Tras disfrutar de la primera mitad del ensayo la semana pasada, hoy concluimos el análisis sobre la misión de Jon Nieve de salvar al hijo de Mance y a su hermana Arya. Como los demás ensayos de este mes, son obra del gran Adam Feldman y centrados en Jon Nieve en Danza de Dragones: ya os trajimos uno de ellos sobre el futuro del bastardo hace un años. El autor es un ensayista de la saga que ha sido alabado por el propio George R.R. Martin por sus textos sobre el Nudo de Meereen y esta pieza ha sido traducida por nuestro amigo amigo Javier Gómez.

La misión de Mance Rayder y Jon Nieve (2ª parte)

Mance playing the lute, Val in the background – by Amok ©

La misión de Mance: la decisión de Jon

Martin toma entonces la curiosa decisión de presentar el siguiente capítulo, en el que Melisandre revela que Mance Rayder ha sobrevivido y sugiere que Jon lo envíe al sur para salvar a su hermana, desde el punto de vista de Melisandre en vez de desde el de Jon. Este es un ejemplo de que a veces la narrativa se sale un poco de mano. La escena anterior estaba diseñada de manera muy obvia en forma de tentación, y Jon sintió de forma muy obvia que era una tentación… pero la misma Melisandre no piensa para nada que sea una tentación:

-Pero no estáis en su lugar. Él hizo los votos y no piensa saltárselos. La Guardia de la Noche no toma partido. Vos, en cambio, no sois de la Guardia de la Noche. Podéis hacer lo que le está vetado (Melisandre I).

Se puede argumentar que esta decisión era necesaria porque nosotros, los lectores, hemos estado desconfiando de Melisandre desde el segundo libro. Estamos incluso más predispuestos a desconfiar de ella que Jon, particularmente porque casi por completo la hemos visto desde el punto de vista de Davos. Si este capítulo no existiera, uno podría imaginarse a los lectores gritando: “¡Trama algo! ¡No confíes en ella, idiota!”.

Martin parece haber creído que la mejor manera de contrarrestar eso era mostrarnos los pensamientos internos de Melisandre, que, de forma sorprendente, tienen buena intención. Nos enteramos de que piensa que Davos es bastante buen tipo, de que piensa de verdad que Stannis es Azor Ahai, de que cree de verdad en su fe y realmente quiere detener al Gran Otro y de que realmente lo está intentando lo mejor que puede para ver el futuro y describirlo, aunque a veces lo malinterprete.

Melisandre by jezebel on DeviantArt

Esto nos provoca un poco de un falso sentimiento de seguridad sobre lo que significa de verdad su propuesta, especialmente porque la misma Melisandre cree que su idea es totalmente coherente con los votos de Jon. ¡Pero Melisandre es la pura personificación de que “el fin justifica los medios”, y su aliado en esto, Mance, es la pura personificación de romper los votos de la Guardia de la Noche!

La definición de la sacerdotisa de mantenerse leal a los votos de la Guardia de la Noche es bastante más estricta de lo que lo era la de Aemon, y el capítulo acaba con su versión, carente de todo rechazo. Del mismo capítulo:

–Os dije que el Señor de la Luz escucharía vuestras plegarias. Buscabais una manera de salvar a vuestra hermanita sin mancillar el honor que tanto valoráis; sin violar los votos que pronunciasteis ante vuestro dios de madera– Señaló con un dedo blanco-. Ahí lo tenéis, lord Nieve. La salvación de Arya. Un regalo del Señor de Luz… y mío. 

Martin se salta la respuesta de Jon, y su siguiente capítulo lo muestra ocupándose de asuntos prácticos de la Guardia, tomándoles el juramento a nuevos reclutas, cautivando a más salvajes (y al gigante Wun Wun) para que vayan al Muro, y recibiendo noticias de Stannis. Sólo en los párrafos finales del capítulo nos revela Martin que Jon ha aceptado la oferta de Melisandre y nos muestra un poco de su conflicto interno sobre el asunto:

“Una muchacha vestida de gris a lomos de un caballo moribundo, huyendo de un matrimonio concertado.” La fuerza de aquellas palabras le había hecho enviar al norte a Mance Rayder y a seis mujeres de las lanzas.

-Que sean jóvenes y bonitas- había dicho Mance. El rey que había escapado del fuego mencionó unos cuantos nombres; Edd el Penas se encargó del resto y las sacó a hurtadillas de Villa Topo. En perspectiva, todo aquello le parecía una locura. Habría hecho mejor en acabar con Mance cuando se dio a conocer. Profesaba cierta admiración reticente hacia el Rey-más-allá-del-Muro, pero no dejaba de ser un desertor y un cambiacapas. En Melisandre confiaba aún menos, pero allí estaba, depositando en ellos todas sus esperanzas.

“Lo que sea con tal de rescatar a mi hermana. Aunque los hombres de la Guardia de la Noche no tienen hermanas.”

