Última Reseña de los lectores de El caballero de los Siete Reinos, aunque la semana que viene traeremos una especial de valoración global de la temporada. Tras el Del libro a la pantalla, el directo Anillos y Dragones y las impresiones de un No Lector es el turno de nuestro amigo Xavi (Sak Stark), que administra la imprescindible Wikia de hielo y fuego. Repasará El caballero de los Siete Reinos comparando la serie con el Cuento original, El caballero errante.

El caballero de los Siete Reinos 1×06 – La mañana

Por Xavi (Sak Stark) de la Wikia de Hielo y Fuego

Vado Ceniza se apaga. El estruendo de las lanzas y el clamor del Juicio de Siete han dejado paso a un silencio sepulcral, solo roto por el crepitar de una pira real. Este último episodio de la temporada, titulado «El Mañana«, no es solo un cierre; es un espejo donde se reflejan las heridas de una dinastía, y la forja de un héroe que desconoce serlo. Aquí no se celebra la victoria de Dunk, sino que se paga su precio, por lo que nadie ha ganado realmente.

De vuelta al campamento, bajo el olmo que ha sido testigo de todo, encontramos a un Dunk vivo y malherido. La lanza de Aerion no solo le abrió el costado; le dejó una herida que supura y amenaza con infectarse. En el relato original, los cuidados y el vino hirviendo logran cerrar la lesión, dejando una gruesa cicatriz con la que Dunk siempre recordará a Baelor.

La puesta en escena es clara: Dunk aparece empequeñecido frente a Ser Lyonel Baratheon. La Tormenta que Ríe es puro vigor y tempestad, incluso maltrecho. El maestre, al que Lyonel llama “brujo” con su habitual falta de filtro, representa justo lo contrario, decrepitud y muerte. Ojo al detalle: la cadena del maestre no muestra plata, el metal asociado a la medicina, sino un eslabón de acero pálido, del campo de la herrería.

Vamos, que no estamos ante un gran sanador. De ahí su torpeza, su gesto de asco, y su incapacidad para ofrecer algo más que un diagnóstico impreciso.

Lyonel, mientras tanto, habla de Bastión de Tormentas como si fuera Meñique describiendo el lugar donde creció, un aburrimiento mortal. Tiene sentido: un hombre nacido para la jarana no encaja encerrado entre muros. Su propuesta hacia Dunk con mención a Tarth (guiño, guiño) suena a fanfarronada, pero es absolutamente sincera, entre ambos se ha forjado un bromance innegable y divertido.

Cuando Lyonel suelta que “se acerca una guerra”, la frase pesa más de lo que parece. Puede aludir a nuevas tensiones Fuegoscuro, pero también funciona como presagio del desgaste Targaryen a medio plazo. El desprecio que muestra hacia los dragones conecta con una tradición de resentimiento que, siglos después, estallará con Robert y su rebelión. En resumen, para Lyonel la muerte de Baelor no es el peor de los dramas, es un tramposo menos. Esto enfurece a Dunk, que no entiende cómo el mundo puede permitirse perder a un hombre como Rompelanzas.

La comitiva fúnebre del príncipe Baelor traslada la pira del patio de armas que vimos en los libros a un túmulo exterior, rodeado por el luto de un reino que se siente huérfano. El cadáver de Baelor, ataviado con seda negra y el dragón tricéfalo bordado en rojo, porta una cadena de oro macizo y un yelmo con la visera alzada, para que el reino pueda despedir al hombre que fue considerado el mejor caballero de su tiempo. Cerca, un afectado Maekar contempla su propia obra.

El análisis subraya su tragedia particular: será tildado de «matasangre» de por vida, cargando con el peso de la maza que, sin él recordarlo, partió el cráneo de su hermano. Y para colmo perdedor en el Juicio de Siete. Es una maldición que El Yunque llevará hasta su muerte, preguntándose si el golpe mortal fue suerte o una condena divina.

            “Vos también escucharéis las voces. El rey es viejo. Cuando muera, Valarr ocupará el Trono de Hierro en vez de su padre. Cada vez que se pierda una batalla o se malogre una cosecha, los bobos dirán: «Esto no habría pasado con Baelor, pero el caballero errante lo mató». Dunk sabía que era verdad.”

También están presentes dos de los tres miembros de la Guardia Real que estuvieron en el juicio por combate. Asumimos que el tercero está recuperándose de sus heridas. Pero es en los rostros de los asistentes donde encontramos un festín de lore. Vemos a Valarr y a su esposa Kiera de Tyrosh, reconocible por un característico cabello tintado de rosa, algo que suele hacer la gente de su tierra.

