Cersei, por Magali Villeneuve

Avanzamos en nuestro Especial Mujeres 2020, una iniciativa para celebrar el Día Internacional de la Mujer que tiene lugar el 8 de marzo después del éxito Especial Mujeres que hicimos en 2018

El genial ensayo que os ofrecemos a continuación es obra de nuestra buena amiga Istel Singer que ya ha se ha pasado por Los Siete Reinos antes y que colabora en el genial podcast Paseando por la Cava Baja. Versa sobre cómo los personajes femeninos de Canción de hielo y fuego se rebelan ante una sociedad injusta y un mundo machista.

Mujeres en un mundo machista, por Istel

Cuando me propusieron escribir este texto no sabía ni por dónde empezar porque el tema de Martin y las mujeres está sobradamente hablado y escrito en multitud de webs, foros y ponencias pero quería dejar mi granito de arena en la semana del 8 de Marzo.

Si una persona piensa en Canción de Hielo y Fuego piensa inevitablemente en las mujeres fuertes que aparecen durante todo el libro e incluso la serie: Daenerys, Cersei, Arya, Brienne, Meera Reed, Lyanna Stark y Lyanna Mormont, Ygritte … Pero parece que se nos olvida que son mujeres fuertes en un mundo intrínsecamente machista.

Desde casi el primer capítulo el machismo de la sociedad queda más que claro: las mujeres no tienen decisión sobre con quién se casan, son meros elementos políticos en la partida de Juego de Tronos. Así, Catelyn se casa con Ned, hermano de su prometido muerto; y su hermana Lysa con el aliado más fuerte de su bando, Jon Arryn.

Estas uniones casamenteras aparecen una y otra vez sin que las mujeres tengan poder de decisión sobre ellas en un principio. El romántico matrimonio de Daenerys no deja de ser la venta de ésta a Khal Drogo y la mayor villana del libro, Cersei, se casa con Robert para afianzar la posición de su padre con el nuevo rey Robert.

Esto viene dado desde la Fe de los Siete, una representación de ese machismo retrógrado. La madre es el hogar maternal, la misericordia, los hijos y el afecto; la vieja es la sabiduría sí, pero también el respeto a la tradición. Y por último la doncella representa la inocencia, pureza y castidad que deben tener las jóvenes en su juventud. Cualquier persona que se salga de esto está incurriendo en una falta a los dioses pero como podemos ver a Martin eso le da igual a la hora de crear a sus personajes.  

De hecho Arya es claramente identificada como un poco masculina por mucho que la comparen con su tía, la adorada Lyanna Stark; y es por ello que se permite el lujo de tomar decisiones propias desobedeciendo lo que esperan de ella los septos y septas. No existe un poder real de las mujeres en el reino excepto tal vez ciertas salvedades porque las mujeres no pueden ser septas, no suelen estar en el consejo del rey – excepto tal vez como regentes – y no van a luchar – excepto por Brienne de Tarth – así que como en la mayoría de historias inspiradas en el medievo se encuentran en desventaja.

Esto no es así siempre, en el sur las mujeres pueden heredar el principado y tierras y por tanto es Arianne Martell la heredera y no su hermano menor Quentyn. No deja de ser llamativo y curioso que envíen a Myrcella al sur siendo éste el único lugar en el que la hija mayor de Cersei puede reclamar el trono que le han dado a su hermano pequeño. En Poniente parece muy lejana la época en la que el rey Aegon el conquistador reinaba mano a mano con sus hermanas y desde luego éste mismo rey adquirió las tradiciones de Poniente con pasmosa facilidad.

Rhaenys y Visenya, jinetes de dragón

Es curioso, pero en los dos extremos del continente están las excepciones. Hemos hablado de Dorne donde las mujeres son no solo herederas más que dignas sino que además se inmiscuyen en los asuntos de estado pero no podemos olvidarnos de más allá del Muro. Las mujeres allí son guerreras y para cortejarlas hay que “raptarlas” o más bien ellas deben dejar que se las rapte.