De niño, en Invernalia, Jon idolatraba al Joven Dragón, el niño rey que había conquistado Dorne a los catorce años. A pesar de nacer bastardo, o quizá precisamente por eso, Jon Nieve siempre había soñado con conducir a los hombres a la gloria, tal como había hecho el rey Daeron, y con hacerse conquistador cuando creciera. Ya era un hombre, y el Muro era suyo, pero ni siquiera se sentía capaz de conquistar lo único que tenía: dudas. (Jon VII).

Espera un minuto… ¿Qué acaba de pasar aquí?

Aquí, la decisión de Jon se nos presenta de forma elíptica, sin apenas entrar en ella, y sus consecuencias se posponen, pero es uno de los puntos de inflexión más cruciales del libro. Para el mismo Jon, se trata de elegir a su familia por encima de la Guardia y de sus votos.

Se trata de rechazar la idea de que “[su] sangre es negra” y de que no “[tiene] ninguna hermana.” Es una decisión que toma porque tiene un deseo muy noble de ayudar a un individuo al que quiere a escapar de un destino terrible. Y, en la presentación de Melisandre, es una decisión de usar su poder para intentar conseguir lo que quiere en vez de aceptar que sus responsabilidades para con la Guardia hacen que tenga las manos atadas.

Lo más importante es que la decisión de Jon hace que la Guardia y la lucha a mayor escala corran un riesgo inmenso. La reclamación de Invernalia por parte de los Bolton depende de Arya. Si se descubre el intento de Jon de “rescatarla”, con absoluta certidumbre van a percibirlo como un acto de guerra que quiere minar su régimen, y está garantizado que su resultado sea una represalia contra la Guardia.

Jon Snow by nirnalie on deviantART

Aquí, el resultado muestra por qué los votos de la Guardia de la Noche son tan importantes. No es solamente porque mantener los votos de uno mismo sea “honorable”, sino porque las revueltas y las interferencias familiares en los asuntos del reino hacen que la Guardia corra peligro.

En efecto, Jon se ha jugado el destino de la humanidad y el futuro de la Guardia a la carta de su deseo de ayudar a su hermana. Se lo ha jugado y aparentemente ha perdido:

“Anunciaste al mundo que habías quemado al Rey-más-allá-del-Muro, pero lo enviasteis a Invernalia a robar a mi mujer. La recuperaré […] Quiero recuperar a mi mujer (Jon XIII).

La aparición de la Carta Rosa arruina de forma efectiva el proyecto de Jon para el Muro y acaba con su preparación para la guerra contra los Otros. Y sin importar que la carta sea exacta ni quién sea su autor, es consecuencia de la decisión de Jon de dar su aprobación a la misión de Mance.

Si Ramsay es el autor, la Carta es una consecuencia particularmente obvia de los actos de Jon. En nuestros varios capítulos en los que podemos ver a los Bolton, no hay evidencia de que la ira de los Bolton se dirija hacia Jon, o de ningún complot de los Bolton contra Jon, de hecho, casi no hay indicaciones de que esté siquiera en su rango de visión.

La misión de Mance corrió el riesgo de que la Guardia se convirtiera en un objetivo principal, porque derribó por completo cualquier pretensión de neutralidad que pudiera tener. Y, en realidad, les dio a los Bolton la excusa perfecta para decir que Jon había cometido un acto de guerra contra ellos.

Un escenario que comprometiera el descubrimiento de Mance, la implicación de Jon y la represalia de los Bolton contra la Guardia siempre fue una manera potencial y completamente obvia de que la misión de Mance pudiera acabar. Incluso si Ramsay no es su autor, la Carta no podría haber existido de forma ni remotamente parecida a esa sin la decisión de Jon de enviar a Mance al sur para robarle la mujer a Ramsay. Las amenazas se muestran como respuesta a este acto, y es en lo que se detiene más el autor, con la mayor cantidad de veneno posible.

La Carta también surte el efecto de descubrir que Jon se está entrometiendo en los asuntos del reino, por razones puramente personales, de manera extremadamente sombría, incluyendo brujería (la supervivencia de Mance) y complots con el rey salvaje, todo lo cual mina claramente la posición de Jon entre sus propios hombres. En general, la Carta introduce la división y el caos en el momento en que Jon más necesita unir al Muro para prepararlo para que se enfrente a los Otros.

El efecto de la Carta es forzar a Jon a calcular los riesgos que ha asumido con respecto a la lucha a mayor escala. Ya no puede seguir intentando que las cosas salgan de las dos maneras, preparándose para los Otros mientras interviene de forma secreta en el reino y espera que pase lo mejor. La Carta también exige una respuesta por parte de Jon, que exploraremos eso en el futuro.

En Tormenta de Espadas, Jon lo arriesgó todo para evitar matar a un anciano. Al principio de Danza de Dragones, lo arriesgó todo para salvar a un bebé. Ahora lo ha arriesgado todo para salvar a su hermana. Las primeras dos apuestas salieron bien. Esta, la última, no.