La tragedia de Kiera, marcada por abortos y gemelos muertos, evoca una de las teorías más oscuras de Poniente: la intervención de Brynden Ríos, Lord Cuervo de Sangre, quien supuestamente manipuló la línea de sucesión para sus propios fines.

También observamos a Manfred Dondarrion, cuya presencia se justifica por el parentesco de su casa con Jena Dondarrion, la esposa de Baelor. Es vital recordar que Maekar sigue estando lejos del Trono de Hierro, yendo antes nombres como Valarr y Matarys, y si no los hermanos mayores de Maekar: Aerys y Rhaegel.

Tras la ceremonia (o el “asado”, como diría Lyonel), el encuentro entre Dunk y el príncipe Valarr supone uno de los momentos de mayor tensión contenida. Dunk decide presentar sus respetos al hijo del fallecido. Su conversación es un golpe de realidad sobre la pérdida: Valarr afirma con amargura que su padre lo tenía todo para ser un gran rey, una opinión que el propio GRRM ha refrendado, al asegurar que Baelor habría sido el monarca más brillante desde los tiempos del Conquistador.

Sin embargo, lo que más resuena es la desgarradora observación de Valarr sobre la muerte: su padre murió portando la armadura de su hijo, y no al revés. Esta inversión del orden natural, nos plantea si la suerte de Poniente habría sido distinta si Baelor hubiera contado con sus propia panoplia.

Valarr, entre el duelo y la incomprensión, llega a calificar de injusticia que los dioses se llevaran a su padre, y permitieran vivir a un simple caballero errante de origen incierto. La respuesta de Dunk, cargada de una humildad que raya en el auto desprecio, es la de alguien que se pregunta lo mismo cada vez que agacha la cabeza.

En su paseo por el campamento, Dunk se siente el blanco de todas las miradas condenatorias. Sin embargo, el encuentro con Raymun Fossoway ofrece el contrapunto emocional necesario. El abrazo entre ambos es el de dos camaradas que han sobrevivido al horror. Ser Raymun oficializa el nacimiento de la Casa Fossoway de Nuevo Barril, cambiando en su blasón la manzana roja por la verde, y desmarcarse de la deshonra de su primo Steffon. No es solo un cambio heráldico, es toda una declaración moral.

La serie introduce también el matiz con la prostituta Rowan. Su inclusión añade esa capa de realismo social tan de Martin. Su supuesto embarazo tras jugar al “Ven a mi castillo”, su cercanía repentina al ingenuo Raymun, y la intuición de que está jugando sus cartas tras el torneo… Bueno, nada es blanco o negro en Poniente.

De forma inesperada, Raymun recupera para Dunk a su montura blanca, Pasoquedo. Este es un gesto de lealtad absoluta, que cierra una de las deudas pendientes de Dunk con sus animales, por lo que decide regalársela a su vez al joven caballero.

Lyman Beesbury, ancestro de Humphrey, en La Casa del Dragón

El episodio también dedica un espacio al velatorio de Ser Humfrey Beesbury, mostrando un rito funerario curioso, en el cual introducen una abeja reina en el ataúd para que el enjambre la siga; un detalle que sirve para dar contexto a las costumbres de las casas menores del Dominio. Un añadido de la serie, pero en cualquier caso, descanse en paz, Caballero de las Abejas.

En los márgenes de esta escena ocurre uno de los hallazgos más sutiles del capítulo: mientras unos niños juegan en el suelo, se escucha a uno de ellos increpar a una niña con el grito de «¿Te rindes ya, Ramera Dragón?«. Este apelativo, que algunos reconocen como uno de los insultos atribuidos a Rhaenyra Targaryen durante la Danza de los Dragones, funciona como un recordatorio punzante de cómo el pueblo llano ha procesado la historia. Un siglo después, el resentimiento hacia la Reina de Los Negros parece persistir.

Tras este momento, Dunk se encuentra con el príncipe Daeron, quien entre trago y trago, aporta una visión amarga sobre su familia. Daeron afirma que su hermano Aerion no siempre fue un monstruo, sugiriendo que esa locura característica de los Targaryen podría estar presente desde el propio vientre materno. La famosa “moneda al aire”.

Esta reflexión conecta la crueldad de Aerion con la obsesión por el fuego valyrio que más tarde consumiría al Rey Loco, recalcando la idea de que Dunk no solo está lidiando con príncipes, sino con una herencia genética impredecible.

