Si recordáis, este verano os mostramos un ensayo con una guía a la sucesión en Poniente. Como el tema incluso tras esa guía puede abrirnos dudas, lo que hoy es traemos son las reglas de herencias y sucesiones en Poniente explicadas ni más ni menos que por George R.R. Martin hace 20 años, y que conocemos gracias a un So Spake Martin publicado en Westeros.org. Así hasta podremos entender cómo Aegon el Improbable se convirtió en rey. Vamos con lo que Martin explica…o lo intenta, porque no es un tema fácil.

Las reglas de herencias y sucesiones en Poniente, por George R.R. Martin

Árbol familiar Targaryen (click para ampliar)
Árbol familiar Targaryen (click para ampliar)

Una lectora de Canción de hielo y fuego, Maia, preguntaba a George R.R. Martin por la herencia de la casa Hornwood, dado que la hermana de lord Hornwood no es considerada para ser la siguiente señora de su casa, pero sí su hijo y uno de sus bastardos. Ya que hemos visto a líderes femeninas en otras casas (Mormont o Whent, entre otras) esto no parecía tener sentido. Aún más, ¿cómo podría ser la mujer de Lord Hornwood o un futuro esposa de ella el propietario legítimo de sus tierras por encima de familiares de sangre de lord Hornwood?

Responde George R.R. Martin:

George R.R. Martin

La respuesta corta es que las leyes de herencia en Los Siete Reinos están modeladas como las de la historia medieval real...lo que digamos es algo vago, sin codificar, sujeto a varias interpretaciones, y con frecuencia contradictorio.

El hijo más mayor de un hombre es su heredero. Después de él, su siguiente hijo mayor. Después el siguiente. Las hijas no eran consideradas mientras hubiera un hijo varón vivo, excepto en Dorne, donde las mujeres tenían el mismo derecho de heredar que los varones según la edad.

Después de los hijos varones, uno diría que la hija mayor sería la siguiente en la línea. Pero podría discutirlo el hermano del muerto. ¿Tiene preferencia el hermano de un varón o la hija del heredero? Cada bando tiene un argumento.

¿Qué pasa si no hay hijos, solo nietos o bisnietos? ¿Es la procedencia o la proximidad el principio más importante? ¿Tienen los bastardos derechos? ¿Y qué pasa con los bastardos que han sido legitimados, van al final tras los hijos legítimos, o según el orden de nacimiento? ¿Y qué pasa con las viudas? ¿Y con los testamentos de los muertos? ¿Pueden un señor desheredar a un hijo y nombrar otro hijo más joven como heredero? ¿O incluso un bastardo?

No hay respuestas fáciles, ni en Poniente ni en la historia medieval real. Las cosas se decidían con frecuencia caso por caso. Un caso podría sentar un precedente para casos posteriores…pero con frecuencia no era así, pues los precedentes estaban en conflicto tanto como las reivindicaciones.

Trono, por Magalli Villeneuve
Trono, por Magalli Villeneuve

De hecho, si miramos la historia medieval, reivindicaciones en conflicto fueron la causa de tres cuartos de las guerras en esa época. La Guerra de los Cien Años nació de una disputa sobre si el sobrino o nieto de Felipe IV el Hermoso tenía más derecho al trono de Francia. El sobrino fue el elegido, ya que la reivindicación del nieto pasaba por una hija (y porque era el rey de Inglaterra).

El desastre se complicaba por uno de los precedentes (la ley sálica) que se había inventado poco tiempo antes para resolver una disputa tras la muerte del primogénito de Felipe. En ella los que reclamaban eran (1) la hija del primogénito de Felipe, que podría ser o no una bastarda, porque su madre era adúltera (2) el hijo aún no nacido del hijo mayor de su segunda esposa, del cual no se conocía el sexo y (3) el segundo hijo de Felipe, otro Felipe.

Los abogados de 3) desenterraron la ley sálica para excluir a (1) y a (2) si era una niña, pero resultó que (2) era un niño así que se convirtió en rey, solamente para morir una semana después, y (3) llegó al trono después de todo. Pero cuando murió todos sus hijos, por ser todas mujeres, quedaron excluidas por la ley que había impulsado, y el trono fue a su hijo más joven.

Mientras tanto, (1) tuvo hijos, uno de los cuales se convertiría en rey de Navarra, Carlos II el Malo, que fue un dolor de estómago en la Guerra de los Cien Años en parte porque sentía que su reivindicación era mejor que la de Felipe VI de Valois o Eduardo III Plantagenet. Y, realmente, tenía razón. Lo que pasa es que Navarra no tenía un ejército tan grande como el de Francia o Inglaterra, así que nadie le tomó en serio.

GEORGE-RR-MARTIN Entrevista

Las Guerras de las Rosas se lucharon por la cuestión de si la reivindicación Lancaster (derivada del tercer hijo de Eduardo III en línea masculina directa) o la York (derivada de una combinación del segundo hijo de Eduardo, pero a través de la línea femenina, casada con descendientes del cuarto hijo, a través de varón) era superior. Y una familia entera de bastardos legitimados, los Beauforts, jugaron un gran papel.

Y cuando Alejandro III, rey de Escocia, se cayó por un acantilado, y cuando Margarita la Doncella de Noruega murió de vuelta a casa, los lores escoceses llamaron a Eduardo I de Inglaterra para decidir quién tenía más derecho al trono. Y entonces  cerca de 14 o 15 “competidores” (tengo que revisar el número exacto) se presentaron para ofrecer sus pedigrís a la corte. 

La decisión finalmente se redujo a precedencia (John Balliol) frente a proximidad (Bruce) y al final fue a Balliol, pero los otros 13 tipos tenían argumentos también. El rey Eric de Noruega, por ejemplo, basaba su reivindicación en su hija, la citada Doncella de Noruega, que había sido reina aunque brevemente. Él parecía creer que la herencia también debía ir de abajo hacia arriba, al revés. Y si hubiera sido rey de Francia en lugar de Noruega, quizás le hubieran dado la razón.

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El mundo medieval estaba gobernando por hombres, no por leyes. Podríamos incluso argumentar que los señores preferían que las leyes fueran vagas y contradictorias, ya que esto les daba más poder. En un caso enrevesado como el Hornwood, al final el lord decidía…y si alguno de los más poderosos que reclamaba el derecho no estaba de acuerdo con la decisión, al final todo se reduciría a la fuerza de las armas.

Al final, supongo, la herencia se decide tanto por política como por leyes. Tanto en Poniente como la Europa medieval.

Como veis no hay una respuesta clara ni sencilla a estas cuestiones. Caso a caso se ven ejemplos que se toman como referencia, pero otras veces estos principios se han ignorado. Y de la misma manera que ha comentado George con estos ejemplos de la historia medieval, muchas veces no había acuerdo y quien tenía la razón era, sencillamente, quien lograba llevarse la victoria en una batalla.