Loras y Olyvar

Cerramos este especial reivindicativo que hemos denominado Orgullo en Poniente con un extraordinario ensayo obra de Pablo Sostres, al que conocéis todos como miembro del Podcast de hielo y fuego. En él nos cuenta su visión sobre el universo gay en Canción de hielo y fuego y Juego de Tronos.

El universo gay en Juego de Tronos y Canción de hielo y fuego, por Pablo Sostres

Griff (Jon Connigton) by ~Trishkell on deviantART
Griff (Jon Connigton) by ~Trishkell on deviantART

Al igual que ocurre con la política y con la violencia, en el campo del amor George R.R. Martin ha sido capaz de ofrecer un realismo y una amplitud de miras que dista mucho (para bien) de lo que encontramos en obras que suelen mencionarse a la hora de comparar Canción de Hielo y Fuego, como puede ser el Señor de los Anillos o las Crónicas de Narnia.

Y es que se nos hace impensable considerar la presencia de personajes gays en la obra de Tolkien, por mucho que Internet convierta Rivendel en Chueca. Sencillamente eran otros tiempos y era otra la intención del autor, cuya preocupación no era reflejar todas las facetas de la realidad sino crear un mundo que se extendiera más allá de lo que conocemos. Fantasía, sobre todo, y no realismo.

Cinco libros pero ningún punto de vista LGTBI

olenna

 

En 2014 a George se le preguntó en la Feria del Libro de Edimburgo la razón por la que no vemos sexo gay en sus novelas desde una perspectiva directa, es decir, a través de los ojos de uno de los personajes con punto de vista.

George respondió entonces que simplemente no se había dado la ocasión, si bien no descartaba que esto pudiera ocurrir en un futuro; pero nunca por el mero hecho de incluirlas, sino que debería responder a una evolución natural de una de sus tramas abiertas, sin ser forzado.

La aparición de Jon Connington en la historia con Punto de vista (personaje cuya homosexualidad está confirmada) no parece que vaya a suponer un gran cambio pues su trama no contempla, por el momento, otra relación que la rota y añorada con el príncipe Rhaegar (no correspondida).

Multitud de personajes secundarios confirmados como gays en las novelas

Daemon II, por Marc Simonetti
Daemon II, por Marc Simonetti

Daemon II Fuegoscuro, Daeron Targaryen, Alyn Cockshaw, Laenor Velaryon, Loras Tyrell, Renly Baratheon, Lyn Corbray, Xaro Xhoan Daxos… Las novelas se encuentran pobladas por una amplia variedad de personajes homosexuales cuya relevancia para la historia es en ocasiones menor (véase por ejemplo Seda) pero cuya orientación sexual en ningún momento es tratada como elemento definitorio de su trama o persona.

Y es que esta es una diferencia importante con la serie que analizaremos posteriormente: los personajes de GRRM se encuentran caracterizados por una vasta lista de atributos de entre los cuales su orientación sexual juega un papel menor y en ningún caso define a un personaje, de la misma manera que la talla de zapato no lo hace.

Sirva el ejemplo de Renly Baratheon. Renly es un personaje descrito como un joven atlético, un “segundo Robert” en su edad dorada cuyas ambiciones por el trono de hierro contrastan con su papel ni siquiera de segundón –pues ese sería nuestro amigo Stannis- en una familia en la que los lazos emocionales se encuentran en todo momento desaparecidos. Renly es arrogante, es ambicioso, es joven e inexperto. Es un buen guerrero y un jugador del juego de tronos mediocre. Y además de todo eso, es homosexual.

Stannis, Robert y Renly by henning on deviantART
Stannis, Robert y Renly by henning on deviantART

No han faltado personas que han acusado a George de poseer un punto de vista típico del hombre blanco heterosexual de edad media-avanzada estadounidense, poco abierto a otras realidades sociales, culturales y, por supuesto, sexuales. Si bien es cierto que George siempre ha confesado incorporar en sus obras parte de sus vivencias, experiencias y creencias, en mi opinión no podemos achacarle grandes defectos en este tema, al igual que tampoco creo que podamos achacárselos en otros como puede ser a la hora de escribir personajes femeninos o personajes de otras razas o etnias.

La diversidad cultural, al igual que racial y sexual, es un elemento omnipresente en su obra. Y si bien puede que no sea tan fiel a la realidad como puede serlo de haber sido escrito por un autor gay, ha sabido construir un mundo bien cimentado y en el que personas como yo (abiertamente homosexual) podemos sentirnos reflejados en alguno de sus personajes.

Lyn Corbray, por Alexandre Dainche
Lyn Corbray, por Alexandre Dainche

La presencia de comportamientos “delictivos” o enfermizos como podría ser la atracción sexual hacia niños (pedofilia) de Lyn Corbray, personaje gay en las novelas, no desdibuja en ningún caso el mosaico pintado por George, por mucho que este tipo de comportamientos predatorios se hayan presentado en la historia como perjuicios contra el colectivo homosexual. Lejos de ser el patrón general, George introduce un elemento dentro del colectivo que efectivamente tiene su reflejo en la realidad sin por ello desvirtuar un tipo de orientación sexual que también aparece en personajes que son la propia personificación de los ideales de caballería, nobleza y galantería como Loras Tyrell.

