Una de las diferencias más evidentes entre La Casa del Dragón y Juego de Tronos es el número, presencia y relevancia de los dragones. Comenzamos la semana con unas declaraciones de Miguel Sapochnik, showrunner de la primera temporada de House of the Dragon, a EW sobre nuestros lagartos alados favoritos explicando detalles de los mismos y su desarrollo en producción.

Cuenta Nick Romano en EW que durante un año natural cinco diseñadores diferentes trabajaron haciendo tres reuniones por semana creando el aspecto de todos los dragones de La Casa del Dragón, incluso los que no aparecieron en la primera temporada pero que veremos en las siguientes. Cada uno ofreció dos ilustraciones de arte conceptual de cada una de las criaturas.

Según Miguel Sapochnik, showrunner de la primera temporada de la serie y que dejará de serlo en el futuro pero manteniendo el rol de productor ejecutivo, un artista trabajaba en Syrax y otro en Caraxes…y entonces se cambiaban y cada diseñaba uno sobre el material que había hecho el otro. Cuenta que un libro de presentación de estos artistas con todo el trabajo contuvo unas 900, si no 1000, piezas de arte conceptual…solamente de los dragones. 

Para el director fue realmente satisfactorio todo este proceso, porque no tenían límites en cómo diseñarlos. A él mismo se le ocurrió que debía haber tres tipos de dragones.

En su cabeza en el universo de Poniente primero existen unos con aspecto de dinosaurio, con una especie de nariz amplia. Luego los que son más parecidos a cánidos, con narices más convexas, que pueden recordar a lobos. Y por últimos los que son más como caballos, un punto medio. Así que cogieron una calavera de Tyranosaurus Rex, una de lobo y otra de caballo y diseñaron el mismo dragón sobre cada base para ver cómo la calavera cambiaba las características del dragón.

Sapochnik comparó a Vhagar, el mayor dragón de Poniente en esta época, con una mujer mayor que refunfuña mucho. Parte del dragón se está cayendo, y cuesta que se lance al aire. Pero cuando está arriba es como un avión bombardero B52. Es impresionante y una fuerza reconocible. Que aterrice es una pesadilla.

El director cuenta que para él uno de los aspectos más importantes era el ciclo de vida de los dragones: intentar ver sus tamaños y antropología. La conclusión a la que llegaron es que los dragones nunca paran de crecer. En algún momento en su plenitud, cuando ya son bestias increíbles, empiezan a coger un especie de cáncer. Partes de ellos se rompen, se les caen las escamas y se hacen tan grandes que se rompen sus piernas cuando aterrizan, lo cuál les mata. Acaba con ellos su propio peso.

Para él, la influencia eran los dinosaurios, como criaturas que se hacen tan grandes que son insostenibles. Pero en su opinión la clave no es sólo sobre el tamaño de los dragones, sino su estatus.

Tuvimos que pensar, bueno «¿cómo entrenar a tu dragón?» Y sí, ves la película Cómo entrenar a tu dragón que es realmente buena y una gran referencia. Pero «cómo entrenar a tu dragón» se convirtió en más cosas.

¿Les hacen implantes cuando son pequeños que sirven luego para las riendas? Creemos que les pinchan un poco para ver cuándo pueden ser entregados a sus jinetes. Además, los jinetes son chicos jóvenes que no saben lidiar con un dragón. Y cuando crecen no necesitan riendas y llevarlas les parecen extraño..Este mundo es un lugar peculiar. Me divertí mucho pensando eso.

Echaremos de menos a Miguel como showrunner en La Casa del Dragón, pero seguirá en la serie como productor ejecutivo y pensaremos en él siempre que nos maravillemos con los dragones de Poniente.