Mañana 19 de mayo se cumple un año desde el estreno del último capítulo de Juego de Tronos. Por ello, en Los Siete Reinos queríamos hacerle un homenaje invitando a algunos de los más destacados críticos de series de habla española para que escribieran sobre ella. Su nombre: Valar Morghulis, Juego de Tronos.

El primero de los artículos es de Mariló García, periodista y autora de Cócteles fuera de serie. Lleva más de una década cubriendo series en El País, Cinemanía, Rolling Stones, ABC, Antena 3 y múltiples medios, además de su blog, referencia seriéfila en español, Yo no me aburro. Su experiencia en el primer junket de prensa de Juego de Tronos, en 2011 en Londres, seguro que os encanta.

Juego de tronos: la fantasía épica que rompió el molde televisivo

Por Mariló García

“Fantasía para los que odian la fantasía”. George R. R. Martin no andaba desencaminado. En mayo de 2011 se estrenaba Juego de tronos’ en Canal+. A los neófitos, entre los que me incluía en aquel momento, nos sonaba a chino Desembarco del Rey, Invernalia y la casa Stark. Lo que no sabíamos un mes antes es que se acercaba el invierno incluso para nosotros pues Juego de tronos se convertiría en el fenómeno del año, imbatible a lo largo de sus ocho temporadas, hasta llegar a su final el 20 de mayo de 2019.

Digo esto porque en abril de 2011, algunos medios de medio mundo fuimos convocados en Londres a la premiere de sus dos primeros episodios. El secretismo era máximo. ¿Era tan buena Juego de tronos como nos habían hecho creer los showrunners o solo la entenderían los fans westeros?

Nada más salir de la sala los comentarios fueron unánimes. La adaptación de la saga contaba con una compleja producción, un gran número de personajes, enrevesadas tramas políticas y una absoluta falta de censura. Todo valía. Aunque no tuvieses ni idea de qué iba o te supieras la trama de memoria, la adaptación era impactante y adictiva. Y abrió la puerta a un nuevo género televisivo (o así lo quisimos bautizar en aquel momento): la fantasía épica.

Sean Bean

En las posteriores entrevistas con parte del elenco, Sean Bean, el más buscado por ser el más conocido (qué ingenuos éramos entonces creyendo que Ned Stark era el absoluto protagonista), resumió con pasión la clave de su éxito: “La serie es diferente a cualquier cosa que hayas visto en televisión”. A veces los actores y creadores recurren a esta muletilla, pero esta vez sí era cierto. Y lo decía un tipo que estuvo antes en El señor de los anillos, el hito cinematográfico de Peter Jackson con el que en origen fue comparada.

Mark Addy (Robert Baratheon) diría aquel día que la serie era su versión adulta y David Benioff, el cocreador, sugirió que en el filme pareciera que los personajes no tuviesen relaciones sexuales. Así que las grandes dosis de desnudos y cama estaban aseguradas.

Violenta, oscura y sexy. No había buenos y malos, todos actuaban según sus intereses. El propio Martin afirmaría algo esencial y que nos ha enganchado hasta su final: “Mis personajes son grises. ¿Cómo es Daenerys? Júzgala tú. Nadie tenía estas preguntas sobre Sauron”. Original, arriesgada y explícita, Juego de tronos’ nunca dejó de ofrecernos fantasía con ciertas dosis de ficción histórica. A medida que avanzaban las tramas, se haría más sombría e intrincada.

Lena Headey

Ya entonces Kit Harington confesó: “No se me ocurre otra serie tan oscura, realista y descarnada”. Mientras Jon Nieve luchaba por ser alguien, Cersei lo haría por llegar al poder, como describió la propia Lena Heady: “Cersei es una mujer compleja, inteligente y activa en la política”. En esto evolucionó ‘Juego de tronos’. El equilibrio en Poniente también trajo consigo el empoderamiento femenino (y menos desnudos gratuitos).

El que siempre permaneció fue Tyrion Lannister, el personaje favorito de Martin, por el que Peter Dinklage se ha llevado cuatro Emmy y un Globo de Oro. Un personaje culto, que como no tiene forma de defenderse por su tamaño usa su encanto e ingenio.

Como Tyrion, Juego de tronos se las ha ido ingeniando para sobrevivir a su propio éxito, para mantenernos enganchados con sus Caminantes Blancos, sus dragones, el Muro, la Boda Roja, sus elocuentes diálogos, sus complejas alianzas, sus grandes dosis de acción insólitas y escenas de batallas memorables, incluyendo enigmas como el del portón de Hodor (por no hablar de las visiones del Cuervo de Tres Ojos).

Juego de tronos ha conseguido ser una serie icónica, un épico juego de grandes audiencias y críticas unánimes, un experimento este de los Siete Reinos que rompió con ciertas limitaciones visuales que se le presuponían a la televisión. Ha sido un auténtico reto su adaptación tanto como el de evitar los spoilers cuando la conversación dio el salto a las redes sociales. Será difícil encontrar una sustituta a la altura.