La otra cara de la moneda: la serie de HBO

Loras y Renly
Loras y Renly

Mientras George R.R. Martin ha sabido integrar perfectamente una orientación sexual como es la homosexual en sus libros de forma respetuosa, realista y orgánica, la serie de HBO no ha tenido el mismo éxito, cayendo en estereotipos y errores bastante comunes en el mundo televisivo de los últimos diez años.

La aventura de Juego de Tronos con el universo LGTBI comienza prácticamente con el inicio de la propia serie.

Renly Baratheon
Renly Baratheon

Una primera diferencia que pueden notar los lectores es el cambio en la apariencia física de Renly Baratheon, personaje que, a diferencia de las novelas parece no poseer rastro alguno de fortaleza física, destreza en el manejo de las armas o habilidad de caza. Los cambios son deliberados: mientras que en los libros se insinúa su homosexualidad, la serie, menos paciente y más preocupada porque todos los espectadores no se pierdan detalle alguno decide estereotipar el personaje o potenciar aquellos rasgos que la sociedad evalúa como indicadores de una orientación homosexual. Hablando en plata, le añaden pluma.

Dado que, al igual que en la Orden Sith sólo puede haber dos, tras la muerte de Renly será Loras Tyrell el único otro referente gay de la serie (y el único con cierta relevancia que mantendrá relaciones homosexuales hasta la llegada de Oberyn).

Esta “soledad” de Loras va a jugar profundamente en su contra cuando los guionistas la usen como impulso a su trama y a la de personajes conexos como Sansa o Meñique. Mientras en los libros Loras llora la pérdida de Renly con esa preciosa frase “Cuando el sol se pone, ninguna vela puede reemplazarlo“, se recompone como bien puede y se alista a la Guardia Real, en la serie el resultado final es similar pero el camino dista lo suyo.

loras

HBO-Loras se encuentra total y completamente definido por su orientación. En la tercera temporada de la serie cae bajo los encantos de un prostituto llamado Olyvar (personaje tan necesario para la trama como el chico que le servía el queso a Olenna) olvidando por completo cualquier tipo de luto por Renly. Esta relación se mantiene hasta la temporada 5º cuando es usada por Cersei para que la Fe de los Siete (y unos gorriones que también tienen lo suyo) lo encierren y lo sometan a una penitencia que alcanzará su cénit en la sexta temporada. Loras es el personaje gay de la serie, al que le ocurren cosas gays en su trama (gay).

Como puede observarse, el personaje que encontramos en las novelas es un Jaime Lannister nacido en el Dominio. Tenaz, arrogante, posiblemente a la altura de Jaime en el manejo de la espada, preocupado por su hermana y consciente de la situación geopolítica de su casa como demuestra al lanzarse a recuperar Rocadragón para poder luego reconducir al ejército Tyrell hacia las Tierras del Dominio asediadas.

Loras y Olyvar
Loras y Olyvar

La enciclopedia de la serie, por el contrario sólo posee un rasgo efectivamente personal sobre Loras y es “poco discreto”. No resulta de extrañar habiéndose convertido el personaje en un dibujo sobre el papel, un caballero que antes de nada es gay y cuya homosexualidad debe definir su pasado, presente y futuro. Ni rastro queda de su habilidad con la espada, de su arrogancia, de su bravura o su ímpetu.

No es sólo mi opinión, de forma idéntica se expresaba en un tweet Jane Johnson, editora británica de George R.R. Martin tras el capítulo 5×04 de Juego de Tronos.

Jane Johnson, editora de GRRM
Jane Johnson, editora de GRRM

Ross: ¿No te han gustado los cambios? Loras en tan unidimensional en la serie de la HBO…

Jane Johnson: Nunca me gustó que le convirtieran en una caricatura gay en la serie de televisión: la caracterización es mucho más sutil en las novelas

La crítica se hace incluso más fuerte cuando tenemos en cuenta que, pese a los terribles abusos de la Fe Militante, en las novelas no se encuentra entre ellos la persecución de personajes homosexuales, siendo la misma una práctica histórica de religiones como la cristiana o la musulmana pero que no tiene su reflejo en la obra de GRRM.

La Fe militante
La Fe militante

Muchos espectadores levantaron la voz en ese momento alegando con acierto que, al igual que existen prácticas tan terribles como la ablación en el mundo real que no habían sido reflejadas en el mundo de Poniente, la persecución religiosa de la homosexualidad no debía ser incorporada con el mero pretexto de demostrar el poder de un bando como es el del Gorrión Supremo. Tampoco como excusa para poder reducir la complejidad de ciertas tramas al eliminar al (para la serie) heredero de la casa Tyrell, jugando con la asociación de la misma que hacen ciertos espectadores con el fenómeno del fanatismo religioso.

Conclusión

Si bien George RR Martin –sí, ese señor blanco heterosexual de Nuevo México- ha sabido incorporar perfectamente personajes homosexuales a su obra, la obra de HBO tiene un serio problema en lo que a diversidad sexual se refiere. Los personajes del autor son, ante todo, humanos, con sus atributos, sus fortalezas, sus debilidades y sus destrezas. Los personajes gays de la serie son, ante todo, caricaturas de lo que la sociedad entiende que es un homosexual.

Posiblemente mucha gente no sea consciente de esta cuestión, posiblemente muchas personas disientan, pero como lector entristece ver que un producto adaptado a las masas caiga en errores tan habituales como los aquí descritos. En la otra cara de la moneda (valar dohaeris) ilusiona observar que en una de las obras literarias de mayor impacto de los últimos años la existencia de personajes homosexuales forma parte de su más pura esencia.