
Continiamos con las Reviews de los Lectores de Los Siete Reinos. Como en la segunda temporada de La Casa del Dragón son obra de nuestra amiga Cristina Arias, autora de antologías y poemarios y responsable del podcast Paseando por la Cava Baja, a quien ya habéis escuchado en Los Siete Reinos varias veces y es una enamorada de la saga que conoce muy bien Fuego y Sangre.
La Casa del Dragón 3×02 – Desembarco de la Reina

Por Cristina Arias
[…] la reina subió los escalones de hierro para sentarse donde antes se había sentado el rey Viserys, y el Viejo Rey antes que él, y Maegor, Aenys y Aegon el Dragón en días pretéritos. Ocupó su lugar elevado con semblante adusto, vestida aún de armadura, y todos los hombres y mujeres de la Fortaleza Roja fueron llevados ante ella y obligados a arrodillarse, suplicar su perdón jurarle sus espadas y sus vidas, y rendirle homenaje como soberana”
El segundo episodio de La Casa del Dragón parece haber congraciado a muchos fans con la serie, incluso a los lectores de los libros. Creo que muchos estarán de acuerdo conmigo en que, a pesar del abismo cada vez más amplio que separa una obra de otra, este capítulo ha sido espectacular. Rhaenyra por fin se ha sentado en el Trono de Hierro, parece que la guerra toca a su fin, pero nosotros sabemos que aún hay mucho camino por recorrer en esta épica historia. Vamos a ello.
Nuestro querido tapiz ya se ha renovado con los hechos recientes de la desaparición de Lord Corlys Velaryon y la muerte de Jacaerys. El inicio del episodio es, precisamente, el hallazgo de la Serpiente Marina con vida tras una amarga victoria que se resuelve tal y como aparece en el libro: “si esto es una victoria, espero no ver otra igual”; y, de momento, deja al patriarca de los Velaryon sin tierras y “sólo con su apellido”, que no duda en dar a sus dos bastardos: Alyn y Addam.

Permitidme que, a pesar de que considero que la historia de esta semana, me asalten ciertas dudas de hacia dónde van ciertas tramas que de pronto parecen converger con Fuego y Sangre y luego se separan de forma un tanto abrupta. Es el caso de la escena que nos ocupa.
También en Fuego y Sangre se nos dice que Addam y Alyn serán legitimados, pero porque Lord Corlys no tiene herederos. Sin embargo, en la serie, Lord Corlys cree que no tiene herederos, puesto que Laenor Velayron había huido en una barca llamada Libertad. ¿Cómo se resolverá una de las subtramas más amables de esta historia? No sé si os surgen las mismas dudas que a mí.
Por otro lado, Rhaena ha decidido volver al Valle de Arryn, porque nadie ha visto que cabalgaba a Robaovejas en la batalla del Gaznate, pero sabe que, en el momento en que aparezca por Rocadragón con una bestia salvaje, los demás van a sumar dos más dos y le van a pedir explicaciones.

A pesar de que parece haber pagado las consecuencias de sus actos irreflexivos, Lady Jane Arryn le recuerda que abandonó a los niños a quienes debía proteger por el deseo de cabalgar un dragón. Finalmente, ambas llegan a un acuerdo y Rhaena podrá quedarse con Roba Ovejas en el Valle, pero no podrá volver al Nido de Águilas.
En el oeste, Daemon y sus huestes han vuelto a vencer a los Lannister en la batalla del Forca Roja, que también se nos ha escamoteado esta vez. A mí, personalmente, no me duele tanto que varias batallas de las Tierras de los Ríos no aparezcan siempre y cuando los Siete me recompensen con una versión como nunca antes se haya hecho en televisión de la batalla del Ojo de Dioses. Si no se cumple mi deseo, me lamentaré amargamente, pero todavía aguanto.
Mientras la serie prefiere deleitarnos con un concierto de Mago de Oz, reconocemos fugazmente a Aly la Negra, quien será un personaje determinante en la trama de los libros. Ojalá ocurra lo mismo en la serie.

Daemon parte hacia Desembarco del Rey después de las noticias de la muerte de Jace, no sin antes tener una conversación con Alys Ríos, que le pide ser señora de Harrenhall. El problema es que no tiene títulos ni nada parecido, de hecho, en el libro se duda incluso de que fuera una bastarda de los Strong, por lo que la bruja deberá buscar su recompensa por otro camino mientras Daemon toma el suyo, camino al Trono de Hierro.
En una nueva entrega de “Las aventuras de Chicharrito y Patizambo que no le interesan a nadie”, Aegon y Larys son asaltados en su carromato y el joven rey decide que es hora de ir a Reposo del Grajo a buscar a sir Criston y a Fuegosolar en caso de que siga vivo. Nosotros sabemos que esto no ocurre así en Fuego y Sangre.
Aegon desaparece junto con Jaehaera y Maelor, y Larys también se las ha ingeniado para huir. Por lo tanto, todo este periplo es producto puramente de la serie y ello me lleva a mi segunda duda. ¿Va a dar el rey herido mil vueltas para terminar en el sitio que todos sabemos haciendo lo que sabemos que va a hacer? ¿Para qué, entonces, la turra que nos espera?

El caso es que la búsqueda no le va a salir muy bien, porque, si bien en Fuego y Sangre Aemond iba a Harrenhal al encuentro de sir Criston, cuyo ejército ya estaba cerca del Ojo de Dioses, en la serie es la Mano del Rey Verde quien, oyendo a Vhagar en su vuelo, decide que ya se le ha pasado un poco la crisis existencial y que su hueste debe encaminarse a las Tierras de los Ríos.
Otra diferencia sustancial se da en toda la trama de Alicent y Helaena. La reina viuda habla con sir Luthor Larger y los guardias de Desembarco del Rey para dejar el camino despejado a Rhaenyra y sus dragones. En el libro,
“[La reina] cerró las puertas del castillo y la ciudad, envió a los capas doradas a la muralla y mandó jinetes en caballos veloces a buscar al príncipe Aemond para que regresara”.

