Si nos preguntamos si hiperanalizamos la saga de Canción de hielo y fuego, la respuesta evidente es que sí. Pero en ocasiones tendemos a confundir el estudio del texto con el intento de encontrar pistas y metáforas en puntos de la narrativa que a veces no las poseen. Sobre este tema y la teoría literaria de “la muerte del autor” versa el ensayo de esta semana, obra de nuestro amigo Stefan Sasse y publicado originalmente en Tower of the hand.

Cortinas azules – Ensayo sobre metáforas en la narrativa de Canción de hielo y fuego

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Hay un chiste habitual sobre profesores de literatura que suele ser así:

El autor escribe: “Las cortinas eran azules.”
El profesor de literatura dice: “Esto refleja el estado general depresivo del protagonista” 
Lo que el autor quería decir: “Las cortinas eran azules”

Jajaja. Retumbe de tambores.

Por supuesto, hay una parte de verdad en esto. A veces los profesores de literatura se exceden al sobreinterpretar el material. Pero creo que la broma no acierta por dos razones. Por un lado, la intención del autor no importa tanto. Por el otro, la pregunta es incorrecta.

¿A qué me refiero “pregunta incorrecta”? Concededme un momento. La primera pregunta no debería ser “¿Qué significan el color de las cortinas?”, sino, en primer lugar, “¿Por qué necesito conocer el color de las cortinas?”.

Martin y Sanderson

Ahora bien, en la mayoría de novelas que se leen, es perfectamente posible que el autor no quería decir nada y solo añadió el color de las cortinas al azar. Esto sucede todo el tiempo. Es relleno. ¿Por qué escribí “concededme un momento” antes? Porque sonaba bonito. No soy un Gran Escritor.

Pero en el colegio no se leen novelas al azar de un puesto de venta de la estación de tren, sino obras de Grandes Escritores. Y esos tipos normalmente piensan bien lo que escriben. Esto tiene que ver con cómo la literatura funciona.

Cuando escribo “P.Rotagonista entró en el salón“, tú de forma inadvertida creas una imagen del salón a partir del concepto general de “salón” que tienes en tu cabeza. Probablemente sea un salón similar al tuyo, al de tus padres o algún otro que tenga que ver con el genérico “salón” que está en tu cabeza. Ése es el poder de la literatura. No necesita más para evocar una imagen.

Un salón cualquiera en Santa Fe

Pero quiero hacer más. Así que escribo “P.Rotagonista entró en el salón de Stefan“. Así que, ¿ahora imaginas un salón con una imponente librería y una vitrina con novelas de Canción de hielo y fuego y figuritas? Seguro. A ver, es mi salón, ¿y qué sabes sobre mí? Me gusta esta saga, y leo. Así que esas cosas están allí. Bamm, imagen mental del salón recreada.

Pero supón que el autor quiere dar más detalles. “P.Rotagonista entró el salón. Los muros estaban cubiertos de sombríos paneles de madera, un lúgubre candelabro colgaba del techo y las ventanas estaban cubiertas de cortinas azules oscuras.” Súbitamente, el color de las cortinas importa. No es porque tengan un profundo y secreto significado, sino porque encaja con el tono general. El salón es opresivo y oscuro, y eso nos dice algo acerca del propietario.

Otro ejemplo sería este: “P.Rotagonista entró en el salón. Las losas del suelo eran azul oscuro, las paredes estaban pintadas de una sombra de índigo, los muebles coloreados con un matiz azulado y las cortinas también eran azules.” El color ahora importa porque todo el cuarto es azul, mostrando una obsesión de su propietario.

Otro salón en Santa Fe

Podría seguir. Pero veis que pregunto una cuestión diferente. Por qué las cortinas son azules no se puede separar del hecho de que el autor quiere que sepas que son azules, y eso está casado con un contexto mayor y no significa nada por sí mismo.

Así que la siguiente vez que nuestro protagonista entra en un cuarto con cortinas azules, preguntémonos por qué necesitamos saberlo. Si no hay un motivo, es solo un detalle aleatorio. Si encaja con un tema más amplio, entonces ahí está tu respuesta. Sin embargo, lo que el autor realmente quería no importa.

Podrías estar confundido ahora. La teoría detrás de ello se llama “La muerte del autor” y defiende que ya que nunca podremos saber con certeza lo que el autor quería decir cuando escribió que las cortinas eran azules – incluyendo el propio autor, ya que la memoria es frágil – lo que realmente importa es cómo los lectores lo percibamos. Ese es otro gran poder de la literatura: sirve como un espejo para todos aquellos que lo leen.

Voy a dar un ejemplo. Si leer que las cortinas son azules te da una pista de una depresión, hay dos razones para ello. Puede ser algo recurrente en el texto – P.Rotagonista es quizás un personaje depresivo – y por ello las cortinas azules encajan en un tema superior. Este probablemente es el ángulo del profesor de literatura aquí, y es muy sólido.

El otro motivo es que realmente sean sencillas cortinas azules. Pero ya que tú como lector tienes fuertes concepciones previas sobre el color azul y la depresión, instintivamente haces la conexión y derivas nuevos significados de ello.

Y esto está perfectamente bien, hasta cierto punto. Es posible que ahora pienses que P.Rotagonista tiene tendencias depresivas, al menos en esta parte de la historia. No hay nada que lo pruebe. No hay que lo rechace. Es un pequeño detalle que resuena contigo y solamente a ti te hace que el texto tenga más sentido.

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La carga de Daemon, por José Manuel Cabrera

Se vuelve algo problemático si hay algo flagrante que contradiga esto en el texto, por ejemplo si en otros momentos P.Rotagonista es el tipo más alegre posible y esa es su personalidad. En ese caso, tu idea sobre la depresión sencillamente no encaja y hace que te extravíes. Es el motivo por el cual tu profesor de literatura escribió en tu ensayo que esa interpretación es equivocada.

Quiero alejarme de las cortinas azules para dar un ejemplo final sobre esto. Pensemos en “La Espada Leal”. He dicho en múltiples ensayos y podcast que el monólogo de Ser Eustace sobre Daemon Fuegoscuro y por qué sería el mejor rey resuena muy intensamente en mí. Siento un profundo eco con el “Dolchstoßlegende,”, el “mito de la puñalada por la espalda” que ayudó a derribar la primera democracia alemana hace 100 años.

Lo que Ser Eustace dice resuena en mí porque yo hago esa conexión. Tú podrías no hacer esa conexión, y no tengo forma de saber si George R.R. Martin tenía en su cabeza esa conexión. Pero la literatura me da una nueva forma de conectar este asunto y pensar sobre ello, y eso es todo lo que se necesita.