
Esta semana os hablamos de El despertar del dragón, la genial experiencia que HBO Max España ha organizado en la Casa Battló de Barcelona para promocionar la tercera temporada de La Casa del Dragón. Nuestro amigo Xavi Díez (Sak Stark), que administra la imprescindible Wikia de hielo y fuego se ha pasado por allí y nos ha escrito una genial crónica con fotos para que la disfrutemos aquellos que no la hemos podido visitar.
La Casa del Drac, por Xavi Díez

Barcelona acoge desde el 19 al 22 de junio una experiencia inmersiva y gratuita, organizada por HBO Max en la Casa Batlló, como telón al estreno de la tercera temporada de La Casa del Dragón.
La elección del espacio no ha sido en absoluto casual: 2026 es también el año del centenario de la muerte de Antoni Gaudí, y el maridaje entre el modernismo del arquitecto y la iconografía Targaryen resulta más natural de lo que podría parecer a priori.

Dos universos creativos que comparten la fijación en la visión por las
formas orgánicas, los combinaciones de colores y la grandilocuencia convertida en arte.
Y es que la propia Casa Batlló lleva más de un siglo siendo conocida popularmente como «La Casa del Drac», la Casa del Dragón. Según se dice, Gaudí la reformó entre 1904 y 1906 por encargo del industrial Josep Batlló, y el resultado fue una obra que desafió todas las convenciones arquitectónicas de su tiempo.

La fachada ondulante, revestida de fragmentos de cerámica azul y verde, evoca las escamas de una bestia marina; el tejado de tejas curvas y policromas imita el lomo de un dragón enroscado; las columnas de la planta baja recuerdan a huesos y fauces. La interpretación más extendida vincula el conjunto con la Llegenda de Sant Jordi: el balcón principal sería el caballero, la fachada el dragón, y la torre con la cruz el santo vencedor.
Dicho de otro modo: HBO Max no ha llevado un dragón a la Casa Batlló, directamente ya estaba allí.

El recorrido habitual del edificio se ha transformado en algo difícil de catalogar. La ambientación está muy cuidada: un corto vídeo de bienvenida entre las llamas, iluminación dinámica que tiñe las paredes de escamas de dragón, efectos sonoros que evocan el rugido sordo de las bestias aladas, y la sensación constante de estar vagando por Poniente.

No es simplemente un cartel promocional gigante pegado en una fachada famosa, sino una intervención que respeta el espacio y al mismo tiempo lo reinventa. Se suceden diferentes salas con los retratos de los protagonistas, pantallas con fragmentos del trailer de la nueva temporada, y con ello el edificio gana una nueva dimensión, cuando se le superpone el universo de los Targaryen.

El público general ha salido del lugar con impresiones positivas, con cámaras y móviles en mano para documentar todo lo expuesto, lo que dice mucho de la calidad de marketing de la propuesta. Los fans de la saga, que asumimos son los que han asistido en su mayoría, han encontrado en el recorrido esa capa extra de referencias y guiños que siempre se agradece, sin que el conjunto resulte extraño ni recargado.

El auténtico corazón de la exhibición se encuentra en la parte del desván, bajo los arcos catenarios que Gaudí diseñó, imitando la columna vertebral de un ser vivo. Ha sido la ubicación más acertada de la visita. Esos arcos que llevan un siglo siendo el esqueleto pétreo de una supuesta criatura, por fin tienen dragones a la altura.

Allí se exponen tres vidrieras monumentales creadas por el maestro artesano David Gibernau e ilustradas por Ausias Pérez (TOT Studio), que fusionan la técnica vidriera modernista con la simbología de la saga. El resultado es una síntesis visual que no traiciona a ninguno de los dos mundos.

La luz que se filtra a través del vidrio emplomado convierte cada pieza en algo vivo, cambiante según la hora del día. Y todo ello con la fanfarria de Ramin Djawadi de fondo.

La primera vidriera pivota sobre el Trono de Hierro y los emblemas de la primera temporada: la conocida daga de la profecía (la que liquidó al Rey de la Noche), las coronas de Aegon II y Rhaenya, y la máscara dorada de Viserys I: un resumen del poder y la tragedia que desencadenó el conflicto familiar.
La segunda, de tonos oscuros y atmósfera pesada, recrea la “danza” sobre Reposo de Grajo, que centró buena parte del clímax de la segunda temporada: fuego, devastación y el cielo convertido en campo de batalla. Vista a contraluz, la pieza tiene una violencia contenida que resulta casi incómoda, en el mejor sentido posible.

La tercera es la más especulativa y, quizás, la más interesante para quien va al día: un anticipo libre de la tercera temporada, inspirado en la Batalla del Gaznate, donde navíos en el mar y dragones se entrelazan sin revelar demasiado, una profecía en vidriera más que una ilustración. El tipo de pieza ante la que uno se queda parado más tiempo del previsto, buscando detalles.

Tres piezas, tres temporadas, un solo lenguaje visual. Si Gaudí concebía sus edificios como organismos vivos, estas vidrieras funcionan bajo la misma lógica: cada una respira a su manera, pero las tres forman un cuerpo común.
La experiencia es gratuita y se puede visitar hasta el lunes 2 de junio. Para los fans de la saga en Barcelona, sería un desperdicio imperdonable no acercarse, pues pocas veces una franquicia encuentra un hogar tan literalmente idóneo.
