Aquí, incluso tenemos una innecesaria escena de abuso a Alicent por parte de Lord Jasper Wylde, que acaba en las mazmorras gracias al maestre Orwyle, mucho más listo y con un mayor instinto de supervivencia que en el libro, como hemos comprobado una vez más.
En Rocadragón, Rhaenyra llora la muerte de su hijo. Una más. La escena, desde luego, es excelente, y la interpretación de las actrices, sublime. Desde luego, Daemon no puede llegar en mejor momento. Me resulta curiosa la conversación que tiene con Mysaria, puesto que esta última se muestra muy preocupada por la reina, muy comprensiva con ella, y Daemon le espeta su desconfianza sin tapujos. Como lectora, no puedo evitar compartir las sospechas de Daemon, pero ¿serán ciertas? ¿Vendrán motivadas por otras circunstancias ajenas a Fuego y sangre? Más dudas, amigos.
Rhaenyra está postrada en el lecho, incapaz de moverse por el dolor de la muerte y la injusticia. Pero Daemon le recuerda que su linaje debe prevalecer. Resurge de nuevo la profecía de la Canción de Hielo y Fuego, y la Reina Negra se levanta y parte a la conquista de su trono.

¿Y qué ocurre, mientras tanto, en Harrenhal? Aemond ha llegado con su estilo inconfundible, es decir, matando a todo quisque. Si alguien no tenía clara la visión de Daemon en la que se veía a su sobrino como un reverso oscuro de sí mismo, ahora creo que no va a haber ninguna duda. Donde Daemon negociaba, Aemond asesina a todos los Strong de la fortaleza; si parecía que Daemon entraba en una película de terror, es Aemond quien trae el terror consigo.
Pero hay algo con lo que el príncipe o “rey” tuerto no contaba y que a mí me genera unas tremendas expectativas: por fin se encuentra con Alys Ríos. Para los lectores este esbozo es un encuentro clave dentro de la historia, pero no sabemos cómo se desarrollará la cosa. ¿Será la bruja la Reina Bruja? Veremos…
Llegamos a la recta final con una escena que muchos han aplaudido y a mí me ha dejado un tanto perpleja. Cuando Daemon está en las mazmorras, descubre que sir Larys Strong le ha dejado un regalo que los espectadores podemos llamar “salvoconducto de supervivencia”. El mismo príncipe se parte al ver que sir Otto Hightower no había desaparecido del todo, sino que nunca salió de la capital. El truco está curioso, pero no me deja un buen sabor de boca.

A lo largo de todo el episodio hay un par de detalles que me llaman la atención. En el libro, Rhaenyra es una reina más hierática, desconfiada y firme en muchas de sus decisiones, sean acertadas o no, puesto que termina delegando y confiando en quien no debe. En la serie se nos muestra a un personaje más humano, más frágil y que siempre carga con el peso de no ser tenida en cuenta por el hecho de ser mujer.
Daemon le saca las castañas del fuego frente a su consejo real, le abre el camino a la sala del trono a espadazos y le brinda el apoyo de los capas doradas en una escena que quería crear tensión, pero en realidad se trata de un burdo truco de guionista. Sin embargo, solo ella puede subir al Trono de Hierro, solo ella puede castigar a los traidores. Y el poder y el respeto únicamente se consiguen tras la sangre y las lágrimas.
Alicent y Helaena tratan de escapar de Desembarco del Rey con Jaehaera (que, recordemos, en el libro no debería estar ahí), pero las estrategias de Mortadelo no pueden valer siempre, y la guardia las encuentra. Rhaenyra, que creía haber hecho lo más duro ejecutando a sir Otto y caminando con paso vacilante sobre la sangre hasta sentir que, por fin, se sienta en el Trono de Hierro, se enfrenta a un nuevo problema al comprobar que su madrastra y su hermanastra están frente a ella.

Su mirada, marcada por las lágrimas, deja un broche de oro para el episodio, que difiere muchísimo de Fuego y Sangre:
“Al comprender que era inútil resistirse, la reina viuda Alicent salió del Torreón de Megor con sir Otto Hightower, su padre, en compañía de sir Tyland Lannister y Lord Jasper Wylde […] la reina Alicent decidió llegar a un acuerdo con su hijastra: “Convoquemos un gran consejo, como hizo antaño el Viejo Rey, y planteemos la cuestión de la sucesión a los señores del reino”. Pero la reina Rhaenyra se burló de la propuesta: “¿Me tomas por Champiñón? Las dos sabemos qué decidirá ese consejo”. Entonces ofreció dos opciones a su madrastra: rendirse o morir quemada.”
“[…] la reina Alicent entregó las llaves del castillo y ordenó a sus caballeros y soldados deponer las espadas. La ciudad es vuestra, princesa […], pero no la conservaréis mucho tiempo. Cuando el gato no está, los ratones bailan, pero mi hijo Aemond volverá con fuego y sangre”.
¿Veremos alguna parte de este diálogo en el próximo episodio? Ni idea, la única duda que no tengo es que hemos de seguir atentos a los augurios, porque Rhaenyra está en su momento triunfante, pero se trata de un triunfo tan frágil y confiado como ella. “El Trono de Hierro la había rechazado y sus días en él serían breves”.
¡Hasta la próxima!