La conversación entre Dunk y Maekar en el castillo de Vado Ceniza es uno de los highlights del episodio. Maekar, con la voz desgarrada, confiesa que mandará a Aerion al exilio, con la vana esperanza de que un Erasmus en las Ciudades Libres lo cambien. Hablan acerca de culpas y rumores, y finalmente del pequeño Egg.

“—Me imagino que Daeron nunca ha dormido en los caminos —dijo Dunk en voz muy baja— y que toda la carne que ha comido Aerion era fresca y jugosa.”

Dunk, ante la oferta de Maekar de entrenar en Refugio Estival con el maestro de armas, elige el camino del caballero errante. Entiende que para que Egg sea un buen príncipe, primero debe ser un buen hombre: conocer el mundo real, dormir a la intemperie y comer carne seca en salazón. Y por supuesto, alejarse del tóxico ambiente familiar.

Claro está, es el último hijo, y desprenderse de un hijo en tales circunstancias no debe ser fácil. Esta decisión se refuerza con el flashback inédito de Ser Arlan del Árbol de la Moneda. En esa colina donde todo empezó, se da a entender que Arlan no nombró caballero a Dunk, no por falta de mérito, sino por el miedo paternal a perderle como a su sobrino, tema ya comentado la semana anterior. Arlan proclama que un verdadero caballero ha de terminar su historia, y Dunk decide honrarlo clavando una moneda en el olmo de Vado Ceniza.

“Árbol de la Moneda resultó ser una aldea mucho más grande de lo que había pensado en un principio. La guerra también había pasado por allí; tierra ennegrecida y las cáscaras esqueléticas de casas destrozadas podían testificarlo. Pero por cada casa en ruinas, tres más habían sido construidas. Entre un pequeño estanque y una forja de herrero, se encontró con el árbol que daba nombre a la villa, un roble antiguo y alto. Sus raíces agarrotadas se retorcían dentro y fuera de la tierra como un nido de perezosas serpientes marrones, y cientos de peniques de cobre viejos habían sido clavados a su gigantesco tronco.“

Danza de Dragones, Capítulo 48, Jaime

Sin embargo, el cierre se ve empañado por la forma en que Egg aparece para unirse a él.

La partida de Egg sin el permiso de Maekar queda algo extraña, exponiendo a Dunk en una hipotética y nueva acusación de secuestro. Al prescindir del consentimiento y del anillo del  dragón (la «bota»), que sirve como salvoconducto en los libros futuros, la serie elimina una red de seguridad vital del canon. De primeras da un efecto cómico, pero como detalle esperemos que arreglen esto último de alguna manera.

Supuestamente con rumbo a Dorne. Egg corrige a Dunk sobre con el recuento de los reinos de Poniente, haciendo una analogía con la geografía de Reino Unido. Y mientras cabalgan Ser y escudero, queda flotando la sombra de la profecía, de un futuro terrorífico e inevitable en Refugio Estival.

Refugio Estival, por Fran Vegas para el 10º aniversario de El Mundo de hielo y fuego

Si algún día el fuego arrasa ese palacio, quizá Dunk recuerde la moneda en el olmo.  Y quizás regrese a buscarla, si cierto spoiler resulta ser verdad.

“—Mi señor padre dice que debo serviros.

—Puedes empezar por ensillar los caballos. Tostada es la tuya, así que trátala bien. Y no quiero verte montar a Trueno a menos que yo te lo diga. Y acuérdate de llamarme «señor».

Egg fue por las sillas de montar.

—¿Adónde vamos, señor?

Dunk se paró un momento a pensar.

—Nunca he cruzado las Montañas Rojas. ¿Te gustaría ir a Dorne?

Egg sonrió de oreja a oreja.

—Tengo entendido que hacen unas marionetas estupendas.”

Poster oficial de El Caballero de los Siete Reinos

Ya como conclusión, esta primera temporada de El Caballero de los Siete Reinos ha cumplido muy satisfactoriamente las expectativas generadas. Con un presupuesto más humilde, y con episodios de menor duración, la adaptación ha logrado recrear fielmente y con mucho cariño el relato original. Nos marchamos de Vado Ceniza, habiendo presenciado la forja de un vínculo que definirá no pocas páginas de la historia de los Siete Reinos.

Ha sido un viaje fascinante a través de estos seis primeros episodios. Toca guardar la armadura y el escudo bajo el olmo por ahora, y desde aquí mi agradecimiento por seguir estas reseñas. Nos leemos pronto, para continuar con la adaptación de La Espada Leal. ¡Hasta la próxima temporada!