Lo que más me gusta de Martin es precisamente que todas estas excepciones son las que más cautivan al lector. Daenerys nombrándose Khaleeshi, Brienne siendo caballero, Ygritte tomando las riendas de su destino y disparando a su enamorado…

En cambio nos cae mal o nos desagrada el punto de vista machista. Está claro que Craster no sigue las tradiciones de los salvajes y es alguien “malo”: no solo por nutrir el ejército de Caminantes Blancos con sus hijos sino también por cometer el pecado del incesto. Lo mismo nos pasa con el personaje de Cersei y de Jaime al principio o incluso con la extraña tradición de los Targaryen.

El príncipe Rhaegar casado con una Martell – Elia – resulta ser el “bueno” en cambio Robert con su sentido de la posesión sobre Lyanna y la forma de tratar a las mujeres nos crea rechazo. La propia Fe se convierte en algo que no nos gusta, y no solo porque está corrupta, sino que cuando no lo está se muestra implacable con todo aquel que se salga de lo establecido.

Melisandre by PatrickMcEvoy on DeviantArt

Las religiones organizadas no son bien vistas por el lector, teniendo como máximo exponente a la Fe pero también al Dios Ahogado o los Sacerdotes Rojos. Y aquí viene otra excepción en la figura de Melisandre, sacerdotisa Roja y Mano de Stannis, mujer con poder por sí misma ganándose el aprecio del auténtico rey – si excluimos a Daenerys ya que a los Targaryen los expulsaron del trono – y siendo esta una futura referencia a la salvación del “héroe”, Jon.

De esta percepción de las religiones como algo malo se salvan pocas y poco organizadas. Está por supuesto el culto a los Antiguos Dioses bien implantado en el norte que rinde fe a los espíritus de la naturaleza. O en los famosos hombres sin rostro, a los que se les pide de una manera macabra que acaben con sus males personificados en una persona.

Durante la obra de Martin asistimos a esta dualidad de vivir en una sociedad patriarcal y tener un montón de mujeres que se rebelan contra lo establecido para seguir su propio camino. Y es esto precisamente lo que nos gusta del autor.

No hay en esta obra mujeres buenas o malas por entero o las típicas damiselas en apuros, las madres amorosas y maternales o las ancianas sabias ya que incluso éstas son maravillosamente fuertes – gracias por tanto Olenna, Reina de las Espinas. En esta obra hay mujeres con sentimientos, inquietudes y su propia visión del mundo y estas mujeres son la excepción en la sociedad pero la tónica habitual durante toda la obra.

Ya lo dice Meñique:

La poca paz que nos dejaron los cinco reyes no sobrevivirá mucho tiempo a las tres reinas.

Y es las tres reinas también tienen su visión del mundo y son mujeres que no se van a dejar ningunear por hombres y eso es precisamente lo que les preocupa a ellos.

Por lo que sabemos de Meñique es un maestro de la manipulación en la sombra pero hemos visto que las mujeres de Canción de Hielo y Fuego no se dejan manipular, no hacen lo que se espera de ellas. Se rebelan contra lo establecido para bien o para mal, se nombran regente, o reina, deciden gobernar y luchar con sus armas que no son espadas sino plumas e intrigas.

brienne_by_quickreaver

Y esto es mucho más preocupante que las espadas porque con las armas puedes matar a alguien y acabar con él pero acabar con un ideal o con una idea es mucho más difícil. El germen de Cersei, Daenerys o Margaery no se termina con la simple muerte de ellas: sus acciones no desaparecen solo con la desaparición de las mismas.

Todas estas mujeres han elegido su campo de batalla dentro de los muros de un palacio o una casa señorial – incluso Brienne a su manera ya que no va a la guerra sino que lucha por ideales caballerescos. Y por tanto hay muchos más oídos que escuchan lo que tengan que decir.

¿Hace una de ellas la diferencia? Una mujer por sí sola no tiene mucho que decir en el mundo del escritor pero la suma de todas estas mujeres sí que puede marcar un nuevo camino, uno en el que reclamen su lugar en el mundo como les corresponde. Y esto es lo verdaderamente interesante de la obra porque Martin nos enseña cómo tienen que ser las mujeres en un mundo machista para ser ellas mismas y no perder su identidad.