Tras introducir el tema la semana pasada, hoy os traemos la segunda y última parte de este análisis sobre cómo George R.R. Martin ha ido evolucionando y puliendo su escritura mientras avanzaba su producción de la saga Canción de hielo y fuego. Y lo haremos inspirándonos en algunas ideas que publicó Dzonn en Reddit.

La evolución de George R.R. Martin como escritor (2ª parte)

geoge martin grrm ordenador escribiendo

Mostrar sin decir: El príncipe plateado

Analicemos otro ejemplo de cómo Martin es capaz de mostrarnos un concepto sin llegar a explicitarlo. Se trata de Jon Connington y su relación con Rhaegar Targaryen. Antes de que Tyrion desenmascarara a Griff, apenas teníamos información sobre JonCon, dispersa y lo suficientemente escasa como para que en una primera lectura es improbable que uno se acordara él, insuficiente para destacarle entre cientos personajes que no hemos visto.

Jaime, que piensa en él en Tormenta de Espadas, ni siquiera se acuerda de su nombre y se refiere a él como “la mano de los grifos bailarines”. E incluso aunque pasa varios capítulos con el perceptivo Tyrion, que desenmascara su verdadera identidad, es solamente realmente cuando tenemos de manera inesperada dos capítulos desde su punto de vista cuando empezamos a entender su relación con Rhaegar.

Incluso entonces, una lectura no lo suficientemente cuidadosa de sus capítulos, esa que haces en tu primera lectura cuando solo estás deseando que llegue la próxima batalla o giro inesperado, te puede dejar con la impresión de que su devoción a “Aegon” solamente está motivada por su fracaso militar. Y eso sería lo que le llevó a “Le había fallado una vez al príncipe Rhaegar, pero no fallaría a su hijo mientras le quedara aliento”, asumiendo que no le has prestado mucha atención a este personaje aparentemente menor.

Tienes que ser un lector atentos para reunir las piezas del puzzle. Y entonces uno se da cuenta de que los sentimientos de Jon Connington hacia Aegon son más profundos.

Griff (Jon Connigton) by ~Trishkell on deviantART
Griff (Jon Connigton) by ~Trishkell on deviantART

La primera vez que Jon piensa sobre Rhaegar en los capítulos desde su punto de vista lo hace como “mi príncipe plateado”. Más tarde, cuando piensa en la boda de Rhaegar suelta de manera maliciosa que “Elia nunca fue digna de él”, un rastro de celos que él es incapaz de ocultar. Pero es su memoria de la visita de Rhaegar a Nido del Grifo la que nos muestra realmente sus sentimientos:

Mientras subía, recordó las veces que había realizado aquel ascenso, un centenar con su señor padre, que gustaba de contemplar desde allí el bosque, los riscos y el mar, sabiendo que todo lo que veía pertenecía a la casa Connington; y una vez, una tan solo, con el príncipe Rhaegar Targaryen, cuando volvía de Dorne y se alojó allí, junto con su escolta, durante quince días.

«Qué joven era entonces, y yo era más joven aún. Unos críos, los dos. —En el banquete de bienvenida, el príncipe tocó para ellos con su arpa de cuerdas de plata—. Una canción de amor desdichado —recordó Jon Connington—. Cuando acabó, no había en la sala una mujer con los ojos secos.» Los hombres, en cambio, no lloraron, y menos su padre, que solo sentía amor por las tierras. Lord Armond Connington se pasó toda la velada tratando de atraer al príncipe a su bando en la disputa que mantenía con lord Morrigen.

La puerta que daba al tejado de la torre estaba tan atascada que era obvio que no se había abierto en muchos años. Tuvo que apoyar el hombro y empujar con todas sus fuerzas para hacerla ceder, pero cuando finalmente consiguió salir a las almenas, el paisaje era tan embriagador como recordaba: el risco, con sus rocas esculpidas por el viento; el mar, que rompía rugiente contra la base del castillo, como una bestia incansable; leguas y leguas de cielo y nubes; el bosque, con sus colores otoñales.

