
El engaño y la manipulación están más que presentes en toda la trama política de Canción de hielo y fuego. Esta semana analizaremos cómo diferenciar la verdad de mentira en la saga a través este ensayo obra de Wadege y publicado originalmente en Tower of the Hand.
Cuéntame mentiras, George

A los personajes de Canción de hielo y fuego les gusta mentir. Como apunta Meñique, mantener a tus enemigos desinformados de tus verdaderas intenciones es naturalmente la mejor manera de ser impredecible, y por ello seguir con vida. El proceso de distinguir verdad de mentira puede ser una tarea complicada para los lectores que quieren estar al tanto de la narrativa, pero una lectura atenta del texto revela una clara regla que George R.R. Martin emplea cuando se refiere a la verdad.
La clave para discernir la verdad radica en la Ciudad Secreta, Braavos, hogar del gran Desenmascaramiento de Uthero, el Palacio de la Verdad y, por supuesto, el gremio de los Hombres sin Rostro, los maestros del engaño. La que fue Primera Espada de Braavos, Syrio Forel, planta la semillas de la percepción cuando le dice a Arya que mire a los ojos, puesto que la boca miente, pero los ojos dicen la verdad.
Esto continuará en Choque de Reyes por el hombre que se hace llamar Jaqen H’ghar. Pero no es hasta Festín de Cuervos y Danza de Dragones en que vemos la tesis del autor a través del Hombre Bondadoso.

Del segundo capítulo de Arya en Festín de Cuervos:
Algunos mentirosos parpadean. Otros fijan la mirada. Otros apartan la vista. Los hay que se humedecen los labios. Algunos se tapan la boca justo antes de mentir, para ocultar la falsedad. Hay otras señales, tal vez más sutiles, pero siempre están presentes.
A partir de aquí, podemos examinar las primeras mentiras que encontramos en el texto. Las señales obvias son claramente marcadas a beneficio de los lectores y podemos ver cómo Arya se muerde los labios, ser Balon Swann suda y las orejas de Dunk se vuelven coloradas. De la misma manera, Joffrey no puede mirar a Arya cuando le habla acerca del hijo del carnicero y Tommen tampoco puede contemplar a Cersei a los ojos a propósito de Margaery.
Los hijos parece que heredan de sus padres el saber mentir mal: Cersei grita histriónicamente ante la carta acusadora de Stannis, y pega un tortazo a Tyrion en lugar de negar sus bromas incestuosas. Que por contra Cersei no sobreactúe hacia Tyrion cuando niega el asesinato de Jon Arryn, es una sutil primera pista a los lectores de que ella no es de hecho el verdadero culpable.

Otras mentiras pueden estar más practicadas en su engaño, y es tarea de nuestros personajes con punto de vista destacar esos sutiles signos de falsedad. Por ejemplo, Ned Stark ve a través de la prevaricación del maestre Pycelle en su autopsia de Jon Arryn. En Vaes Dothrak, Dany siente curiosidad hacia la insistencia de Jorah de que vaya sola a recoger sus cartas, una sospecha que se culminará dos libros después.
En sus aventuras a través de las Tierras de los Ríos, Brienne y Jaime descubren un falso tabernero por su insólito interés en su viaje. Pero Tyrion es quizás el indiscutible maestro de esta técnica, como se espera de alguien tan habilidoso leyendo a otras personas.
Se sorprende ante la facilidad en que Meñique habla que se acostó con Catelyn y hasta percibe en la acusación de asesinato de Lysa que esconde algo; aunque a diferencia de Dany a él no se le hará una revelación dramática en Tormenta de Espadas. De manera importante para el lector, Tyrion habitualmente ve a través de las tramas y maquinaciones de Kevan y su padre, destacando siempre que Tywin se está reservando información importante.

De hecho, en cuanto a la mentira nos concierne, las únicas falsedades con una oportunidad de evadir ser detectadas son las revelaciones selectivas acerca de la verdad. El habitualmente directo Ned se enfadada extrañamente cuando le dice a Catelyn que no tiene que preguntar nada acerca de Jon; y explica que el hecho de que Jon tenga la sangre de Ned es todo lo que necesita saber.
El propio Jon usa esta técnica cuando se cambie de capa para el Rey más allá del Muro, revelando solo información que es probable que haga que se gane la simpatía de Mance. Mientras Meñique prepara asignar la daga de acero valyrio a Tyrion, se asegura de contar muchas verdades fácilmente comprobables sobre el torneo que preceden al cambio de manos de la daga, para ofrecer a Catelyn y Ned una falsa sensación de seguridad.
Más adelante, en Festín de cuervos, el propio Meñique «confesará» acerca del asesinato de Lysa ante las investigaciones. Lo que él no sabe es que su protegida Sansa ha adoptado esta forma de contar la verdad de manera selectiva y se la ha aplicado al propio Baelish, probando que incluso los maestros de la manipulación no son inmunes a ser engañados cuando su debilidad emocional es presionada.

Para no ser superada por su hermana, Arya en Braavos se ha graduado de las señales de mentiras y las bofetadas que acarrean, probando al Hombre Bondadoso con mentiras selectivas que él necesita escuchar para continuar su entrenamiento. Y por supuesto, los lectores atentos han notado las ambiguas frases que pronuncia el Hermano Mayor a Brienne a propósito del destino del Perro, apuntando a la conclusión de que Sandor Clegane de hecho está vivo en Isla Tranquila.
Al final, un análisis perspicaz del texto nos revelará que George está jugando con un estricto set de reglas cuando se refiere a los personajes contando mentiras. «¿Qué pasa si el personaje X estaba mintiendo acerca de Y?» es el principio de muchas teorías fantásticas de Canción de hielo y fuego, particularmente desde que las teorías más sensatas ya parecen debatidas en este punto.
Pero como dice el Hombre Bondadoso de los mentirosos en el segundo capítulo de Arya de Festín de Cuervos:
Alguna pequeña parte de ellos siempre sabrá que es una mentira, y eso aparecerá en su rostro.

Por ello, la mentira perfecta, y el perfecto mentiroso para decirla, no existen en este mundo que este autor ha creado. Las mentiras, después de todo, solo son interesantes en una historia en la cual nos informan acerca de los personajes que las cuentan, o aquellos que creen en ellas.
Aunque puede parecer absurdo por parte de un escritor de libros gigantescos, George no quiere malgastar el tiempo de los lectores con bloques de texto que son falsedades y nada más. La historia de la niña abandonada que se contó a Arya durante el juego de las mentiras podría por supuesto ser un sinsentido sin ningún significado; pero ese escenario le quitaría sutiles detalles de creación a los Hombres sin Rostro, y debilitarían por tanto la historia.
A cambio, usando estas reglas tan claras, los lectores deberían prestar atención a lo abrupto y defensivo que es Euron Greyjoy cuando le preguntan por su viaje fantástico a Valyria o lo poco que cree Tyrion las supuestas motivaciones de Illyrio para apoyar a Daenerys. Cuando navegamos en las limitadas esferas del conocimiento de los personajes en Canción de hielo y fuego, recordemos que al final la verdad nos hará libres.















