Dany y cuando él trae a sus amigos famosos Dany compra la idea de que su propia gente quiere que vuelva a abrir los reñideros. Nada puede estar más lejos de la verdad, pero Hizdahr – siempre con un ojo para las apariencias – parece comprar su revolución, incluso cortándose el pelo y quitándose los otros símbolos de Meereen para ella.

Pero no seamos engañados ni un minuto. Tan pronto como Dany está de acuerdo con el pacto de matrimonio con Hizdahr, vuelve a como era antes. Ahora es ella la que debe llevar las “orejas de conejo”, no él. Monta en un carromato porteado por “hombres libres” que tienen la opción de morir de hambre o llevar a un rico a cuestas.

Daenerys Targaryen Queen of Meereen by Zzacchi on DeviantArt
Daenerys Targaryen Queen of Meereen by Zzacchi on DeviantArt

En los reñideros él rechaza claramente los deseos de Dany sobre que todos lucharan de manera voluntaria porque él nunca imaginó que a ella le importase. Para él que dos enanos sean devorados por leones no implica a personas, es entretenimiento. Lo mismo sucede por supuesto para sus célebres amigos. Cuando Barsena muere por obra de un jabalí de manera cruenta, no muestra una reacción emocional a ello. Hizdahr ha alcanzado todo lo que quería. Las Antiguas Costumbres que deseaba han vuelto, y todo sin derramar sangre. ¿No es la vida genial?

Pero la total falta de interés de Hizdahr por el significado de la revolución de Dany para la cual él solo ha puesto su labia se vuelve aún más aparente cuando Dany se va. Hizdahr al instante vuelve a tomar esclavas prostitutas, intentando apenas preservar la ficción de que no hay esclavitud en Meereen. Illyrio se lo dice a Tyrion: no hay esclavitud en Pentos, pero ninguna te rechazará. ¿Y eso no es un arreglo cómodo para alguien de las formas, gustos y cultura de Hizdahr? De hecho, todo está saliendo bien.

Si Hizdahr hubiera poseído algo más de cerebro, si hubiera sido en realidad la Arpía que Shakaz mo Kandaq vende, hubiera asegurado su reinado. No habría hablado de manera perezosa de matar los dornienses, no habría molestado a Barristan, ni habría puesto a Shakaz en reserva.

Danza de Dragones, por Enrique Corominas.
Danza de Dragones, por Enrique Corominas.

Pero por supuesto Hizdahr no es la Arpía. Él está del todo perdido en una posición de responsabilidad, y se puede ver como su confianza propia se destruye al momento cuando los mercenarios yunkios se rebelan después de que la plaga llegue al campamento, destruyendo el pacto de caballeros que había realizado con ellos y que prometía restaurar sus vidas con la placentera y estable eliminación de cualquier responsabilidad por todo lo que había sucedido antes de la conquista de Dany.

Cuando Barristan, con la cabeza llena de la red de mentiras tejidas por el Cabeza Afeitada llega a su cuarto y arranca el velo que cubre su reinado – las esclavas sexuales de Hizdahr, sus guardaespaldas inútiles, su carencia de cualquier control y conocimiento de casi todo pese a hacer lo que quiere – todo se derrumba. Uno se lo puede imaginar interpretado por Dominic West y preguntando, “¿Qué coño he hecho?”. ¿Qué? Cuando Shakaz vaya a acabar con él al segundo en que la batalla contra Yunkai empiece, estará genuinamente sorprendido.

Aún así, no deberíamos tener simpatías por este bobo. Son facilitadores como él los que se benefician de un sistema de crueldad sistemática y explotación, y es la gente como él los que le dan una capa de legitimidad y se ponen en medio de cualquier cambio significativo, incapaces siquiera de comprender lo que están haciendo. Están sirviendo al mal, están actuando con el mal, son el mal, pero no son siquiera conscientes de ello y son incapaces de tomar responsabilidades por sus actos. Su banalidad, con todos los respetos, representan la banalidad del mal de la que escribía Hannah Arendt.