
Primer Reseña de los lectores de El caballero de los Siete Reinos. Ya tuvimos nuestro análisis en profundidad Del libro a la pantalla, el directo Anillos y Dragones y las impresiones de un No Lector. Y ahora vuelve nuestro amigo Xavi (Sak Stark), que administra la imprescindible Wikia de hielo y fuego. Tuvimos sus análisis en Juego de Tronos y la primera temporada de La Casa del Dragón y ahora repasa El caballero de los Siete Reinos comparándolo con la serie de HBO.
El caballero de los Siete Reinos 1×01 – El caballero errante

Por Xavi (Sak Stark) de la Wikia de Hielo y Fuego
Tras mucha espera por parte de los lectores del universo de Hielo y Fuego, Los Cuentos de Dunk & Egg dan el salto a la pantalla. El primer episodio de El Caballero de los Siete Reinos deja claro desde el principio que esto no es Juego de Tronos. No hay dragones dominando los cielos de Poniente, los Caminantes Blancos siguen durmiendo en las Tierras del Eterno Invierno, y las intrigas palaciegas se han hecho a un lado.
Esta es una historia diferente, donde coparán más protagonismo los caminos embarrados, los torneos de justas y humildes personajes que intentan tirar para adelante, en un mundo tan duro como lo ha sido siempre.
Conocemos a Dunk en un momento crítico. Su mentor ha muerto, sus bolsillos están vacíos, y la experiencia que tiene como caballero es limitada. No es presentado como el héroe perfecto, no transmite carisma ni parece ser muy avispado. No obstante, tiene algo que en Poniente escasea: principios. Dunk es corpulento, torpe e ingenuo, y que quiere abrirse paso en un mundo que le supera por experiencia y jerarquía.

La serie, añadiendo algunos toque cómicos poco vistos anteriormente, nos invita a acompañar al muchacho en su camino. Aprendiendo sobre la marcha, nunca mejor dicho.
“Se acopla tan bien a mi mano como se acoplaba a la suya —pensó para sus adentros—. Y en la dehesa de Vado Ceniza hay un torneo.”
No tardamos en conocer al otro gran protagonista de la serie. La química entre Dunk y Egg es inmediata y se construye en los pequeños detalles. Egg es un crío descarado e insistente, pero también más lúcido de lo que aparenta. Es él quien empuja a Dunk a actuar como el caballero que dice ser, y lo hace con preguntas incómodas que dejan claro que el honor, en Poniente, se demuestra más con hechos que con la palabrería.

Dunk entra en la posada y se instala un momento para descansar. Es entonces cuando se cruza con el príncipe Daeron de la Casa Targaryen, borracho y tambaleante, que de pronto le dice que se aleje porque ha soñado con él. Dunk no tiene ni idea de quién es ni de lo que quiere decir, por lo que la advertencia resulta extraña e inquietante.
Los lectores estamos al tanto de lo que esos “sueños” significan, como ya se vio en la última temporada de la Casa del Dragón con algunos de sus miembros, pero para Dunk es solo un pobre diablo al que la situación se le ha ido de madre.
Dunk llega a Vado Ceniza cuando el torneo todavía está en fase de preparativos. Las tiendas de los nobles se alzan con sus blasones (Beesbury, Dondarrion, Lannister, Tyrell…), y algunos caballeros como los primos Fossoway, a quien al protagonista se le presentan, están entrenando con las espadas.

Todo está en movimiento, muy vivo y algo caótico, como si la ciudad entera esperase que empiece el evento cuanto antes. Nuestro protagonista necesita que algún noble le avale como caballero y así poder inscribirse en el torneo como participante, pero la tarea va a ser más complicada de lo que esperaba.
“—Ser Duncan —lo detuvo el mayordomo. Dunk se dio la vuelta—. Supongo que serás consciente de que los derrotados en el torneo entregan armas, armadura y caballo a los vencedores, y tienen que pagar rescate para recuperarlo todo.
—Lo sé.
—¿Tienes dinero para pagar ese rescate?
En esa ocasión no tuvo ninguna duda de que se le pusieron rojas las orejas.”

Entre todos los nuevos personajes, Ser Lyonel Baratheon es el que más impacto tiene. Dunk entra en la tienda del venado coronado para compartir comida y bebida, y la escena que se viene, alejada del libro, es tremenda. Ser Lyonel, que la serie sugiere como posible bisabuelo de Robert, Stannis y Renly, es conocido como Tormentalegre.
Cada vez que derribaba a un rival menor, no podía evitar estallar a carcajadas mientras continuaba con el combate. Si el oponente llevaba cimera u otros adornos, él se encargaba de cortarla y arrojarla al público, lo que le ganó tanto admiradores como enemigos.