—Las tierras de tu padre son hermosas —había dicho el príncipe Rhaegar allí, en el mismo lugar donde se encontraba Jon Connington en aquel momento.

—Algún día serán mías —respondió el niño que había sido.

«Como si con eso fuera a impresionar a un príncipe, al heredero de todo el Reino, desde el Rejo hasta el Muro.»

El Nido del Grifo le perteneció, pero tan solo unos pocos años. Desde aquel lugar, Jon Connington había gobernado sobre tierras que se extendían a lo largo de leguas y leguas hacia el oeste, el norte y el sur, igual que su padre y el padre de su padre. Pero ni su padre ni el padre de su padre habían perdido jamás sus dominios, y él sí.

«Subí demasiado, amé con demasiada pasión, fui demasiado osado. Intenté alcanzar una estrella, no llegué y caí.»

Estas memorias están infundidas de amor joven, o al menos de enamoramiento, pero también intenta evitarlas o racionalizarlas. Pretende aclarar de manera redundante (¡en su propia mente!) que por supuesto no lloró cuando cantó Rhaegar, pero también reprocha a su padre su falta de sensibilidad ante esa belleza.

Griff and Aegon by steamey
Griff and Aegon by steamey

Mientras que Aeron deliberadamente evita recordar detalles específicos de su abuso en manos de Euron, parece más probable que Jon Connington no quiera de manera explícita mostrar sus sentimientos hacia Rhaegar porque no tiene el vocabulario mental para procesarlo. Logra sacar la palabra “amor”, pero solo en un contexto vago e intransitivo: no es capaz de decir – de pensar – a quién amó o cómo le amó.

Podríamos imaginarnos esto escrito mal, con una exposición torpe:

Jon Connington aún se culpaba de la muerte de Rhaegar. Ya estaba en el exilio cuando Robert Baratheon mató a su príncipe plateado, pero se sentía tan responsable como si él hubiera blandido el martillo.

Cuando el astado herido se había retirado a Septo de Piedra a manos de Lord Tarly en la Batalla de Vadoceniza, había sido tarea de Connington acabar con él. Había buscado en vano a los rebeldes mientras los habitantes de la villa le escondían y atendían sus heridas. Connington les amenazó en vano hasta que Eddard Stark y Hoster Tully llegaron a la ciudad con sus fuerzas, y las campanas sonaron para avisar a la población de la batalla. Incluso ahora el sonido de la campana le retorcía las entrañas.

Sus hombres habían luchado valientemente, calle a calle, incluso en los tejados, pero no había sido suficiente. Robert escapó, la batalla de Septo de Piedra se perdió y la rebelión se propagó. Para su final, el Rey Loco estaba muerto, como su príncipe plateado, cuyo fantasma había amado hasta ese día. Fallé al padre. No fallaré al hijo.

Incluso valorando lo mucho mejor que sería esto si lo escribiera GRRM en lugar de nosotros, creo que está claro que a) mucha más gente se hubiera dado cuenta de la profundidad y la naturaleza de los sentimientos de JonCon hacía Rhaegar; pero también que b) está mucho peor escrito.

Dos muertes

martin ventana

Para no extendernos demasiado, incluiremos solamente un ejemplo más de cómo la escritura de George ha progresado desde los tres primeros libros a Festín de Cuervos y Danza de Dragones, ya que nos ha dado una comparación irresistible. Y es que los prólogos tanto de Choque de Reyes como de Festín de Cuervos terminan con ambos personajes con punto de vista siendo envenenados.

Prólogo, Choque de Reyes:

Le temblaban las manos, pero se obligó a ser fuerte. Un maestre de la Ciudadela no debía tener miedo. Sintió el sabor agrio del vino en la lengua. La copa vacía se le escurrió de entre las manos y se hizo añicos contra el suelo.

