¡Vuelve El Lecho de PulgasComo sabéis, en esta sección de periodicidad variable (dependemos de que respondáis a nuestras preguntas) recogemos las reflexiones que los Patreon del Podcast de Hielo y Fuego nos hacen llegar.

Si recordáis, en la anterior edición os pedimos que nos comentarais vuestras impresiones del histórico Podcast de Hielo y Fuego 200. Pero como tuvimos tantas respuestas y tan sentidas decidimos publicarlas en varias entregas del Lecho de pulgas, así que hoy os traemos la segunda parte.

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CABALLEROS

TOÑO VIÑAS

Qué decir del #PdHyF200 que no se haya dicho ya. En mi caso, por cuestión de trabajo, trenes y demás, solo podía llegar a la grabación del programa, al survival y a la cena, pero aún así, fue una de las experiencias más bonitas e ilusionantes de mi vida.

Primero porque me iba a reencontrar con amigos y conocidos que hacía muchísimo tiempo que no veía, además de poder desvirtualizar a muchos que solo conocía a través de las redes, y segundo porque, a pesar de que el tiempo no acompañó, la organización y la cantidad de cosas que habían preparado fue espectacular. No solamente supieron reponerse a las adversidades climatológicas, sino que a pesar de ello se respiraba un ambiente de ilusión, emoción y alegría como pocas veces recuerdo.

Por citar unos cuantos momentos, recuerdo el inicio del programa, cuando todos los presentes completábamos la frase inicial de Carlos a coro, los aplausos emocionados a todos y cada uno de los miembros del pod, la gente contando lo que significaba para ellos el programa, la saga, etc. En muchos casos te veías reflejado, porque al final creo que todos compartimos una serie de experiencias comunes, y eso era muy emocionante. Luego ese Rey de la Noche, que no podía ser más perfecto ni dar más miedo (salvo cuando sonreía), el mensaje de Elio y Linda (DETALLAZO), o las risas a cada rato son cosas que tengo grabadísimas en la mente.

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Y qué decir de la cena con tantísima gente con su cosplay. Recuerdo llegar al hall y no saber ni dónde mirar de lo increíble que era todo. Y la animación durante la noche. El momento en que entró el gigante era de quedarse con la boca abierta, realmente digno de admirar tanto por lo bien caracterizado que iba como por la infinita paciencia que tuvo para que nadie se quedase sin foto.

Y aunque en el sorteo me llevé el premio de consolación, guardo con un cariño enorme la frase que me esperaba en mi sitio, la papeleta del sorteo, la acreditación, y todas esas pequeñas cosas que hicieron de aquel momento algo tan grande. De la fiesta mejor no hablo porque esas cosas es mejor vivirlas, pero me lo bailé (y me lo bebí) todísimo.

Resumiendo (más, me está costando), solo puedo dar gracias infinitas a Carlos, Vero, Javi, Myr y Pablo, al ayuntamiento de Osuna, y en definitiva, a todos y cada uno de los que, de una manera u otra, han trabajado tantísimo para que nosotros disfrutásemos de un fin de semana tan genial como inolvidable.

De cara al futuro, y por pedir, molaría infinito que esto no se quedase en algo cada cien programas, sino que fuese una convención anual o algo así. Se me ocurren como actividades (aparte de repetir aquellas que por la meteorología no pudieron realizarse), algo en plan torneos de juegos basados en la saga (el trivia, Monopoly, Cluedo, Risk…), talleres de manualidades, representación de alguna escena de la serie (imaginaos meteros en la piel de vuestro personaje favorito en plan teatro). No sé, igual es mucha tela, pero si habéis conseguido esto, por qué no atreverse a soñar aún más.

Lo comenté con mucha gente por allí, y no fui el único, pero lo repito: no sois conscientes del impacto que generáis en la gente, del entretenimiento y las risas que ofrecéis, y, en muchas ocasiones, de la soledad que quitáis. Enhorabuena, gracias, y a por otros cien. O doscientos. O mil.

