Robb Stark, por Joshua Cairós

Ya hemos hablado en el pasado de Robb Stark como comandantes y sus aciertos tácticos – y errores estratégicos – en la Guerra de los Cinco Reyes. Hoy os traemos un ensayo obra de nuestro amigo el historiador alemán Stefan Sasse publicado en The nerdstream era. Stefan reflexiona sobre los paralelismos entre la campaña de Robb en las Tierras de Occidente y otros imprevistos triunfos bélicos como los de Aníbal y el ataque alemán a Francia en las Ardenas en la Segunda Guerra Mundial. Vamos con ello.

Robb Stark, tanques en las Ardenas y elefantes en los Alpes

Robb Stark by OctopusTimelord on DeviantArt

Jeff Hartline ha comentado el paralelismo entre el ataque de Robb Stark en Cruce de Bueyes con dos batallas históricas: Alejandro el Grande usando un camino de cabras para conquistar la fortaleza de Tiro y Aníbal entrando a Italia a través de los Alpes. La analogía histórica es interesante y siendo historiador de profesión, mi mente inmediatamente añadió una más: el ataque alemán a Francia en 1940 a través de las Ardenas. Aunque de diferente magnitud, creo que nos dice más que la victoria de Alejandro, aunque ni los alemanes ni Aníbal fueron exactamente por caminos de cabras.

Creo que el paralelismo es interesante por otras razones. Los franceses, Tiberio Sempronio Longo y Stafford Lannister todos son criticados por no estar preparados para este resultado, pero creo que en parte es injusto. Sí, Stafford Lannister debería haber colocado centinelas, pero dado cómo el Pez Negro neutralizó los exploradores de Jaime, dudo que estos hubieran marcado la diferencia.

El ataque alemán en las Ardenas, el siguiente rodeo de las fuerzas aliadas (llamada en alemán Operation Sichelschnitt), Aníbal cruzando los Alpes y Robb Stark infiltrándose a través del Colmillo Dorado todos tienen algo en común. Tuvieron éxito. Claro, pensarás, ¡por supuesto! ¡Son ejemplos brillantes de maniobras! Sí, claro, pero tuvieron un riesgo insano. 

Hay una razón por la cual esos ataques lograron dar la sorpresa y que fueran totalmente inesperados. Y la razón es que no deberían haber funcionado y podrían haber conducido a un desastre. Veamos los ejemplos históricos antes de tratar al pobre Stafford.

El Colmillo Dorado, en Unseen Westeros, por Manuel Grad

Empecemos por Aníbal. La ruta a través de los Alpes era traicionera y difícil, y no podía ser realmente atravesada por un ejército, ni hablemos de uno con elefantes. De hecho, Aníbal sufrió grandes pérdidas. No está claras cuántas exactamente: los romanos, sin tapujos, atribuyen el número a 20.000 (aproximadamente la mitad de las fuerzas) pero eso es solo propaganda. Es más probable la cifra de entre 500 y 2000, según Delbrück.

Eso significa que Aníbal perdió entre el 2.5 y el 10% de sus tropas cruzando los Alpes, y célebremente todos los elefantes salvo uno murieron (un hecho que los romanos luego ignoraron para que diera más miedo). El ejército que descendió a Italia no estaba en buena forma sino cansado y sin líneas naturales de suministro.

Bien, si los romanos hubieran abordado la situación rápidamente o incluso hubieran recibido la información a tiempo, podrían haber bloqueado a Aníbal allí y aplastarle con sus legiones. Especialmente en el 300 dC, este problema afectaría a muchos intentos de conquista de Italia. Los pasos de montaña normalmente solo tienen una salida, así que si se bloquea el ejército enemigo queda atrapado.

Pero Aníbal tuvo suerte. Tuvo suerte otra vez, ya que su oponente Sempronio se dejó acorralar por 42.000 hombres, de los cuales quizás 10.000 habían salido de esa trampa. Sin desesperarse, el Senado romano mandó al siguiente ejército, que fue destrozado en Trasime, seguido de la derrota en Cannae. Esos son tres desastres que podrían haberse evitado si Aníbal hubiera sido un comandante menos brillante, sus oponentes algo menos necios y la suerte no estuviera de su parte.

La Batalla de los Bastardos de Juego de Tronos evoca a la de Cannae en algunas maniobras

Fabio Máximo reconoció esto, rechazó luchar en batalla con Aníbal, aprovechó el juego de la logística y le derrotó. O lo hubiera hecho, si los romanos no se hubieran crecido al ver lo cretinos que habían sido antes y hubieran nominado a tipos distintos para realizar la estrategia.