—Sí tiene poder aquí, mi señor —dijo la mujer—. Y el fuego purifica.

El rubí de su garganta brillaba, rojo.

Cressen trató de responder, pero las palabras se le atravesaron en la garganta. Se oyó un silbido agudo, espantoso, cuando intentó tomar aire. Unos dedos de hierro se le cerraron en torno al cuello. Mientras caía de rodillas, sacudió la cabeza una vez más: la negaba a ella, negaba su poder, negaba su magia, negaba a su dios. Los cencerros de sus astas tintineaban y parecían decir: «bufón, bufón, bufón», mientras la mujer roja lo miraba desde arriba con conmiseración, y las llamas de las velas danzaban en sus ojos rojos.

Prólogo, Festín de cuervos:

—Ah. —Pate se había quedado sin palabras. Sacó la llave y se la puso en la mano al desconocido; sentía la cabeza embotada, brumosa. «Rosey», se recordó—. Bueno, ya está.

No había recorrido ni medio callejón cuando los guijarros del empedrado empezaron a moverse bajo sus pies. «La piedra está húmeda y resbala», pensó, pero no se trataba de eso. Sentía que el corazón le martilleaba en el pecho.

—¿Qué está pasando? —dijo. Las piernas se le habían convertido en agua—. No lo entiendo. —Y nunca lo entenderás —dijo una voz con tristeza.

Los guijarros se alzaron para recibirlo. Pate trató de pedir ayuda a gritos, pero también le falló la voz.

Su último pensamiento fue para Rosey.

Incluso valorando el hecho de que Pate no sabe que ha sido envenenado mientras que Cressen sí, las diferencias son claras. En Choque de Reyes solamente tenemos una frase que nos intenta decir cómo vive Cressen el envenenamiento. El resto de la descripción podría ser desde el punto de vista de cualquier otro en la habitación, o un narrador omnisciente.

Antigua, por Franz Miklis © Fantasy Flight Games
Antigua, por Franz Miklis © Fantasy Flight Games

En Festín de Cuervos, sin embargo, estamos claramente dentro de la perspectiva de Pate. Percibimos su confusión cuando sus sentidos le empiezan a dar respuestas tan contradictorias que al principio pensaba que el suelo estaba resbaladizo.

Cuando cae, en lugar de una descripción exterior como la que tenemos con Cressen (que sería algo como “sus piernas se vencieron y cayó de cara ante los guijarros”) tenemos la experiencia estrictamente desde el punto de vista de Pate: “los guijarros se alzaron para recibirlo”. Además, tiene la ironía en la versión original de que los guijarros “le besaron”/kiss him, cuando un beso – y más – era la razón de Pate para participar en esta aventura de final infeliz.

Ni siquiera se nos dice que la voz que le dice que nunca lo entenderá pertenece al Alquimista. Y es que Pate en este momento está demasiado desorientado como para saber siquiera quién está hablando. De hecho, la prosa está tan confinada al punto de vista de Pate que la primera vez que se lee puede generar confusiones. ¿Cómo que “las piernas se han convertido en agua”?

Conclusiones

Mandatory Credit: Photo by Jose Mendez/Epa/REX/Shutterstock (8462326b) Us Writer George R R Martin Attends a Press Conference During the 30th Edition of the Guadalajara International Book Fair (fil) in Guadalajara Mexico 02 December 2016 Mexico Guadalajara Mexico Literature - Dec 2016 US writer George R.R. Martin attends a press conference during the 30th edition of the Guadalajara International Book Fair (FIL), in Guadalajara, Mexico, 02 December 2016.
Mandatory Credit: Photo by Jose Mendez/Epa/REX/Shutterstock (8462326b)
Us Writer George R R Martin Attends a Press Conference During the 30th Edition of the Guadalajara International Book Fair (fil) in Guadalajara Mexico 02 December 2016 Mexico Guadalajara

No es nuestro objetivo decir que una narración directa del pasado es mala. Aunque nuestras versiones pastiches de escribir fragmentos de Festín y Danza como escribía Martin en Juego de Tronos desde luego sí lo son.