Con el tiempo, solo los caballeros sin nada ornamentado se atrevían a retarlo. Daniel Ings aporta al personaje una mezcla curiosa de respeto y diversión; Dunk, que esperaba un gigante aún mayor que él, se sorprende, aunque sigue sintiendo el peso de su presencia imponente.
Mientras comen, Lyonel comparte historias de torneos antiguos. Menciona que la primera justa registrada ocurrió varios siglos atrás, con un puñado de soldados compitiendo por la mano de Maris la Doncella, hija del rey legendario Garth Manoverde. Para Dunk, acostumbrado a la austeridad y a ser más pobre que las ratas, el banquete le parece un espectáculo. Entre risas, Lyonel le tira un consejo que va más allá de la cortesía: no hay que avergonzarse de uno mismo. Lo dice en broma aludiendo a su altura, pero el mensaje es profundo.

La interacción entre ambos brilla: se suceden gestos juguetones y un improvisado duelo al ritmo de la música que crea un ambiente de celebración absoluta. Más tarde, ya bastante ebrios, comentan las probabilidades de Dunk en el torneo.
Tormentalegre no se anda con rodeos: los rivales están mejor preparados, Dunk no tiene respaldo de ninguna casa noble y apenas dispone de media oportunidad. Su ventaja son su altura y velocidad, ciertamente, pero el caballero enfatiza que enfrentarse a los mejores y medir sus propios límites ya es, en sí mismo, un honor.
Lyonel Baratheon combina algunos rasgos de sus descendientes: parece tener la fuerza, la audacia y y el desmadre por los festines de Robert I, con un humor y un carisma cercanos, si nos ceñimos al Robert más joven de su rebelión. Al mismo tiempo comparte con Renly su simpatía y facilidad para ganarse a la gente, además de su afición pos los torneos de justas, aunque a diferencia de este último, es más directo, vigoroso y alborotador. El Lyonel que vemos es en resumen, un hombre espetado por sus habilidades y posición, pero también capaz de fanfarronear, reír y conectar con quienes le rodean.

Otro de los momentos memorables del episodio llega con la aparición de Tanselle, la titiritera ambulante que, junto a su compañía, representa la leyenda de Serwyn del Escudo Espejo. En el folklore de Poniente, Serwyn es un héroe conocido entre el populacho: se trata de un caballero que derrotó al dragón Urax usando solo su ingenio, acercándose con sigilo tras su escudo, de manera que la criatura solo viera su propio reflejo, y aprovechando la oportunidad para herirle en los ojos con su lanza. La fábula recuerda al mito de Perseo y Medusa, pero trasladado al mundo de los Siete Reinos.
La moraleja de la historia habla de honor, de mantener secretos y de la vulnerabilidad de quien aún no es un verdadero caballero. Es inevitable no ver un paralelismo con el propio Dunk: si su “dragón” descubre que no es más que un mero hombre detrás de una armadura, las consecuencias podrían ser fatales. Tanselle se convierte en un personaje significativo: con sus gestos y miradas, deja entrever que entiende algo que Dunk todavía ignora. No obstante, el propio Dunk está en ese punto más centrado en la sonrisa de la dorniense que en cualquier otra historia.

Derrotado y tras ser rechazado por Manfred Dondarrion, Dunk regresa al viejo olmo donde ha atado sus caballos, su improvisado refugio. Allí se encuentra con el huérfano de la taberna, que ha logrado seguirlo hasta Vado Ceniza. Se dice llamar Egg, viene del Desembarco del Rey y conoce bien a los grandes caballeros. En otras palabras, Dunk no le sonaba de nada.
Cuando Egg le pregunta su nombre, Dunk se presenta como Ser Duncan, y recordando las palabras de Ser Lyonel sobre aceptarse a sí mismo, decide proclamarse como Ser Duncan el Alto. En ese instante, bajo las ramas del olmo, nace una leyenda, que muchas décadas después quedará plasmada en el Libro Blanco de la Guardia Real. Egg se convierte en su escudero, y la emoción en su rostro lo dice todo. Queda claro que su relación no solo va a dar calor al relato, sino que será uno de sus principales motores.

Esa noche, mientras las estrellas cubren el cielo, una fugaz deja un rastro y desaparece. La suerte parece estar de su lado, mientras los demás caballeros descansan en sus tiendas, ignorantes de la gran historia que acaba de arrancar.
“—Sí, Lord Duncan. —Egg sonrió.
—Llámame ser Duncan —lo corrigió Dunk—. Solo soy un caballero errante.
¿Lo estaría viendo el anciano? Le enseñaré las artes de la batalla igual que vos me enseñasteis a mí. Parece buen muchacho; tal vez algún día llegue a caballero.”
Con este primer episodio, la serie nos entrega una adaptación muy cuidada de los comienzos de El Caballero Errante, hasta el punto de reproducir muchos de los diálogos que están en los textos. Como se trata de adaptar y no calcar, es normal que nos encontremos algunos cambios o algunos recovecos rellenados. En definitiva, es un arranque brillante que captura la esencia de la historia, y nos deja claro que el fandom puede estar tranquilo: todo apunta a que esta versión va a respetar la obra original, y que nos hará disfrutar de cada escena, cada personaje y cada pequeña gran aventura de Dunk y Egg.















