Nos encantan las Reviews de los Lectores que ya tuvimos en las temporadas de Juego de Tronos .Contamos de nuevo como responsable de ellas a un autor de auténtica excepción: nuestro amigo y colaborador de Los Siete Reinos Xavi (Sak Stark)que como ya sabéis se ocupa de administrar la imprescindible Wikia de hielo y fuego. Tras su análisis del primer episodio, llega el del segundo.

La Casa del Dragón 1×02 – El príncipe canalla

Por Xavi (Sak Stark) de la Wikia de Hielo y Fuego

Tras la gran bienvenida que recibió el primer episodio, “El príncipe canalla” aparca la espectacularidad y el desenfreno, presentando un ejercicio de profundidad en sus personajes mediante las escenas de diálogo, una de las armas más afiladas que se emplearon a alto nivel durante los buenos tiempos de su serie predecesora.

Nos hemos de detener un momento en el principio, con el tan ansiado opening de la serie. He de reconocer que no ha sido tan satisfactorio como esperaba, dado que la intro es una de las señas de identidad. La idea está bien planteada, pues los Targaryen han sido una dinastía orgullosa de pertenecer a la sangre del dragón, y de sangre ha ido la cosa, pero dista bastante de quedar bien ejecutada.

Sobre la maqueta valyria, el sangriento recorrido de la genealogía familiar hasta Rhaenyra se muestra confuso, entre poco nítido y oscuro, y también con un ritmo acelerado, sobretodo tratado desde un primer visionado. Entiendo por otro lado, que se utilice el tema principal de Juego de Tronos para buscar ese reencuentro emocional con el público (¡Estamos en casa de nuevo!), pero igualmente considero que había elecciones mejores que esta, un tema que en su momento venía cargado de simbología en muchos de sus acordes.

Imagen que representa a Jaehaerys y Alysanne

Ya dentro del episodio, han pasado seis meses respecto al anterior, pero los problemas continúan. En la sesión del Consejo Privado, se vuelve a tratar el asunto de Craghas Drahar en los Peldaños de Piedra, afectando seriamente el comercio y la economía de los Velaryon. Viserys, que es un rey bien acostumbrado a los tiempos de paz y a no tomar partido en guerra alguna, no considera estos sucesos como una amenaza real. Es por ello que prefiere continuar por el camino de la diplomacia, todo lo contrario a lo que diría su hermano, tan diferente, si fuese a él a quien se le planteara esta cuestión.

A su vez, nos despedimos rápidamente de Ser Ryam Redwyne y es hora de llenar la séptima vacante de la Guardia Real. Rhaenyra es enviada a elegirlo, y ha de tener en cuenta que mejor será que el seleccionado sea un guerrero curtido en batalla. A la princesa se le dibuja una sonrisa de fascinación cuando se presenta ante ella Criston Cole, su atractivo campeón, y no duda en elegirlo por delante de otros candidatos que, siendo de más alta cuna, solo han roto cuatro lanzas en algún torneo.

“Con sus ojos verde claro, su cabello como el tizón y su trato desenvuelto, pronto se convirtió en el favorito de todas las cortesanas…, y no menos de la mismísima Rhaenyra Targaryen. Tan subyugada se encontraba por los encantos del hombre, a quien motejaba “mi blanco caballero”, que suplicó a su padre que lo nombrase su escudo y protector.” – Fuego y Sangre

A pesar del título, este es un episodio muy dedicado al rey Viserys, quien ha tenido oportunidad de tener ratos de diálogo con prácticamente todo el cast. El monarca continúa pasando su duelo como puede, a pesar de forjar lazos cómplices con Alicent, y de intentar volver a conectar con su hija Rhaenyra, cuya relación parece haberse enfriado. Posteriormente tiene lugar una potente escena con Alicent y Rhaenyra en el septo, ante el altar de La Madre, donde la joven Hightower le ofrece buenos consejos, aunque por otro lado prefiere tapar que se ve en secreto con el rey.

Un punto muy positivo ha sido las cantidades de lore que se han vertido. Y es que si antes se ha hecho referencia a las Catorce Llamas en la época de esplendor de las familias valyrias, con sus dragones y sus historias, también nos ponen en situación con la Casa Velaryon, aquí y en el final del episodio.

Corlys y la princesa Rhaenys se acercan al rey Viserys para recordarle que debería volver a casarse, abriéndose la posibilidad de que pueda tener en el futuro un heredero varón. La propuesta matrimonial resulta ser con su hija, Laena, y con el objetivo unir sus casas como antaño, y de paso cerrar viejas rencillas del Gran Consejo.

“La casa Velaryon, noble y de linaje valyrio, había llegado a Poniente antes incluso que los Targaryen. Se habían asentado en el Gaznate, en la poco elevada y fértil isla de Marcaderiva (así llamada por los pecios que las mareas depositan diariamente en sus costas), mejor que la vecina, pétrea y humeante Rocadragón. Aunque jamás habían sido jinetes de dragones, eran desde hacía centurias los más antiguos y cercanos aliados de los Targaryen. Su elemento era la mar, no el cielo.” – Fuego y Sangre

Para la Serpiente Marina, hombre hecho a sí mismo y de cierta ambición, tiene muy claro que ver a alguno de sus hijos en el trono supondría pasar a un nivel superior de cara a los intereses de su casa. Paralelamente, la “Reina que nunca fue” se dirige a Rhaenyra para dejarle claro que en este mundo controlado por hombres, no se va a aceptar de ninguna manera que una mujer sea la gobernante de Poniente. En un tono que recuerda a Lady Olenna Tyrell, ha venido a resumirle que “Mírame, algún día te vas a convertir en mí”.