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ÁLVARO RODRÍGUEZ DE UÑA

Mi experiencia en el pod 200 ha sido una aventura tremenda, que me ha vuelto a demostrar que este fandom está entre los mejores. Lo difícil no fue moverse por el parque acuático en que quedó convertida Osuna, sino llegar allí y volver a casa. Por varios motivos, sufrí continuos retrasos en el transporte, y la gente que iba no paró de darme ánimos. Tengo que hacer una mención especial a Beatriz CG, sin cuya ayuda nunca habría llegado a Osuna el viernes por la noche.

Del día en sí, creo que nunca se me ha pasado tan rápido un sábado. Nos quedamos sin sitio en la primera tanda del concierto, pero eso no fue malo, porque así ibas saludando a la gente que llegaba e ibas viendo como poco a poco íbamos tomando el lugar. Era como una reunión de viejos conocidos; y eso que la mayoría de nosotros solo hablábamos a través de Internet. El concierto en sí fue un gran aperitivo, que luego la visita al museo redondeó muchísimo. La espera en la cola se hacía casi llevadera mientras charlabas con gente que acababas de conocer, pero tan maja que eso no importaba. Lo más bonito, ver a tantos grupos de gente de distintas partes saludando y dándose abrazos como si se hubiesen visto ayer por última vez.

La visita al museo ha sido genial. Es impresionante cómo en una sala tan pequeña pueden caber tantas cosas interesantes. Me encantó sobre todo la disposición de las distintas espadas y los yelmos de Loras y El Perro. Luego la hora de comer, donde la gente formó ya grupetes que no se separaron el resto del día. Creo que fue en ese momento, viendo a tanta gente de tantos sitios junta, cuando me di cuenta de lo grande que era este evento, y lo orgullosos que os tenéis que sentir de haberlo logrado.

Y a partir de ahí, la tormenta 😉 y eso que aguantó hasta que estuvimos todos en el paraninfo (lleno hasta la bandera) para la grabación del pod. Con el tiempo, veréis lo épicas que se van a escuchar vuestras respuestas con la tronada de fondo. Es curioso que el principal motivo que nos había llevado hasta allí (la grabación del pod) fuese quizá lo que menos se recordará en el futuro, aunque lo escucharemos una y otra vez.

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En mi caso, nos dimos una oportunidad para participar en el survival. Mi grupo dijo “nos ponemos en la cola, y si cuando hayamos llegado a la inscripción ha parado, vamos”. Lo cierto es que llegué a coger la ficha de personaje y colocarme la pulsera Targaryen, hasta que volvió a tronar, pero incluso esa segunda tormenta en el claustro de la universidad se pasó bien gracias a la gente. Cuando el tiempo nos dio un respiro, al final preferimos irnos al hotel. No nos mandéis una septa con campana, por favor.

Y así llegamos a ese momento en el que cruzamos cosplayeados las calles de Osuna y veinte o treinta personas nos tuvimos que cobijar bajo el quiosco del bus, bien apretaditos. Lo mejor es que ni ese diluvio que estaba cayendo nos privaba del buen humor. Las risas y las bromas fueron constantes durante la espera y todo el viaje.

Y qué decir de la cena. Creo que me perdí al menos los aperitivos y media tarta (La Guardia de la Noche me la debe) por estarme levantando a saludar, a ver cómo iba la gente y a sacarme fotos con todo el mundo. Gracias, mil gracias por elegirme entre el grupo que se enfrentó en primer lugar al gigante. Cuando volví a mi silla, aún me temblaban las piernas de la emoción. Y aunque no me tocó nada en el sorteo de regalos, el baile lo compensó con creces. Incluso hubo un momento en el que tuve forzosamente que parar para recuperar el aliento.

Quiero aprovechar también este pequeño espacio que me dais para agradecer a mis compañeros conspiradores la colaboración en el manteo a Carlos Lorenzo. Eso no ha quedado grabado (creo); y va a ser quizá uno de los mejores momentos del final de la noche. Habéis logrado algo muy grande, y por lo que siempre os estaré agradecido.

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