George hace esto varias veces en Festín de Cuervos y Danza de Dragones, incluido el fragmento de la primera parte del ensayo en que Aeron “narra” la historia de las muertes de Urrigon y Quellon y su propio camino de “renacimiento”. Aunque por supuesto esta es la visión que se autoimpone Aeron, la historia que se cuenta sobre el chico disipado que tuvo una conversión como San Pablo camino a Damasco para convertirse en el hombre de fe que es hoy.

Tampoco es nuestro objetivo pontificar que el estilo indirecto de Festín de Cuervos y Danza de Dragones es mejor que el estilo directo de los primeros libros, especialmente de Juego de Tronos. Creemos que es así, pero es una cuestión de gusto, no un juicio objetivo.

Nuestro argumento es que el estilo de FestínDanza nos hace pensar para conectar aspectos importantes de las historias de los personajes. Nos obliga a prestar atención a los detalles que los personajes con punto de vista recuerdan, las cosas que no mencionan, sus autoengaños, las cosas que se les escapan y que no pueden siquiera admitir sobre sí mismos.

Martin y Sanderson
Martin y Sanderson

Recae en ti reconocer y recordar detalles que van a ser importantes, en adelanto a conseguir más información en el futuro, quizás hasta varios libros más tarde. Y entonces llegas a reunir todas las piezas del puzzle para poder entender mejor a los personajes.

Mucha de la riqueza de Festín de cuervos y Danza de dragones está enterrada en esta especie de detalle fácilmente ignorado. En nuestra primera lectura – especialmente tras la excitación por el tercio final de Tormenta de Espada – la mayoría de nosotros avanzamos en el libro buscando dopamina, el siguiente giro inesperado o revelación, sin pararnos a considerar el enorme rango de detalles, algunos de los cuales (aunque no es obvio cuáles) harán la historia más profunda.

Ya que George R.R. Martin es un escritor lo suficientemente bueno para estar a la altura de este propio reto que se impone, cuando reúnes las piezas del puzzle es mucho más satisfactorio que en una exposición directa. No solamente por el desafío técnico de hacer las conexiones, sino porque nos pone directamente en las mentes de los personajes.

Festín y Danza no se pueden entender el uno sin el otro
Festín y Danza no se pueden entender el uno sin el otro

En los primeros libros, gran parte de la escritura se podía hacer en narración directa en tercera persona, con vistazos ocasiones al punto de vista del personaje en cuestión. En Juego de Tronos solo nos vemos plenamente empujados a las cabezas de los personajes con punto de vista en las mentes de los capítulos más alucinatorios como Bran III o Eddard XV. En Festín y Danza hay menos concesiones a simplemente alimentar de información al lector: en sus mejores momentos, la narrativa entera está imbuida en la interioridad del personaje con punto de vista.

Por supuesto, es elección de cada uno preferir libros que vuelven a la vida en relecturas y te gratifican en cada una con análisis sin fin; o preferir apreciar un libro que no debas leer múltiples veces y seguir análisis de miles de palabras para entenderlos del todo. Ambas respuestas son razonables, aunque algunos tengamos clara nuestra elección.

En resumen, aunque haya mucha continuidad entre ellos, hay diferencias notables entre la escritura y cómo cuenta la historia George R.R. Martin en Juego-Choque-Tormenta frente a Festín-Danza. Eso hace que Festín de Cuervos y Danza de dragones sean más difíciles de apreciar en una primera lectura, pero también significa que es más gratificante releerlos y estudiarlos concienzudamente, lo cual es una de las razones por lo que son los libros más controvertidos pero también más intensamente queridos de la saga.