Posteriormente, Viserys y Laena tienen un incómodo paseo por los jardines de Santa Clotilde. A la pequeña se la ve graciosa, prácticamente recitando sus palabras de memoria, y para alivio de muchos, el rey no ve nada claro este compromiso, pues la sola idea de imaginarse a estos dos como pareja resulta hasta trágica. Muy bienvenidas las pinceladas sobre Balerion, el Terror Negro, y última gran bestia de la antigua Valyria.

Posteriormente, Viserys es tratado de sus heridas provocadas por los cortes en el Trono de Hierro, que no están sanando como deberían. Aquí se hace referencia a la infame leyenda de que el trono hiere a los reyes cuyo reinado está próximo a terminar, o que no son dignos de él. La realidad actual: dos heridas serias en dos episodios…

Llegan malas nuevas desde Rocadragón. No esperábamos que Daemon fuera a obedecer a su hermano, pero para colmo de males, en su misiva se declara príncipe heredero, anuncia que va a casarse con su amante, y que espera un hijo de ella. Si esto no fuera suficiente, roba un huevo de dragón, el que iba a estar en la cuna del “Heredero por un Día”. Todo esto es una provocación lamentable hacia el rey y a la Fe de los Siete (por lo familiar y por lo político).

Si bien es cierto que las ancestrales costumbres valyrias permitían más de un matrimonio, como hicieron en su día tanto Aegon el Conquistador como Maegor el Cruel (este último no es buen ejemplo de nada), Daemon decide agarrarse a estos antecedentes al montar su papeleta, pues las orgullosas tradiciones Targaryen han de ir por delante, y más aún si se trata de un príncipe destinado a la grandeza, como el propio Daemon considera.

“Primero fue a Rocadragón con su querida, Mysaria, a la grupa de su dragón Caraxes, la bestia ágil y roja a la que la plebe llamaba Guiverno Sanguíneo. Allí se quedó durante medio año, un período en que dejó embarazada a Mysaria. Cuando supo de su estado, le regaló un huevo de dragón, pero en esto también se había excedido y suscitó la ira de su hermano, que le ordenó devolver el huevo, repudiar a su ramera y regresar con su legítima esposa; de lo contrario, sería declarado traidor.” – Fuego y Sangre

Y para allá que marchan Otto Hightower y un pequeño destacamento. La tensión crece y el ambiente se caldea por momentos como los fuegos de Montedragón, entre burlas varias. Las espadas desenvainadas, los dos rivales frente a frente, Mano y Príncipe Canalla, quienes ansían con ver al otro muerto y hecho pedazos. Hasta que hacen aparición los dragones.

Y qué maravilla visual ver a estas criaturas en pantalla tan físicamente diferenciadas. Finalmente, gracias a la intervención de Rhaenyra, actuando como la verdadera Princesa de Rocadragón, el huevo es recuperado y la pantomima se da por terminada. También ha ayudado el hecho de que se trate de las pocas personas por las que Daemon siente sincero aprecio, mucho más que por Viserys.

La parte negativa de esta review va a llevársela el personaje de Mysaria. Aparte del poco sentido por poner esos acentos a personajes de Essos, no puedo evitar ver algunas semejanzas, salvando las distancias, en Melisandre: el tipo de relación que tiene con el príncipe, la historia de sus orígenes, de donde y en qué circunstancias viene…

Quizás influye además el lugar donde se encontraban.  En cualquier caso, sabiendo que este personaje tendrá una o dos acciones muy importantes según las narraciones del Mundo de Hielo y Fuego, por el momento no aporta demasiado peso a la trama.

De regreso a casa, Rhaenyra es reprendida por su padre tras enterarse de los hechos en Rocadragón, pero la riña irá cambiando hacia una conversación más calmada, donde Viserys le dice que debe volver a casarse. Contando con el apoyo de su hija, pensando que ha elegido comprometerse con Laena Velaryon, damos paso a revelar la verdad.

Contra todo pronóstico y las sugerencias de su Consejo Privado, Viserys decide que su futura esposa será Alicent. El disgusto de Rhaenyra es mayúsculo, sintiéndose traicionada por la que había sido su mejor amiga, y atentando contra su confianza al ocultar la relación de complicidad que tenía con el rey. Por otro lado, el único que parece estar radiante con la situación es Ser Otto, cuya jugada empieza a ver sus frutos.

“Se casaría nuevamente, sí, pero no con una doncella de doce años, y no por razón de estado: otra mujer le había entrado por los ojos. Anunció su intención de desposarse con lady Alicent de la casa Hightower, la avispada y encantadora hija de dieciocho años de la Mano del Rey, la que leía al rey Jaehaerys en su lecho de muerte. Los Hightower de Antigua eran una familia noble ancestral, de linaje impecable. No era posible que cupiera objeción alguna a la elección de la prometida del rey. Aun así, hubo quienes murmuraron que la Mano era un advenedizo que había llevado a su hija a la corte con esta idea.” – Fuego y Sangre

Otro de los grandes damnificados ha resultado ser Lord Corlys, quien se frotaba las manos antes de oír como, una vez más, la Corona vuelve a dar la espalda a su familia. Poco tarda en abandonar la sala y en reunirse con Daemon, con quien cuenta para sofocar a sangre y fuego, las incursiones que están teniendo lugar en los Peldaños de Piedra.

En resumidas cuentas, este ha sido un episodio, que pudiendo considerarse más de transición, ha estado plagado de mucha información, de giros, y grandes momentos que van a marcar el futuro a corto plazo de Poniente, pues las piezas del tablero van a ir moviéndose hasta tomar sus propios bandos.