Empezamos la semana pasada la primera mitad de un ensayo bastante revelador, obra del amigo Xabi Red Fate. Versa sobre un tema candente: cómo Bran Stark puede acabar como rey al final de la historia. El propio actor nos confirmó que la información venía de GRRM y nosotros hemos buscado explicaciones a este hecho. Y la que más encaja, además del Rey Pescador, es la comparación con la legendaria saga de ciencia-ficción Dune. Hoy llega la segunda mitad de este formidable análisis.

El Dios Emperador Bran Stark (1ª parte)

Por Xabi (RedFate)

El arciano-rey: el catalizador y el trono

La teoría del arciano-rey se constituye como la principal por su sencillez. Consistiría en Bran coronado como rey unido a un arciano, como su maestro el Cuervo de Sangre, tal vez en la isla de los Rostros. Desde su arbóreo trono, en contraste al férreo Trono de Hierro, Bran permanecería atento a todos los aconteceres del reino mediante sus poderes ahora ya desarrollados, medio hombre y medio árbol, un rey atado a su cometido.

Por otro lado, como añadido, no descartemos que no tenga un «compañero»; ¿y si la conciencia de Brynden Ríos estuviese presente en ese «telereinado», a modo de consejero o rey en las sombras, y/o alimentando las causas de la coronación? Ya sea fundiéndose con los arcianos o, con los amplios conocimientos de ambos como cambiapieles, en especial Bran, siendo capaces de convivir ambos en un mismo cuerpo, una «abominación». O quizá con la conciencia de Brynden transportada en Verano o un cuervo… por ejemplo, el de Mormont.

El problema de la teoría del arciano-rey es que ofrece poca explicación de por qué desemboca en esta situación. En unos ejercicios casi cabalísticos, afirmaríamos que el carácter sagrado de la isla de los Rostros —además rodeada por un lago donde se vertió sangre de dragón y Targaryen— la convertiría en un potente catalizador de los poderes de Bran capaz de hacer frente a alguna contingencia crucial en la lucha contra los Otros.

Sin ser excluyente, Bran se serviría de la isla a modo de catalizador y ejecutaría este sacrificio personal para acabar con la magia que, según el mismo Martin, es la causante del ilógico clima del mundo de CdHyF y que acaso esté relacionada de algún modo —en los libros— con la existencia de los Otros y su «magia de hielo». Bran salvaría a Poniente o bien de los Otros o de la raíz de su creación. O, en ese caso, al menos de los largos inviernos, vaya. Sin duda, más credenciales que se sumarían para su coronación y que Cuervo de Sangre —u otros— sabría explotar.

El rey-arciano: síntesis de los hombres y los Hijos del Bosque

Brynden Rivers by gerky-art on deviantART

La teoría del rey-arciano es la más fantasiosa e improbable pero, asimismo, incardina con algunos temas de las novelas y de su género. En ella, Bran no aceptaría su destino, rechazaría estar conectado a un arciano, limitada su movilidad a la isla de los Rostros. Siguiendo el tema del «aprendiz que supera al maestro» y el mito artúrico del Rey Pescador —que se recupera de su lesión— que sustentó las tempranísimas teorías de Bran como rey, el Stark se conectaría a un arciano, pero lograría domeñarlo.

El arciano no asimilaría a Bran, Bran asimilaría al arciano. Las raíces del arciano se unirían a su cuerpo y su cara sería el único rostro, hecho que bien se daría en la isla de los Rostros por las razones antes aducidas. Estas raíces le servirían a modo de exoesqueleto para, además de pasar a tener una conexión «portátil» con la red de arcianos, volver a caminar o potenciar su físico sobrenaturalmente, cual Otro. Todo ello sería de gran utilidad para combatir a los Otros y le proporcionaría una apariencia digna de un héroe de la Edad de los Héroes que alimentaría su pretensión al trono junto a su labor en la victoria de la humanidad, sumado a las hazañas posibles mencionadas en la anterior teoría.

Brynden Rivers by Karen Petrasko by Orakih on deviantART

Aquí debemos añadir también la probabilidad de otro «compañero» cambiapieles, como en la teoría del arciano-rey. Cuervo de Sangre o incluso Jon Nieve, consumados guerreros y los dos cambiapieles, prestarían su habilidad de combate a este Bran de arbóreo exoesqueleto en algún momento de la lucha contra los Otros, similar a cuando Bran utilizaba a Hodor para defenderse, mas a la inversa en este caso. Imaginemos, entre otros muchos supuestos, que Bran pretende warguear a otro ser —¿un dragón?— y su cuerpo es wargueado por otro cambiapieles que se ocuparía de mantenerle con vida mientras realiza su misión principal.

Tal vez, como en la otra posibilidad, Brynden Ríos permanezca en el cuerpo de Bran tras la victoria e igualmente fungiría como una suerte de «consejero oculto» que le guíe en —y/o le conduzca a— su reinado. Cerraremos aquí la en exceso imaginativa teoría del arciano-rey pues da pie a multitud de hipótesis tanto hacia al propio Bran como a su interacción con los papeles de otros personajes y profecías.

Conclusiones

En síntesis, desde esta sede pensamos que al igual que cierto personaje de la saga de Dune, Bran padecerá toda una necesaria transformación de cuerpo y psique que le lleve a salvar a Poniente y cambiar la política del reino. Y como en los citados libros de Dune, la «Abominación», las conciencias en cuerpos ajenos, jugará algún rol en esto, siendo una ayuda y/o guía para el camino de Bran. Recordamos que cualquier elemento de estas teorías puede ser puesto por separado y juntado con otros distintos para formular otros relatos distintos más acordes a las elucubraciones del lector amante de la prosa de Martin.

El que escribe estas líneas debe admitir que algunas ideas que estaban presentes en Hijos de Dune y Dios Emperador de Dune han encontrado anclaje en estas teorías tras la inspiradora lectura de Gideon la Novena y Harrow la NovenaTetralogía de la Tumba Sellada— de Tamsyn Muir. La conexión entre las «abominaciones» de Dune y CdHyF con cierto descubrimiento en el proceso de «alcanzar la lictoridad» en esta tetralogía que conlleva el «uso útil» de almas en cuerpos ajenos, que por evitar spoilers no hemos mencionado en su momento.

Sentimos haber sido tan poco precisos y confusos en la explicación de algunas complicadas inspiraciones de Dune, pero como mencionamos al principio, no es nuestro deseo estropear la lectura de tan vetusta saga ni el visionado de su reciente y exitosa adaptación. Terminaremos el ensayo con un homenaje a las dos obras que nos llevaron al mismo y nos preguntaremos si Bran también sentenciará en el futuro «mis miles de años no son sino un soplo insignificante en comparación con la eternidad» o si clamará «una carne, un fin» junto a su compañero de cuerpo.