En cualquier caso, las opciones de Aníbal de ser totalmente derrotado incluso tras este truco eran mayores que las de derrotar Roma. Como pronto se dio cuenta, no tenía suministros ni equipo de asedio. Así que aunque podía montar las mayores cabalgadas de la época, no podía conquistar. Y así, pereció.

Avancemos 2300 años. Los ejércitos franceses y británicos estaban muy confiados en 1939-40 de que podían derrotar al alemán, ya que éste no tenía el mejor equipamiento y no podía atravesar Bélgica y el norte de Francia hacia el Marne. Asaltar las fortificaciones de la línea Maginot tampoco era una opción; y la economía alemana estaba en tal mal momento que podrían perder la guerra en 1941 por pura carencia de municiones.

Así que los alemanes hicieron una apuesta drástica, forzados después de que el plan inicial de ataque (que era el conservador que esperaban los aliados) cayera en manos enemigas, ya que un oficial por error llevaba sus planes en un aeropuerto belga cuando fue arrestado antes de darse cuenta de su error. Es gracioso cómo la historia juega a veces.

El nuevo plan había sido discutido por los generales pero rechazado por ser demasiado arriesgado, pero Hitler, siempre buscando apostar todo en un resultado – rasgo compartido con Aníbal y Alejandro Magno – se decidió por él. La fuerza de tanques alemana forzaría su camino a través de las Ardenas, un terreno de colinas y bosques con pocos caminos transitables (tres, de hecho), apareciendo detrás de los aliados y atravesando la costa del Canal, con básicamente los suministros que hubieran logrado amarrar o conseguido por pillaje. Era una locura.

La longitud de las columnas por sí sola en fila se hubiera extendido desde las Ardenas hasta la frontera de la Unión Soviética. Si un solo avión aliado lo hubiera visto, hubiera bloqueado el paso y creado el mayor atasco de tráfico de la historia, para ser bombardeado a placer mientras conducía sus fuerzas hacia el Ruhr.

Sin embargo, aunque el atasco ocurrió, el avión no se materializó y los tanques aparecieron a la espalda de los aliados. Incluso entonces podrían haberse detenido con alguna acción decisiva, pero la estructura de comando aliada era demasiado lenta y los comandantes demasiado inflexibles como para darse cuenta de que era demasiado tarde, solo para caer en pánico entonces.

Los alemanes también se beneficiaron de que unos pocos comandantes, Rommel y Guderian los más famosos, simplemente ignoraron órdenes y condujeron sus batallones sin contacto con otras tropas o líneas de suministro. Una sola orden en mal momento y hubieran sido destruidos, la línea alemana fracturada y rota. No sucedió en este evento (salvo un incidente aislado en Arras que mostró el peligro demente en que se encontraban) y esos tipos se hicieron famosos, pero más tarde en África y la Unión Soviética perderían hombres y equipamiento porque esta estrategia no funcionó.

En resumen, si no hubiera sido por una cadena de factores que necesitaban suceder en la manera indicada, los alemanes hubieran perdido la guerra al caer su fuerza de tanques en las Ardenas y el resto poco después en el verano de 1940. Y eso nos lleva a Stefford Lannister y por qué no debemos ser duros con él.

Después de todo, infiltrarse por detrás de un ejército enorme cruzando a caballo caminos de cabras no es algo en lo que un comandante serio debería basar su estrategia. Si Robb Stark hubiera sido visto, habría sido completamente cortado. Incluso si hubiera llegado a las Tierras de Occidente, los Lannister hubieran sido alarmados, los castillos hubieran sido guarnecidos, el ganado y los tesoros puestos a salvo y su ejército a caballo sin armas de asedio habría rondado las tierras de forma inútil.

El movimiento de Robb, en este evento, funcionó, pero solo funcionó porque su enemigo hizo todo lo que él necesitaba hacer (como Aníbal y Hitler, siento por meter a Robb en esta categoría). Si el enemigo es solo moderadamente competente, si los comandantes en el terreno no son los mejores y toman riesgos insanos, la situación entera fracasa. Y operaciones como esta coleccionan muchos más fracasos que éxitos y suelen conducir al desastre inmediato, por lo cual normalmente la gente prefiere tácticas cautelosas y aburridas.

Funcionan.